miércoles, 13 de abril de 2011

El reinado de Elvis: 1975

El 8 de enero de 1975 Elvis celebró su 40 cumpleaños encerrado en su habitación de Graceland, dejándose ver tan sólo por su primo Billy y su novia, Linda Thompson. Estar en la cima del mundo ya no era divertido. Su típico comienzo de gira en Las Vegas se había pospuesto debido a su delicado de salud. Fuera de la protección de su mansión, el mundo especulaba más que nunca con su salud, y el rumor acerca de problemas con las drogas ya era pasto de los periódicos. Disparar en un restaurante o a la televisión cada vez que salía Karl Malden haciendo de Mike Stone ya no era lo mismo. Hasta la fuente de Pepsi de su jardín parecía haber perdido su atractivo. En uno de sus momentos más bajos, el Rey le había confesado a Linda el que creía era el rasgo principal de su carácter: "soy autodestructivo". Ciertamente ser Elvis era cada vez más difícil.

El coronel Parker, que se encontraba tan preocupado como los demás, pero al igual que el resto tampoco sabía qué hacer con Elvis, logró sacar a su protegido de su depresión proponiéndole un concierto benéfico en favor de las víctimas de un gran huracán que había arrasado la población de McComb. Una vez que arrancó a Elvis un "sí", le dijo al cantante que por qué no dar alguno más de paso, antes de su cita en Las Vegas pospuesta a marzo. El cantante logró animarse lo bastante como para poner el depósito de 75.000 dólares necesario para comprarse su propio Boeing 707. Durante décadas los aviones no le habían hecho ninguna gracia, pero definitivamente era mucho más cómodo trasladarse de ciudad en ciudad en su propio avión. Además, si aquellos tales Led Zeppelin tenían el suyo propio...

Sin embargo la noche del 29 de enero Elvis tuvo de nuevo problemas respiratorios, y le ingresaron de nuevo en el hospital. De nuevo se repitió el proceso: bajo estricto control médico, el cantante perdió algo de peso y ganó algo de forma, aunque su colon seguía hinchado y el hígado seguía bajo observación. Para acabar de redondear las cosas, su padre Vernon, tras haber afrontado un divorcio y varios disgustos, sufrió un ataque cardíaco. En cuanto se estabilizó, Elvis mandó que le pusieran en la habitación contigua a la suya.

Dado que Elvis pareció mejorar y un paquete sospechoso con pastillas finalmente no había acabado en sus manos, el doctor Nick le dio el alta el día 13. Aparentemente Presley estaba limpio. Pero en los análisis que se hizo aquel día aparecieron de nuevo rastros de medicamentos no recetados. Nichopoulous decidió no enfrentarse a Elvis con aquel tema. ¿Convicción de ser una acción inútil, o miedo a perder el confortable estatus de ser el médico personal del Rey del rock?

Hay que reconocerle que en los siguientes días y semanas el doctor Nick estuvo encima de Elvis, controlando lo que tomaba y convenciéndole de que volviera a jugar al squash con él. Por otra parte con los compromisos en Las Vegas a la vuelta de la esquina Elvis estaba más receptivo y mostraba interés por recuperar la forma. Cuando no quedaba por las noches a darle a la pelotita, Elvis se quedaba en casa con Linda revisando una y otra vez los episodios del Monty Python Flying Circus.

El 10 de marzo Elvis regresó al estudio de grabación tras más de un año sin haber grabado nada. En la RCA estaban que trinaban, sin haber recibido un verdadero disco con nuevas canciones desde 1974. La euforia de los años del retorno de Elvis había pasado, y las ventas habían descendido profundamente. Parecía que sólo compraran sus LPs los fans nostálgicos. Decididamente el amplio mercado juvenil de chicos melenudos con granos que se llevaban sus novias a sus flamantes Camaros estaban más pendientes de los Zeppelin o Aerosmith que del viejo monarca, aunque los conciertos de Elvis seguían contándose con llenos absolutos. Y su voz seguía siendo capaz de llevar al público al nirvana, cuando el Rey se lo proponía.

Tras cumplir por fin con sus obligaciones en el estudio, en unas sesiones que parece que fueron más bien rutinarias, Elvis y su séquito se trasladaron a Las Vegas, donde el 18 debía comenzar su sesión anual de conciertos en el hotel Hilton. El arranque fue prometedor. La crítica pareció no cebarse demasiado en su estado de forma, y el propio Elvis trató de quitarle hierro al asunto afirmando que si le hubieran visto hacía unas semanas, sí que le habrían visto gordo. "Parecía Mama Cass", afirmó entre risas.

