lunes, 27 de junio de 2011

Azkena 2011 Día I: Jueves

Sí, fui al Azkena, y sí, por una vez, es bueno estar al otro lado de la envidia. No sabía si escribir sobre ello o no, porque al fin y al cabo los que estuvieron allí ya lo vieron, los que no tal vez no quieran leer sobre ello o pidan nuestra cabeza en bandeja de plata, y los que volvieron en el vehículo en el que yo estaba envidiaron a los muertos, pero bueno, como yo también quiero dedicarme al humor como el tal Lino Portela, autor de las alucinógenas crónicas que he podido leer en la web de la Royinestone, pues me he decidido a pasar el calor escribiendo unas croniquillas. Y es que hay que describir la guerra cuando todavía tienes las heridas, y a mí me sigue doliendo todo, me pitan las orejas, mi cerebro está descolocado y mi pulserita del festival sigue en la muñeca. En fin, saludos al amigo Lino, que tan mal lo pasó en el festival, y esperemos que la afamada revista gane más dinero ¡y se pueda permitir algún día enviar a un redactor que le interese algo de lo que está escuchando!

Ale, arrancamos.

Salimos con viento fresco y aire en las velas yo y mis amiguetes El Guardián del Desfiladero (EGD) y Envuelta-en-humo (EEH). EEH nos hizo pasar a por una entrada que había que imprimir pero ya no se imprimía y eso se hacía ya en el festival, y el amigo EGD decidió que aquella mañana era tan buena como cualquier otra para llevar a reparar un ampli (?!), así que fuimos derrochando tiempo y aunque lo niegue hasta el final de sus días por su culpa nos perdimos a las huestes de Glenn Hughes. En fin, un viaje sin novedad, voces de GPS (no es ningún amigo, es una máquina) y discos de la peñuza que tocaba en el festival. Llegados a Vitoria nos reunimos en el apartamento que teníamos alquilado con otros dos coleguis, Rated R y Lucas el Maquinista. Con todo dispuesto y mientras insultábamos a EGD acudimos al recinto, donde tardamos otro buen rato en aparcar.

BIZARDUNAK/EELS/BLACK COUNTRY COMMUNION. Ni Bizardunak ni Eels tenían un puesto alto en nuestra lista de preferencias, y de hecho Eels fueron una broma constante en el viaje de ida porque sabíamos que no ibamos a verles, pero lo de BCC fue doloroso. No pude verles empezar con la brutal "Black Country", o con temazos como "Sista Jane", pero bueno, como el amigo Lino afirma que se "limitaron a repetir clichés" (!) me quedo más tranquilo. ¿Quien quiere ver a Glenn Hughes acabando con el cliché de "Burn"? En fin, que sin duda lo peor del festival fue perderme a los Black Country Communion.

THE CULT, o la insoportable brevedad de la sed y el misterio del Siñor Pisso. Ya se ven opiniones para todos los gustos, los hay quienes les crucifican, y los hay quienes afirman que rockearon tan bien como siempre. Mi amigo Lino, quien, como ya vais sospechando, va a ser mi referencia en estas crónicas, (¿que por qué? Atención a esta frase, refiriéndose al Culto: "grupo de saldo que no tiene nada que contar". Bang!) no es de los que quedaron muy contentos, yo por mi parte todavía me estaba aclimatando, los vi algo lejanos, y ya era la cuarta o quinta vez que los tenía delante, pero pude ver a un Ian Astbury de nuevo con melenas, que al parecer se había comido a Dave Wyndorf, y quien por lo demás para mí cantó igual que siempre, mientras quería/odiaba al gran Billy Duffy. O sea, gran voz, grandes solos, grandes temas, aunque es posible que salieran a cumplir. Como digo, mi cabeza aun no estaba allí del todo. De todas formas sin duda uno de los grandes jailaits de todo el festival (y que creo que entrará a formar parte de nuestra jerga particular) fue el misterioso "Siñor Pisso". ¿Qué quién era el Siñor Pisso? No lo sabemos a ciencia cierta, durante el concierto yo creía que se refería al técnico de sonido, o alguien de los vips que estaban en el balconcete central, y que ahora que son mejores personas nos hacen ver los viles que somos. Pero comentándolo después llegamos a la conclusión de que el Siñor Pisso era la gente que descargaba líquidos en el césped a un lado del escenario, pasando de los wáteres portátiles que había más abajo. Y como Ian Astbury quiere a la naturaleza le decía al ente llamado Siñor Pisso que meara donde había que mear, pardiez, que ya nadie respeta nada y que si le pueden bajar un poco la guitarra de Duffy en el monitor, por favor. En fin, Astbury cumplió, intentó que la gente hiciera el oé oé oé sin demasiado éxito, y se fue por donde había venido tras descargar algunos de los mayores temazos de hard rock que haya parido madre. Si eso no les basta, vayánse ustedes al Hardcore Superstar.

