miércoles, 13 de julio de 2011

Sangre fácil (1984)

¿Quién habria podido relacionar, allá por 1984, el cine de los Coen con alguien tan preciosista como Zhang Yimou? De hecho debieron ser muy pocos los que viendo Sangre fácil pensaran que alguna vez ese director y ese productor que escribían juntos llegaran a salir algún día del gueto de las producciones baratas y la serie B. Pero los milagros ocurren, y además los Coen tenía algo de lo que carecían la mayor parte de directores que rellenaban estantes en los videoclubs de barrio con su casquería y sus hachas ensangrentadas: talento y mucha imaginación.

La verdad es que cuando les llegó la oportunidad para su debut los Coen no eran unos recién llegados ni mucho menos; Joel había realizado labores en la producción y en la edición, y junto a su hermano Ethan habían aprendido parte del negocio a las órdenes de Sam Raimi. Cuando les entraron las ganas de volar por su cuenta, Raimi les dio su bendición y un consejo: rodar primero el trailer, conseguir con él financiación, y después rodar su película. Y eso hicieron: pusieron al ínclito Bruce Campbell (así todo quedaba en familia) desangrándose en la carretera, y salieron a buscar gente dispuesta a poner dinero en aquello. Tras un año de llamar a muchas puertas reunieron 750.000 dólares, lo bastante para rodar un clásico. Y sin duda Sangre fácil, es un clásico, uno de los mejores debuts que pudieran haberse visto en aquella década de yupis y 'Contra'.

La premisa del film era una típica historia del género negro, con detectives privados y adulterios. De una forma u otra, y siempre a su manera, la verdad es que la carrera de los Coen se ha cimentado prácticamente sobre el film noir y sus reglas, sus planos, su fotografía, que por supuesto remozaron a su gusto. Como suceder con todos los grandes debuts, si quieren saber cuántos huevos hay que romper para hacer la coentortilla con patatas, en Sangre fácil podrán ver todos los ingredientes.

Por ejemplo, tenemos dos vasos de cine terror, especialmente en las secuencias de suspense, donde los Coen juegan con los típicos planos y contraplanos del subgénero que da miedo, cámaras que siguen a los ojos en los pomos de las puertas, rostros invisibles al otro lado de la ventana, etcétera. En el guión pone cine negro, pero en sus ojos podemos leer "aquí estuvo Wes Craven" o "aquí estuvo John Carpenter", etcétera.

A eso hay que añadir el poderío visual del que hicieron gala los hermanos ya en su debut, mostrando una gran imaginación y talento para situar la cámara y crear planos muy interesantes. Los primeros minutos del film ya son excelentes, mientras la pareja tiene esa conversación en el coche, y como un pasajero sentado atrás, vemos esos juegos de luces con los coches que vienen de frente, y que continuan en una perfecta transición hacia la escena del motel. Luces y sombras, perfectamente coordinadas a lo largo del film. ¿Y qué me dicen de esos halos de luz que se cuelan a través de la pared en la parte final de la película? Maravilloso plano.

A través de la ventana vemos la noche. Hay inquietud, pero el chico dice unas palabras tranquilizadoras a la chica, que se ha alzado, cree haber escuchado algo. Unas cuantas líneas de diálogo más, y todo está bien. Nosotros lo sabemos, hemos visto la ventana. La chica vuelve a acostarse. Tras unos cambios de plano, hemos vuelto al principio. Pero la chica se tumba y ahora podemos ver el peligro. Es puro de cine de terror 70s. Simple, quizás incluso arquetípico. Pero muy bien hecho.

Y tras ver la película resulta difícil no tener en la mente durante días esa impactante secuencia en el baño, con la ventana, la mano, los disparos... magnífica escena, macerada en angustiosos y delirantes minutos. Todo se ha complicado, ya nos lo avisaba la voz en off al comienzo del film, esa marca de la casa de los Coen.

