domingo, 2 de octubre de 2011

The Rolling Stones - The Rolling Stones

Ian Stewart. Todavía trabajo para él. Entiendo que los Rolling Stones le pertenecen. Keith Richards.

I was the only one with any money. They were living in that apartment. Well, Mick had a university grant -- he had a little money -- but Keith and Brian had nothing. Andrew? No, Andrew had money. But I wouldn't feed Andrew anyway. I wouldn't piss on him if he were on fire
. Ian 'Stu' Stewart.

Imagino que estar o haber estado en un grupo da más perspectiva a la pregunta, pero la cuestión es si usted estuviera en un grupo prometedor y su nuevo mánager les presionara para deshacerse de uno de sus miembros, ¿aceptarían? Y no se trata de un miembro cualquiera, sino de alguien que estuvo allí antes que ustedes. Alguien llamado Ian Stewart, que había contestado al anuncio de un tal Brian Jones, y que juntos habían sido el germen de lo que con los años acabaría siendo la banda de rock más grande del planeta. No es una decisión fácil. Pero como suele decirse, eran también otros tiempos, donde los músicos, como las gentes, eran seguramente más inocentes y sabían menos del mundo. Si el representante decía que había que ponerse traje, uno se ponía traje, y si había que cambiar de peinado, se cambiaba. Todo eso acabaría cambiando, pero por entonces si eras Roger Daltrey acabas de cantante por guaperas y si eras Ian Stewart acababas fuera por lo contrario. Y si hubo una época y lugar en que las nuevas bandas estuvieran realmente hambrientas de éxito, ése fue sin duda el Londres de principios de los 60. Brian Jones, Mick Jagger y Keith Richards consideraron que era inevitable, Charlie y Bill se amoldaban y tampoco se negaron, y el gran Stu acabó fuera de la banda, que no del grupo, por así decirlo. Porque le seguían necesitando. Brian Jones quiso un grupo de blues, pero fueron los teclados de Stu los que le dieron un gran empuje en los primeros días de la banda, fue Stu quien convenció al resto de que era necesario fichar a Charlie Watts. Era Stu quien les decía cuando estaban haciendo el imbécil, y sería Stu quien les diría que más valía que volvieran a trabajar en esa composición. En resumen, Ian Stewart se quedaría por allí para decirle a los nuevos emperadores que iban desnudos. Como bien se encargaría de decir durante el resto de su vida, él no fue el sexto Stone. Fue el segundo.

El cambio fue notable para todos. Con Charlie Watts a la batería todo lo que tocaban sonaba distinto, especial, mejor. Y la pericia de Bill Wyman a las cuatro cuerdas era el complemento perfecto. Mick había suplicado, Keith había suplicado, y Brian había hecho lo indecible. Pero finalmente tenían a Charlie en el grupo. Por primera vez Stu pensó de verdad que aquello podía tener futuro.

Charlie comenzó a acudir al helado piso en Edith Grove para familiarizarse más con el rock y el blues que tanto gustaban a Mick, Keith y Brian. Estos dos últimos seguían pasando mucho tiempo en el piso, tocando con guantes y exhalando vaho, ayudados por la paupérrima calefacción de un contador de gas en la pared que funcionaba con monedas. Se iban conociendo entre sí y sus estilos, estudiando el blues de Chicago, tratando de imitar el sonido de sus ídolos, y compitiendo con su compañero de piso James Phelge en ver quién podía ser más desagradable.

A principios de febrero Bill y Charlie se confirmaron como miembros permanentes del grupo, y quizás sus respectivas contribuciones musicales habían hecho que el corazón del dueño del Marquee se apiadara de ellos y les volviera dejar a tocar. A finales de enero el cineasta y productor de aires beatnick Giorgio Gomelsky abría un club en Richmond, y en cuanto se enteró Brian fue a promocionar a la banda. Dicen que Gomelsky se negó, pero cuando en el primer concierto que montó el grupo no apareció, Giorgio decidió llamar a los Stones. Quienes asistieron al bolo comentaron que aquella parecía una nueva banda, y cuenta la leyenda que cuando todo el mundo se volvió loco con el tema de Bo Diddley "Hey Crawdaddy", Gomelsky bautizó a su club del mismo modo. Nacía el Crawdaddy, un lugar habitual en el futuro de la banda.

