lunes, 11 de julio de 2011

El reinado de Elvis: 1977

The king is gone but he's not forgotten. Neil Young, "Hey Hey, My My (Into the Black)"

Felton Jarvis
bien podría haber esperado una vida, pero a finales de enero todos sabían que Elvis no iba a aparecer por el estudio. Su nueva novia, Ginger Alden, se había negado en rotundo a acompañarle a Nashville. Habían discutido, y por tanto el Rey adujo problemas de garganta para poder recluirse en casa y enfadarse con el mundo. Con todo, la reconciliación no tardó en llegar. De hecho Elvis fue mucho más allá, y el día 26 (elegido porque su número de la suerte era el 8) se prometió a Ginger. Y aunque ninguno de los chicos lo dijera, no les gustaba Ginger. Era infantil, dominada por su madre, y en ningún modo a la altura de la gran dama, Priscilla. El ambiente en Graceland era tan enrarecido que incluso periódicos locales se hicieron eco de los rumores que circulaban entorno al distanciamiento entre Presley y la Memphis Mafia.

El 12 de febrero la máquina se ponía en marcha una vez más. En esta ocasión habría una rápida gira de diez días por Florida y otros estados del sudeste. El doctor Nick volvía a gozar del favor de Elvis, tras su desencuentro por el negocio fallido de los frontones. La estrella incluso le prestó varios miles de dólares para ayudarle con los gastos de su nueva casa. Al fin y al cabo era y había sido su mejor médico de cabecera.

A principios de marzo Vernon Presley logró convencer por fin a su hijo para que hiciera testamento. Si las últimas voluntades son un espejo de la gente que verdaderamente alberga el corazón de un hombre, el de Elvis reflejaba muy claramente la situación de entonces. Su, padre, Vernon, era nombrado albacea y administrador de la fortuna de su hijo, con la obligación de cuidar de la abuela y de Lisa Marie, la hija de Elvis. También se daba libertad a Vernon para cuidar de cualquier otro pariente, siempre que no afectara al estado económico familiar. A la muerte de Vernon la fortuna iría a parar a un fondo para Lisa Marie, o cualquier otra descendencia que pudiera venir. No había mención a ninguno de los chicos, ni a Priscilla, ni siquiera al Coronel. Quizás Elvis pensó que, al fin y al cabo, lo único seguro que tenía era su familia, como había sido siempre, allá en Tupelo. O quizás no. Quién lo sabe.

El 4 de marzo Elvis y su séquito se marcharon a Hawái de vacaciones. Tratando de rememorar los buenos años, todos estuvieron de buen humor, hicieron bromas, y jugaron al fútbol, a pesar de que el estado físico de Elvis dejaba mucho que desear. Joe Esposito calificó aquellas vacaciones como un doloroso acto de nostalgia. Aun así, todos estuvieron encantados de que el gran E les diera un lujoso regalo a cada uno. Cuando a Elvis le entró arena en un ojo, las vacaciones se acabaron y todos volvieron a Graceland. Diez días de vacaciones que equivalían a cien mil dólares en gastos. Desde luego no resulta sorprendente que el Coronel siguiera programando más y más giras. Elvis nunca dejaba de gastar, y el problema de juego de Parker no iba a menos. El resultado era obvio: 12 fechas más para comenzar el 23 de aquel mes.

"Su música fue de la parodia hasta casi la perfección". Así resumía un crítico local la actuación de la primera fecha en Tempe, Arizona. Y es que, pese a todas las expectativas, la magia seguía allí, en algún sitio, tal vez embotada por las drogas, pero seguía viva. Y cuando lograba salir, la voz de Elvis, esa voz inmortal, intacta, hacía el resto. Las primeras fechas fueron un gran éxito. Seguro que el peluquero y gurú Larry Geller nunca lo habría predicho, cuando por entonces se preguntaba en su diario, tras haber visto que Elvis llegaba a dormirse incluso comiendo, quedándose al borde de la asfixia, "¿cuánto le debe quedar"?

El espejismo duró poco. Ginger se negaba a reunirse con él, y sumido en su depresión por no tenerla cerca, Elvis cayó en picado. Los conciertos ya no llegaban a la hora, seguía teniendo problemas en recordar las letras... A la novena noche, en Baton Rouge, ya no pudo salir a escena. Tuvo que ser el propio promotor, Tom Hulett (un tipo que se había fogueado organizando giras para Hendrix y la Creedence), el que decidiera cancelar el concierto de aquella noche ante el penoso estado de la estrella. Tras cancelar el resto de la gira y volver a Memphis, Elvis fue ingresado en el hospital.

