domingo, 29 de mayo de 2011

Taxi Driver (1976)

It is my personal plan to assassinate by pistol either Richard Nixon or George Wallace. I intend to shoot one or the other while he attends a campaign rally for the Wisconsin Primary. Extracto del diario de Arthur Bremer.

Hay películas de las que seguramente poco importa el formato en que sean vistas, no creo que ver La loca guerra de las galaxias en pantalla grande cambie mucho la experiencia de seguir las aventuras de Vomito y los demás, pero amigo, tener la oportunidad de ver una cosa tan increíble como Taxi Driver en un cine te hace sentir como si nunca la hubieras visto antes. Es como pasar de consumir porno a hacer el amor por primera vez, ¡solo que el film es algo totalmente satisfactorio! En fin, que el acontecimiento merecía traer al blog la memoria de ese ser pasado de vueltas llamado Travis Bickle.

El asesinato de Kennedy había abierto la veda, y las tensiones raciales y Vietnam alimentaban el fuego. Seguramente desde el crack del 29 el cine norteamericano no se había visto tan influido por lo que estaba sucediendo fuera de los cines. Ambas épocas fueron difíciles, y ambas dieron dos esplendorosas etapas en el cine yanqui. Con el sistema de estudios fuera de juego, todo en el cine se volvió más real, seguramente porque el público demandaba historias más reales. La violencia, el sexo, la política, se mostraban más sucias y explícitas que nunca antes.

Un loco había asesinado a un presidente, con un método más o menos profesional, y poco después le seguirían Bobby Kennedy y Martin Luther King. Sin olvidar la particular justicia de Jack Ruby. De repente fue como si la mitad de los locos de América decidieran que hacerse pasar por Napoleón estaba pasado de moda, y que lo que tocaba ahora era asesinar a algún político. La Era de Acuario se apagaba y daba paso a la Era de los Inadaptados. El rey ha muerto, viva Charles Manson.

En mayo de 1972 uno de los inadaptados volvió a dar que hablar. Su nombre era Arthur Bremer, un típico solitario con los cables cruzados cuya mejor idea de una cita romántica era llevar a su novia adolescente a un rincón apartado y mostrarle fotos pornográficas. Aquel 15 de mayo Bremer atentó contra la vida del candidato demócrata George Wallace. Aunque no logró matarle, dejó al político en una silla de ruedas. Muy pronto los diarios y los medios lo publicaron todo sobre aquel chico loco, incluidos sus delirantes diarios personales. Si bien los detalles horrorizaron a la opinión pública, seguro que no fueron pocos quienes consideraron heroico el haber tratado de borrar del mapa a un político racista.

Por aquella época un crítico de cine que comenzaba a hacer sus pinitos como guionista estaba pasando por la peor época de su vida. Se llamaba Paul Schrader, había afrontado un divorcio, se había ido a vivir con una chica, relación que tampoco acabó bien, y su futuro profesional no estaba nada claro. Sin ningún lugar a donde ir, Schrader se dedicaba a dormir en su coche, o en el apartamento de su ex-novia si tenía ocasión, y a conducir por las calles de Los Ángeles sin destino fijo, ensimismado en sus pensamientos, no hablando con nadie durante semanas. De esa experiencia nació la idea para el guión de Taxi Driver. Schrader pensó que el taxi era el perfecto símbolo moderno de la soledad.

Como muchos otros, Schrader leyó los diarios que se publicaron escritos por Bremer, y de la conjunción de aquellos escritos y su vivencia en las calles neoyorquinas nacía Travis Bickle, un inadaptado veterano de Vietnam sin rumbo fijo que decide meterse a taxista, mientras sueña con limpiar la suciedad de las calles.

Mientras, al otro lado del país, un joven director llamado Martin Scorsese trataba de hacerse un nombre en Los Ángeles. Tras varios cortos y un largo Scorsese acababa de rodar Boxcar Bertha cuando su amigo Brian De Palma le presentó a Schrader, quien acababa de vender su primer guión, Yakuza. Cuando Schrader le habló a Scorsese de un guión anterior que tenía en el cajón, Martin se interesó por él. Tras leerlo decidió que tenía que dirigir aquello como fuese.