En febrero y marzo la banda siguió tocando todo lo que pudo, incrementando poco a poco la ronda de clubs de jazz y pubs: el Red Lion, el Ealing Club, el Harringay o el Crawdaddy. Tras varios contactos y otras tantas negaciones para ser aireados en la BBC, alguien de la cadena le sugirió que grabara una buena maqueta, lo cual podría facilitar las cosas. Brian logró alquilar una hora en los IBC Studios, donde el ingeniero de la compañía Glyn Johns (futuro productor estrella en la escena británica) ejercería de productor. El 11 de marzo la banda acudió a los estudios, donde grabaron varias versiones: "Diddley Daddy" y "Road Runner" de Bo Diddley, "Bright Lights, Big City" y "Baby What's Wrong" de Jimmy Reed y "I Wanted to be Loved" de Willie Dixon. Tras unos cuantos meses juntos la banda sonaba compacta, muy rítmica, podría haberse dicho que llevaban el doble de tiempo tocando. Charlie lleva la pauta, destaca su técnica por encima del resto, y es perfectamente arropado por el cálido y danzante piano de Stu. Brian ejecuta rasgados solos de armónica y guitarra, Keith acompaña con los acordes y Mick demuestra que ha aprendido muy bien la lección de sus ídolos negros y blancos.

Brian envió la nueva maqueta a varios estudios sin éxito alguno. La nueva sensación era el nuevo pop de los Beatles, y nadie quería a unos tipos enfudados en jerseys que tocaban un novedoso rhythm and blues que tras "Love Me Do" parecía que tuviera siglos. Ya que nada más podían hacer, la banda siguió haciéndose un nombre. Poco a poco se fueron ganando una fiel legión de fans, especialmente entre los más jóvenes, adolescentes que no habían bebido de los artistas de los 50 y de la era de Alexis Korner, y para quienes el rhythm and blues era cosa de los Stones. La banda comenzó a ser un extendido rumor que se propagaba por Londres, y su frontman, Mick Jagger, era lo bastante popular entre las chicas como para empezar a salir con la hermana adolescente de la supermodelo Jean Shrimpton. El novio de Jean, el fotógrafo David Bailey, hizo amistad con Jagger, y comenzó a introducirle en los círculos más in de la capital.

En la primavera de 1963 si uno tenía menos de veinte años los domingos en el Crawdaddy con los Stones eran lo mejor que podía ofrecer la vida. La reputación de la banda crecía con rapidez, tanto que algunos de los nuevos grupos inmediatamente posteriores a los Stones (gente de Pretty Things o los Who) acudían a la sala para ver cómo se las gastaban sus rivales. El 14 de abril la visita del día fue muy distinta. En plena actuación los Stones alucinaron cuando vieron abrirse al público para dejar paso a cuatro tipos trajeados y envueltos en estilosos abrigos, los Beatles, que tras participar por tercera vez en el programa televisivo Thank You Lucky Stars acudieron al Crawdaddy para ver a esa banda de la que habían oído hablar. La sensación general entre los de Liverpool es que los Stones estaban haciendo el número que ellos ya habían dejado atrás en Hamburgo, pero les causaron buena impresión, especialmente al efusivo Paul y a George, quien les nombró el segundo mejor grupo de las islas. Como era de esperar, John se mantuvo más distante, y Ringo se dejó llevar. Tras conversar y conocerse después del concierto Brian les invitó a todos a que pasaran por el piso de Edith Grove. Allí montaron un improvisado guateque, y Jones ejerció de DJ, les puso la maqueta de los Stones a los de Liverpool, y Paul autografió una foto de los Beatles que Brian colgó orgulloso en la pared. A cambio de su hospitalidad los Beatles invitaron a toda la banda a que se pasaran días más tarde por el Albert Hall para verles actuar.

Con el nombre de los Stones comenzando a sonar por toda la capital, Giorgio Gomelsky decidió que bien podía tener entre manos a los próximos Beatles, y comenzó a mover ficha como el autoproclamado mánager del autoproclamado mánager Brian Jones. En cuanto la banda se enterara Gomelsky acabaría fuera de juego, pero entretanto el juego de Gomelsky sirvió para que invitara al Crawdaddy al periodista musical Peter Jones. Los Stones gustaron lo bastante al periodista como para que se decidiera a hablarle de ellos al joven Andrew Loog Oldham, publicista, jefe de prensa, y ex-colaborador de Brian Epstein, el flamante representante de los Beatles. En principio reticente, pues no era la próxima gran promesa de la que le hablaban que luego resultaba ser un bluff, Oldham finalmente se decidió a acercarse a Richmond a finales de abril y ver cómo se las gastaban aquellos Rollin' Stones en directo. Lo que allí vio y escuchó le convenció de que había encontrado lo que andaba buscando.

