lunes, 24 de octubre de 2011

The Rolling Stones - Out of Our Heads

No éramos americanos, y Estados Unidos era lo que contaba, y siempre quisimos tener éxito allíl Fue muy impresionante la manera en que la canción y la popularidad del conjunto se establecieron en todo el mundo. Keith Richards, acerca de "Satisfaction".

Sexo, drogas y rock and roll. El último llevaba a las otras dos. En los 60 el deber de cualquier buen ciudadano del rock era combinarlo con mujeres, drogas o ambas cosas. Para 1965 los Rolling Stones no eran diferentes, aunque cada uno tenía su particular opio. Brian Jones, con su asma y sus problemas de salud, había sido el primero en apreciar la amplia gama de sabores y colores que la farmacopea común ponía a su disposición, mientras Keith jugaba a drogarse con las pastillas para la tos de su madre y pólvoras caseras con productos destinados al ciclo lunar. Pero tras viajar a los Estados Unidos ambos habían descubierto las propiedades de los uppers y la marihuana. En cuanto a las mujeres, el primero en sacar provecho a la súbita popularidad del grupo entre sus gritonas fans había sido Bill Wyman, casado y con descendencia, pero que decidió sucumbir al placer carnal en cuanto sus primeras giras británicas pasaron de ser conciertos de rock a un gran orgasmo femenino. Por supuesto, Mick, en cuanto se peleaba (cosa bastante frecuente) con su novia Chrissie, corría a consolarse con cualquier chica que tuviera a bien pasar la noche con él. Y luego estaba Charlie, con su esposa reciente, sus trajes, sus tazas de té y sus discos de jazz. Bueno, y algunas cantidades de alcohol. Con el tiempo también él se dejaría tentar por el lado salvaje del rock. Aunque como no podía ser de otra manera, lo haría a su manera.

Las cosas evolucionaban rápido. Un pestañeo y ya te lo habías perdido. La tecnología avanzaba a pasos agigantados. Eran los tiempos en que la gente imaginaba el año 2000 con coches voladores y terrícolas habitando la Luna. No era diferente en Londres, donde todo parecía estar pasando. Entre 1960 y 1965 habían transcurrido cinco años que parecían 20. Tras la guerra el jazz dominaba las emisoras y los clubes, las salas de baile, aunque durante un tiempo Lonnie Donegan y sus seguidores le quitaron terreno con el skiffle, esa macedonia casera de música popular que había nacido décadas atrás en los Estados Unidos. Cuando los Stones comenzaban a dar sus primeros pasos había jazz y skiffle. Los puristas del blues era unos marginados. Y de repente, ¡bang! izquierdazo del rhythm and blues, gancho de los Beatles, y el pobre Donnegan parece tan viejo como tus abuelos, mientras que los consumidores de jazz parecen tan intelectualmente extraños como lo son hoy en día. Todo iba tan rápido que 1965 iba a ser el último año de gloria del sonido Merseybeat. Los que no evolucionaban mordían el polvo. Saludad al reinado del Swinging London y sus nuevas tropas preparadas para la invasión de los Estados Unidos. Los nuevos berserker traerán preciadas mercancías, moda hippie y nuevas drogas.

A mediados de enero la avanzadilla que había seguido a los herederos anglosajones de Erik el Rojo se encontraba en los estudio RCA de Los Ángeles dando los últimos toques a "The Last Time", una composición que no era totalmente nueva pero que significaba un paso de madurez en las composiciones de Mick y Keith. Aquel día, ya de madrugada, finiquitaban también "Play with Fire". El 21 la banda aterrizaba en Sydney, el punto de partida para su primera gira por Oceanía y el Lejano Oriente. Aun no habían hecho ni la conferencia de prensa y una horda de chicas ya habían roto vallas y cabezas tratando de llegar hasta el grupo. La gira fue un éxito, ayudó a cimentar la popularidad de la banda por aquellas tierras, y los Stones se lo pasaron muy bien, disfrutando de las playas australianas y dejando tras de sí muchas historias locas, como una docena de prostitutas chinas a cargo del promotor en Singapur o una cena de gala que según la leyenda devino en orgía, momento que aprovechó Mick para acostarse tanto con la anfitriona como con su hija. De nuevo, bienvenidos a la nave del misterio estoniana.