Por entonces su amigo De Palma estaba mejor situado que él para dirigir Taxi Driver. Cuando el proyecto comenzó a tomar forma bajo la tutela de los jóvenes productores Michael y Julia Phillips (que acababan de dar el bocinazo con El golpe), Scorsese se convirtió en un pequeño stalker de la pareja, presentándose en fiestas y saraos para tratar de convencerles de que le dieran el encargo. Sin embargo los Phillips no estaban interesados. Necesitaban a alguien con más experiencia.

Algun tiempo después Scorsese había rodado otro film más (Alicia ya no vive aquí) y se hallaba editando Malas calles, el que había de ser su primera gran obra. Convenció a los Phillips para que fueran con él a la sala de montaje. Lo que vieron les causó una buena impresión. Quizás aquel chico supiera dirigir después de todo. Pero lo que verdaderamente les impresionó fue la aplastante actuación de Robert De Niro. Si podía traer a aquel chico, la película era suya.

Cuando Scorsese acudió a De Niro el actor ya era una estrella revelación con un Oscar en el bolsillo gracias a su tremendo papel en El padrino II. Pero evidentemente aquello no fue un impedimento para que De Niro aceptara. Scorsese y él habían nacido para trabajar juntos, y el papel de Travis era muy jugoso. En cuanto acabara su compromiso en Italia con Bernardo Bertolucci el actor viajaría a Nueva York para ponerse a las órdenes de Martin.

Con De Niro asegurado el proyecto obtuvo la luz verde. El reparto se completó rápidamente, no sin hacer algunos cambios en el guión. En el texto original varios de los personajes eran negros, incluyendo al proxeneta Sport y sus secuaces. Dado el clima tan exasperado que había en la sociedad respecto al asunto, con Panteras Negras y demás, Schrader y Scorsese decidieron que sería mejor convertir a todos aquellos maleantes en blancos. Fue así como el genial Harvey Keitel entró en escena.

Keitel había sido la segunda revelación de Malas calles, y en un principio Scorsese le había ofrecido el papel de Tom, uno de los encargados de la oficina de la campaña electoral del senador Palantine. Sin embargo Keitel se interesó por el rol de Sport, el chulo, un papel de pocas líneas que creció en importancia debido a Keitel. Junto a Scorsese desarrolló el personaje, mientras por las noches el actor se paseaba por las calles mezclándose con auténticos proxenetas.

Para el papel de la prostituta adolescente Iris Scorsese pensó en Jodie Foster, con quien ya había trabajado en Alicia ya no vive aquí. La Foster no necesita presentaciones, desde luego, y por entonces era seguramente la mejor actriz infantil de su tiempo. Llevaba toda su vida trabajando en anuncios, series y películas, y como demostraría el tiempo, era lo bastante buena para superar la difícil transición de estrella infantil a actriz adulta. Sin embargo por entonces Jodie tenía 12 añitos, y el papel que ofrecía Scorsese sin duda debió sorprender a la madre de Jodie. Sin embargo, y aunque creía que no sería idónea para hacer de prostituta, tanto madre como hija llevaban tiempo en el negocio, así que decidieron presentarse a las pruebas. Aunque la Foster tuvo una dura rival en la también jovencita Jennifer Jason Leigh, finalmente el papel de Iris fue suyo. Cuando Jodie se presentó en el estudio con su uniforme de colegial, Scorsese pensó, como no podía ser de otra manera en el retorcido mundo del cine, que sin duda la Foster era la candidata ideal. Y no se equivocó. No obstante, dado lo comprometido de algunas escenas, el cuerpo de Jodie fue doblado en algunos planos por su hermana mayor, Connie.

Tras asignar el papel de Tom al cómico Albert Brooks, el director comenzó a buscar a la particular Dulcinea de Travis. Los productores hicieron saber que buscaban a una actriz "a lo Cybill Shepherd". Cuando la representante de Cybill se enteró, contactó con ellos para ofrecerles a la auténtica Shepherd. Evidentemente aceptaron, y la película salió ganando. Cybill era una buena actriz, y encajaba muy bien en el papel con su belleza distante y perfecta.