ROB ZOMBIE, buena carne criolla y un timo de kebab. Mientras mi amiga EEH y Rated R se quedaban a ver a tito Rob, Lucas el Maquinista, yo y EGD, que estábamos menos interesados en el chou del ex-White Zombie, nos fuimos a pillar algo de cena con los típicos precios populares de los festivales de rock. Y nada, Lucas el Maquinista acertó con el bocata de chorizo criollo o algo así y los que optamos por el kebab envidiamos a los muertos. Así que contentos y con nuestros bolsillos tan vacíos como el estómago nos preparamos para la que se avecinaba. EEH y Rated R nos dijeron que el chou de Zombie estuvo bastante bien, y desde lejos y sin poner mucha atención yo diría que los viejos clásicos de White Zombie no sonaron nada mal, pero bueno no puedo asegurar nada. Yo simplemente languidecía en una cola interminable.

OZZY OSBOURNE y el secretario general de la ONU. En esto de los festivales tengo una duda. ¿Cuales son los más importantes de cabeza cartel, los que cierran del todo, o los que tocan en la hora estrella pero menos intempestiva? En fin, antes de que el gran Ozzy ya saliera a escena, de lo único que me podía lamentar es de que para cuando por fin podía verle, no estuviera el vikingo de Zakk a su lado. Y después me seguí lamentando de eso también. Aunque también he pensado que en su día, ya muy lejano, Zakk aun no era un vikingo y los fans de Ozzy también se lamentaban de no ver ahí a Randy o Jake. Resumiendo, que la banda de Ozzy era técnicamente perfecta, y un guitarra pirómano (porque obviamente Ozzy siempre se ha rodeado de excelentes guitarristas) que hacía lo que daba la gana, y un batería aplastante, pero supongo que les faltaba eso que algunos llamarían "personalidad", o carisma, no sé, pero evidentemente aquella no era la formación clásica de Sarzo y Aldridge, o la de Bob Daisley, ni siquiera la de Bordin y Trujillo. Pero amigos, si Ozzy es legendario, aparte de por esnifar hormigas y esquivar a la muerte, es porque tiene una impresionante carrera metálica, y cuando un concierto abre con temazos como "I Don't Know", "Suicide Solution", "Mr. Crowley", "Bark At The Moon" y sigue con "Fairies Wear Boots", poco importa todo lo demás. Ozzy salió a aplastar, y lo consiguió. Y la verdad es que en los primeros temas me sorprendió su voz, no porque de repente cantara como Glenn Hughes, sino porque visto lo visto y dado lo que siempre se suele decir de él, me esperaba algo peor. Eso sí, desde luego no mantuvo el tipo todo el concierto, y el gallinero y los largos descansos con solos de guitarra y batería no tardaron en llegar. Ozzy está hecho polvo, pero sigue siendo The Madman y ya hace mucho tiempo que se ganó el cielo. Y sigue haciendo lo que siempre ha hecho, no se ha pasado al pop ni a la rumba. Nos hizo mover la cabeza, los pies, levantar los brazos en metálica comunión, y a los que mojó con su pistola mangueril en las primeras filas, y dado el fresquibiris que corría, igual más de uno se fue a casa resfriado. Y en un doloroso momento para la memoria de Ian Astbury, en cuanto Ozzy comenzó a corear el futbolero oé oé oé (por supuesto como todos guiris cantó olé olé olé) todo el público se le unió sin pensarlo. Al menos Astbury añadió todo un campiones, pero aquello no bastó. En fin, ya se sabe, las leyes del público del rock son como una amante esquiva. Resumiendo: como diría Peter Griffin, ya he visto al jodío Ozzy en directo, y pude cumplir mi sueño de cantar mentalmente 'soy Ban Ki-Moon' en el estribillo de "Bark At The Moon". O llamar al batería Tommy Cuxufletos. Y que se mueran los tristes.