Tras finalizar la gira con su primera visita a Japón los Stones regresaban al hogar donde les esperaba más trabajo: grabar unas demos, dejarse ver en el Ready, Steady, Go!, el Eamonn Andrews Show y el Top of the Pops y comenzar una nueva gira por Gran Bretaña, durante la que Glyn Johns, ingeniero y productor en la sombra de la banda, grabaría unas cuantas actuaciones con un micro de ambiente como única tecnología. Durante aquella gira la banda comenzó a convertirse en delincuentes cuando les negaron la entrada en una estación de servicio para que Bill pudiera evacuar, así que como protesta toda la banda meó en la pared. Demanda, juicio, multa, y los periódicos sacándole partido al asunto. Y el joven mánager de 21 años Andrew Oldham encantado, claro. Amigo adolescente, ¿a quién darás tu dinero? ¿A los Beatles, que cualquier día de estos se van a tomar el té con la Reina, o a los Stones, que son cómo tú y se mean en esas reglas anticuadas que ya no significan nada? Otra fantástica oportunidad de vender a los Stones como los chicos malos del negocio.

Las ventas parecían responder, y el nuevo sencillo de la banda, "The Last Time", con "Play with Fire" como cara B, lograba excelentes resultados a ambos lados del Atlántico. Mientras, la banda proseguía con su gira, con un repertorio todavía dominado por las versiones, algún tema de Nanker/Phelge y "The Last Time" como la nueva canción a promocionar. La vida continuaba, Brian se iba a un piso nuevo, Mick y Keith hacían lo propio, y un día John Lennon se pasaba por allí y juntos escuchaban lo nuevo de Dylan, Bringing It All Back Home. Escuchad esas letras furiosas, chicos... 1965 sería el año de Help!, pero también el de Rubber Soul. Y mientras el amigo Bob llamaba a Brian, le decía que estaba deseando conocerle, y que los Stones eran el mejor grupo. Gracias Bob, no necesitábamos más helio en Brian.

Finiquitada la gira por casa el grupo realizó una rápida visita a Dinamarca y Suecia para cerrar el asalto continental con tres fechas en el Olympia de París. Entradas agotadas y tumultos. Hola, soy el del Olympia, quería encargar un nuevo patio de butacas. Sí, los Stones otra vez. El I want you de Mick en "Everybody Needs Somebody to Love" era una versión moderna de las trompetas de Jericó.

El 22 de abril la banda volaba hacia Canadá para comenzar su tercer tour por Norteamérica. Quebec, Ottawa, Toronto, y vuelo hacia Nueva York. En Filadelfia Mick se cabreó por tener que telonear a las estrellas de la noche, la nueva sensación británica Herman's Hermits, y su extraño cantante, el limpio clon pop del propio Jagger. Vamos Mick, en el futuro las pelis de los Zucker necesitarían algo como "I'm Into Something Good". 2 de mayo, nueva cita con Ed Sullivan, de nuevo invitando a sucios artistas a los que había jurado no invitar nunca. Pobre Ed, era un icono televisivo, es más, era y es un icono norteamericano, pero las circunstancias siempre le acababan sobrepasando. Y el día 7 los Stones actuaban en el Jack Russell Stadium de Clearwater, Florida.

Brian Jones responde a una fan

No sé si sería exagerado decir que la historia del rock cambió aquella noche, pero ciertamente el rumbo de los Stones no volvió a ser el mismo. Ya sabéis la historia: Keith durmiendo en su habitación del hotel (aunque el guitarrista sitúa la historia en su piso de Londres), un riff envuelto en sueños, serendipia, fantasmogénesis, y al día siguiente una idea en la grabadora y cuarenta minutos de ronquidos. Había nacido "(I Can't Get No) Satisfaction".

