sábado, 13 de agosto de 2011

Sanjuro (1962)

Mientras Toshiro Mifune se encontraba en Méjico rodando Ánimas Trujano, el hombre importante (el actor había acordado con el director que rodaría en japonés y sería doblado al español, pero al llegar a Méjico Mifune sorprendió a todos ya que se había aprendido todos los diálogos en español fonéticamente, aunque por lo visto el acento era espantoso) Akira Kurosawa trabajaba en la adaptación de una novela de samuráis para que fuera rodada por su ayudante de dirección, quien hacía pocos años había debutado como director. El libro ofrecía una trama distinta, divertida e interesante de las tópicas historias de espadachines, en la que un grupo de jóvenes samurái eran ayudados por dos ronin con una pobre técnica de lucha, pero quienes se apoyaban en su astucia para vencer a sus enemigos. Sin embargo tras el enorme éxito de Mercenario los estudios Toho estaban deseosos de estrenar una rápida secuela que aprovechara el momento de popularidad del personaje de Mifune. Por lo tanto la adaptación de la novela acabó convirtiéndose en lo que sería la secuela de la exitosa Yojimbo. Kurosawa se pondría de nuevo tras la cámara, aunque según su versión, lo hizo sólo por las presiones del estudio.

Sanjuro seguía sólo en parte con todo lo apuntado en Mercenario por el diestro y desastrado ronin que interpretaba Mifune. Sanjuro acentúa los momentos de comedia respecto a su predecesora; por supuesto hay combates con espada, aunque la violencia es algo menos explícita (salvo en el impresionante y tenso duelo final). Por su parte el samurái de Mifune, que se hace llamar esta vez Sanjuro Tsubaki, sigue siendo el espadachín terrenal, astuto y zarrapastroso de Mercenario, y Mifune sigue parco en palabras y haciendo alarde de esos estupendos tics y poses que tanto enriquecían al anterior Sanjuro. Pero al mismo tiempo el samurái de Sanjuro ha cambiado. Muestra algo más de altruismo al decidirse a ayudar a los jóvenes e inexpertos samurái que se ven enfrentados a una trama de corrupción en el seno de su clan, y a lo largo de la película evoluciona aprendiendo realidades sobre sí mismo que desconocía, especialmente gracias a las palabras de la esposa del chambelán, quien tras su inocencia y desconocimiento demuestra ser realmente sabia y prudente. Así, Sanjuro comprenderá, a diferencia de los jóvenes guerreros, la verdad que encierran las aparentemente ligeras palabras de la dama.

Sanjuro tuvo en Japón una aceptación aun mayor que Mercenario, aunque en realidad la secuela no esté a la altura de la primera parte. Con todo, es una película con un ritmo muy ligero, idóneo para los que no se acaben de atrever con la obra de Kurosawa; es entretenida, con dosis proporcionadas de acción y comedia, y además, es sobretodo una nueva oportunidad de disfrutar con un Mifune en su mejor forma metido en uno de sus papeles más aclamados, el del desaliñado, letal y astuto samurái sin nombre.

4 comentarios:

GINEBRA dijo...

No he visto Sanjurjo, pero supongo que está bien realizada porque Kurosawa es cuidadoso, un artesano del cine. Tomo nota.
Besos

Möbius el Crononauta dijo...

Una peli de Kurosawa sobre Sanjurjo habría sido curiosa desde luego jeje.

Bueno espero que la disfrutes cuando la veas.

David dijo...

No está a la altura, pero casi..
A mí me gustó mucho... Y el detalle de que los jóvenes piensen que el tío honrado es el corrupto en lugar del otro y él lo pille a la primera mientras está haciéndose el dormido.
Lo del duelo final es como demasiado...pero me gusta que el protagonista no quiera matarle, lo que pasa es que el otro se siente engañado.
Leí por ahí que había un Japanese Team-Up de Sanjuro y Zatoichi (pero no lo dirige Kurosawa)... La saga de las de Zatoichi debe ser larguísima.
Un saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

Sí, es un Sanjuro sin nombre. Zatoichi siempre vuelve, como aquí las pelis de la guerra civil