El día 28, tras el concierto, le visitó en el camerino Barbra Streisand con su novio. La diva le comentó a Elvis que estaba preparando un remake del film Ha nacido una estrella, y quería que Presley interpretara el papel que originalmente había hecho James Mason, aquel de la estrella de cine alcoholizada que ve como su mujer le sobrepasa en popularidad. Salvo que esta vez en vez de cine las estrellas serían de rock. A Elvis le entusiasmó la idea. Creía que el papel le iba que ni pintado, y era una oportunidad de demostrar al mundo que realmente podía actuar. En los siguientes días Elvis no habló de otra cosa. Aunque se guardó de decírselo al coronel. Sin embargo sabía perfectamente que tarde o temprano tendría que pasar por ese mal trago. Y cuando lo hizo, la respuesta fue la esperada: aquello no tenía sentido a esas alturas. Streisand y su novio no se preocuparían de hacerle quedar como debía, del hecho al contrato podían cambiar muchas cosas, etcétera etcétera. Elvis no podía hacer otra cosa salvo dejar al coronel que se encargara del asunto.

La productora de la Streisand ofrecía medio millón de dólares y una parte del porcentaje de taquilla, aunque se quedaría con los derechos de la música. El coronel pidió un millón, otros miles más en concepto de gastos y el 50% de los beneficios. Más la aprobación de la música y una negociación aparte para los derechos de la música. Se preveía una negociación larga, si es que la Streisand no decidía directamente buscar a otro. Sin embargo la negatividad del coronel, el talismán de Elvis, empezó a hacer mella en su protegido, y poco a poco Elvis fue perdiendo el interés en la película. Cuando finalmente la Streisand decidió buscar en otra parte, muchos en el entorno de Elvis vieron de nuevo la mano maligna del coronel en todo aquello, como lo de no tocar en Europa. Pero al contrario que en el asunto de las giras europeas, Elvis no parece que estuviera muy dolido con perder aquella oportunidad.

Entre el 24 de abril y el 7 de mayo Elvis se fue de gira en una serie de conciertos que la crítica estuvo encantada de destripar. A pesar del mal recibimiento en la prensa tres semanas después Elvis estaba de nuevo de gira por Alabama, Texas y Missouri. Esta vez el cantante estaba algo más delgado, con lo que pudo volver a ponerse sus llamativos trajes que en la gira anterior no le habían cabido. Como si se tratara de un debutante, en los conciertos Elvis se dedicó a promocionar el nuevo single, "T-R-O-U-B-L-E". Era hora de cuidar del negocio nuevamente. En el final de gira, en Memphis, al agacharse a besar a una fan, Elvis rompió los pantalones. Una nueva oportunidad para bromear acerca de sí mismo. Y quizás también una excusa para acudir al cirujano plástico y retocarse el entorno de los ojos. En junio llegó su avión, que tras no llegar a un acuerdo con la anterior compañía finalmente fue un Convair y no un Boeing. El avión tenía capacidad para 96 pasajeros y todos los lujos posibles. En el morro se podía leer el nombre de Lisa Marie, y en la cola las siglas de TCB. En total casi le costó medio millón.

Linda Thompson de visita al hospital

El 8 de julio Elvis regresó a la carretera (técnicamente, a las nubes) en Oklahoma City. El atisbo de recuperación que hubiera podido tener en fechas anteriores se esfumó. El carácter impredecible del Rey volvió al primer plano, lo cual significaba lo que ya todos sabían. El doctor Nick se veía incapaz de controlar a Presley. Ya en la anterior gira alguno de los músicos había decidido colgar la toalla tras sentirse demasiado habitualmente objeto de las burlas del cantante. Kathy Westmoreland, corista y antigua amante de Elvis, era uno de los objetivos habituales sobre el escenario. Pero el tono de sus bromas iba cada vez a peor. En una de aquellas noches Elvis presentó a Kathy al público como si vendiera una esclava sexual: "aceptará vuestro cariño, el de cualquiera, donde sea, cuando sea; de hecho acepta el cariño de toda la banda". A pesar de las protestas de Kathy, Elvis siguió atacándola, y de paso, también al resto de coristas, las Sweet Inspirations. Hasta que una noche todas se fueron, salvo Myrna, la novia de Jerry Schilling. Obviamente toda aquella situación ponía a Jerry en un aprieto. Pero Elvis no quería escuchar a nadie. Finalmente se disculpó, y todas, salvo Kathy, volvieron a la siguiente noche. Al cabo la Westmoreland también volvió, pero anunció que aquella sería su última gira. Especialmente después de que Elvis se disculpara con ella dándole a elegir entre una de sus manos, donde había un reloj con piedras preciosas, y su otra mano, en la que sostenía una pistola.