El día 10 la banda regresaba a los estudios Chess de Chicago a grabar unas cuantas versiones, un tema firmado por la banda con el habitual Nanker/Phelge, y una primeriza versión bluesy de "Satisfaction". Entre las versiones se contaba el hit soul del 64 "That's How Strong My Love Is", "Mercy, Mercy" de Don Covay y el "Try Me" de James Brown. En Los Ángeles los Stones siguieron grabando temas para su nuevo disco en los estudios RCA con la ayuda de su mano derecha en la Costa Oeste, Jack Nitzsche. Grabaron una nueva composición de la banda, "The Spider and the Fly", un blues en el que Mick cantaba sobre el curioso deporte de salir a cazar chicas por las noches, y "One More Try", firmada por Mick y Keith. Las cintas también recogieron unas cuantas versiones más, decantándose de nuevo por el soul: "Cry to Me" de Solomon Burke, "Good Times" de Sam Cooke, "My Girl" de los Tempations, y "I've Been Loving You Too Long" de Otis Redding. Y por supuesto, grabaron la versión de "Satisfaction", sin los arreglos de viento que le habían pasado a Keith por la cabeza, pero con una guitarra pasada por el nuevo pedal de distorsión de Gibson que iba a hacer estallar muchas cabezas.

Tras salir vivos de Long Beach donde casi mueren aplastados en su limusina con hordas de fans subiéndose en el techo, y grabar tres actuaciones para el programa televisivo de pop Shindig! (donde conocieron a un tal Billy Preston, y se reunieron con Howlin' Wolf, quien presentó a Mick a Son House, ¡decididamente un día productivo!), la banda regresó a casa con un Brian Jones cada vez más inmerso en sus depresiones y paranoias, y unos oscuros rumores de que había sido apalizado por uno de los recios chicos a sueldo de Oldham por haber maltratado a una chica, aunque al parecer las acusaciones de la chica iban aún más allá. La consigna de Andrew había sido: "En la cara no". Muy convenientemente Brian había encontrado en California un nuevo lugar donde refugiarse: el LSD. Al menos se llevaba de recuerdo su ansiado encuentro con Dylan, que tuvo lugar en Nueva York.

Las cabezas empezaron a estallar en los Estados Unidos el 6 de junio, mientras la banda se encontraba de nuevo en Londres. El lanzamiento del sencillo se había postergado en Gran Bretaña ya que Decca prefirió publicar un EP en directo de la banda, Got Live If You Want It, con seis temas grabados durante la gira de marzo, aunque a veces se oían más los gritos que al grupo, algo parecido a lo que ocurriría con la nueva versión del disco publicada como LP en los Estados Unidos meses más tarde. El 30 julio aparecía en los Estados Unidos la versión americana de Out of Our Heads, el cuarto álbum del grupo al otro lado del Atlántico tras la publicación en febrero de The Rolling Stones, Now!. El LP incluía varios de los temas grabados en Chess y RCA, incluyendo el incendiario "Satisfaction". Con el flamante éxito del sencillo todavía caliente, el disco no tardó en encaramarse al número 1, donde se mantendría varios meses, convirtiéndose en disco de platino. Aquel fue el primer número uno de la banda en los States.

Mientras, en casa, los Rolling Stones se habían convertido en una pieza codiciada por todas las grandes discográficas cuando su contrato había vencido en mayo, aunque por supuesto Decca no estaba dispuesta a que otra compañía se llevara a sus paladines. Para ayudarle a renegociar un contrato más jugoso Oldham se hizo con los servicios de Allen Klein, el típico americano hecho así mismo que había desarrollado una sólida carrera haciendo milagros con los números y consiguiendo jugosos contratos para Sam Cooke. La presión de ser manáger de los Stones estaba comenzando a pasar factura a la débil psique de Andrew, así que Allen desembarcó como co-representante de la banda, un hueso duro de roer que se conocía todos los trucos del negocio y a quien no podrían engañar. Se reunió con Andrew, Mick y Keith a finales de julio, y les prometió doblar las regalías, no más estafas por parte de las compañías, coches lujosos, millones a porrillo. Para Brian, Bill y Charlie la contratación de Klein fue prácticamente una política de hechos consumados. Wyman sugirió que un abogado interviniera en el asunto, pero Keith le espetó que no se podía ser tan desconfiado. Klein fue contratado, y con su llegada al barco se constató que la balanza de los Stones se estaba decantando del lado de Mick y Keith, mientras que la de Brian iba perdiendo peso a pasos agigantados.

