domingo, 19 de junio de 2011

La mujer pantera (1942)

Ya lo decía Jonathan Shields en la maravillosa Cautivos del mal, lo que más teme la gente es la oscuridad, porque en ella todo cobra vida propia. Esta gran verdad ha sido utilizada con éxito en el cine de terror durante décadas; es la inquietud de lo desconocido, algo más poderoso que cualquier maquillaje o truco especial. Val Lewton, el legendario productor que levantó a los estudios RKO tras los benditos desmanes de Orson Welles, también sabía esa regla de oro, así que cuando le encargaron producir cintas de terror de bajo presupuesto recurrió a las tinieblas para espantar a las audiencias. Y ciertamente lo consiguió: La mujer pantera, una producción que no llegaba a los 150.000 dólares, acabó recaudando unos pocos millones, convirtiéndose en la revelación de la temporada y dando manos libres a Val para establecer en su pequeño reino de la RKO una edad dorada de la oscuridad que duró hasta el final de la guerra. No es de extrañar, pues, que el bueno de Val fuera homenajeado en aquella famosa escena bajo la luz del flexo en el clásico de Vincent Minnelli.

Tras la llegada de un nuevo director ejecutivo a la RKO, Charles Koerner, llegaron nuevos vientos al pequeño estudio. Se acabaron las costosísimas y poco rentables obras de arte del niño travieso Welles; era hora de producir films baratos que recaudaran mucho. Con El hombre lobo la Universal había demostrado que el cine de terror todavía podía ser popular. Así que los ejecutivos decidieron crear una unidad que se especializara en terroríficos films de serie B; fue así como Val Lewton llegó a la RKO con la misión de rodar barato y obtener beneficios, bajo una estricta supervisión.

Fueron precisamente, y principalmente, films de terror de la Universal lo que Lewton estuvo viendo durante semanas en alguna oscura sala de proyecciones del estudio. Tras familiarizarse con el género, Lewton decidió que parte de su escaso presupuesto debía dedicarse al guión, que sería la base de un film bueno, bonito y barato. Por lo tanto llamó a su lado al guionista y dramaturgo DeWitt Bodeen, a quien conocía de su etapa anterior al servicio de David O. Selznick. Tanto Lewton como Bodeen coincidían en muchos puntos de vista y sabían que podían trabajar muy bien juntos. Tras haber visto muchos films de terror, Lewton sabía que quería aprovechar los aciertos de aquellas viejas películas, pero al mismo tiempo también sabía que no quería caer en muchos de los clichés que había visto en el género. Lewton deseaba algo nuevo, excitante, y que fuera barato. Siendo un voraz lector, el productor quería alejarse de las "pelis con monstruo" para centrarse en las sensaciones y angustias del terror gótico victoriano, de los espíritus invisibles y las atmósferas opresivas, de las maldiciones y las historias populares, y el terror atávico.

Siguiendo esa línea fue así como Lewton y Bodeen pergeñaron una trama de leyendas medievales, supersticiones serbias y viejas historias de maldiciones y brujas. Todo ese mundo sería transportado a la América contemporánea en forma de una mujer. Aquella era la historia para el que sería el primer trabajo de Lewton con la RKO: La mujer pantera.

Lewton pidió a Bodeen que escribiera un tratamiento con un nombre en mente: el de la felina Simone Simon, una actriz de fascinante vida privada de quien Lewton había quedado embelesado tras verla en El hombre que vendió su alma. Rápidamente Bodeen terminó un primer borrador en el cual la nota predominante ya era sugerir el terror, más que mostrarlo.

Tras completar el reparto con un galán, un tipo elegante y una fina beldad y algun secundario de carácter, Lewton comenzó a buscar a los técnicos ideales que debían dar vida a su historia de terror gótico. De la fotografía se encargaría el maestro de la luz de la RKO, el italoamericano Nicholas Musuraca, antiguo emigrante de la vieja Italia, que había comenzado su carrera en el cine como chófer de un productor en los tiempos del mudo. Musuraca ya llevaba muchos años en el negocio, y era respetado dentro de la RKO por su maestría con los juegos de luces y la fotografía en general.

Para la dirección Lewton tenía al hombre adecuado: Jacques Tourneur, uno de esos directores artesanos que había llevado a cabo su aprendizaje en la MGM, donde le había conocido Lewton. Tras ser despedido de la Metro, Lewton le acogió en su unidad, donde demostró ser el hombre ideal para el puesto. Gran parte del mérito de La mujer pantera se debe al talento de Tourneur, quien desde entonces comenzó a labrarse una reputación de artesano capaz de elaborar los más bellos muebles a partir de la madera más burda.

Es curioso, pero deben haber pasado más de veinte años desde la primera vez que vi este film. Desde luego con mis pocos años mi mentalidad seguramente debía ser la más adecuada para acerarse a La mujer pantera como si fuera un espectador de los años 40, aunque es probable también que no entendiera nada. Pero durante años recordé fascinado aquella extraña atmósfera, esa oscuridad tan atrayente y aquellos pasos en la noche.

