jueves, 8 de septiembre de 2011

Carretera asfaltada en dos direcciones (1971)


Si alguien pensaba que los ecos de la Nouvelle vague, el lado más reflexivo y metáforico del cine independiente y los retratos intimistas no podían formar parte de mundo del mundo del carsploitation, es que seguramente no han visto Carretera asfaltada en dos direcciones, una cinta independiente de Monte Hellman, la contrapartida de Roger Corman con cosas que decir, aunque actualmente si su nombre sale a relucir fue porque le echó una mano a Tarantino en su debut. Obvio es decir que Quentin conocía la carrera de Hellman muy bien. Pero ésa es otra historia.

Carretera asfaltada en dos direcciones se centra en una pareja de tipos locos de la velocidad (referidos simplemente como "El conductor" y "El mecánico") a quienes se une una taciturna jipi aparentemente perdida en el caos de la era posterior al Verano del Amor, buscando protección y rápido afecto allá donde pueda encontrarla. Los dos velocistas cruzarán su camino con un conductor de mediana edad que parece viajar sin rumbo fijo buscando la compañía de autoestopistas.

Ciertamente ésta es una película de coches atípica. Apenas hay música reconocible (salvo dos o tres temas, como el "Moonlight Drive" de los Doors, cuyos derechos dio problemas a la compañía para editarla en VHS y más tarde en DVD, aumentado el rango de culto del film), ni nombres, ni personajes con pasado. Los tres ocupantes del Chevrolet son parcos en palabras, dan poca información al espectador, son como un momento congelado, una de esas personas con las que uno puede cruzarse en un bar de carretera u escucharles un fragmento de conversación, un moméntum en una línea temporal. Por contra el hombre del GTO tiene muchos pasados, y su información es tan dispar que se convierte en otro enigma, aunque en este caso mucho más real que metafórico.

Precisamente todos estos rasgos se reflejaron en la elección del reparto. Queriendo dar un aire más real a sus metáforas anónimas, Monte Hellman decidió dar los papeles de El conductor, El mecánica y La chica a actores no profesionales, aunque no por ello desconocidos, ya que logró embarcar en su proyecto a los músicos James Taylor y Dennis Wilson (sí, de los Wilson de toda la vida) y la modelo Laurie Bird. Para GTO, por el contrario, si que se decidió por un actor profesional, nada más y nada menos que el gran Warren Oates. Cabe citar también un cameo bastante cachondo del por entonces aún muy desconocido Harry Dean Stanton.

En resumen, aunque hay motores rugiendo, carreras y camareras de bar de carretera café en mano, Carretera asfaltada en dos direcciones es un carsploitation tan singular que bien podría no gustar a quienes se vuelvan locos con los coches potentes en las películas, y por otro lado gustar a quienes siempre han renegado de este tipo de cintas. La ambigüedad del guión, el anonimato de los personajes, el misterio de sus motivaciones, son y han sido objetos de debate y comentario, y desde luego uno puede aproximarse a la película de forma reflexiva, analizando sus detalles y metonimias, o simplemente dejarse llevar con el viaje y disfrutar con las historias que Oates les cuenta a sus cada vez más variopintos autoestopistas.

De lo que estoy seguro es que el final de la película no dejará indiferente a nadie.

2 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

La tengo desde hace años, pero siempre llei criticas negativas o que era un verdaero toston de pelicula que al final nunca la he visto! Voy a tener que remediar esto ya!
Un abrazo

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: no diría que es un tostón, pero ciertamente tampoco es "Star Wars", es un film bastante introspectivo, desde luego. No es una peli para todas las estaciones.