Tras apenas cuatro días en el hospital, Elvis fue dado de alta con el beneplácito del doctor Nick. Tras una nueva pelea con Ginger, el cantante se largó a Las Vegas con un nuevo ligue, una jovencita empleada de banco llamada Alicia Kerwin. Allí Elvis tuvo una nueva crisis respiratoria, y acudió al doctor Ghanem, su médico de Las Vegas, un tipo que, a pesar de no tener tan mala fama, seguramente era mucho peor que el mismo Nichopoulos. De Las Vegas Elvis y Alicia se largaron a Palm Springs, donde le compró a la chica un coche, y donde tuvo otra crisis respiratoria más. El doctor Ghanem acudió de nuevo al rescate con su botiquín.

Tras una regañina telefónica de Vernon por no aparecer por casa ni dar señales de vida, Elvis, malhumorado, tuvo que volver a Memphis, dejar a Alicia en su trabajo y prepararse para una nueva gira que comenzaría el 21 de abril.

En escena Elvis daba carnaza a los críticos dispuestos a hacer leña del árbol caído con una actitud desganada y mecánica. Cuando no estaba mentalmente confuso, su cuerpo estallaba en mil dolores, pero el show debía continuar, mientras todo a su alrededor parecía desmoronarse. Un periódico dio la voz de alarma con un gran titular que afirmaba que el Coronel tenía previsto vender su contrato para pagar sus deudas de juego. Parker lo desmintió inmediatamente, desde luego, pero aquella jugarreta era un duro ataque a la línea de flotación de Elvis, quien por muy drogado que estuviera, no era tonto, y sabía tanto de las deudas de Parker como de sus continuas quejas acerca de él. A todo esto había que añadir el carrusel emocional de Ginger, demandas por contratos incumplidos, las fotos cada vez más vejatorias que publicaba el Star, o el juego sucio que se traía entre manos el National Enquirer, que entonces, como hoy, publicaba las más bizarras noticias acerca de Presley.

Acabada la gira, y tras destrozar a tiros una ventana de su habitación, Elvis tuvo que ser sedado y se recomendó que guardara reposo. Reposo que no iba a durar mucho: el 20 de mayo catorce fechas más le esperaban.

Resulta curioso ver cómo las giras de Elvis eran unas concentraciones de fechas, sin días de descanso, mientras giras más largas de grupos como los Rolling era raro que actuaran más de cuatro días seguidos. Evidentemente Elvis no hacía giras mundiales, pero dado su estado físico catorce conciertos consecutivos bien podía valer por una gira europea. Pero nadie a su alrededor parecía pensar en parar por un tiempo. El 2 de junio el Rey cerraba una gira de conciertos caóticos, apagados, desdibujados, que con suerte llegaban a la hora de duración sin interrupción alguna. Cansado de que estuviera tan apegada a su familia, Elvis forzó a Ginger a elegir entre él y los Alden. El resultado fue que Ginger le abandonó a mitad de la gira.

Tras catorce días arrastrando a su protegido por los escenarios, al Coronel no se le ocurrió mejor idea que cerrar un especial de televisión para la CBS. Nadie objetó nada, y los pocos que pusieron alguna pega recibieron como respuesta que Elvis necesitaba un reto para volver a ponerse en forma. Pero dada la situación y el estado de salud de su protegido aquella era la mejor prueba de por entonces Parker no miraba por nadie más que por sí mismo. Pero es más triste pensar que, de haber vivido lo bastante, y de haberse negado, tarde o temprano Elvis habría tenido que hacer algo: un especial, un disco, una gira. Su tren de vida era demasiado alto y demasiado rápido como para permitirse el lujo de estar parado demasiado tiempo.

El 17 de junio Elvis iniciaba su quinta gira en Springfield, Missouri. Continuaba embotado, lento de reflejos, y con su voz a medio gas. En Omaha se unieron a la gira las cámaras de la CBS, que en esa y la siguiente fecha iban a grabar material para el especial televisivo que iba a emitirse en octubre, Elvis in Concert. Aunque seguramente no es tan malo como lo que se suele escribir sobre sus actuaciones de la época, las impactantes imágenes de aquella noche sean seguramente un ejemplo de lo que debían ser sus peores noches, con voz titubeante, arropándose en los coristas, olvidando letras, etcétera. En definitiva, el Elvis con el que se ensañan sus enemigos y los cómicos más corrosivos: gordo, olvidadizo, lento; el Rey con ataques de risa histéricos en "Are You Lonesome Tonight", y demás.