De nuevo los dioses parecieron mover las piezas en el tablero del destino, y con Gomelsky de viaje en Suiza, aquella misma noche Oldham no tuvo impedimento alguno en presentarse a los Stones, particularmente a Keith y Mick, y hablarles de sus planes. Podían llegar muy lejos, desde luego lo tenían, y habían de grabar algo rápido. Él tenía los contactos, la visión de futuro, y no era un hombre de la industria. Era un joven fan de Bob Dylan como bien podían serlo ellos. Brian no tardó en inmiscuirse para hacerle saber que él era con quien tenía que hablar. No importaba, Brian quedó tan fascinado como Mick y Keith. Las promesas que hubiera podido hacer a Gomelsky ya no existían. Oldham era su hombre.

El 1 de mayo Brian acudió a la oficina del veterano representante Eric Easton, donde Oldham había alquilado un despacho y con quien se había decidido a trabajar de asociado. Keith y Mick esperarían en un café de la esquina. El resto de los chicos tenían que trabajar por las mañanas, así que no podían acudir. Tras discutir los pormenores, y asegurarse un pago de cinco libras extra como líder, Brian firmó un contrato de representación de tres años con Andrew Oldham. Había llegado la hora para The Rolling Stones.

Con Oldham a bordo las cosas comenzaron a moverse deprisa. Una semana después Oldham les presentaba al grupo un contrato discográfico con la todopoderosa Decca, algo que ocho días antes la banda no habría podido ni soñar. Aunque los términos no eran demasiado ventajosos, evidentemente ninguno de los chicos pareció reparar en ello. El sueño de poder grabar se iba a hacer realidad.

El trato fue muy rápido por dos obvias razones: tanto Oldham como Decca estaban muy interesados en ello. Para Oldham era la oportunidad de asegurarse el control de la gran promesa londinense y de paso darle una lección a Brian Epstein por no haber confiado en él. Por otro lado, el A&R de Decca, Dick Rowe, famoso en el mundillo por haber sido el hombre que había dicho "no" a los Beatles, y que ya podía contentarse por no haber perdido su trabajo, podía así limpiar su nombre y asegurarse para Decca al grupo que podría ser capaz de rivalizar con los Fab Four. Al fin y al cabo, cuando Rowe había acudido días atrás a ver a la banda en directo, fue por recomendación del mismísimo George Harrison.

El 10 de mayo los Stones entraban en los exiguos Olympic Studios (una pequeña sala con hueveras en las paredes y una mesa de dos pistas donde se grababan anuncios radiofónicos) para grabar su primer sencillo. El primer tema fue el "Come On" de Chuck Berry, que no era un tema extraído del repertorio del grupo, pero tenía posibilidades comerciales y era una buena muestra del desparpajo juvenil con el que atacaban sus versiones y que había hecho de la banda la sensación de los clubes londinenses. Ahí estaban los curiosos pulsos jazzísticos de Watts fielmente acompañado por Wyman, Keith a la guitarra y Brian alimentando la caldera con su armónica. La cara B sería para el "I Want to Be Loved" de Muddy Waters. Efectivamente, quien faltaba en la ecuación era Ian Stewart.

Tras firmar con Oldham la banda ya había tenido que tomar su primera gran decisión cuando el mánager les dijo que debían deshacerse de Stu. Seis eran demasiados miembros, los teclados no eran imprescindibles y, sencillamente, el pobre Stu no encajaba con la imagen de jóvenes descarados y locos del blues que la banda debía proyectar. Si querían salir adelante, deberían deshacerse de Stewart. Podría seguir con ellos como mánager de gira o teclista de sesión, pero no podía ser miembro oficial del grupo. Los Stones decidieron seguir el consejo de Oldham. Brian fue quien le comunicó la noticia. El gran Stu no provocó ninguna escena, ni les juró odio eterno. Comprendió la situación y decidió seguir con ellos, unido al proyecto musical que en su día había hecho que dejara a un lado ofertas de bandas con mejores ganancias. Stu seguiría siendo jefe de gira, teclista, y lo que era más importante, consejero espiritual de la banda. Lo cual no quiere decir que desde entonces se mirara con los mismos ojos a Brian, y, naturalmente, a Oldham.

Reducidos a quinteto, la banda prosiguió con sus actuaciones en los clubes de Londres y alrededores durante mayo y junio, mes en que "Come On" comenzó a moverse alcanzando un respetable número 21 en las listas de éxitos, aunque para los críticos entendidos en la banda la canción no sonaba a los Stones del directo. La propia banda no tenía un concepto demasiado bueno del resultado, pero les sirvió para debutar con buen pie en las listas. Sin embargo fracasó como llave para acceder a la BBC. La cadena siguió negándose a darle una prueba al grupo. El 30 de junio la banda regresa al Crawdaddy, trasladado al Athletic Association Grounds de Richmond ya que ya no daba cabida al grueso de fans que acudía a ver a la banda. ¿Se escucharía el rechinar de dientes de Gomelsky?