KYUSS LIVES! o la anomalía de la masa de tortitas. Dinero. Esa constante en la vida de casi todo ser humano, y en la de todo rockero. Hubo un día, ya lejano, en que un grupo llamado Kyuss cortaba la pana, eran un nombre de culto en el desierto y las costas de América, y triunfaban por todo lo alto en Bélgica. Llegó una tríada de discos mágica, todo seguía igual, se iba este y venía aquel, pero cierto día John García despidió a Josh Homme, o Josh Homme despidió a García, pero lo cierto es que dejaron de existir. Y fue entonces, para una más que probable desesperación de sus componentes, cuando se convirtieron en leyenda, y todo el mundo empezó a hablar de ellos. Y fue entonces cuando Homme empezó a subir y a subir, y los demás se buscaron sus cosas pero permanecieron igual. Especialmente un muy inquieto John García que tras muchos tumbos quería volver a tocar aquellos viejos clásicos, Pero, ah amigo, el pelirrojo Josh estaba bien como estaba.

No sé si me equivoco o diría que esta pseudoreunión de Kyuss ha dado menos que hablar que la de Queen, quizás porque al menos había un 75% de miembros originales (saludos a Chris Cockrell), o porque habían añadido una palabra al nombre original como concesión a la memoria de los años felices, o quizás porque Josh aun está vivo y puede enviarles hate mail, o quizás porque Queen son Queen. Poco importa, personalmente yo no estuve allí en el desierto, y cuando Kyuss empezaron a absorverme ya no existían, pero durante unos años para mí esa banda fueron un estado mental. Habría sido más elegante otro nombre pero poco importa, aquello era 75% de Kyuss, y tenía que vivirlo. Y vaya si lo viví. Y lo sentí. No puedo decir que me diera tiempo a analizar mucho la música, pero mis músculos me dicen que allí estuve.

Es decir, que nos metimos en las primeras filas en una de las pruebas físicas conciertiles como hacía tiempo que no vivía. Golpes, oleadas humanas, codazos, gente volando... una absoluta locura. Viendo a los Kyuss Lives! mis piernas hicieron spinning para todo el mes. Y ustedes dirán, ¿y la música? Pues a pesar de todo, y gracias a los momentos de calma (nadie que no fuera hasta arriba de estimulantes podía aguantar todo ese ritmo sin parar, porque los Lives! no hicieron muchas concesiones) puedo decir que la banda empezó bien pero fue a más y a más, coincidiendo (fíjense qué cosas) con la evolución de un Nick Oliveri que salió como si la cosa no fuera con él pero que se fue animando, al tiempo que el sonido de la banda iba creciendo en poder y psicodelia desértica. Con todo, muy serio y profesional Nick Oliveri, no sé si ha reformado o quiere hacerle ver a Josh Homme que ahora es un tipo nuevo y ya no hará travesuras, pero aunque no se volvió loco ni se desnudó (ni se quitó la camisa, claro que calor no hacía precisamente) según mi declaración judicial fue él quien se mostró como motor de la banda.

Por supuesto, sin menospreciar a un John García que aunque esté de buen año sigue teniendo esa voz única y especial, sigue pidiendo lanzamientos de porros y sigue agazapado en su clásica postura. Y fue un inmenso placer volver a ver a Brant Bjork sentado a las baquetas. Sin entrar en la disyuntiva Bjork/Hernández, porque ambos son dos fieras, Bjork tiene una magia especial.

Y luego está el gran pero, el (no podía ser de otra manera) belga Bruno Fevery. Cumplidor, aunque he visto grupos amateur de tributo a Kyuss con guitarristas que lo hacían mejor. Pero amigos, en la ecuación se faltaba una pieza, y se notó. Ello no impidió que saltara, que sudara, que me aplastaran, que disfrutara como un enano con todos aquellos temas con los que lloré pegando la oreja a los altavoces y maldiciendo al mundo por su separación, y que al acabar todo fuera feliz como una lombriz, pero no sonaron, como sabéis los que améis a esta banda, como realmente suenan en los discos, en los directos del youtube, en nuestras mentes enfermas y añorantes de los cactus y el desierto. Sonaron... efectivamente, sonaron 75% realmente Kyuss. Pero el puzzle no estaba completo.

Aun así... conciertazo. Decir lo contrario sería mentir. Incluso Lino Portela está de acuerdo en esto. Y todos sabéis lo gruesa que es la coraza de Lino Portela. Hace falta mucho para llegar a su corazoncito. Pero Kyuss Lives! llegaron, o pasaron cerca. Y creo que eso lo dice todo.