Otro de los relojes de diamantes del Rey acabaría en la muñeca de John Paul Jones cuando él y el esbirro de los Led Zeppelin, Richard Cole, fueron a visitar a Elvis en su mansión de Bel Air. El asunto de los relojes comenzó gracias a la bocaza de Cole, que iba bastante puesto y no paraba de usar la palabra de la gran F, cosa que no gustó a Elvis, quien le pidió que moderara su lenguaje delante de su chica. Cole hizo caso omiso y siguió blasfemando hasta que le hinchó las pelotas al Rey, quien se lanzó sobre Cole con uno de sus movimientos de karate. Cole, quien no era famoso precisamente por rehuir peleas, respondió, y en el intercambio de golpes de artes marciales, el reloj de Richard se rompió. Elvis, un entusiasta de los relojes y las joyas, no pudo vivir con aquella culpa y fue a buscarle a Cole uno de sus lujosos relojes. Y para que John Paul Jones no sintiera envidia, le propuso intercambiar relojes con él, con lo que Jones se puso el lujoso reloj de oro y diamantes de Elvis, y éste se puso el barato reloj de Mickey Mouse que llevaba el bajista. "¿Qué mas tenéis?", preguntó Elvis. El rudo Cole le cedió uno de sus anillos. A cambio Presley le dio uno de sus lujosos anillos, en el cual se podía leer Love Linda. Tras empezar con mal pie, finalmente Cole y Jones pasaron tres horas junto a Elvis, quien incluso se aventuró fuera de la casa para abrirles la puerta de la limo que debía llevar a los británicos de vuelta al hotel.

Días después Elvis entró en otra de sus espirales de compras alocadas; compró joyas para todos para pedir perdón por una de sus trastadas, y cuando se enteró de que John Denver le había comprado a su mánager un Mercedes, él se empeñó en comprarle al coronel un avión. Cuando se lo entregó, Parker le dijo si aquello era una broma, y lo rechazó. Esa respuesta no frenó su entusiasmo, y poco después compraba 13 Cadillacs para repartir entre los chicos. También se hizo con un ElDorado para Myrna, y cuando una mujer de mediana edad de color que pasaba por allí se puso a mirarlo, Elvis le compró otro para ella.

En agosto Elvis siguió sin bajarse de su particular locura consumista. Dio una entrada para un segundo avión, canceló el pedido, compró otro, se cansó de él y a las dos semanas lo vendió para comprarse un Lockheed JetStar. Además, aconsejado por el doctor Nick, comenzó a construir una pista de frontón detrás de Graceland. La ciencia médica todavía no se explica como Vernon Presley no sufrió un segundo infarto.

El 18 de agosto Elvis debía comenzar otra nueva tanda de conciertos en el Hilton de Las Vegas. Las dos semanas anteriores Elvis las pasó gastando dinero y disfrutando de la compañía de varias de sus amantes y pseudonovias. El 18 abrió (sorprendentemente, o tal vez no, Kathy Westmoreland había vuelto al redil) en el Hilton en lo que muchos tildaron como la que probablemente fuera la peor noche que se le había visto a Elvis en Las Vegas. La segunda noche Presley apareció corriendo, diciendo que venía del baño, y pareció ponerle más interés en contar tres veces la misma anécdota que en actuar. La tercera noche, en el show de la tarde, el coronel tuvo que obligarle a salir a escena. La actuación de medianoche fue tan desganada como la de la tarde. El día 21 ya no hubo conciertos. Se cancelaron los 36 shows que restaban. El coronel solventó ante la gente del Hilton el embarazoso asunto como pudo, prometiendo compensarles de alguna manera. A pesar de su situación de desventaja, Parker hizo honor a su leyenda y aun apretó algo las tuercas, cuando se suponía que debería estar rogando por otra oportunidad. Se concertaron nuevas fechas en diciembre y una actuación especial para Nochevieja.

Nuevamente el doctor Nick acudió al rescate de Elvis en el fondo del pozo con un equipo de expertos médicos, que debatían qué hacer con el paciente, como esas escenas de galenos que uno se imagina en la Edad Media, discutiendo el tratamiento con el enfermo de cuerpo presente. Para solucionar el cada vez más problemático peso del cantante, se habló de una arriesgada operación, el por entonces novedoso by-pass gastrointestinal, pero el cirujano experto en el tema se negó a operar a Elvis sólo por motivos estéticos. De todas formas acabaron hospitalizándole para una nuevo proceso de depuración. Durante su ingreso Elvis recibió el apoyo de Linda Thompson, que estuvo allí para él a pesar de todas las novias y amantes. Frank Sinatra le llamó y le animó con un "no dejes que esos cabrones acaben contigo". La enfermera más cariñosa del hospital recibió como compensación un coche nuevecito. De todas formas, al regresar a Graceland, Elvis volvió a rodearse de chicas a la mínima oportunidad. Linda decidió que ya tenía bastante y se fue a Los Ángeles a centrarse en su incipiente carrera de actriz. A pesar de todo Elvis le compró una casa cerca de Graceland y un piso en Los Ángeles. Le dijo que había soñado que ella le salvaba la vida, y que ella era, al fin y al cabo, su alma gemela.