En julio, tras grandes cantidades de cartas de fans exaltados, y gracias a las presiones de Easton, la BBC aceptó darle su oportunidad a la banda. Aparecerían en el programa televisivo Thank You Lucky Stars, una tabla de lanzamiento hacia el estrellato porque el pasaban tarde o temprano todos los artistas que querían ser alguien en el mundo de la música. Para la ocasión Andrew Oldham les embutió a todos en impecables trajes a cuadros y hacerles parecer como una banda del momento, siguiendo la estela de los Beatles. El truco no duraría mucho; la banda odiaba aquellos trajes, y Jagger, bastante más provocativo que Lennon o McCartney, arruinaba la fantasía de chicos buenos con traje. Las críticas periodísticas de la actuación ahondaron en la llaga, llamándoles feos, trogloditas y cosas por el estilo. La imagen de los Stones como el lado tenebroso de los Beatles comenzaba a tomar forma, y Oldham iba a ser lo bastante inteligente como para aprovecharlo.
Newcastle, 1964. Las cosas empiezan a moverse.

Durante aquel mes la banda siguió tocando allá donde podían. El 13 de julio la banda daba su primer concierto lejos de Londres teloneando a The Hollies en Middlesbrough. Para tipos como Keith, aquello era prácticamente territorio extranjero. El afable encuentro con los Hollies pareció acentuar en Brian el gusto por las melodías vocales, y aunque ya en la grabación de "Come On" Bill había participado en los coros, decidió que sería mejor que Wyman y Keith se repartieran los coros y él se quedara al margen con su débil voz. La banda también regresó al Crawdaddy en Richmond y se pasó por Hastings, para después volver a Londres y hacer su repertorio de siempre. "Come On" no dejaba de ser una jugada comercial.

Era un verano agitado. Un par de fechas para grabar en los estudios Decca "Fortune Teller", popularizada por los Coasters y "Poison Ivy", otro éxito de la fábrica de Leiber y Stoller, más conciertos, y en agosto otra aparición en la televisión, esta vez en la biblia para adolescentes Ready, Steady, Go! de la ITV, interpretando de nuevo "Come On" en riguroso playback. Después, más actuaciones: Surrey, Sussex, Berkshire, Middlesex. Leicester, Manchester. Por fin la banda expandía horizontes y se alejaba de Londres, recorriendo toda Inglaterra y realizando alguna incursión en Gales.

Agosto tocaba a su fin y Mick, Keith y Brian dejaron el piso de Edith Grove y al marrano de James Phelge. Brian en realidad ya vivía en casa de su nueva novia, y los otros dos se mudaron a un piso de West Hampstead, donde prontó se les unió la novia de Mick, Chrissie Shrimpton, y Andrew Oldham, que apareció allí diciendo que ya no aguantaba más a su madre. Para entonces Richards ya estaba saliendo con su primera novia oficial, Linda Keith.

En septiembre la agenda de la banda se apretó realmente, y apenas tenían algún día sin nada que hacer. En algunas de las primeras fechas Brian se cayó de la banda debido a sus problemas con el asma. Otros problemas no se solucionaban con inhaladores. Brian seguía viéndose a sí mismo como el lider del grupo, pero el tren comenzaba a ir demasiado deprisa para él. Mick cada vez sobresalía más, y estaba muy unido a Keith. Pero nadie podía sobresalir por encima de Brian, así que trataba de separarles. Pero Jones tenía en Andrew Oldham un poderoso enemigo. Y es que para Oldham la verdadera imagen de los Stones era Mick, y no Brian.

Otros problemas de diversa índole tenían preocupado a Oldham. Decca exigía un nuevo sencillo, y los temas grabados en julio no estaban a la altura. Los Stones, entonces, no eran una banda de composiciones propias. ¿Qué hacer? De nuevo, los dioses del rock mueven una pieza en su tablero. La banda ensaya en el Soho. Andrew da un paseo. ¿Cual podría ser el próximo éxito de la banda? De un taxi surgen John Lennon y Paul McCartney, que acaban de grabar una aparición televisiva. Se van a tomar algo y Andrew les pide consejo. Bien, los de Liverpool tienen canciones para dar y tomar. Les pueden enseñar algunas a la banda y que se queden con la que más les guste. Así que se van todos al ensayo y la mitad de los Beatles les enseña "I Wanna Be Your Man". En realidad hay quien dice que John y Paul prácticamente la compusieron allí mismo. Brian recoge la pelota. Un retoque por aquí, un slide por allá, y listo. Los Stones ya tienen nuevo tema gracias a los Beatles. Aquellos que se ven obligados a elegir entre Stones y Beatles no sé que pensarán del asunto. Yo creo que no había grupo mejor para versionear a los de Liverpool.