Derrotados, derengados, sudados y alquitranados, el grupete de amigos volvimos al apartamento donde EEH se pasó el sorteo de camas por el arco del triunfo y así en la confusión pude evitar el sofá-cama. Por el momento.

12 comentarios:

Bounty Hunter dijo...

Gran contrapunto a la "experiencia Royinestone".
Apunto, que solo he leido los comentarios de los indignados por tal desfachatez para hacerme una idea por donde ivan las tiros.
Aunqué también hay críticas negativas fuera de la revistilla de marras.
En todo caso, me quedo con tu original y entretenida crónica.
Una sugeréncia, se le podría usar el gran O para definir al madman?
Ya sabes por donde voy jejejeje.

el marinero tarugo dijo...

Buenísima crónica!!!Felicidades!!!

Cesarpelopo dijo...

Muy de acuerdo con casi todo lo que dices en la crónica, y desde luego, el tal Lino Portela ha dicho tantas mamarrachadas en tan pocas lineas que nos ha animado a muchos a escribir sobre el festival y dejar tanto al fetsival como al personaje en cuestión a su justo nivel.

Cesarpelopo dijo...

Por cierto, he visto el perfil de facebook del tal Lino, y tiene de foto de perfil un disco de Julio Iglesias y se autodenomina "periodista Freelance". No comments.

TSI-NA-PAH dijo...

Cuestion de gustos, por que a mi Eels!me parecieron de lujo y una propuesta adulta frente a chorradas con Rob Zombie! The Cult correctos y BCC perfectos pero demasiado corto!
SAludo

Kinski dijo...

Ver en directo a The Cult es una de las (muchas) asignaturas pendientes que tengo.

El Mar no Cesa dijo...

Guuauuuuuu Mö, peazo de crónica!! Yo quería ir, pero en fin, no se pudo. Aunque me alegra leer como fue, uno no debe quedarse con dudas.
Jajaja, lo del sofa cama... jajaja, me parto... a ver si dura la suerte ;-)
Besicos,
Mar.

Alex Noiser dijo...

Jajaja, señor Crononauta, excelente crítica de los conciertos, del concierto de The Cult me han dicho de todo, que fue una mierda, que Astbury parecía Meat Loaf pero que lo hizo genial, que Ozzy no lo hizo tan bien... en fin, las opiniones xD. Muy buena entrada, tío. Me he reído, saludos!

Möbius el Crononauta dijo...

Bounty Hunter: sí, en algunos periódicos también he leído críticas bastante alucinógenas. ¿Si se le podría usar? Claro que sí, si nos da su permiso Roy.

el marinero tarugo: ¡hey, gracias!

Cesarpelopo: ¿Julio Iglesias? jajajaja no jodas. Cada vez me cae mejor el amigo Lino.

Tsinapah: hombre Rob no ha sido adulto ni lo será nunca, sobre los Eels eran pequeñas cosas desde el desconocimiento total, no sé si me gustan o no.

Kinski: pues sobre su actuación en el festi les han caído por todos lados. Ian no debió salir con ganas, pero yo no lo escuché que fuera tan malo. En fin, ¡suerte con esa pendiente!

El Mar no cesa: no duró mucho, no, jeje.

Alex Noiser: sí, lo del Culto va a ser un enigma al final jaja. ¡Gracias, man!

Perem dijo...

"En fin, que sin duda lo peor del festival fue perderme a los Black Country Communion."

Pena de muerte por tal osadía!!!!!!!

A la hoguera!!!!

Anónimo dijo...

No pude ir al festival pero Ozzy al lado del resto es como un gigante frente a un microbio, ¿Que está acabado?. Ya lo estaba el el Moscow Peace Festival, que fue hace más de veinte años si no me equivoco, pero es un genio de los mayores, un auténtico mito viviente. Su perseverancia en la decadencia engrandece aún más su leyenda. Viva por siempre el Verdadero Heavy Metal.

Möbius el Crononauta dijo...

Perem: ¡ya te daré su dirección para que vayas con antorchas!

Anónimo: claro que sí, Ozzy es Ozzy, ya ha demostrado lo que tenía que demostrar y está por encima del bien y el mal, pero bueno, eso de que el resto son microbios... Gregg Allman no hará Verdadero Metal, pero no es un microbio precisamente.

Saludos y gracias por comentar