Sí, aquella persecución, que es probablemente la escena más recordada de La mujer pantera, sentó un precedente, y durante años se conoció a aquel tipo de anticlimax como el "autobús Lewton". Aunque quizás no lo sepan, en el lenguaje de los técnicos de los estudios, cada vez que vean ustedes en una película de terror una escena de tensión creciente que finalmente lleva a la nada absoluta (normalmente, y de forma curiosa, suele ser un simple gato que maulla o que tira cosas), están viendo ustedes un "autobús".

Evidentemente el terror sin forma de Lewton y Bodeen filmado por Tourneur no salió adelante sin problemas. Como siempre que un artista trata de hacer algo nuevo dentro de un negocio, el supervisor del film impuesto por el estudio protestó por tanta oscuridad, sin que se viera en ningún momento al "monstruo", en este caso, una pantera, y desde luego con una peli titulada La mujer pantera (en el original, Cat People), ¡debían verse panteras en acción! No bastaba con ver al animal en la secuencia del zoo. Gracias al jefe del estudio, Koerner, quien confiaba plenamente en Lewton, el productor finalmente pudo tener su oscuridad y sus sombras. Incluso cuando, finalmente, debido a las presiones, hubo de poner a una pantera de verdad en una de las secuencias climáticas, Lewton ordenó a Tourneur que la "mantuviera en las sombras". Por suerte, el bueno de Val se salió con la suya, y a la vista de todo espectador está que sin duda Lewton llevaba razón.

La mujer pantera es un film de terror atípico, con una trama que madura lentamente, como un buen vino, jugando con la fantasía, pastoreando en los campos del terror psicológico, y una dirección estupenda que esconde más de lo que revela, para crear esa ambigüedad en el espectador que invade también a los personajes respecto al personaje de una estupenda Simone Simon en su papel más recordado. Por supuesto, las secuencias "en la oscuridad" son lo más memorable de la cinta, haciendo de La mujer pantera un clásico del género sin duda alguna. Tras semejante éxito en las taquillas, hubo una inevitable y especie de segunda parte, protagonizada también por Simone Simon, pero sin duda La mujer pantera es la película que hay que ver. Y si les gusta lo que ven, prueben con el resto de la filmografía de Val Lewton en al RKO.

8 comentarios:

sylvia dijo...

Me encantó esta peli...Pero es que tengo debilidad por Tourneur!

Kinski dijo...

Si no canta Bowie no me mola.
El remake de Schrader no mata pero se deja ver.

David C. dijo...

Llama la atención.

David dijo...

Es curioso. Durante muchos años cuando se hablaba de este clásico u otros del cine fantástico se hacía desde el punto de vista de Tourneur. Coges el libro de Latorre del cine fantástico y claro, el tema era Tourneur (claro, eran los de Dirigido). Leyendo más con los años, te dabas cuenta de la importancia de Lewton (que es en quien tú has centrado más bien el punto de vista (la filmografía de Lewton, no la de Tourneur, apuntas: Pero La noche del demonio es más interesante (en mi opinión) que esta; y es de Tourneur, no de Lewton; aunque me da que Jacques hubiera querido tener a Val a su lado porque tuvo que sacar al monstruo al final (y eso que no queda mal en la peli).
En fin... Una entrada muy maja. No sé dónde leí que cuando Val se quedó dormido en un pase de pruebas de "Lo que el viento se llevó" O'Selznick decidió que era hora de pasarlo a otro departamento.
No sé si has leído estos enlaces (yo no, sólo los ojeé, pero por si acaso): Aquí ,
aquí y aquí

Un saludo.

Dante dijo...

Esta no la he visto. Recuerdo "el beso de la mujer pantera". No se si guardan relación pero desde aquella película Nasstasja Kinski me volvía loco.
Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

sylvia: ¡normal!

Kinski: creo que no lo he visto, pero igual cualquier día de estos le echo un ojo

David C: ¿y ya?

David: hombre no he visto La noche del demonio pero desde luego Tourneur no era un polainas, pero Val y él eran un dúo matador. No, no los había visto, pero leídos por encima parecen interesantes, me los guardaré para el futuro. Gracias amigo.

Dante: oh la Kinski, que fermosa criatura

Fanny Riffel dijo...

Yo también la vi de muy chica,en un ciclo de cine de trasnoche...recuerdo que me impactó.
La versión con Natasha Kinski creo que es una pseudo-remake,pero no creo que aporte nada a la historia(además de la Kinski que estaba re buena);prefiero lejos la original y su continuación,Course of the Cat People.

Möbius el Crononauta dijo...

no creo que aporte demasiado, pero bueno, como bien dices, bien estará disfrutar con la Kinski