14 de septiembre: regreso a los Alpha Studios para una segunda aparición en Thank You Lucky Stars. El 15 gala benéfica en el prestigioso Albert Hall, y después bolo en el Crawdaddy. Las fechas se suceden, una tras otra. Y por fin, el 29, llega el plato fuerte: miembros de la gira por Gran Bretaña de los Everly Brothers y Bo Diddley.

La gira estaba patrocinada por el temible Don Arden, y Andrew les había conseguido a los Stones un puesto de teloneros en la misma. Por el momento Oldham insistió en las chaquetas de cuadros, pero antes de acabar la gira ya se había tenido que resignar. Keith había manchado la suya, y Charlie, simplemente, la había "perdido". Aunque las chaquetas eran lo de menos. Los Stones iban a tocar junto a dos de sus grandes ídolos. Especialmente Keith andaba entre bambalinas cada noche para estudiar la técnica de Don Everly y Bo Diddley. Desde entonces Keith nunca consideró a nadie mejor guitarra rítmica que Don. De él aprendió varias cosas, entre ellas la forma de atacar la guitarra, su celebrado "molinillo" que luego Pete Townshed le copió llevándolo a límites mucho más salvajes. De Bo también sacó sus conclusiones, la presencia en el escenario, y la forma de realizar canciones de un solo acorde. Después eran muchas las noches en que Keith se iba de juerga con Jerome, el mítico y borrachuzo tocador de las maracas en la banda de Diddley. Como extásis final, a principios de octubre se añadió a la gira nada más y nada menos que Little Richard. Mick, Keith, todos tenían mucho que aprender de él. Los movimientos, los trucos escénicos, la banda tocando insistentemente una canción hasta que Richard hacía su aparición, siempre de modo distinto, estudiando previamente cada teatro y cada sala. Fueron 30 actuaciones en 36 días junto a algunos de los grandes nombres del negocio. Al acabar la gira los Stones no sólo eran más populares, sino que habían asistido a una de las mejores escuelas que pudiera haber. En la última fecha, los Everly Brothers se habían tenido que enfrentar al nuevo grito de guerra de la juventud británica: "¡Queremos a los Stones!".

En un descanso de la gira la banda había aprovechado para grabar "I Wanna Be Your Man", el tema cedido por los Beatles. El salto entre "Come On" y "I Wanna Be Your Man" era muy palpable, el trabajo en la carretera desde luego se notaba. La canción rezumaba el pop de los de Liverpool y sus pegadizas melodías, pero los Stones la habían enmarañado en una furiosa batería de Charlie y un poderoso bajo de Bill, aguantado el peso de las furiosas guitarras de Keith y Brian que a su vez apoyaban las líneas vocales de un Mick al que ya se le entrevía su futuro y característico estilo chulesco. Para la cara B la banda grabó "Stoned", la primera composición oficial de la banda, un simple tema derivativo del "Green Onions" de Booker T. & The MGs. Fue idea de Brian atribuir su autoría a "Nanker/Phelge", un homenaje a las horribles muecas de James Phelge y seudónimo acreditativo de toda la banda.

Tras finalizar la gira la banda siguió acudiendo a algunas salas de baile y retornó a los clubs, incluyendo citas en Newcastle y Liverpool, donde visitaron el mítico The Cavern. De regreso a casa vuelta al estudio para grabar un EP de cuatro canciones con una nueva versión de "Poison Ivy", y otra oportunidad de repetir apariciones en Thank You Lucky Stars y Ready, Steady, Go! para presentar su nuevo single. En Thank You Lucky Stars coincidieron con el cantante americano Gene Pitney, con quien a pesar de las mutuas reticencias acabaron congeniando, de tal manera que Pitney les pidió un tema a la banda. El problema era que no tenían ninguno. Lo de "Stoned" no había dejado de ser un accidente basado en la composición de otra persona. Pero Andrew Oldham estaba dispuesto a cambiar eso.

