miércoles, 23 de marzo de 2011

La momia (1932)

La momia es el tercer gran clásico de terror de la Universal durante la etapa de Carl Laemmle Jr., el hombre que trató de hacer del cine de terror algo tan firme y respetado como la obra de Balzac. Sorprendentemente iba a resultar ser una de las cintas más romanticas del periodo clásico de terro de la Universal.

Diez años antes del estreno del film la egiptología había ocupado las primeras páginas de los periódicos cuando Howard Carter había descubierto la prácticamente intacta tumba del hasta entonces poco importante y desconcido faraón Tutankamón. Al hallazgo siguió un morbo periodístico y una leyenda urbana de maldiciones y muerte transportadas a través de los siglos. El dúo escritor conformado por Nina Wilcox Putnam y Richard Schayer retomaron aquellas habladurías para imaginarse a una momia egipcia rediviva que sembraba el terror en el presente. Precisamente el encargado de transportar esa historia un guión, John L. Bardeston, había cubierto como periodista la apertura de la sala mortuoria del rey Tut.

La momia iba a ser un vehículo para Boris Karloff, convertido ya en estrella tras la exitosa El doctor Frankestein. Como hiciera desde que comenzara su carrera a principios de los 20, Karloff no dejó de trabajar en ningún momento, a pesar de su nuevo estatus, y rodó un buen puñado de films antes de volver a la Universal para ponerse en manos del genio del maquillaje Jack Pierce, quien ya había epatado a los espectadores con su caracterización del monstruo de Frankestein. Su recreación de un Karloff momificado fue igual de fascinante, aunque en este caso la tópica momia viviente apenas sí ocuparía una secuencia. De todas formas su trabajo volvía a ser magnífico.

Lo cierto es que La momia carece del estilo del Drácula de Browning o el Frankestein de Whale, aunque su director, Karl Freund (uno de los directores de fotografía de Metropolis, que debutaba en América con esta cinta), desde luego no era un recién llegado, y había sido uno de los pioneros del expresionismo alemán de los años 20. Su pericia se deja sentir, con todo, en determinadas secuencias, entre las que destaca la delicada majestuosidad del flashback de miles de años al Antiguo Egipto.

La momia sigue, en gran parte, la estructura de Drácula, e incluso algun actor de ésta, como Edward Van Sloan, repetía papel, muy parecido al profesor Van Helsing. El peso del film recae obviamente en un soberbio Karloff quien, ayudado por un más austero maquillaje de Pierce, y una conveniente iluminación, aporta inquietud y mal rollo alcanzado cotas cinematográficas míticas en los primeros planos de su adusto rostro y su malvada mirada hipnotizadora. Zita Johann, una aspirante a starlette de la época, aunque su carrera no llegaría mucho más allá, es la heroína de la cinta. Su trabajo no es espectacular y no llega a destacar hasta que aparece vestida de sacerdotisa egipcia.

El rodaje fue difícil, en especial para Karloff, debido a las sesiones de maquillaje. Evidentemente el momento más complicado fue su aparición como momia egipcia, que le tuvo varias horas en el camerino. Entre maquillaje y tiempo de estudio, aquel día el pobre Boris trabajó 18 horas seguidas, en unos tiempos en que todavía no había Sindicato de Actores que impusiera normas al respecto. Zita Johann tampoco lo pasó muy bien, y fue el blanco de las iras de Freund durante el rodaje.

Sin embargo el esfuerzo mereció la pena, y aunque La momia quizás no sea una película redonda, añadió un nuevo personaje a la galería popular de monstruos, y sirvió para que Karloff llevara a cabo una de sus interpretaciones más memorables. Y por supuesto el maquillador Jack Pierce volvió a demostrar que no tenía rivales.

Incómoda pausa para el té de Karloff

La momia, un entrañable y clásico por excelencia film de terror que debería figurar en todas las filmotecas de la chavalería junto a los últimos títulos de Disney.

6 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Qué grande es esa peli y que grande el cine clásico, no como la mierda que hay ahora... un abrazo!!

manurhill dijo...

Otra gran película de los entrañables años 30, para uno mucho mejor que ninguno de sus remakes, ni la Hammer, ni las moderneces actuales se han acercado al carisma de Boris Karloff.

Saludos

Bounty Hunter dijo...

La ESP Boris Karloff Mummy de Kirk Hammett, lo dice todo...

Möbius el Crononauta dijo...

Alex Noiser: bien dicho. ¡Gracias por comentar!

manurhill: las más modernas son de aventuras, ni hay terror ni romanticismo, y eso le quita toda la gracia

Bounty Hunter: no se la he visto, ¡pero me alegro de que Hammett tenga algo de bueno gusto!

José Fernández dijo...

Pues a mi la primera de las actuales me divirtio bastante. Sería que estaba con mono de Indiana Jones...

Möbius el Crononauta dijo...

No, si divertida, no digo que no lo sea...