viernes, 4 de febrero de 2011

El reinado de Elvis: 1971

Nelson Rockefeller, Howard Hughes, Orson Welles, Jesse Jackson... y ahora Elvis. Por encima de otros candidatos como un químico o un activista por los derechos civiles, la organización cívica de The United States Junior Chamber, o los Jaycees, habían decidido otorgar el premio al Joven del Año a Elvis Aron Presley. El cantante se tomó el premio muy en serio, y se pasó la noche anterior preparando su discurso, enseñándole unos apuntes a Priscilla para que le diera su opinión. Aunque se excusaría por no poder acudir a la cena, Elvis llegaría a la ceremonia despidiendo destellos de glamour junto a Priscilla. Para la ocasión Elvis no había dudado en ponerse sus mejores galas: un traje de piel, grandes gafas y su pesado cinturón de oro. Aguantaron los discursos de eminecias y políticos, incluido el de un tal George Bush, embajador en las Naciones Unidas, Elvis recogió el premio con orgullo y luego se llevó a los invitados a tomar un pequeño ágape en un restaurante de Memphis. Horas antes, en una rueda de prensa, junto a otros premiados y candidatos, el rey del rock había dado su opinión sobre la música que se llevaba entonces, y su mala influencia en la juventud: "sí, no estoy nada de acuerdo con la música que incita al consumo de drogas y la profanación de la bandera".

El 26 de enero Elvis abría una nueva temporada en Las Vegas en su recinto habitual, el International Hotel. Las siglas TCB lo inundaban todo: anillos, colgantes, y pases para invitados que un año atrás habían sido bastante exclusivos, y ahora cada vez se despachaban con más facilidad. La TCB era también la banda de Elvis, los chicos que le respaldaban cada noche en el escenario. "Cuidando del Negocio". No podía haber mejor eslogan y escudo de armas para Elvis. Desde luego el coronel se encargaba de que no lo olvidara.

El programa era intensivo: dos conciertos por noche, uno a las ocho y media y otro a medianoche. No había días de descanso. Las siglas TCB no era una simple pose. Había que ponerse manos a la obra y trabajar la máquina de hacer dinero. Elvis y el coronel sabían esta gran verdad. Pero era Elvis quien tenía que subirse al escenario dos veces por noche. Aunque tampoco el coronel había sido nunca un indolente. Entre bastidores el coronel siempre se encargaba de que todo fuera bien. Cuando acababan los shows, Parker se dedicaba a su cada vez más creciente pasión: el juego.

A principios de marzo Elvis y Priscilla volvían a Memphis, donde el cantante pudo relajarse antes de meterse de nuevo en el estudio. El coronel había insistido en grabar un disco navideño, y aunque Elvis había estado de acuerdo, también se tenía en mente publicar otro álbum de gospel y un LP de rock. Grabó versiones de Peter, Paul & Mary, Kris Kristoffeson y Judy Collins, hasta que a la una de la mañana Elvis comenzó a quejarse de una molestia en el ojo, cancelándose la sesión. El ahora imprescindible doctor Nick cogió un avión hacia Memphis para examinar el ojo de Presley, que iba a peor por momentos. Finalmente fueron al hospital, donde le diagnosticaron una iritis y una forma de glaucoma secundario. El doctor Nick lo achacó al tinte que Elvis se aplicaba en las cejas. Tras pasar unos días recuperándose Elvis partió a reunirse con Priscilla en Los Ángeles, donde jugaron con los niños de Elvis y Joe Esposito a encontrar huevos de Pascua.

A mediados de 1971 hacía tiempo que el matrimonio de Elvis y Priscilla iba a la deriva. El embarazo de Priscilla había alejado a su marido de su cama, y el comportaertmiento cada vez más errático de Elvis tampoco ayudaba; tan pronto se quedaba amodorrado por las pastillas como tenía un arranque de furia energética y se ponía a dar discursos mesiánicos subido a una mesa en mitad de una fiesta. Por el momento, Priscilla decidió llenar sus horas muas con el karate, del que tanto le hablaba Elvis. El cantante le presentó a Priscilla a Ed Parker, el maestro con quien practicaba Elvis últimamente. Y para practicar los dos en Memphis se trajo a un maestro coreano, Kang Rhee, que les enseñó taekwondo.

En mayo Elvis volvía al estudio, convenientemente adornado por Lamar con motivos navideños y cajas vacías de regalo. Sin embargo Elvis no mostró demasiado entusiasmo, y según comentaría el arreglista Glen Spreen, parecía como si llevados por el pesimismo de Elvis todos desearan quitarse esas canciones de encima cuanto antes, grabando demasiado rápido. Y no parecía que Felton pudiera hacer algo para cambiar esa situación. Fue a la tercera noche cuando Elvis comenzó a mostrar signos de estar vivo, justo cuando llegaron los Imperials para comenzar a grabar los temas gospel. De todas formas esa sensación duró poco, y la sesión se cerró con un golpe de karate de Elvis que envió la pistola con la que Charlie Hodge estaba jugueteando contra la preciada guitarra de Chip Young.

El resto de sesiones fueron igual de irregulares, con Elvis incapaz de centrarse y los músicos escondiéndose de él en una autocaravana para fumar hierba. Para sacarse algo del aburrimiento, Elvis llamó a una de sus amigas, Joyce Bova. Aquella noche Elvis partió precipitadamente de Nashville junto con Joyce, y tomaron un vuelo a Memphis para ir a ver al sempiterno doctor Nick. Elvis había vuelto a encontrarse mal. Pero por suerte el Placidyl parecía arreglarlo todo.

