martes, 19 de abril de 2011

Yo confieso (1953)

Seguramente pocos films de Alfred Hitchcock se hayan centrado tanto en la figura de un sólo actor, y su interpretación. Y más cuando se trata de una rutilante estrella del método como era Montgomery Clift. Es curioso que en Cortina rasgada la interpretación de Paul Newman no acabara de funcionar para la película de Hitchcock, mientras que en Yo confieso Monty Clift está tan contenido como sublime, funcionando perfectamente dentro de la mecánica habitual del director. Evidentemente las particularidades de la trama y del personaje de Clift no podían sino contribuir a ello. Por tanto Yo confieso no es sólo uno de los films que conformaron la etapa más gloriosa de Hitch, sino que además nos ofreció una de las interpretaciones más intensas dentro de la filmografía del maestro del suspense.

La particular historia de Yo confieso llegó a Hitchcock a través del dramaturgo francés Louis Verneuil, quien le habló de una vieja obra de teatro que interesó al genial director. La trama de aquella obra giraba entorno a un sacerdote a quien un asesino confiesa su crimen. Por un cúmulo de varias casualidades y contratiempos el sacerdote será acusado del crimen, pese a lo cual no delatará al culpable, debido al secreto de confesión. Se trataba nuevamente de una de las constantes en la obra de Hitchcock, el cuento del falso culpable.

Debido a que la trama tenía lugar en un ambiente de marcado carácter católico, Hitchcock decidió salir a rodar fuera de los Estados Unidos y hacer su película en la francófona y católica Quebec. Si lograba solventar el problema de que el público protestante comprendiera todas las sutilidades que envolvían a los ritos católicos y el secreto de confesión, a Hitchcock aun le quedaba un problema aun mayor: contentar a la censura, que vigilaría estrechamente el guión debido a su trama tan espinosa. Por tanto durante todo el rodaje el maestro hubo de andar con pies de plomo.

La cinta es la obra de un genio en estado de gracia, y Hitchcock llegaría a rodar películas tan fabulosas que Yo confieso casi parecería un film menor, aunque es imposible negar que el director seguía en racha. De nuevo el viejo Hitch hacía gala de su maestría técnica y de su poderosa imaginación fílmica, especialmente en aquellos planos en que servía de distinta imaginería católica para aportar dramatismo a determinadas escenas. El uso que Hitchcock hizo de las localizaciones es increíble, y Yo confieso debería figurar como ejemplo en cualquier capítulo de los manuales cinematográficos que traten el uso de exteriores.

Junto al estupendo pulso de Hitchcock cabe destacar, nuevamente, el excelente trabajo de Montgomery Clift, un actor que, al igual que Alfred, estaba en su mejor momento. Anne Baxter le acompañaba y cumplía en su papel, aunque Hitchcock habría querido a la actriz sueca Anita Björk, pero el estudio se opuso debido a que la actriz había tenido un hijo con su amante, así sin casarse ni nada. Karl Malden y el siempre elegante Brian Aherne completaban el reparto principal con su buen hacer habitual.

Poco más queda por decir. Como todo el mundo ya sabrá, Yo confieso no puede faltar en cualquier estantería de un fan de Hitchcock que se tenga por tal.

8 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Confesar siempre conlleva penitencia, y eso no mola.

Lillu dijo...

Tengo el vago recuerdo de que Montgomery Clift salía guapísimo en esta película...

saluditos

Alex Noiser dijo...

Pues no la he visto.

Eso sí, Psicosis y Marnie la Ladrona son geniales, a ver si me pongo con Hitchcock. Un saludo tío!

David dijo...

Pues no sé... A mí no es que me apasione... Entretenida, sí (muy pocas películas de Hitch no me lo parecen)...pero partiendo de que ni siquiera soy fan de Hitchcock, pues esta tampoco es que..
Igual otro día la reviso... pero no sé... la vi hace pocos añitos de nuevo y pensé más o menos lo mismo.
Un saludito.

José Fernández dijo...

Siglos ha que no la veo. Por cierto que debe ser una de las primeras, sino la primera pelicula que grabe subtitulada en VHS.

GINEBRA dijo...

Anoche estuve viendo esta peli en un canal de todo cine, creo que la sexta 3. No sé cuantas veces la he visto porque de Hitchcock he perdido la cuenta, pero es una buenísima obra. Montgomery Clift, además de guapo lo borda en esta cinta, y el blanco y negro, la fotografía y los planos, como siempre, sublimes...

Es una peli atípica en su comienzo, desde la primera secuencia sabemos quien es el asesino, pero aún así la tensión crece, era un genio este director, éso no lo hace nadie, o no lo hacía nadie en su época:)))

Jim Garry dijo...

Comparto tu apreciación Monty Clift estaba aquí en plena forma y me encanta la excelente replica que le da Karl Malden. Pero Monty, joder es que es uno de mis favoritos. Ademas este papel le va perfecto.

Desconocía que Hitch se había pirado a Canada a rodarla. Pionero hasta en eso, ja,ja.

Sex, love and rock´n roll

Möbius el Crononauta dijo...

supersalvajuan: pero y la imaginería, donde queda la imaginería

Lillu: creo que tu memoria no te falla

Alex Noiser: Hitchcock, tío, qué más hay que decir

David: no sabía que se podía no ser fan de Hitchcock

José Fernández: el cine de la 2, siempre tan nutritivo

Ginebra: Hitchcock habría sacado suspense hasta al vídeo de alguna comunión... por eso era tan grande

Jim Garry: Monty Clift y Monty Python, y no hace falta más para alcanzar el cielo