Tras otra floja noche en Lincoln, las cámaras volvieron en Rapid City, South Dakota. "Sé que lo hice fatal", le confesó Elvis a los productores. Y esa noche prometió enmendarse.

Tras acabar la gira, Elvis volvió a Graceland. Los días pasaban y el cantante apenas salía de su habitación con aire acondicionado. Ni siquiera salió a celebrar al jardín el 4 de julio. El día 12, a pesar de que tiempo atrás le hubiera rogado a Red por teléfono, y a pesar de que se había convencido de que nunca saldría a la luz, se publicaba en Estados Unidos (tras una exitosa, y controvertida, publicación por fascículos en Inglaterra y Australia) Elvis: What Happened?, el libro que los hermanos West y Dave Hebler habían completado con la ayuda del periodista Steve Dunleavy. Aunque no fue el primer libro ni la primera biografía de Elvis, sí fue el primero de los muchos que habrían de venir de aquellos que le habían conocido, y el primero que destapó toda la mierda que había a su alrededor: las drogas, el sexo, la violencia, etcétera. Una dura traición que Elvis tuvo que encajar prácticamente solo. Aparte de su padre, su primo Billy y la esposa de éste, Jo, el único que parecía pasar por allí a menudo era el siempre fiel Charlie Hodge. Los veteranos de la Memphis Mafia se dedicaban a vivir sus vidas y acudir al tintineo de la campanilla o de las monedas, y los nuevos reclutas eran simples sirvientes que cumplían su función, y a los que Elvis trataba como tal. Y supervisándolo todo estaba, como casi siempre, el doctor Nick. Curiosa y significativamente, a pesar de todo, Elvis rechazó las propuestas provinientes del círculo de Frank Sinatra para impedir la publicación del libro. Y tratándose de quien se trata, resulta fácil, y morboso, imaginarse lo que encerraba aquel "impedir".

Los días pasaron, monótonos, hasta que el 31 de julio llegó Lisa Marie para animarle la vida a Elvis. Dolido todavía por la publicación de Elvis: What Happened?, Presley decidió afrontar la siguiente gira con entusiasmo. Se sometió a una dieta líquida supervisada por el doctor Nick y le habló a Vernon de que aquella vez sentía una especial ilusión por salir a la carretera. Pero nunca más volvería a los escenarios. Aquel "Can't Help Falling in Love" en Indianapolis sería la última canción que interpretaría ante su público.

16 de agosto de 1977. Ésa fue la fecha de su muerte. No creo que haya que comentar nada más. Con más o menos elegancia, mucho se ha escrito sobre el final de Elvis. Su último día pudo llenar incluso un libro entero, The Last 24 Hours. Dejémoslo así.

Vernon rinde tributo a su hijo

Desde luego es fácil buscar metáforas y símiles en la forma en que Elvis dejó este mundo. Creo que no cabe duda de que Elvis vivió la soledad del hombre en la cumbre, complicada con esa inseguridad que nunca pareció abandonarle del todo. En sus momentos más oscuros se preguntó si tenía amigos, si su público le quería, si le recordarían, si aquellas chicas le querían a él o a su dinero. Es algo que muchos que lo han vivido siempre dicen: en ascensos tan rápidos a la fama hay que estar muy seguro de sí mismo y tener las cosas muy claras para no perder la cabeza. Podríamos especular hasta el infinito: ¿y si no hubiera hecho la mili? ¿y si no le hubieran ofrecido aquellos barbitúricos? ¿seguiría entre nosotros? ¿habría encontrado tarde o temprano otra vía de escape?

Una cosa que se suele decir de los adictos, y de quienes les rodean, es que por mucho que los demás lo intenten, si la voluntad y las ganas de cambiar no vienen de dentro, el adicto lo seguirá siendo de por vida. Los que lo sigan intentando se verán arrastrados con él o ella en su camino hacia el abismo. Llega un momento en que hay que hacerse a un lado.