Para interpretar al político Palantine se pensó en Rock Hudson, pero el bigotudo actor estaba ocupado con su serie de detectives, así que fue Leonard Harris quien se hizo con el papel. El reparto principal se completó con el singular Peter Boyle, quien acababa de recibir muchos aplausos por El jovencito Frankenstein.

Mientras, allá en Italia, De Niro aprovechaba los descansos del rodaje de Novecento para irse a una base norteamericana a pasar el rato con soldados del Medio Oeste, ya que pensaba que el acento le iría bien al personaje de Travis. Tras acabar el rodaje, el actor regresó a Nueva York, se sacó una licencia de taxi y se pasó un mes llevando a clientes en su taxi como un taxista más. Peter Boyle trató de seguir el ejemplo de De Niro, pero se lo acabó pensando mejor. Ser taxista en la Nueva York de entonces debía tener su aquél.

De todas formas Scorsese se llevó a todo el reparto a la Belmore Cafeteria, un lugar que por entonces era frecuentado por los taxistas. La idea era mezclarse con los taxistas, oir sus historias, y empaparse de la esencia del mundillo. Por otro lado, tratándose de una película de Scorsese, De Niro y Keitel, la improvisación y los ensayos iban a ser una parte fundamental de la preproducción. El guión de Schrader no sería sacrosanto, pero aquellos tipos tenían el talento suficiente como para mejorar el texto con sus añadidos, y no al revés. Con todo, Scorsese se aseguró de que el guión se viera afectado en demasía. De aquellos ensayos surgieron improvisaciones (a pesar de la genialidad de ciertos actores, la mayoría de creaciones ante la cámara ya han sido improvisadas en los ensayos) como la conversación entre el Mago y Travis, la tertulia de los taxistas tomando café o la estupenda secuencia entre Iris y Sport. Y de la que probablemente sea la improvisación más famosa de todos los tiempos hablaré más tarde. Pero desde luego hay que reconocerles a la Shepherd, a Jodie y a Boyle que supieron estar a la altura de las circunstancias frente a dos colosos como De Niro y Keitel, quienes años después serían famosos por hacérselas pasar canutas a muchos otros actores y actrices con sus locas improvisaciones. Aunque también es cierto que en algunas escenas Shepherd tuvo problemas para recordar sus diálogos.

Jodie Foster también tuvo deberes que hacer. Schrader había conocido a una Iris real, una adolescente que había sido prostituta en Nueva York y que también había sido adicta. Ella era el modelo de Iris, y Scorsese le pidió a Jodie que pasara algun tiempo con ella para preparar su papel, y de hecho la auténtica "Iris" realizó unos pequeños cameos interpretando a la amiga fumadora que acompaña a Foster por las calles. De hecho para no perder a la verdadera Iris de vista en las calles, fue el propio Schrader quien le pagó a la chica de su bolsillo una noche para que se quedara en suite (durmiendo en el sofá, por si los morbosos se lo preguntan).

De todas formas por muchos años que llevara Jodie en el mundillo, no se las había visto antes con alguien tan particularmente metodista acerca del Método como De Niro. El bueno de Bobby se llevaba a Jodie a pasear por la ciudad y recorrían distintas cafeterías, desconcertando a la joven actriz permaneciendo en silencio. Cuando lo creyó conveniente, en aquellos encuentros De Niro empezó a ensayar su escena de la cafetería con Iris. Jodie era una profesional y se sabía su parte, por ello se quedó desconcertada una vez más cuando vio que De Niro la iba hacer ensayar la misma escena una y otra vez. Tras varios días de repasar siempre lo mismo, por fin Jodie vio a dónde conducía todo aquello cuando De Niro comenzó a improvisar. That's Bobby's way!

Y bien, si por algo es recordado De Niro en esta película, es por esa increíble escena ante el espejo, cuando Travis juguetea y se imagina como un tipo duro. La escena del espejo se rodó hacia el final del rodaje; Scorsese creía que quedaba espacio en el film para para juguetear con la historia, y decidieron meter esa escena que tras ser preparada concienzudamente por el loco de Bobby se acabó convirtiendo en la que probablemente sea la improvisación más célebre de la historia del cine. Supongo que no hace falta añadir nada, basta con verla, inquietante, insuperable.

