domingo, 21 de agosto de 2011

Camino a la libertad (2010)

A veces me pregunto si yo y los supervivientes de situaciones imposibles, guerras o lugares inhóspitos estamos hechos de la misma pasta. Gente que sale viva de desiertos, selvas, montañas nevadas, islas, naufragios... siempre he creído que alguien como yo no dudaría ni dos días en condiciones tan duras, demasiado urbanita ya sabéis. Aunque como bien dicen, uno nunca sabe a quien lleva en su interior.

También me pregunto si están hechos de la misma carne y huesos los que rudan cosas como ¡Viven! o esta Camino a la libertad, y los que ruedan pelis en plan "perdidos en la selva" y llenan las parrillas domingueras de Antena 3. Joder, si en unas te acongojas y sufres por los pobres seres de la pantalla, y en las otras te entran ganas de ir allí y ahogar con tus propias manos al superviviente de la mierda de turno, y acabar con el sufrimiento de todos los espectadores.

Pues bien, Camino a la libertad, basada en hechos reales (o al menos eso dicen), narra la increíble aventura de unos pocos presos que durante la Segunda Guerra Mundial escapan de un 'gulag' siberiano para a continuación realizar la increíble hazaña no sólo de escapar vivos de Siberia, sino además de cruzar el Gobi, China y los Himalayas, y llegar hasta la India. Alucina, vecina.

La película supuso la vuelta al ruedo el año pasado del australiano Peter Weir, un tipo que suele hacer buenas películas que por lo general no cambian la vida a nadie pero de las que siempre acabas recordando algo, y de quien poca cosa sabíamos desde Master and Commander. Si repasáis la filmografía de Weir veréis que muchos títulos os suenan o los habréis visto. En Camino a la libertad el director vuelve a darnos otra historia bien hecha y rodada con su habitual parsimonia, por decirlo de alguna manera. Es decir, que si no te llega muy a lo hondo, seguro que al menos te tendrá entretenido un par de horas, y es que Weir no suele aburrir. Tampoco en esta ocasión.

En realidad casi lo que más me ha gustado de todo ha sido el primer cuarto del film, en el que vemos el duro día a día en un gulag soviético. Hemos visto muchas películas sobre el Holocausto y los campos nazis, pero parece que siga faltando esa gran historia sobre el equivalente de la URSS. El arranque de la película nos da ocasión de lo que podría ser una visión hollywoodiense sobre el tema. Muchos dirán que lo mismo era una cosa que otra, pero en el detalle está la cuestión. No estaría de más dar algo más de énfasis al horror estalinista.

Tras la evasión del gulag comienza la aventura de la supervivencia, con la que poco a poco nos vamos identificando con los personajes y padeciendo por sus desventuras. En esta primera mitad echo quizás algo más de profundidad en la relación de los personajes, por ejemplo, en el por qué de la admiración de Valka hacia Zoran, aunque posiblemente Weir haya decidido hacer sacrificios en ese aspecto en favor del metraje. Sin embargo, el hasta entonces ritmo ligero comienza a encallar en la segunda parte, y creo que en la segunda mitad faltan nuevos alicientes, a pesar de la incorporación del nuevo personaje que hará su aparición. Los espectadores somos muy cabrones, y tras rebujarnos en nuestro asiento viendo las penalidades siberianas, contemplar lo mismo pero en el desierto puede resultar repetitivo. De todas formas es un ligero bajón que no empaña para nada el conjunto, pero siendo algo exigentes, tengo la sensación de que en esa parte queda algún hueco por cubrir.

De todas formas Camino a la libertad es un buen film, en la línea, como ya he comentado, de Peter Weir, un tipo que quizás no nos dé nunca esa película más grande que la vida, pero que suele ser más regular que otros directores mejores que él. Hay además buenas interpretaciones, como la de Dragos Bucur, de quien nada sé y que parece como surgido de la nada, pero el hombre lo hace bien. Ed Harris, al que todos conocemos, y que está tan mayestático como siempre, y un un sorprendente Colin Farrell con el mejor papel de la peli, y es que creo que no le veía desde aquella amorfa Alejandro Magno, bueno, le vi en El imaginario del Doctor Parnaso, pero allí entre tanta fanfarria no destacaba tanto. Pues eso, con sus pelos teñidos de rubio y demás, jamás lo habría dicho, pero cierto es que Camino a la libertad se resiente de su ausencia en la segunda parte. Dan ganas de verle haciendo de Valka en algún spin-off o algo así.

Camino a la libertad, un film correcto y entretenido para esas tardes en que uno no sabe qué ver.

5 comentarios:

Emilio Luna dijo...

Me recuerda su caminar a Resistencia de Edward Zwick. Un buen film al que le falta garra para llegar a más. Creo que en general están muy desaprovechados los personajes. Lo mejor la dirección de Weir.

Un saludo.

Emilio Luna
El Antepenúltimo Mohicano.

Agente Cooper dijo...

Me la perdí cuando llegó a los cines y eso que tenía bastante interés en verla, no sé si Peter Weir ha hecho o no una película más grande que la vida como dices pero tiene una filmografía más que interesante y coherente.

Un saludo, Crononauta.

Möbius el Crononauta dijo...

Emilio Luna: sí, se podría haber mejorado, pero bueno, no está mal. Esa de Resistencia no la he visto, me la apunto. Gracias por comentar.

Agente Cooper: no, más grande que la vida desde luego no, pero está entretenida.

Anónimo dijo...

Me gustó la película y coincido contigo casi al 100%, una de las cosas que más me gustó fué el cómo refleja la realidad de los campos de concentración soviéticos, me recuerda a lo que he leído de "Archipiélago Gulag", de Alexander Solzhenitsyn. Imprescindible.
¿Que porqué no se hacen películas sobre los crímenes de Lenin Y Stalin (y de Pol Pot, Mao, etc...)?. Pues muy sencillo, amigo, por lo mismo que se condena a todas las dictaduras de derechas y se ve con simpatía a las de izquierdas. Por motivos ideológicos.
A todos estos, cabe decirles lo que el propio Alexander a los rusos que le tachaban de antipatriota por haberse exiliado a Estados Unidos y dedicar su vida a denunciar lo que allí ocurría, por entender éstos que las críticas había que hacerlas desde dentro:"¡Lo que os habéis perdido!".
Sigue con el blog que me encanta.

Möbius el Crononauta dijo...

"Archipiélago Gulag", imprescindible. Sobre el holocausto de izquierdas, por decirlo así, siempre he pensado que algo de eso hay, pero por alguna razón también pienso que no creo que se deba solo a la politica, deben haber otros factores.

Y tranquilo, de momento seguiremos por aquí, gracias por los ánimos. Un saludo