viernes, 9 de septiembre de 2011

Masters of Reality

Supongo que todos tenemos en mente bandas que al escuchar su música pensamos en lo buenos que son y el poco reconocimiento que tuvieron en su día, y desde luego la potente discografía de los Masters of Reality merecía algo más del que fue su único hit, "She Got Me (When She Got Her Dress On)", pero en fin siempre habrá bandas que nunca acaben en boca de todos mientras grupos muchos más mediocres se lleven la miel y los pastelillos. Imagino que el eclecticismo del que hacían gala Chris Goss y sus chicos, su punto experimental y su escasez de éxitos radiables contribuyeron a mantenerlos en segundo plano. Poco importa, los discos de los Masters no se van a ir a ninguna parte y podemos disfrutar de su música siempre que queramos.

Por suerte para Chris supongo que su labor de productor en los discos de Kyuss le debe haber ganado unos cuantos fans con el paso del tiempo. Yo mismo supe de su existencia gracias a esa conexión con los chicos de Kyuss, y además no oía y leía sino maravillas del combo de Goss, aunque sorprendentemente con su título-homenaje a los Sabbath y su conexión stoner el sonido de la banda no podía estar más alejado de los riffs pesados y el sonido condensado y pétreo. Aunque en la discografía de los Masters of Reality no faltan riffs contundentes, su rollo iba mucho, mucho más allá.

De hecho su debut homónimo, lanzado en 1988, sonaba al puente entre el hard rock 70s y 80s y el sonido de las bandas que iban a dominar la escena en la siguiente década. El relanzamiento del disco en 1990 se abría con la que es seguramente una de las mejores canciones de la banda, la maravillosa "The Candy Song", una base de poderosas guitarras y una melodía realmente adictiva. Desde el principio la banda siempre hizo gala de una gran riqueza de sonidos, y ahí teníamos un tema como "John Brown" que ofrecía ligeros toques country, o "Magical Spell" que bebía del sonido de las grandes superbandas de los 60, la electrizante "Domino" o la maravillosamente oscura "The Blue Garden". Desde luego Masters of Reality fue un excelente debut.

Tras aquel primer disco la formación original desapareció para siempre para renacer como trío con Chris Goss, el gurú y líder de la banda, Googe (superviviente de la formación anterior) al bajo y el gran bombazo de reclutar para la batería nada más y nada menos que a todo un Ginger Baker. Con menos hard rock que su debut, algo más experimentales, pero igualmente maravillosos, Sunrise on the Sufferbus, su segundo largo, se abría con el ya mencionado hit del grupo, "She Got Me", junto a la que destacaban estupendos cortes como "J.B.Witchdance", "Ants in the Kitchen" o la poderosa "V.H.V", con un riff digno de los mismísimos Soundgarden. Baker también aportó sus granitos de arena compositivos a la banda, contribuyendo a temas como "T.U.S.A.", dominado por sus estupendos y característicos ritmos. Precedida por el beatliano pasaje titulado "Madonna", "Gimme Water", una composicón de Goss y Baker, suena a puro Cream, como si se tratara de un tema perdido de las sesiones del Disraeli Gears.

El díscolo Ginger no duraría mucho más en la banda, y para el tercer disco en estudio (entre medias la banda publicó un álbum en directo) Masters of Reality prácticamente se reducían a Goss y al batería John Leamy, aunque el amiguete Googe también contribuiría con algunos de sus bajos. Pero cuando un disco como Welcome to the Western Lodge se abre con un tema tan inspirado como "It's shit" uno sabe que nada ha cambiado en el maravilloso mundo de Chris Goss. Y no sé si tendrá que ver con el título, pero la canción parece una parodia de cierto éxito de los BSB. O seré yo que estoy loco.
Quizás Welcome to the Western Lodge sea algo inferior a los dos primeros discos de la banda, pero sigue haciendo gala de la curiosa mezcla de estilos que define al grupo y sigue ofreciendo temas a reivindicar como "Great Spelunker, The", la bella "Baby Mae", la extraña "Calling Dr. Carrion" o la muscular "Also Ran Song".