Y qué decir del momento Palantine en la plaza, con Travis llevando una cresta a lo mohicano dispuesto a impartir su justicia. Esa imagen de Travis ya se ha convertido en icónica, pero quien no la conociera en la época se debió quedar patidifuso. La idea para aquel corte de pelo vino de uno de los asesores en armas y seguridad del film, quien tenía un pequeño cameo como guardaespaldas. El asesor les habló del aquel corte de pelo que solían hacerse muchos comandos en Vietnam antes de entrar en acción. La idea les encantó a Scorsese y De Niro y la añadieron al film, aunque como quedaban aun escenas por rodar con el peinado normal, la calva era una protésis falsa, una artesanía que había que rehacer cada día de rodaje.

La escena de la "juerga" de Travis en el prostíbulo se rodó en un edificio en ruinas situado en la calle 89 con Columbus Avenue, que sirvió también para rodar las secuencias en el piso del locuelo Bickle. Aquel clímax final representó todo desafío para el departamento de efectos especiales, dado lo particular de las heridas que se mostraban en cada plano, en aquel pasillo angosto que no facilitaba las cosas. Para rodar el increíble travelling cenital se desmontó parte del techo, y se acabó en un tiempo récord, en apenas dos o tres tomas, ya que debido a las leyes que protegían a los actores infantiles, y puesto que ya no les quedaba más tiempo de rodaje, para rodar con Jodie solo tenían 20 minutos. De todas formas toda aquella secuencia, desde que Travis se enfrenta a Sport, constituyó un clímax brutal, seguramente demasiado brutal para la época, ya que los distribuidores exigieron cortes y que diluyeran los colores en postproducción, para que la sangre fuera más bien de color rosáceo. De todas formas Scorsese confesó que aquellos cortes impuestos le agradaron, ya que convertían toda la secuencia en algo más inquietante.

Desde luego Taxi Driver no sería igual sin la contribución de dos hombres, Michael Chapman y el genial Bernard Herrman. Ya desde esos alucinantes planos de las luces callejeras, el vapor y el taxi uno se da cuenta de lo especial que es la fotografía en esta película. El trabajo de Chapman fue impecable, dotando al film de un aire onírico e inquietante en varias de esas inolvidables secuencias nocturnas. Y qué decir del maestro Herrman, uno de los mejores compositores cinematográficos de su tiempo, quien rechazó una primera oferta para musicar el film con un contundente "yo no hago películas de taxistas", pero evidentemente tras leer el guión y contemplar alguna escena cambió de opinión, por fortuna para todos. Aunque ya estaba gravemente enfermo, Herrman se destapó con una banda sonora increíble, tan incómoda y fantasmagórica como sensual, con esos toques jazzísticos que envolvían al personaje de Cybill Sheperd, y que es la clase de música que uno asocia con Nueva York. A pesar de su estado de salud Herrman decidió viajar a Los Angeles para dirigir personalmente las grabaciones. Tras conducir el primer día de grabación, el segundo lo terminó el que durante mucho tiempo había sido su ayudante, John Hinckley. Aquella misma noche, un 24 de diciembre, Herrman se despedía de este mundo, pero tras dejar un trabajo como el de Taxi Driver, no cabe duda de que se despidió a lo grande.

En fin, ¿qué puede añadir un mísero mortal como yo a un peliculón semejante? Taxi Driver tiene un personaje para la historia, excelentes actores, un guión atómico, una música excelente, una dirección pasmosa... lo tiene todo. Desde aquel lejano 1976 Times Square ya no es un agujero inmundo, pero todos los inadaptados psicópatas que han venido después han tenido, y tendrán, algo de Travis Bickle. Incluso los perturbados reales como aquel tal John Hinckley...

Taxi Driver; como muchos la han definido, una película "peligrosa".

14 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Mola, tener de taxista a Robert De Niro. Eso es meterse en el papel. Tenía que ser chungo ser taxista en los 70' en Nueva York. Y esas casualidades como la idea del corte de pelo... Lo de Jodie Foster de doce años teniendo que pasar el rato con una pilingui tampoco lo sabía. Un placer poder hablar de 'Taxi Driver' con fundamento de ahora en adelante. Si es que en los 70' al menos podías matar al Presidente, ahora los Travis Bickle del mundo apenas aspiran a dejar anónimos en los blogs. Te ha faltado lo del "Are you talkin' to me?" copiado a Bruce de una noche en la que De Niro fue a un concierto suyo.