Klein fue con su abogado neoyorquino con pintas de bulldog y la banda a la sede de Decca, donde exigió entrevistarse con el mandamás en persona, y nadie más. Les dijo al grupo que llevaran gafas de sol, se pusieran detrás de él y no dijeran una palabra. El nuevo co-representante fue todo lo violento e intimidante que se podía ser sin esgrimir un bate o desenfundar un revólver, y apabulló al capo de Decca y sus consejeros. Cuando firmaron el contrato unos días más tarde, el 26 de julio, aparentemente Klein había cumplido su palabra: un millón y pico de dólares por los derechos de las canciones, exclusiva en Norteamérica para la editora de la banda, Nanker Phelge Music Ltd., a pagar por la subsidiaria de Decca en el nuevo continente, London Records, y unas regalías que superaban a las de los Beatles. Cinco años de contrato, y muchos miles de dólares cada mes para los bolsillos de los Stones. Realmente Allen había cumplido. Lo que no les había dicho era que los jugosos derechos y beneficios en Norteamérica irían a parar a Nanker Phelge USA, una empresa propiedad de Klein de la que la banda no sabía nada.

Brian y Keith en Clearwater, satisfechos

El 1 de agosto, tras una par de actuaciones en el Palladium de Londres, la banda consiguió unas merecidas vacaciones (apenas sí habían tenido tiempo de echarse una siesta de vez en cuando desde el 62) y cada uno se perdió por su camino. Keith y su novia Linda se fueron a Francia, mientras que Brian y su novia se fueron a Tánger, invitados por Christopher Gibbs y su amigo Robert Fraser, un tratante de arte. Pronto se les unieron Mick y Chrissie. El 20 agosto "Satisfaction" por fin se publicaba en el Reino Unido, y de nuevo el sencillo alcanzó el número uno. El increíble éxito del tema en todo el mundo había elevado a la banda a un nuevo nivel, y su nuevo contrato parecía ir acorde a su elevación a los altares del rock. "Satisfaction" era un nuevo himno generacional, y ya nadie podía negarles que pudieran mirar cara a cara a los Beatles. De todas formas poco importaba, en privado se llevaban bien y se llamaban unos a otros para asegurarse de que sus respectivos lanzamientos discográficos no se solaparan ni quitaran ventas el uno al otro.

En septiembre la banda debía volver a la carretera. Tras un par de bolos en Dublín y Belfast la banda se trasladó a Los Ángeles para una nueva sesión en la RCA, donde debían terminar ideas del julio pasado y finiquitar nuevas composiciones como "Get Off of My Cloud", "The Singer Not The Song", "I'm Free" y algunas versiones como "She Said Yeah" de Larry Williams que ya habían grabado The Animals, y el "Talkin' Bout You" de Chuck Berry. Una vez acabadas la sesiones la banda volvió a Europa, donde les esperaba una gira por Alemania Occidental y Austria. El 11 de septiembre fue una mala noche para Brian. Fastidiado por los nuevos derroteros musicales a los que Mick y Keith estaban llevando la banda, el rubio guitarrista se divertía tocando la sintonía de Popeye, algo de que todas formas nadie apreciaba debido al habitual griterío de la audiencia. Pero el resto sí que lo oían, y ya estaban hartos de que Brian saliera con esa bromita cada dos por tres. El dúo compositor de la banda se le echó encima, y le dijeron que cortara con ese asunto, o se vería fuera de la banda. Andrew le dio otra regañina, encantado con la idea de que Jones por fin dejara el grupo. Pero un imponente ángel rubio de 23 años acudió a su rescate con un porro en la mano. Brian le sonrió y le dijo en un estupendo alemán que todos estaban en su contra y que no quería estar solo aquella noche. La chica le tomó y la mano y los dos se fueron al hotel donde se alojaba el grupo. Ella era Anita Pallenberg, hija de un pintor bohemio. Su madre trabajaba para la embajada alemana en Roma. Había vivido en Italia, había convivido con artistas italianos, había vivido en Nueva York, había estado en París. Oficialmente era modelo, pero en realidad era mucho más, una musa de artistas, una Venus en Italia, una fulgurante luz en Greenwich Village. En definitiva ella conocía a quien había que conocer en el mundo moderno y artístico de mediados de los 60.