Lo que ocurrió a continuación ya forma parte de la leyenda del rock y de la historia de los Stones, y a pesar de lo peliculero, ha sido confirmado por los participantes. Para extraerles a los chicos una canción, Andrew simplemente atajó por la via rápida y una noche encerró en su cocina a Mick y Keith, diciéndoles que no saldrían de allí hasta que hubieran compuesto un tema. Los dos chicos no habían compuesto nada en su vida, pero ahora no tenían más remedio. Tras varias horas de estrujarse el cerebro salieron de allí con "As Tears Go By" bajo el brazo. Enciérrenme a mí en una cocina y desde luego no obtendrán nada tan bueno. Aquellos dos chicos realmente tenían algo dentro, aunque aun no lo sabían. Finalmente Pitney acabaría grabando otra composición posterior de Mick y Keith, "That Girl Belongs To Yesterday", pero en cierta manera él había sido el detonante de que finalmente los Stones dieran el paso de banda de versiones a banda con temas propios. ¿Habría sido la historia de la banda si en vez de a Mick hubiera encerrado a Brian con Keith? Parece haber consenso en el resto de la banda en que Brian era un buen arreglista pero no servía como compositor. Seguramente tampoco le dieron muchas oportunidades. Aun así, Andrew prefería apoyar a Mick. Con todo, esta reflexión es un buen tema para debatir cualquier noche en un bar.

Se sucedían los bolos, Andrew presionaba a Mick y Keith para que compusieran más temas, y mientras enrolaba a la banda en la grabación de un anuncio de Krispies para ganar dinero extra. Ciertamente les iba a venir bien. El hijo de Pan había vuelto a actuar y Linda, la novia de Brian, estaba embarazada. Los médicos se habían negado al aborto y Andrew andaba preocupado por cómo afectaría eso a la imagen del grupo.

La banda inauguraba 1964 con una aparición en el programa de la BBC Top of the Pops, un nuevo programa destinado a competir con Ready, Steady, Go!. La banda presentó nuevamente "I Wanna Be Your Man", que escalaba las listas rápidamente (llegaría al número 12). Inmediatamente los Stones se metieron en los estudios Regent Sound para comenzar a grabar el que sería su primer LP. Los primeros temas en los que se pusieron a trabajar fueron "Carol", "Route 66", "Walking the Dog" y "Mona", aunque no tenían mucho tiempo. Tras unas pocas actuaciones más en clubs el 6 de enero tenían que embarcarse en una nueva gira por Gran Bretaña. En esta ocasión las estrellas del evento eran las Ronettes, y Keith enseguida cayó prendado de la bella Ronnie Bennett, futura señora de Phil Spector, quien la vigilaba de cerca. Aun así, como ambos se gustaban, Ronnie y Keith se las arreglaron para verse a solas de vez en cuando.

Aprovechando un descanso en la gira el 10 enero el grupo entraba de nuevo en el estudio. Grabaron "I Just Want to Make Love to You", "Honest I Do", "I'm a King Bee", y la joya de la corona, el "Not Fade Away" de Buddy Holly, a instancias de Oldham, que había escuchado a Keith juguetear con el riff de la canción. El tema se les atascó al principio, la tocaban demasiado rápido. Andrew llamó a Pitney para que pasara por allí y relajara las cosas un poco. A las pocas tomas lo habían conseguido. Tres días después retomaba unas sesiones junto a orquesta que habían comenzado a principios de mes. El 28 una corta pausa para grabar "Tell Me", uno de los primeros temas firmados como Jagger/Richards, para después retomar la carretera. Los días 3 y 4 de febrero la banda volvía al estudio en unas productivas sesiones que dieron como resultado un buen puñado de temas: "Can I Get a Witness", el tema de Marvin Gaye escrito por el trío Holland-Dozier-Holland, y su respuesta "Now I've Got a Witness", un nuevo tema firmado por Nanker/Phelge; "Little by Little" y "Andrew's Blues" estaban firmados por Nanker y Phil Spector, que se había pasado por allí a petición de Oldham; además se retocó "Not Fade Away" y se grabó un último tema Nanker/Phelge, "And Mr Spector and Mr Pitney Came Too", alusión a las visitas de Spector y Pitney, que se puso al piano para acompañar al órgano de Stu. A finales de febrero otra nueva sesión con "Good Times, Bad Times", "Susie Q" y "Over You".

El ritmo de trabajo de la banda era realmente agotador. La gira les llevaba por toda Gran Bretaña, y los pocos días libres se dedicaban al estudio o a dejarse ver una vez más en la televisión. Además, se esperaba que Mick y Keith siguieran sacando nuevos temas. Al menos la respuesta al nuevo sencillo, "Not Fade Away", estaba siendo entusiasta. El 6 marzo se publicaba como su primer single en los Estados Unidos con "I Wanna Be Your Man" en la cara B. Como presentación lograría un meritorio puesto 48 en las listas, mientras que en casa batían récords llegando al tercer puesto.