Kinski dijo...

Keitel entre chulos, putas y demás fauna callejera.
DeNiro con soldados, taxistas y neoyorquinos enfurecidos.
¿Algún actor actual se molestaría así para preparar un papel?. NO.

Peliculón peigroso y adictivo.

El Mar no Cesa dijo...

Jajaja, me encanta eso en el comienzo del post: "Es como pasar de consumir porno a hacer el amor por primera vez".
No he tenido el placer de verla asi en cine como dices, pero imagino que sería una pasada...
En fin, me voy a escuchar a J Cash un poco del post de ayer.
Besicos,
Mar.

Alex Noiser dijo...

Si señor Crononauta, trae usted un peliculón, el papel de De Niro es sensacional, la dirección de Scorsese es genial, todo es genial. Recalco lo del señor Kinski, ningún actor se molestaría en preparar un papel así, una película peligrosa, adictiva, brillante y trepidante.

Un saludo!!

Felixuco el mas cuco dijo...

Pocas peliculas son tan representativas de lo que debieron de ser los años 70s en USA como esta. Ese final, no se si llamarlo ambiguo o directamente triste, la fauna callejera neoyorquina, el individuo desilusionado que busca una maldita razon para luchar, para vivir, algo en lo que creer en un pais desilusionado, hundido y humillado (la guerra de vietnam). Es obvio que esta película no podía ganar el oscar, pero Rocky sí. No tengo nada contra Rocky, es una buena peli, pero no se puede comparar con esta, aunque no te sientas bien al verla, como pasa con la peli de Stallone, a la que entregaron el Oscar. Excelente post amigo
MÖBIUS, en realidad no se que más añadir.

Perem dijo...

Uppsss. master, vaya entradita que te has sacado.

Buena, buena de verdad.

Sobre Taxi Driver, pues poco que decir que nadie sepa, simplemente una obra maestra de principio a fin.

Se le saluda.

Lillu dijo...

"Taxi Driver" es una de mis pelis favoritas y te agradezco mucho algunas revelaciones sobre ella! Uf, cómo he disfrutado leyéndote hoy! :D

saluditos

ÁNGEL dijo...

Es una de las mejores pelis que he visto nunca; lo de "favorita" sonaría un poco infantil para lo grande que es. Buena entrada: para recortar.

Un saludo, fiera.

ROCKLAND dijo...

Otro que piensa que es una de las mejores películas de la historia.

De Niro en estado de gracia!

You're talking to me!

Saludos.

paulamule dijo...

Menos mal que andabas mal de tiempo compañero. Creo que ya no hace falta ver la película.
Salud.

Möbius el Crononauta dijo...

Aitor FP: desde luego se debían ver muchas cosas socias, como le pasa al propio Travis, que tiene que limpiar de todo cada mañana.
Sip, me faltó la referencia al Boss... en fin, ¡no se puede tener todo!

Kinski: sip, Keitel vivía entonces por Hells Kitchen, y se ve que veía ir y venir todos los días a un chulo con sombrero y melena

El Mar no Cesa: es que es cierto. Pues si tienes la oportunidad algún día, no la dejes escapar.

Alex Noiser: es que De Niro era muy kamikaze y obsesivo en aquella época

Felixuco: gracias. Yo tampoco tengo nada contra Rocky, de hecho me parece mejor film de lo que se suele decir, pero desde luego 'Taxi Driver' se lo merecía más. Pero seguramente era demasiado incómoda. Hoy en día ni la nominarían

Perem: de principio a fin, sin duda

Lillu: ¡me alegre ser útil! gracias

Ángel: ¡mi entrada no es nada comparado con la peli! pero gracias

Rockland: listen you fuckers!

paulamule: andaba mal, pero trocito a trocito...

GINEBRA dijo...

Un pedazo de película me pareció a mí, señor Möbius... una análisis perfecto el tuyo.
Besos

Silvio dijo...

"Es como pasar de consumir porno a hacer el amor por primera vez".

Jaja, glorioso.

Möbius el Crononauta dijo...

¡Gracias Gin, y gracias Silvio!