sábado, 26 de febrero de 2011

En bandeja de plata (1966)

Supongo que es fácil acostumbrarse al éxito, y cuando uno enlaza una serie de genialidades tras otra (Testigo de cargo, Con faldas y a lo loco, Un, dos, tres...) encontrarte con un gran fracaso en tus manos pude llevar a dejarte aturdido por un tiempo. Eso le pasó a Billy Wilder con Bésame tonto, un sonoro fracaso en taquilla y un rodaje difícil (aunque, ¿qué rodaje de Wilder no fue complicado?). El traspiés fue lo bastante importante como para afectar a la unión entre Wilder y su perfecto sosias en los guiones, I.A.L. Diamond. ¿Se había agotado la formula? Por suerte los dos decidieron probar de nuevo y seguir regalándonos estupendas historias. A pesar de todo, En bandeja de plata no es un film que Wilder recuerde con excesivo cariño.

Supongo que sus fans no podemos sino contradecir al maestro. ¿Cómo no alabar una película que juntó por primera vez a Walter Matthau con Jack Lemmon? A lo largo de la historia del cine todas las épocas tienen su salero y su pimienta. Y allá por los 60, Matthau y Lemmon eran justo eso: algo que tenía que venir junto. El olfato de Wilder demostró seguir en forma. Ya antes Matthau había tratado de emparejarle con su ya habitual actor Jack Lemmon, pero no había sido posible. En bandeja de plata les juntó, y fue como si hubieran estado juntos toda la vida.

Aunque sus actores no le dieron esta vez tanta guerra como en Bésame tonto, el rodaje de En bandeja de plata resultó ser también accidentado. No sé si Wilder empezaría a preguntarse ciertas cosas cuando por segunda vez consecutiva un ataque al corazón vino a romper el rodaje. En Bésame tonto Wilder había tenido que sustituir al gran Peter Sellers por ese mismo motivo, y en esta ocasión fue Matthau quien les dio un buen susto a todos. Esta vez el rodaje estaba demasiado avanzado, así que la producción hubo de reestructurarse y esperar a que el actor pudiera volver a los platós. Aunque yo nunca me he percatado, dicen que si uno se fija la pérdida de peso de Matthau en ciertas escenas es más que notable.

En bandeja de plata es simplemente otra deliciosa comedia de Wilder junto a su amiguete Diamond, repleta de grandes momentos, diálogos acerados y ese curioso lirismo que el director imprime a los tragicómicos momentos de algunas de sus comedias. Supongo que a nadie se le habrá pasado por alto que algunos pequeños detalles y escenas que se reparten por algunos de los films de Wilder son un dramatismo tan bello y desgarrador que deja a muchos cacareados dramas en pañales. En bandeja de plata tiene algunos de esos pequeños destellos.

Aunque por supuesto quien destaca en el film es el dúo Lemmon-Matthau, los (obviamente) Lennon-McCartney del cine. Los dos actores, en plena forma, dan lo mejor de sí mismos (quién sabe si Matthau dio demasiado) demostrando que no tenían demasiada competencia como intérpretes y como dúo de comedias. Lemmon se muestra tan implacablemente bueno y todoterreno como siempre, mientras que Matthau aporta su inimitable estilo a ese tipo de personajes aprovechados y amorales que tan bien le iban. El resto del reparto parece que simplemente esté destinado a seguirles el ritmo, aunque desde luego la medalla de bronce del film se la daría a Cliff Osmond, el detective Purkey, un estupendo secundario que acompañó a Wilder en unas cuantas películas.

Resumiendo, si no habéis visto En bandeja de plata, n tardéis mucho más.

9 comentarios:

José Fernández dijo...

Lemmon y Matthau van juntos como los huevos fritos con chorizo, las patatas fritas con filete o la lluvia y Galicia. Las sinergias, que potitas!

Angus dijo...

Otra de esas películas mágicas, redondas. Divertida, pero con una carga de profundidad que vaya!. Todo funciona: la pareja protagonista, secundarios, un guión sublime. Me encanta. Tiene tantos momentos memorables: la inspección de los médicos, cuando Jack Lemon no aguanta ya más y empieza a hacer acrobacias, etc etc etc. Simplemente perfecta.

miquel zueras dijo...

Matthau está insuperable en su papel de abogado liante. No sabía que el rodaje fuera tan accidentado. Me encanta Osmond que también trabajó con Wilder en "Bésame tonto". Cuando era niño aparecía en "Suegras" una serie de TV. Borgo.

Víctor Hugo. dijo...

Pues esta no me suena haberla visto, y mira que las del dúo Lemmon-Matthau me molan un huevo..
A ver si una madrugada de estas cualquier canal nos sorprende con ella:)

Saludos.

David dijo...

Tengo una extraña relación con esta peli.
Yo vivía en Vitoria y siempre veía los anuncios de El País con los reestrenos de las pelis de Billy Wilder con envidia y resignación "¿Por qué yo no podré ver estas pelis?".
El caso es que un día en Valencia estrenaban En bandeja de plata y creo que los cines estaban a las afueras (había que ir en coche). Cuando al fin una amiga de una amiga de mi madre dijo que su hija iba a ir y les debieron comentar que yo también quería ir... creo que Julio Iglesias dio un concierto y les dio como pereza coger el coche porque no había sitio para aparcar o qué otra excusa.
Tardé unos añitos en verla (en la tele, claro). Y luego la volví a ver... y, sí, ellos están muy pero que muy bien, pero creo que la peli ha envejecido. Eso sí, el final me pareció estupendo. Y tengo hasta buen recuerdo del actor que hacía de Boom-Bom.
Tendría que revisitarla.
Un saludo.

sylvia dijo...

Fantástica... pero siendo Wilder... :)

Möbius el Crononauta dijo...

José Fernández: ¡y las serendipias, que amables!

Angus: joer y pensar que dicen que las acrobacias fueron a la primera toma...

miquel zueras: sí, Osmond era un secundario estupendo para las pelis de Wilder

Victor Hugo: pues si te molan, ¡deberías dar con ésta cuanto antes!

David: yo no la he visto tan vieja. ¡Aunque habría sido mítico que hubieras ido a Valencia solo para verla!

sylvia: mmm ya veo

David dijo...

Me he expresado mal en mi anterior comentario. Estaba por Valencia ese día (estábamos un día antes de salir de nuevo para Siberia-Gasteiz, vi que la daban y por eso se planteó la posibilidad). Joder! Más que mítico hubiera sido eso (ja,ja)!!

Möbius el Crononauta dijo...

joder ya decía yo, cuanto fanatismo, jaja