Ni el Coronel, ni el doctor Nick, ni Vernon, ni nadie más, habrían podido cambiar las cosas sin la ayuda de Elvis. Como cualquier adicto, cuando le hablaban sobre el tema Presley o bien negaba el problema o respondía con violencia o acusaciones. Cualquier psicólogo podría describir los síntomas, se repiten una y otra vez. Sin embargo, prácticamente todos los que le rodeaban se quedaron allí para verle autodestruirse. Priscilla desapareció por su divorcio, y algunos chicos como Red fueron despedidos o tuvieron peleas. Pero es bastante probable que los West, de no haber sido despedidos, hubieran seguido allí hasta el final.

Los intentos de Parker por hacerle entrar en razón no surtieron efecto, pero dada su política recíproca de no meterse uno en los asuntos del otro, conforme pasaba el tiempo parecía que el Coronel se preocupaba más por la salud de Elvis como una parte del negocio que como algo personal. Su contrato con la CBS es una buena prueba en favor de esta hipótesis. El Coronel fue el hombre que le llevó a lo más alto, y el hombre que no le dejó girar fuera de Estados Unidos. Como siempre había sido, parecía que al final para el Coronel no era nada personal, sólo negocios.

A pesar de su mala fama, el doctor Nick seguramente fue el médico que más se preocupó realmente por la salud de Elvis en los últimos años de éste. Mientras otros cerdos sacaban recetas como quien saca caramelos, Nichopoulos intentó probar nuevas terapias, supervisar el consumo de medicamentos, dietas, placebos... pero por otro lado, nunca dejó de recetar medicamentos en cantidades que cualquier médico sabía que eran tóxicas. Nunca acabaré de ver claro si fue otro villano o alguien que lo intentaba a su modo. Aunque seguramente cualquier otro doctor de ética intachable habría abandonado mucho antes, por el simple hecho de que no se puede, ni debe, recetar medicamentos cuando no hay dolencias que los requieran.

De la Memphis Mafia es más de lo mismo. Continuaron quejándose de los cambios de humor, de los arranques de violencia, apenándose por el consumo de drogas, y los pocos que se atrevían a decirle lo que pensaban, fueron de los primeros en independizarse del grupo. Los demás siguieron asistiendo a la caída de Elvis mientras disfrutaban junto a él y de él, con sus regalos caros y sus coches. Hacia el final estaban sin estar. Aparecían en Hawái y luego se evaporaban. ¿Cuánto tiempo puede aguantar alguien viendo a su amigo caer en el pozo de las drogas? Iban y venían, pero no se decidían a romper el lazo. Personalmente, creo que, quizás con la excepción de los más sinceros Schilling y Esposito, el único que realmente apreció a Elvis fue Charlie Hodge. Y Red siempre estuvo allí, aunque también pienso que la fama de Elvis cambió para siempre la amistad entre ambos.

Por todo esto no es extraño que al final en su testamento Elvis sólo pensara en los de su sangre. El amor de padre de Vernon creo que es incontestable, pero aun así creo que se le puede criticar el no haber hecho más por apartar a su hijo de la carretera en sus últimos años. En general seguramente podría haber hecho más en todo, pero desde luego él solo nunca habría podido desengachar a Elvis de las pastillas. Aunque quizás si habría podido evitar aquellas tortuosas giras de los dos o tres últimos años. Pero el pánico de volver a la pobreza creo que siempre le pudo.

Tras la muerte de Elvis todo se disparó: las ventas del Elvis: What Happened?, las ventas de discos, los rumores, los artículos planfetarios, las polémicas... En los años siguientes, prácticamente todo aquel que conoció a Elvis, aunque fuera de refilón, sacó su libro particular sobre el Rey. Con el cadáver aun caliente Ginger Alden vendió su exclusiva al National Enquirer. El éxito de Elvis: What Happened? animó a muchos otros. Todos querían el dinero, obviamente, pero algunos tenían algo que aportar y otros simplemente publicaron subproductos indignos. Vernon, quien siguió a su hijo poco tiempo después, no entró en el juego, ni tampoco Linda Thompson. Pero casi todos los demás lo hicieron, antes o después. Aunque no escribió libros, el Coronel siguió viviendo de la memoria de Elvis de un modo u otro.

En fin, ésta fue la vida de Elvis, desde los inocentes comienzos hasta el más bizarro tópico de la estrella del rock. Al final, con todo lo bueno y lo malo que pudiera hacer, acabara como acabara, fuera cual fuera su declive, lo que cuenta es la música, el don de su voz, su talento, todo aquello por lo que se le encumbró en su día. Elvis, su voz, su carisma, hacen de él un auténtico jazzman como el de Carole King, aquel que puede elevarte al paraíso, o derrotarte por completo.