Llegado el otoño el coronel trató de hacer entrar a Elvis en un estudio de grabación. Había tratado de venderle a la RCA un paquete de canciones de las películas de los 60 y otro de actuaciones televisivas, pero la compañía no había tragado con aquello. Querían canciones nuevas. Sin embargo, Elvis no estaba centrado en la música, y sólo esperaba la llegada de su nuevo avión.

El 'Lisa Marie' en pleno vuelo.

De todas formas el 2 de diciembre Presley estaba de nuevo subido al escenario del Hilton. Por prescripción médica no habría sesiones dobles, salvo el sábado. A pesar de ser temporada baja en Las Vegas, las noches se contaron por llenos absolutos. Y en términos generales, Elvis pudo sentirse orgulloso de haber acabado aquel año con buenas actuaciones.

El 15 volvió a Memphis para pasar las Navidades. Hicieron una fiesta en el nuevo avión, donde la tía borracha de Elvis se puso a gritar que estaban todos allí sólo por el dinero. Elvis la echó y aquella noche le faltó poco para acabar con ella si no hubieran tratado de calmarle. ¿Quién se creía que era para arruinarle las fiestas navideñas?

El año acabó con su actuación de Nochevieja en Pontiac. Fue todo un éxito artístico, además de 300.000 dólares por una hora de trabajo y un lleno absoluto, sobretodo gracias a los 27.000 asientos que el coronel había anulado por supuestos problemas para ver el escenario. ¿Había llegado el día en que Elvis no sería capaz de agotar todas las entradas?

10 comentarios:

José Fernández dijo...

Vaya, yo pensaba que el dr. Nick había sido un desaprensivo de cojones, pero por lo que se ve (casi) toda la culpa fue del sr. Aaron.
Por otra parte, ahora que no nos lee nadie, tienes un fallo de edición bastante gordo al final del parrafo dedicado al encuentro con Zepp.

José Fernández dijo...

Y, ejem, ahí una foto repetida. Borra los comentarios, anda, que no queda muy elegante esto, que parece que te este recriminando algo.

Pablo dijo...

UN CORDIAL SALUDO


HASTA PRONTO!!!!!!

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Una primera pasada me ha dejado acojonado por el protochonismo de Linda Thompson, luego ya me he puesto a leer el Elvis Babilonia. Claro, lo más molón es lo de los pelucos con John Paul y el mafias de Richard Cole. Eso y esas anecdotillas tipo agacharse y que se te raje el pantalón. El resto he de decir que da mal rollo y es bastante triste, you know, lo de las coristas, el sobrepeso, la película con Barbra Streisand, etc. Tu saga Elvis es physicalgraffitística, Crononauta.

Möbius el Crononauta dijo...

José Fernández: sobre el doctor Nick hay muchas opiniones. Mi opinión sobre el ha cambiado, pero tampoco es que fuera un santo. Dios mío, un fallo de edición... ¿qué será de mí ahora, como viviré?

Pablo: salud

Aitor FP: jajaja ¿protochonismo en Linda Thompson? Hagamos un libro sobre ello.

Möbius el Crononauta dijo...

José Fernández: sobre el doctor Nick hay muchas opiniones. Mi opinión sobre el ha cambiado, pero tampoco es que fuera un santo. Dios mío, un fallo de edición... ¿qué será de mí ahora, como viviré?

Pablo: salud

Aitor FP: jajaja ¿protochonismo en Linda Thompson? Hagamos un libro sobre ello.

José Fernández dijo...

Coño el que vive sin vivir en si soy yo, que no entiendo el final del parrafo ese! Please, please, please.

Möbius el Crononauta dijo...

Si está claro, Vernon casi muere aplastado, pero al final no.

coronel trauman dijo...

Hola, he descubierto tu blog hace poco y me encanta. El pobre Elvis era el mejor de todos (aquellos jóvenes que inventaron el rock´n´roll), como siempre dijo Johnny Cash, pero entre el coronel y la mafia de sus parientes acabaron con él rocker y crearon al tirano.

Möbius el Crononauta dijo...

Muchas gracias, me alegra que te guste. Ahora anda demasiado parado pero veremos si lo refrescamos con algún articulillo de vez en cuando