Aunque fuera a trancas y barrancas, el álbum de gospel se acabó a finales de junio. Elvis siguió mostrándose disperso y acabaría finalizando las sesiones de grabación de pistas adicionales gritando a las coristas y abandonando el estudio precipitadamente. El cantante regresó a Memphis junto a Priscilla y el maestro Rhee, que ponía apodos de animales fieros a los chicos y así contentaba a todos. En cuanto Priscilla se marchó a Los Ángeles para supervisar las obras de una nueva casa que habían adquirido, Elvis volvió a llamar a Joyce.

Mientras la película documental sobre una gira del cantante seguía en el limbo, el coronel seguía sacando tajada de la RCA con los contratos cada vez más jugosos de nuevos álbumes, mientras Elvis se preparaba para una serie de conciertos en el Sahara Tahoe de Stateline, Nevada. Los dólares iban a seguir fluyendo, y para Stateline Parker consiguió 150.000 dólares por semana y sin apenas gastos de montaje o producción. Para esas nuevas actuaciones el director musical de los shows de Elvis, Joe Guercio, ideó una entrada con la pieza de Así habló Zaratustra que cierta película de ciencia ficción había hecho muy popular. Una orquesta interpretaría el tema al principio del concierto, Elvis haría su entrada espacial como si fuera un ser superior de otro mundo, y entonces el batería Ronnie Tutt marcaría la entrada para que la maquinaria de la TCB se pusiera en marcha. También se estrenaron nuevos temas en los que Elvis había venido trabajando, como la dramática balada "You've Lost That Loving Feeling".

Presley y Priscilla, matrimonio en crisis

Las críticas del nuevo espectáculo fueron bastante entusiastas, pero parte de la prensa empezó también a especular con el cada vez más ostensible distanciamiento entre Elvis y Priscilla. Evidentemente no iban nada desencaminados. Justo por aquella época Priscilla comenzó a verse con Mike Stone, a quien había conocido hacía unos años en un Campeonato de Karate, y con quien había coincidido en algunas clases en el estudio de Chuck Norris. No era el primer affair de Priscilla, pero pronto le quedó claro que Mike no era otra salida más a la falta de afecto y cariño que Elvis dispensaba a otras.

Tras un breve descanso en agosto Elvis volvía a los ruedos de Las Vegas, al International, ahora rebautizado como el Hilton Hotel de Las Vegas, tras ser adquirido por el emporio de Barron Hilton, el abuelo de Paris. A principios de septiembre Elvis y Priscilla se trasladaron a su nueva casita de Los Ángeles, lo cual no cambió nada en el matrimonio. Cuando Priscilla se fue unos días con la mujer de Joe a Palm Springs, al volver se encontró con una nota de agradecimiento de un ligue de Elvis por el estupendo finde que habían pasado juntos. Elvis salió del meollo como pudo, pero evidentemente Priscilla no se creyó nada.

El 5 de noviembre Elvis emprendía una gira por varias ciudades de Norteamérica: Minneapolis, Cleveland, Philadelphia, Cincinnati, Houston o Dallas serían algunas de las afortunadas localidades donde el Rey volvió por todo lo alto a ritmo de Strauss. Había un nuevo grupo vocal masculino, los Stamps. Elvis no parecía estar del todo contento con ellos, pero lo que había finiquitado la relación habían sido las peticiones económicas del cuarteto, que le pusieron los pelos de punta al coronel. La gira cerraría el 16 de noviembre en Salt Lake City. El éxito y las críticas de aquella nueva gira habían sido abrumadores.

Mientras el juicio por la paternidad de Elvis por un bebé parecía llegar a buen puerto, Priscilla retrasó su vuelta desde California todo lo que pudo. Ella y la pequeña Lisa Marie llegaron a tiempo para celebrar las Navidades. En un principio pareció circular algo raro en el ambiente, pero pronto todo volvió a una aparente normalidad. Hasta que la noche del 30 de diciembre Elvis anunció a los chicos que Priscilla le dejaba.

6 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Qué pena como terminó este hombre. Otro al que sumar a la lista de glorias con final desgraciado.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Esto está cada vez más interesante. Priscilla tampoco perdía el tiempo. Qué bribonzuela. Lo del kárate me deja desconcertado pero ahora que lo pienso es un detalle ciertamente glorioso para el relato. En fin, Elvis, ese truhán, ese señor, y viceversa. Tremenda la última foto. Y todo. Y encima lo dejas con ese final tan "To be continued...". Eres una drama queen, dammit.

José Fernández dijo...

Pero de dónde sacas cosas como: "Elvis partió a reunirse con Priscilla en Los Ángeles, donde jugaron con los niños de Elvis y Joe Esposito a encontrar huevos de Pascua" (!?). ¿De "Elvis, What Happened"? Porque este libro no está editado en castellano, ¿no?

Möbius el Crononauta dijo...

Cinemagnific: Mefisto se cobra su precio...

Aitor FP: bueno, el clímax... venía a final de año, prácticamente se ha hecho solo xD

José Fernández: creo que ya lo dije, y si no lo digo ahora: Peter Guralnick, "Elvis". Ahí está todo. "Elvis: What Happened?" no está en castellano, pero merece la pena hacerse con él. Ahí dentro hay bastante carnaza

Bounty Hunter dijo...

Ayer lei en un antiguo articulo del Popu, que Priscila tuvo un romance con Chuck Norris.
El rei espero algunas noches con un revolver en mano a que su mujer volviera en compañia de Walker y asi poder darle su merecido.
jejejeje.

Möbius el Crononauta dijo...

esta Priscilla, ¡tenía para todos!