Me he preguntado varias veces como acabar esta serie de artículos. Bien podría haber sido con el párrafo anterior. Pero he querido lidiar con algo más duro, y también conmovedor, unas imágenes ya famosas entre cualquier de sus fans, que demuestran, a pesar de todo, de que la grandeza de su voz estuvieron con él hasta el final. Demuestran que, a pesar del dolor físico, la vergüenza y el lamentable estado de forma, Elvis aun tenía dentro de él aquella magia intangible que hacen de él una de los iconos definitivos del rock.

"Sé que lo hice fatal". Volvamos a aquel 21 de junio de 1977 en Rapid City. Tras la pobre actuación de Omaha, Elvis promete a los productores de la CBS que van a grabar de nuevo el concierto que esa noche será mejor. Y ciertamente, contra toda expectativa, ese concierto resulta ser superior a lo que está siendo la media habitual. Hacia el final del concierto Elvis, cuya engordada imagen hace pensar a muchos que es una sombra de lo que fue, se sienta al piano, se encorva sobre el micro y ataca uno de sus temas preferidos, "Unchained Melody". El viejo Charlie le sostiene el micro, como es habitual. Conforme avanza la canción el rey en jaque se crece, y desde alguna parte de su derrotado físico y su alma rota saca fuerzas para demostrarle a los productores, al público, al mundo, y lo que es más importante, a sí mismo, que sigue siendo capaz de ser el mejor. Pero dejaré que sea Peter Guralnick, cuya obra capital sobre el Rey ha sido la práctica y total inspiración de todos estos artículos, quien acabe de relatar la historia, después de que Elvis, ayudado sólo por su escudero Charlie Hodge que sostiene el micro, continúe por su cuenta: y sigue para completar la canción sin la ayuda de éste, ni de Sherril Nielsen ni de ninguno de los cantantes de coro que suelen ayudarle a sostener las notas más altas, la expresión de su cara, la sensación de alivio del niño pequeño que por fin lo ha conseguido, es tan fascinante como desgarradora.


11 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Perfecto relato para cerrar el último año de Elvis. Negro, muy negro pero nadie le llegará a la suela del zapato. Sólo los mediocres y mezquinos se acuerdan de ese año y aún así su voz era insuperable.

Enorme la frase de Young.

Saludos.

Dante dijo...

Vaya currada te has pegado con la historia del rey.
Muy buen trabajo.
Saludos
PD: Lánzate con una de Johnny Cash.

John P. Maaaula dijo...

Enhorabuena por la estupenda serie sobre la vida de Elvis.

Por lo leído y lo que sé sobre el hombre, parece que se sentía muy solo ahí arriba. Fenómeno triste y tantas veces repetido en esto de la música.

Un saludo

Agustí dijo...

Impagable tu trabajo sobre el Elvis. He esperado hasta el final de la serie para poner un enlace de la misma en mi blog como reconocimiento a todo tu trabajo durante todo este tiempo.

http://walrussinclair.blogspot.com/2011/07/elvis-presley-unchained-melody-rapid.html

Sinceramente agradecido.

Agustí

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Me uno a las felicitaciones y proskynesis.

Ha sido bastante agobiante y desolador leerlo. Por citar algo y así poder comentar un poco, lo de "Acabada la gira, y tras destrozar a tiros una ventana de su habitación, Elvis tuvo que ser sedado y se recomendó que guardara reposo. Reposo que no iba a durar mucho: el 20 de mayo catorce fechas más le esperaban" es el mejor extracto para hacerse una idea de qué pasó. Las conclusiones finales... no sé qué decir, es que has hecho una serie de posts fabulosos y un trabajo maravilloso por amor al arte y eso es muy grande, así que, gracias Space Crononaut.

José Fernández dijo...

Plas, plas, plas. Vaya curro que te has pegado. Ahora que ya has acabado, voy a dar mi opinión sobre la figura de Elvis.

