viernes, 28 de octubre de 2011

La noche de Halloween (1978)

Sí, no podría ser más típico; ¿ver La noche de Halloween (o simplemente Halloween) justo cuando llega Halloween? ¡Qué original! Bueno, se trata más bien de una buena excusa para recuperar cualquiera de esas pelis con psicópatas que tantos buenos y malos ratos nos han hecho pasar. Al fin y al cabo somos animales de costumbres, y la tradición ayuda a mantener nuestra herencia cultural y la sierra es la familia. ¿O acaso no es bonito recuperar Pesadilla en Elm Street al comienzo del curso, o ¡Qué bello es vivir! en Navidad, o Los Bingueros el Día de la Hispanidad? Sí, cierto es que la tradición española de estas fechas ya ni se sabe cual es, pero en fin, qué puedo decir. I just work here! La noche de Halloween nace del deseo del productor y director Moustapha Akkad y su por entonces asociado productor y distribuidor Irwin Yablans de rodar un film de éxito en el que Akkad pondría el dinero y Yablans los contactos y la idea. Esta idea era rodar una película de terror, y Yablans ya tenía al candidato idóneo, el joven director John Carpenter, que había comenzado a dar que hablar con su segundo largo, Asalto en la comisaría del distrito 13. Produciendo esta película Yablans obtenía un buen producto bonito y barato que distribuir, y Akkad presumiblemente obtendría algunas ganancias por poco dinero. El punto de partida era simple: una historia con un asesino de jóvenes niñeras. Carpenter aceptó el proyecto a cambio de obtener total libertad artística. Él se encargaría del guión junto a su novia Debra Hill, aunque Carpenter aceptó la sugerencia de que la trama se ambientara en la noche de Halloween.

Con 300.000 dólares para gastar La noche de Halloween iba a ser un film de bajo presupuesto rodado en unas pocas semanas, pero el hecho diferenciador iba a residir en un inspirado John Carpenter que pretendía alejarse de los opresivos ambientes macabros y la casquería de la magnífica La matanza de Texas para retornar a los orígenes, al suspense del Psicosis de Hitchcock, la película que lo empezó todo. La dirección de Carpenter iba a ser sutil, centrándose más en crear atmósferas inquietantes y en hacer crecer la tensión que en el asesino derramando la sangre.

Siguiendo los pasos del gran Alfred muchas habían sido las películas y los directores que que habían aportado su granito de arena al género. Ahí estaban George A. Romero, Tobe Hooper, Wes Craven con La última casa a la izquierda o el precedente más inmediato a la obra de Carpenter, la olvidada cinta canadiense Black Christmas. Pero sería La noche de Halloween la que sentaría el precedente para todas las películas de tíos locos (lo que los yanquis llaman slasher). De ella beberían y todavía beben los films del género, recurriendo a música y sonidos inquietantes, y los viejos trucos visuales que Carpenter reunió para su película: las sombras, los ruidos, el quién anda ahí, el personaje que se gira y se asusta, el maluto que está y en un segundo ya no está, etcétera. Carpenter recogió todos los granitos de arena y aportó los suyos propios para crear un clásico del cine de terror que iba a ser muy imitado, y en cierta manera todavía lo sigue siendo. Tras su Halloween todos los que quisieron aprovechar la racha fueron cogiendo a psicópatas enmascarados y eligiendo su fecha del año particular: Navidades, San Valentín, el April's Fool yanqui, el viernes 13, etcétera. Me pregunto si también hay algún psycho para Hanukkah. Unas eran peores, otras mejores, pero por lo general todas resultan un buen entretenimiento sin demasiadas pretensiones.

Además de la dirección de Carpenter, está su música (sí, sí, compuesta por tito John), esa banda sonora que práctimante ha trascendido al film. El piano inquietante resultó un buen heredero de los violines de Psicosis, y ayudó a hacer de la película una experiencia intensa. Junto a la banda sonora estaba además el carismático y frío villano Michael Myers y su inquietante máscara. Evidentemente hubieron antes otros enmascarados psicóticos como Leatherface, pero la máscara blanca de Myers fue un gran hallazgo a cambio de un dólar noventa y mucha imaginación y saber hacer. La gente de producción compró una máscara de látex de William Shatner (más concretamente del ínclito James T. Kirk), la pintaron de blanco y la retocaron un poco para darle ese aspecto fantasmagórico tan estupendo.

Dado lo ajustado del presupuesto y la falta de interés de los grandes estudios, que había llevado a rodar el film de una forma totalmente independiente, Carpenter lo tuvo difícil para conseguir alguna estrella de cierto renombre que aceptara interpretar al Doctor Loomis, el Van Helsing de esta historia. Tras obtener las negativas de sus primeras opciones, Christopher Lee y Peter Cushing, por considerar que el sueldo era muy bajo, el tercer candidato, Donald Pleasence, aceptó la oferta. De hecho con una carrera tan extensa y variada tanto en cantidad como en calidad, me pregunto si el bueno de Donald rechazó alguna vez un papel. De todas formas por suerte para él aquellos escasos cinco días de trabajo que representaron interpretar a Sam Loomis le aseguraron la fama para una nueva generación, y tras el enorme éxito de La noche de Halloween Pleasence se convirtió para siempre a los ojos muchos en el doctor Loomis, papel que siguió encarnando con cada secuela de la franquicia hasta su muerte en 1995.

El otro nombre que quedó asociado a Halloween fue el de Jamie Lee Curtis, por entonces una jovencita de 19 años que trataba de seguir los pasos de sus famosos padres. En 1978 su currículum se reducía a unos pocos cameos en la televisión y un papel secundario en la serie Operation Petticoat. La primera opción de Carpenter para interpretar a la heroína de la película Laurie Strode había sido la actriz Anne Lockhart, pero cuando ésta rechazó el papel se realizaron más audiciones para buscar a la candidata ideal. Cuando le llegó el turno a Jamie lo cierto es que Carpenter no sabía nada de ella, pero el hecho de ser la hija de la actriz que apareció en Psicosis ciertamente ayudó, ya que seguro que ayudaría a publicitar el film. Pero la Curtis demostró que servía para algo más que para hacer publicidad con su apellido, y su papel de Laurie Strode se convirtió en uno de los momentos álgidos del cine de terror. La noche de Halloween ciertamente exige un visionado en versión original sólo por ella; su impagable colección de gritos, grititos y agudos imposibles marcaron época, y la convirtieron en la nueva scream queen de finales de los 70, un encasillamiento del que no le resultaría fácil salir.

La noche de Halloween, clásico imperecedero del cine de terror, un film ideal para la Noche de Brujas o para cualquier noche del año.

3 comentarios:

Agente Cooper dijo...

John Carpenter es uno de mis directores de fantástico de cabecera. El "problema" de La noche de Halloween es todo el subgénero que inauguró porque ésta es una lección de ritmo y puesta en escena que no desagradaría a Hitchcock.

Saludos.

Félix S. Trabanco dijo...

Una gran peli que yo siempre recupero por estas fechas. Aunque mi favorita del amigo Juan Carpintero es "La Niebla". Hay una etapa de la carrera de este director que, aunque con bastantes altibajos, ha hecho de él un gran maestro. Pero en mi opinión, su última buena peli es "El pueblo de los malditos" de 1995, desde entonces ninguna de sus películas ha sido buena. Aunque habia hechos films realmente malos, los iba alternando con pelis buenas, pero desde el 95 nada de nada. Su último film "The Ward" no ha tenido buenas críticas, pero que coño, los críticos no tienen ni puta idea, a veces. A ver cuando la estrenan en España.

Kinski dijo...

...Don't Fear The Reaper...