miércoles, 22 de junio de 2011

La caja de música (1989)

Nunca lo he negado, me gusta más un thriller judicial que a un tonto los palotes, incluso cuando no son muy allá, lo cual no quiere decir que tenga un DVD con todas las temporadas de La ley de Los Ángeles, pero dadme un juez, un jurado, un falso culpable, un abogado irreductible y un fiscal feroz, y seré feliz. Así que obviamente La caja de música es una película con la que siempre disfruto, de esas que finalmente acabo viendo cada vez que la echan por la tele.

Ciertamente La caja de música y su trama nazi no es tan profunda como Vencedores o vencidos o algun drama judicial similar, pero bueno considerando que el guión es del amigo Joe Eszterhas (vaya tipo, merecería un post, ¡en los 80 y primeros 90 Hollywood se volvió literalmente loco por él!), autor de algunos guiones paupérrimos, pues la verdad es que la cosa está bastante bien.

La trama gira alrededor de Mike Laszlo, antiguo emigrado de Hungría tras la Segunda Guerra Mundial que ha hecho su vida en los Estados Unidos, pero un buen día es acusado de ser un criminal nazi. Su hija Ann, experta abogado criminalista, le defenderá en el juicio, poniendo la confianza en su padre a prueba. Supongo que los más críticos podrán acusar a la trama de La caja de música de ser tan lineal y previsible como mi sinopsis de cubierta trasera de VHS ochentera, y, bueno, el mejor Eszterhas ciertamente no es el mejor David Mamet, pero es un guión mono, bien dirigido, bien interpretado, y entretiene como muchos thrillers judiciales y políticos de los 80.

No sé si la historia será muy previsible, pero yo por suerte cuando la vi debía ser muy joven o muy distraído, y recuerdó lo que me impactó la que sigue siendo mi escena favorita de la peli, porque aquella vez me pilló desprevenido. No diré mucho más para los neófitos, pero para quienes la habéis visto, ya sabéis a cual me refiero, es el momento clímax del film. ¡A mí me sigue pareciendo muy grande esa escena!

Sin duda el guión de Eszterhas es ayudado por una buena dirección del griego Costa-Gavras con algunos momentos visuales interesantes, y sobretodo, creo yo, por las estupendas interpretaciones de Jessica Lange (algún crítico malvado decía que construía su personaje de la nada, ¡cuanto veneno! Pobre Eszterhas, siempre incomprendido) y especialmente Armin Mueller-Stahl, un sólido intérprete con gran facilidad para meterse en la piel de tipos fieros y fríos y psicopáticos ciudadanos de a pie. No sé muy bien cómo lo hace pero en pantalla siempre logra transmitir una inquietante maldad, y te hace sentirte de nuevo como un pequeño colegial ante su profesor más temido. No siempre hace de malvado, pero yo creo que cuando hace de cabrón es cuando más se le recuerda. Gran tipo.

La caja de música, un buen entretenimiento judicial y otra oportunidad para disfrutar del malvado carisma del amigo Armin.

3 comentarios:

raúl dijo...

yo la recuerdo muy positivamente, desde luego, molan estas pelis en que nadie es tan inocente como parece, y viceversa. supongo que ya has visto "damages", con glenn close (no he visto abodaga más feroz), incluso "the good wife", también es de lo más entretenida. recomendables series ambas.

GINEBRA dijo...

A mí también me gusta ese género, el thriller en general y el judicial en particular. La película que propones está muy bien y Jessica Lange me encanta desde su interpretación en "El cartero siempre llama dos veces" (guapa y sensual, fantástica actriz y natural además, no recauchutada como casi todas:).
Estoy contigo, muy recomendable.
Besos de tarde

Möbius el Crononauta dijo...

raúl: no, no he visto la de Glenn Close, pero por lo que dices habrá que verla

Ginebra: oh es que Jessica Lange... era mucha Jessica