miércoles, 14 de septiembre de 2011

Gone in 60 Seconds (1974)

Gone in 60 Seconds, como rezan los créditos finales, era el sueño de un hombre, H.B. Halicki, un loco de los coches que en vez de coleccionar sellos coleccionaba automóviles, los conducía, los desguazaba, los reparaba, los chocaba, y en resumen, los amaba por encima de todas las cosas. Tras introducirse en el negocio del cine a principios de los 70, reunió todo el dinero que pudo, escribió un guión con el diálogo básico e imprescindible, contrató a actores, familiares y amigos, y se dispuso a rodar uno de las películas de coches más excitantes de todos los tiempos.

Es curioso que con apenas unas páginas de guión Gone in 60 Secondsmenos impresión de que la historia es una mera excusa para las escenas de coches que otros films del estilo, pero la cinta de Halicki se toma su tiempo para la "gran persecución", aunque no por ello deja de adelantarnos alguna secuencia de acción, como una curiosa y diría que inédita persecución entre el coche de un guardia jurado y una grúa con un coche en el remolque. La primera parte de la película nos presenta al personaje principal, Maindrian Pace (el propio Halicki). Con un trabajo diurno de investigador para una compañía de seguros como tapadera, en su tiempo libre Pace es el hombre fuerte de una organización que roba coches a petición de anónimos y ricos compradores. En esta primera etapa del film vemos a la apacible vida de Pace y sus chicos, auténticos profesionales del robo que lo tienen todo bien organizado para evitar cualquier riesgo, y cuando el destino les pone en aprietos, saben salir del asunto sin un rasguño. Con su aportación de connoisseur, la verdad es que esta parte de la película parece un manual para quien quiera montarse una agencia de robos de coches. Bueno, no tengo ni idea de mecánica, pero al menos el estilo de herramientas que usan y la forma en que roban los autos (ya sabéis, evitan el típico "puente" rápido hollywoodiense de los cables) dan la sensación no sólo de profesionalidad sino también de veracidad.

Tras habernos mostrado a Pace y sus chicos robando automóviles de forma limpia y segura, y solventando cualquier problema que les salga por el camino, vemos que no todo es paz y amor en la brigada de ladrones. La compañía que sirve de tapadera, la organización misma, fue heredada por tres hijos del fundador, uno de los cuales es el típico idiota hijo de un empresario de éxito. Pace no tiene mucha paciencia con el malcriado y sus choques son frecuentes. Algo que no es bueno para los negocios, especialmente cuando llega el encargo de robar 48 coches de diversos modelos para ser entregados en cinco días.

La verdad es que Gone in 60 Seconds podría haber sido un buen film sobre ladrones de coches, los diferentes robos de los automóviles están rodados con estilo y ofrecen métodos imaginativos, pero si por algo es famosa la película es por su espectacular persecución que ocupa prácticamente toda la segunda mitad del film. Si Halicki quería ofrecer la persecución de coches más larga y recordada de la historia, probablemente lo consiguió, logrando un puesto en el podio de las cazas de coches junto a Bullitt y alguna otra más.
Halicki se dejó el pejello rodando lo que tenía en mente, una persecución que dejara pequeñas a todas las otras secuencias de coches que se hubieran visto en la pantalla. Y lo del pellejo no es gratuito, el propio Halicki condujo a Eleanor (un bonito Ford Mustang del 73, que merecía su crédito y el director y productor se lo dio) en varias secuencias clave, en una de las cuales el coche derrapó más de la cuenta y se estrelló contra un poste de telégrafos que casi se le lleva por delante. En una espectacular escena en que Eleanor salta por encima de un coche derribado, Halicki se dañó varias vertebras cuando el coche impactó en el asfalto, pero ciertamente esas vértebras valieron la pena, la toma es increíble.

Como producción independiente de presupuesto ajustado que casi vivía al día y gran parte del diálogo se improvisaba sobre la marcha ya que no existía, Halicki aprovechó todo lo que pudo ahorrale dinero o darle consistencia al film. Por suerte, para empezar pudo ahorrarse bastante dinero en coches ya que la mayor parte de los vehículos que aparecen en la cinta pertenecían a su vasta colección de bugas. En otra ocasión, cuando se enteró de que un tren había descarriado en un área cercana, Halicki se llevó allí las cámaras para rodar de forma improvisada una escena y aprovechar el acontecimiento. También acabó incluyendo varios de los accidentes no previstos en las tomas finales, dada su espectacularidad y realismo, como por ejemplo el coche contra el poste que dejó a Halicki postrado varios días y que interrumpió la producción momentáneamente. Por desgracia esos imprevistos no siempre le ahorraron dinero, y cuando en una secuencia que ocurre en un concesionario unos coches expuestos que teóricamente no debían ser dañados sufrieron golpes y choques, Halicki se vio obligado a comprarlos.

Para ahorrar dinero Halicki también había decidido usar pocos extras, y aprovechar tomas de ciudadanos que pasaban por allí y que no sabían que se estaba rodando un film, lo que dio pie a momentos curiosos. Imaginad, hubo gente que realmente creía que había una persecución policial en marcha. En cierta escena un tipo es detenido y esposado en una gasolinera, donde habían parado un grupo de motoristas que lo hicieron pasar mal a los actores que hacían de policía.

Por cierto, aparte de la espectacularidad de las escenas de persecución, Halicki tuvo el detalle de ofrecernos las consecuencias de la misma. Ya sabéis, en las persecuciones cinematografías, especialmente las urbanas, tanto perseguidores como perseguidos siempre acaban chocando con otros coches, puestos de frutas, etcétera. Lo que hizo Halicki fue ir insertando planos y escenas con la policía llamando a bomberos y ambulancias, los paramédicos llegando, un reportero de radio entrevistando a testigos, etcétera, lo cual no deja de tener su gracia. Creo que lo más chocante son las inclusiones de unas pocas escenas con un grupo de negros fumetas que van dentro de un destartalado coche y parecen sacados de una peli de Cheech & Chong, y que casi parecen un intento forzado de introducir algo de humor para relajar la tensión de la überpersecución final.

Gone in 60 Seconds, un gran e imprescindible film de carsploitation que debería figurar junto a Bullitt en vuestra videoteca en el apartado de "Persecuciones más grandes que la vida y que me impiden coger el coche en las 24 o 48 horas siguientes".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, gracias, gracias... Acabo de ver la persecución final en Youtube (casi 40 minutos en 5 partes). Mucho más entretenida que la versión de N. Cage del 2000.
¿Hay alguna posibilidad de una entrada sobre el "terror automovilístico" (Duel, The Car)?

Möbius el Crononauta dijo...

Sí, imagino que el remake no tendrá mucho que hacer frente a la original. No he visto The Car, pero Duel seguro que caerá tarde o temprano