Sangre fácil es bastante curiosa, tiene muchos grandes momentos, es un traje a la medida de los Coen, y a su vez, al tacto recuerda a una tela más burda, a papel de estraza. Los hermanos aún habría de refinar su técnica, pero la calidad está ahí, sólo había que soplar un poco, y al mismo tiempo, esa inmediatez de olor a pólvora es el acompañamiento perfecto para un guión tan simple y rudo como el título. Pero como bien sabemos los que conocemos la moraleja de esta historia, nada es tan simple como parece. Si fuera tan fácil, todos seríamos Dashiell Hammett. O Luca Brasi.

Con un presupuesto muy ajustado, la historia prácticamente se ventila entre cuatro o cinco actores. Un curioso protagonista que no sé si habré vuelto a ver en alguna parte, pero que ya se ganó el cielo gracias a la secuencia del coche y la pala (era como Fargo antes de Fargo), y una jovencita Frances McDormand que debutaba de la mano de los Coen para convertirse en su musa, y en algo más. Papel estelar de Otelo tejano para el maravillosamente enratonado Dan Hedaya, uno de esos secundarios familiares normalmente encasillados en papeles de villano y tío rastrero y egoísta. Y mención especial para otro gran tipo que como intérprete gana al bueno de Dan, pero en fin, no hagamos de esto una competición. M. Emmet Walsh, por lo general, ese eterno secundario del que tenemos que buscar el nombre para acordarnos de cómo se llama. Pero le han visto en decenas de películas, vaya que sí, normalmente encasillado en papeles de sureño retrógado, corrupto y racista, ya sea con tirantes y pañuelo para el sudor en la mano, o con placa de sheriff. Los Coen escribieron su personaje pensando en él, y desde luego su papel de detective es una de sus actuaciones definitivas, con muchos más minutos de lo habitual.

Sangre fácil no es uno de los títulos que suelen aparecer en los primeros puestos de preferidas de los Coen, pero cada vez que la revisito siempre pienso que merece un lugar más alto en el Top Ten coeniano. Hasta que vuelva a ver Muerte entre las flores, Fargo, o alguna otra, que se colarán hasta de nuevo vuelva con Sangre fácil. Y con todo esto y un bizcocho, creo que ya solo me falta Barton Fink para acabar de repasar en este blog el periodo clásico e inmortal de esos dos genios.

9 comentarios:

günner dijo...

Nunca me volvieron muy loco los Coen, pero probablemente la vea!

TSI-NA-PAH dijo...

Es la que curiosamente menos me gusta de los Cohen.Tengo que volver a revisarla!
un abrazo

supersalvajuan dijo...

De las mejorcitas que tienen, aunque te ríes menos que con otras.

Lillu dijo...

Tampoco la he visto pero tengo curiosidad. Pero sale Bruce Campbell en esta peli? O es sólo un cameo? Es que acabo de revisionar la trilogía de "Evil Dead" y me he quedado con ganas de más, jajaja.

saluditos

Dr. Quatermass dijo...

Es genial esta peli, un guión redondo y un gran homenaje al "noire". No necesito que sea un top-5 de los Coen para que me parezca magistral.

El rey lagarto dijo...

Sin duda alguna una de las mejores pelis que han hecho los Coen, me encanta... Y su gran desconocida.

Möbius el Crononauta dijo...

günner: al ser la primera es muy Coen y al mismo tiempo no lo es... tal vez te guste. Ya nos dirás

Tsinapah: ¿la que menos? hombre habiendo cosas como "Crueldad intolerable" y así, eso es mucho

supersalvajuan: sí, no hay tanto humor negro, pero tampoco está totalmente exenta de él

Lillu: no no, Bruce Campbell salía en el corto que hicieron para recaudar fondos. Si te has quedado con ganas de más Campbell, prueba con "Buba Hotep" (no la he visto pero dicen que está chachi, la insufrible "Congo", alguna de sus pelis de esas que se estrenan directamente en video, o búscale en sus habituales cameos en la pelis de Raimi cuando no es protagonista (siempre sale en alguna parte), y varias de los Coen

Dr.Quatermass: pero y aun así, se mueve

El rey lagarto: siempre salen a relucir otros títulos antes que éste, pero "Sangre fácil" no desmerece a sus otros clásicos

Adrian Vogel dijo...

Gran debut. Y en mi opinión ha resisitido muy bien el paso del tiempo.

Möbius el Crononauta dijo...

Desde luego. No ha envejecido para nada.