Mientras el grupo se encontraba yendo de Londres hacia Coventry el 16 de abril se publicaba el primer LP de los Stones, titulado simplente The Rolling Stones. Era el resultado de un año y medio de muchas experiencias que sucedían muy rápido, y mucho trabajo duro. El disco era una mezcla del blues de Chicago y el rhythm & blues de sus inicios con temas rock e inevitables concesiones al pop del que ya no cabía dudar que era la cresta de la ola. Con la formación de siempre (incluyendo al apartado Stu en los teclados), más las colaboraciones de Spector y Pitney en "Little by Little", el primer disco de la banda podría resumirse en un grupo británico haciendo rock y R&B, acercándose a los postulados de los Beatles, pero sonando inevitablemente más negros y sucios. "(Get Your Kicks On) Route 66", el estándar de Bobby Troup, abría el disco de forma espectacular, con Charlie Watts demostrando por qué Stu había insistido en su fichaje. Su charles domina la canción de principio a fin, lanzando los arreglos y solos de Brian a toda velocidad. "I Just Want to Make Love You", el original de Willie Dixon, es un rápido y nervioso blues que da la oportunidad a Brian de demostrar lo que podía hacer con una armónica en las manos, mientras que Mick se desata y nos deja ver lo que se está gestando tras sus fraseos, una versión blanca y reluciente del estilo de Muddy Waters. El tercer corte es otra versión, el tema lento "Honest I Do" de Jimmy Reed, que los Stones transforman en su visión de los lentos de Chuck Berry. Algo similar ocurre con "Mona", que suena más al Bo Diddley que todos tenemos en mente que el tema original, y que demuestra que los chicos se habían fijado en lo que tenían que hacer cuando Bo pisaba los escenarios. Tras el instrumental de Nanker/Phelge "Now I've Got a Witness" venía "Little by Little", la composición compartida entre Nanker/Phelge y Phil Spector, con el propio Phil a las maracas y Pitney y Stu en piano y teclados, la guitarra de Keith aportando una gran consistencia y Brian arrojando alguno de los mejores solos del disco. El tema número siete es "I'm A King Bee", el clásico de Slim Harpo, que nos permite imaginarnos a los Stones más puristas de sus comienzos, un blues pasado por el tamiz jazzístico de Charlie, la voz negroide de Mick, Bill deslizándose por el mástil, y Keith y Brian acompañando contundentemente el tema. El "Carol" de Chuck Berry sigue fielmente las pautas del maestro "Tell Me" era el primer lanzamiento oficial de la banda de un tema firmado por Mick y Keith, un medio tiempo con reminiscencias de los temas lentos de rock 50s y doo woop y las melodías que había deseado Brian tras ver a los Hollies, lo que en conjunto era como una extraña versión stoniana de lo que sería un tema de los cuatro de Liverpool. Aun así había sido un tema lo bastante fuerte como para que Mick y Keith se atrevieran a presentárselo al grupo, pero la canción era una simple piedra de toque. Vista en retrospectiva, su primera composición, "As Tears Go By", era muy superior. En el décimo corte los Stones se ponían a juguetear con el soul a través de "Can I Get a Witness", uno de los temas donde más destaca lo que Stu era capaz de hacer con los teclados. Su ritmo juguetón, complementado perfectamente con el ritmo de Charlie, es la magia de la que se alimentaron los Stones en los primeros tiempos con Watts en la banda. La canción ofrece además los mejores coros del disco junto a la versión de Rufus Thomas. "You Can Make It If You Try" era otra nueva versión, un éxito de Gene Allison, básicamente otro tema lento de corte 50s que ofrecía otro espléndido trabajo de Charlie a la batería y nuevos dejes de Mick a la voz. El LP se cerraba con la versión de Thomas, "Walking the Dog", delicioso como el original, y otra muestra de la frescura que aportaba la banda a las versiones, dotándolas de esa electricidad juvenil que les hizo famosos en los clubes de Londres, y que ofrecía unos coros en solitario de Brian muy interesantes. Tal vez no tuviera la mejor voz del mundo, pero sus coros sucios y depravados habrían merecido más espacio en otras canciones de la banda.

El 30 de mayo el LP se publicaba en los Estados Unidos con el título de England's Newest Hit Makers, un orden de canciones diferentes y "Mona" siendo sustituída por la vibrante "Not Fade Away", el tema de Holly tocado como si fuera de Bo Diddley. Para entonces el disco, con esa portada que sólo ofrecía una foto de la banda y el logo de Decca (futurista idea de Oldham), ya había alcanzado el número 1 en las listas británicas. Al otro lado del Atlántico el LP llegaría al puesto 11. Inmaduros todavía pero electrizantes, los Stones se disponían a conquistar nuevos territorios.