El 24 de septiembre se publicaba la versión británica de Out of Our Heads, que se abría con la acelerada versión de "She Said Yeah", electrizante y nerviosa, a la que seguía "Mercy, Mercy", una versión vacilona, con pastosas guitarras eléctricas y una primera muestra del famoso falsete de Mick, quien se doblaba en los coros. "Hitch Hike" era una correcta versión Marvin Gaye, aunque tenía poco que hacer frente a la emocionante "That's How Strong My Love Is", donde un Mick Jagger que cada vez iba madurando más su estilo adelantaba los grandes momentos que habían de venir por parte del vocalista, arropado perfectamente por la banda y Jack Nietzsche a los teclados. "Good Times" era otra buena versión, aunque por lo general demasiado fiel a la original de Sam Cooke, especialmente en la parte vocal. "Gotta Get Away" es un buen tema firmado Jagger/Richard, aunque inferior al "Play with Fire" de Phelge incluido en la edición americana. "Talkin' About You", la versión de Berry, es otro buen ejemplo vocal de un Mick que aprendía rápido, arropados algunos de los primeros coros de Keith, quien destacaba además con su trabajo en la rítmica, y una guitarra solista que dejaba algo de gloria para el apaleado Brian Jones. En cambio en "Cry to Me" era Stu quien tenía la oportunidad de hacerse notar acompañando al grupo en los teclados. "Oh Baby (We Got a Good Thing Goin' On)" era una versión de la cantante y guitarrista de rhythym and blues Barbara Lynn grabada a finales de 1964, una movida canción de bar en la que esta vez los teclados estaban al cargo de Brian. Si la versión británica de Out of Our Heads perdía "Play with Fire" ganaba a cambio "Heart of Stone", la gran composición de Mick y Keith anterior a la revolución de "Satisfaction". Ahí estaba la característica guitarra de Keith inspirada por Jimmy Page, la forma lánguida de cantar de Jagger, Jack Nitzsche al piano y la pandereta, Bill contribuyendo en los coros, y Mick relatando en su triste cantar su vida de mujeriego rompecorazones, conociendo a una chica diferente que sin embargo no iba a lograr romper su pétreo corazón. Sin duda las letras de Mick ya se iban encaminando hacia el poeta de la fusta y el macarra callejero. "The Under Assistant West Coast Promotion Man", el que iba a ser el último tema acreditado a Nanker Phelge, era una burla hacia George Sherlock, el acompañante que Decca les había endosado para atenderles (esto es, vigilarles) durante su gira por la Costa Oeste de los Estados Unidos. Mick canta con su inimitable estilo de desprecio que se convertiría en una marca de la casa sobre un bombeante ritmo de blues de Chicago, idóneo para que Brian desempolve de nuevo su armónica. "The Under Assistant..." es una primera versión de las burlas estonianas en forma de canción, un ejemplo de broma pesada, divertida e irónica, aunque evidentemente todavía muy lejana al salvajismo de "Cocksucker Blues", pero aun así es un buen tema, demasiado olvidado quizá, y desde luego merece la pena ser rescatado de entre las olvidadas composiciones propias de los primeros tiempos de la banda. El disco se cerraba con "I'm Free", otra canción propia, con Brian doblando turno en guitarra y órgano, introduciendo por vez primera tintes exóticos a su solo. La melodía es de las más pegadizas del álbum, y nos permite solazarnos de nuevo con el gran falsete que Mick introduce en los coros. Un buen tema que era un perfecto cierre para el LP.