Para mí es uno de los artit-tas más sobrevalorados del pasado siglo (tengo ganas de bronca, si :P). Que si, que tiene momentos grandiosos a cascoporrillo, indudable. Que tenía una voz privilegiada, seguro. Pero también hay que poner en la balanza las innumerables cagadas en forma de canción, los discos poco inspirados o realizados maquinalmente (casi todo en los 60s y los 70s, por mucho que los fans fatales lo nieguen), las pesimas peliculas que solo un fan con mentalidad futbolera* puede tragarse (porque es que ni siquiera son lo suficientemente desvergonzadas como para echarse una friki-sesión), etc. Si quieres hacer una valoración, no digo objetiva, porque eso no es posible, pero si rigurosa, hay que tenerlo todo en cuenta, no solo lo que interesa desde el punto de vista mitomano (que por desgracia nos aparta siempre del rigor). Además, salvo rarisimas excepciones, yo nunca trague a los Jordanaires, asi que...

* Usea, la actitud, "si te metes con mi equipo-grupo de cabecera ya no te ajunto"

paulamule dijo...

No soy capaz a ver esta actuación sin que las emociones me inunden por completo. Un documento desgarrador que nos hace comprender la grandeza de su figura.
Larga vida al Rey.
Salud.

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: ya sabía lo que se hacía, el tito Neil

Dante: pues sí, ha sido un trabajo de chinos xD Puf con Cash no soy el hombre indicado, aunque me gusta bastante no controlo tanto ni su carrera ni su discografía. Pero bueno otros señores del rock tendrán su serie por aquí

John P. Maaula: desde luego fue un paradigmo de la soledad en la cima, y de lo bueno y lo malo de ser una estrella de rock tan masiva

Agustí: gracias, ése ha sido un bonito detalle. Un saludo y gracias por haber seguido esta aventura.

Aitor FP: ¿te acuerdas del anuncio de prosineki? No merezco tanto mérito, pero gracias de todas maneras.

José Fernández: si no fuera por ti, esto de la blogosfera sería un continuo no nos chupemos los miembros todavía, o algo así.
Jajaja me pregunto si para ti hay alguien que no esté sobrevalorado. supongo que shakespeare también lo está! Bueno, yo no hablaría de sus cagadas como "innumerables", aunque desde luego tiene un buen puñado de frikadas musicales. Y eso de que entre sus pelis no las hay para echarse sesiones friki... es que no has buscado bastante.
Pero por resumir, te diré que en la balanza lo bueno que hizo es de tal calibre que lo demás se queda en nada.
En fin, ahora ya no te dejaré tocar mi poster de Ann-Margret

paulamule: pues escribir sobre esta etapa ha sido bastante parecido a una empanada mental, pero bueno el video aunque es difícil de ver también es una buena prueba de que nunca perdió lo que le hizo grande.

José Fernández dijo...

"si no fuera por ti, esto de la blogosfera sería un continuo no nos chupemos los miembros todavía". Es lo más bonito que me han dicho en mi vida. Sñiff, que me emociono.

Vale, quizás no tenga el valor suficiente aún para enfrentarme a la "ghrandeza" de la filmografía Elvisiana.

Y si, para mi casi todo el mundo está sobrevalorado. Menos yo, claro.

Möbius el Crononauta dijo...

ah ya sabía yo, ya lo decían RF, hace falta valor.

En fin, ¡espero que se acaben de concretar los detalles para esa estatua!

Si es que es cierto, es usted un bien necesario

marcos dijo...

Nací en el año 87/23/4 en tegucigalpa honduras conocí de Elvis presley en el 2003 por una persona estadounidence que era fan de elvis presley y que presencio varios conciertos de Elvis en 1973,1974,1975,cuando nos poniamos a hablar de lo q habia vivido durante los tiempos de elvis se emocionaba y sentia que estaba viviendo esa experiecia en vivo en ese momento tan especial y tenia boletos reales originales color naranja medio oscuro de conciertos de elvis presley los mantenia bien conservados esta persona que me revelo esto era de estados unidos se llamaba thimoty tood solterman originario de wisconsing el murio en agosto del 2008 de cancer el era mi padrino de criansa gracias tim por enceñarme el buen camino para mi significo muchos Elvis./ era raro para mi darme cuenta que yo tenia emosiones como las de Elvis no me paresco en lo físico jaja pero si en lo emocional./ asta que estudie su vida yo ai me di cuenta quee agradaba lo mismo por que yo asi soy pero yo e sido así desde que nací y apesar de los problemas que el tenia quienes somos nosotros para juzgar no somos perfectos la carrera de el fue maravillosa las canciones de el dejan una semilla el no le hacia daño a nadie solo era lo que era ósea ELVIS PRESLEY el apesar de sus problemas le cantaba a nuestro señor una de sus canciones para nuestro señor era HOW GREAT THOU ART maravillosa interpretación de parte de Elvis presley