12 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

Muy bueno amigo. Felicidades. Y me has recordó anécdotas que me contó Gomelsky de esa época...

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Enorme Stu, y la escena de los jovencitos Beatles visitando a los jovencitos Stones y el pérfido Andrew Oldham. Obligarles a llevar chaquetas de cuadros... por Dior. Ya sabes que es lo que menos controlo de ellos así que he disfrutado con esta gloriosidad. Pero no te quedes en los Stones en los 60', rayos, tu sigue y sigue, diantre. O no. Lo que sea. Cojonudo post.

TSI-NA-PAH dijo...

Los Stones siempre han sido parte de mi familia, parece que al hablar de ellos, hables de mi!
Un abrazo

paulamule dijo...

Möbius, no sé qué pasa, pero tu comentario en Roger Waters tampoco aparece. Mira a ver si tienes algo mal configurado o soy yo la malconfigurada. Publicaré los dos comentarios (el de Gregg aún no lo he hecho) pero hay que mirar a ver qué pasa.
Salud boy.

ROCKLAND dijo...

No viene muy a cuento para este pedazo de entrada que te has cascado. Simplemente comentarte que tus comentarios en mi blog me llegan como Spam y no me enteré hasta hoy. Así que los puse hoy. Quizás puedas saber el motivo???
De todas formas, estaré al loro a partir de ahora.

Saludos stonianos.

dvd dijo...

Es verdad, en mi blog pasa exactamente igual, y sólo con tus comentarios; que además me da mucha rabia porque eres de los pocos que comentas regularmente... No salen en el blog, sino en mi cuenta de Gmail. Creo que deberías ponerte en contacto con Blogger por si pasa algo raro. Un abrazo...

Kinski dijo...

Eterna asignatura pendiente, es que a mi hasta Aftermath como que no.

miquel zueras dijo...

Para mí los Stones son los reyes. Acabo de agenciarme un DVD con su documental "Give me Shelter" que ya vi hace un montón de años junto aquella película protagonizada por Jagger y James Fox "Performance". Saludos. Borgo.

Johnny dijo...

Realmente apasionante este debut de los Stones, un disco que me atrapa. Mira que se puede rascar de la etapa sesentera de los Stones aunque no se la valore tanto como la posterior. Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Adrian Vogel: gracias. Vaya, estaría bien saber de ellas. ¡Ahora que está cerca el 50 aniversario podrías animarte a compartirlas en tu blog!

Aitor FP: las chaquetas de cuadros eran rijosas en extremo. Bueno, de momento serán los 60, luego ya veremos. ¡Si acaso que sigan contigo luego!

Tsinapah: ¡de ti y de muchos de nosotros!

paulamule: qué raro, no creo haber cambiado nada en mi configuración salvo lo del captcha; lo repasaré a ver.

Rockland: ni idea. Si salgo como spam y me ticas como que no soy spam supongo que blogger debería reconocerlo luego. En fin le pasa a más gente, tendré que ver qué pasa.

dvd: lo tendré en cuenta, gracias. Un saludo.

Kinski: pues podría decirse que antes eran un estupendo grupo de versiones, merece la pena si te gustan Bo Diddley, el R&B y demás.

miquel zueras: no he visto "Performance", algun día lo haré, aunque sea solo por la anécdota

Johnny: sí, hay que rascar más de lo que parece

Bounty Hunter dijo...

Me alegra ver que la historia Stone sigue su curso. Como muchos, desconozco esta etapa y es todo un lujo poder descubrir estos capítulos pretéritos.
Con esta entrada queda bien claro que en el futuro, los Glimmer Twins serían los amos del cotarro y el pobre Jones quedaría relegado a un segundo plano hasta fallecer.
Sobre la rivalidad Beatles/Stones, queda bien claro que fue todo una maniobra de marketing para ensalzar ambas bandas y crear polémica. Hay que dejar claro que los Beatles fueron una fábrica de creatividad musical durante toda su carrera y los Stones necesitaron más tiempo para encontrar su verdadero lugar en la escena.
En cualquier caso, demostraron ya desde sus inicios que tenían por delante un futuro prometedor.
Saludos gran M!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Sip, creo que al pasar al plano compositivo Brian comenzó a quedar relegado poco a poco. Y ciertamente los Beatles explotaron mucho antes, en todos los sentidos supongo. Pero obviamente había mucha menos rivalidad de lo que se quiere hacer creer.

saludos bounty