Aunque mucha gente suele desestimar el debut de los Stones, ese sonido sucio y sus aceleradas versiones de R&B y sus grandes recreaciones de blues y rock me siguen pareciendo que hacen de su primer disco un álbum más completo que su segundo y tercer disco, aunque prácticamente carecían de temas propios, salvo "Tell Me", que sin embargo no estaba a la altura de sus siguientes composiciones. En Out of Our Heads la banda ya mostraba sus rápidos avances. "Heart of Stone", "I'm Free", y "Play with Fire" en la versión americana (por no hablar de "Satisfaction") estaban a años luz de aquella primeriza "Tell Me", pero lo más curioso de todo es que entre ellas apenas mediaba un año y unos pocos meses. No eran los únicos, muchas de las grandes bandas de aquella época parecían sufrir mutaciones atómicas en dos o tres discos, publicados en apenas año y medio, transformándose de rockabillies, mods o amantes del blues en algo nuevo y desconocido. Los Stones estaban explorando su nuevo y propio continente, aunque, recordando las palabras de Isaac Newton en uno de sus raros momentos de humildad, la banda apenas había estado jugando en la arena, con todo un océano delante de ellos por descubrir.


7 comentarios:

José Fernández dijo...

Yo tengo entendido que en la anecdota de la meada el único mingitador había sido Wyman. No sé, me haces dudar, pero en una de sus multiples autobiografías yo diría que eso es lo que afirma el buen hombre este.

kar dijo...

ahora que por ejemplo, Pearl Jam cumplen 20 años, ver lo que una banda como los Stones hizo entre 1964 y 1969, en tan solo un lustro, hace que lo de los de Seattle suene a chiste. The best is yet to come, pero quien se atreve a criticar los tres primeros discos de los Rolling Stones??

Aitor Fuckin' Perry dijo...

"... la avanzadilla que había seguido a los herederos anglosajones de Erik el Rojo"

Diantre, eso sí que es una frase pegadiza. Añade prostitutas asiáticas y a Mick contando veinte en lugar de uno y lo tenemos. Y viajes de Brian a Marruecos y egotrips dylanianos de Brian. Y Anita conociendo a Brian. Y el 'Out of Our Heads' en sí. Ameisin. Y lo mejor estaba por venir como preveían Isaac y Loretta.

Gran reflexión de Kar.

paulamule dijo...

Pues yo sigo disfrutando una barbaridad de estos primerísimos discos de los Stones.
Por cierto, voy a empeza a llamarte Mr. Spam porque sigue habiendo problemas.
Salud.

Möbius el Crononauta dijo...

José Fernández: Wyman quería mear y luego en protesta mearon o todos, aunque puede ser que la versión de Wyman sea distinta. Ahora mismo no lo recuerdo bien.

kar: hombre tanto como chiste, pero desde luego en aquella época las bandas grandes hacían cosas realmente grandes

Aitor FP: por Thor y por Odín, amigo

paulamule: sapristi, ¿miraste a ver si salía como spam en las casillas correspondientes?

Bounty Hunter dijo...

(I Can't Get No) Satisfaction el primer gran hit de los Stones.
Siempre he pensado que en ese tema, la guitarra de Keith suena especial. Esas primeras notas desprenden un sonido único.
Quizás es el nuevo pedal que haces referéncia en el post o la producción, la cuestión es que me encanta. A parte, le añades la anécdota de la inspiración y ya tienes un tema legendario. Estos chicos han sabido hacer muy bien las cosas desde el principio.
Es curioso que se nombre a Jimmy page en el texto, al hablar del sonido de la guitarra de Heart of Stone. En menos de cuatro años, el ex The Yardbirds sería junto a su grupo el rival más cercano.
Zeppelin y Stones, dominarían la decada de los setentas como absolutos amos del cotarro.
Saludos gran M!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Bounty Hunter: sí, ese sonido de guitarra es muy especial, no es de extrañar que la canción volviera loca a la gente en aquella época. Desde luego es curioso lo rápido que podían ir las cosas entonces, el asunto de Jimmy es una buena prueba.