La verdad es que en unos tiempos inciertos y chandaleros estaba bien saber que alguien como Goss no podía decepcionar, y Deep in the Hole ofrecía otro buen puñado de temas poderosos, excelentes composiciones y sabia mezcla de estilos. De hecho, para muchos es su mejor trabajo. Lo que es seguro es que era álbum mágico, delicioso. El disco no podía abrir mejor que con la estupenda "Third Man on the Moon", que era una buena prueba de que Chris, aparte de ser un gran compositor, había sido el productor de los maravillosos Kyuss (y además se nota la colaboración de Josh Homme y Nick Oliveri). No es que fuera un tema stoner ni nada parecido, pero de alguna forma en la producción se podía rastrear esa conexión desértica. Sensación que ciertamente no desvanecía escuchado el segundo corte del disco, "A Wish for a Fish", otra canción con garra y buenas guitarras. "Counting Horses" es un genial medio tiempo que habría merecido la misma atención que los más famosos temas de Radiohead, aunque ya se sabe que las leyes de la industria son como una amante esquiva. Y ciertamente temazos como "High Noon Amsterdam" no aparecen todos los días. Con colaboración de Mark Lanegan incluída. Pegadiza como papel atrapamoscas. Deep in the Hole, gran disco.

Tras otro directo llegaba Give Us Barabbas, quizás por comparación el más flojo de los cinco, aunque no por ello malo. En el álbum abundaban más que nunca los temas lentos y los medios tiempos, y los temás más eléctricos quizás no estaban tan conseguidos, pero seguían habiendo buenas canciones, como la zeppeliniana "Voice and the Vision", "The Desert Song" (en la que participó de nuevo Ginger Baker), la versión de Lennon "It's So Hard" y "Jindalee Jindalie", un alegre tema en el que Goss compartía voces con Scott Weiland.

Hasta la fecha el último disco de estudio de los Masters es Pine/Cross Dover, otro buen disco, aunque en mi opinión tampoco está a la altura de los imprescindibles cuatro primeros álbumes de la banda. El disco se abre con "King Richard TLH", un tema que suena a los Undertones tocados por los Queens of Stone Age, seguida por el típico tema oscuro de la banda, "Absinthe Jim and Me", una de esas canciones que parecen ideadas para que las cante Lanegan. Habría estado bien invitarle aquí también. Pine/Cross Dover quizás no es un álbum perfecto, pero en él se pueden encontrar otro buen puñado de temas surgidos de la honorable calva de Chris Goss: "Always", "Up In It" (es como Them Crooked Vultures antes de que existieran), "Dreamtime Stomp", que parece un homenaje al sonido Roxy Music... vamos, otro interesante disco.

Masters of Reality, seis discos en estudio, dos directos, y siempre manteniendo el nivel, aunque para mí lo mejor que tienen son esos cuatro primeros álbumes en estudio. Como cualquier banda con un sonido particular y que no renuncian a dejarse llevar con sus experimentos, pueden resultar no tan accesibles como otras, pero su música es tan deliciosa que bien merece la pena el intento. Al fin y al cabo creo que son una de las bandas más interesantes y particulares de las últimas dos décadas.

6 comentarios:

raúl dijo...

ni puta idea, pero ese fondo sonoro que escucho, tan tupido (¿cuánta gente toca en esta banda? ¿14?), coros paralelos incluidos, es la repanocha.

TSI-NA-PAH dijo...

Ese High noon Amsterdam siempre me encanto! Su bolo en el Azkena hace unos años me gusto mucho1
un abrazo

Il Cavaliere dijo...

Desde luego que son una banda interesante. Tanto como para no dejar indiferente a nadie. En este mundo de fotocopias a diestro y siniestro, Chris Goss debería reinar por todo lo alto

El ya lejano Flak ´n´ Flight (adoro los discos en directo) lo rayé a base de bien.

Y sí, Deep in the hole...que grande!!!

Gran post, as usual.

Un abrazo

paulamule dijo...

A mí. también me encantaron en el Azkena de hace unos años. Un gran y olvidado grupo.
Salud.

Kinski dijo...

Me encanta Doraldin's Prophicies del album debut de los Masters, suena a QOSA con una década de antelación. Grupo a reivindicar.

Möbius el Crononauta dijo...

raúl: si, vaya muralla de sonido, eh

Tsinapah: yo por desgracia llegué tarde y sólo vi el final. Aún me duele

Il Cavaliere: en su día también le pegué unas cuantas escuchas al Flak, pero lo tengo bastante olvidado en favor de las obras en estudio. Lo recuperaré un día de estos.

paulamule: muy grandes, sip

Kinski: desde luego Josh supo donde buscar referencias cuando se fue en solitario