jueves, 13 de enero de 2011

Flores para Algernon

Siendo un joven púber, ya con la adolescencia ad portas, conocí un verano a un tal Charlie Gordon. Un gran tipo, de treintapocos años, con una mentalidad, sin embargo, a la altura de la mía, o tal vez menos. Charlie trabajaba en una panadería, y allí llevaba a cabo sus tareas feliz y despreocupado, partiéndose de risa cuando sus compañeros le gastaban alguna broma. Y sin embargo, algún vacío que no alcanzaba a comprender le impelía a querer superarse, a estudiar, a acudir a las clases especiales para adultos de la señorita Kinnian. Fue ese empuje, y fueron esas ganas de aprender, las que le llevaron a un viaje fascinante y lleno de interrogantes.

Muchos años después he vuelto a reecontrarme con Charlie, he vuelto a viajar con él. Ya no recuerdo cómo llegué a conocerle, si fue por aquella película, Charly, o si fue la historia de Charlie la que me llevó a la película. Pero hoy, como entonces, su historia me ha seguido fascinando, planteando dudas, me ha divertido, y, de nuevo, también me ha emocionado.

Ya hace más de medio siglo desde que apareciera aquel relato corto en la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction, un relato que causó sensación, ganó premios, y descubrió a muchos el talento del psicólogo y escritor Daniel Kayes. Algunos años después llegó la novela, Flores para Algernon, un inmediato best-seller con una historia atípica que planteaba, entonces como ahora, muchas cuestiones e interrogaciones. No es de extrañar que todavía hoy se siga leyendo y estudiando en universidades y siga siendo lectura recomendada en colegios e institutos. Es el libro perfecto para clase de ética, sociales o similares, aunque yo habría odiado llegar a la novela de esa forma. Nada peor para aborrecer libros fantásticos que las lecturas obligadas. Pero, ¿qué otra manera hay de inculcar el valor de según que libros?

Supongo que al final todo se trata de gustos, personalidades, y el momento adecuado. Ya hace muchos años disfruté Flores para Algernon, aunque luego por desgracia el libro se perdió, quien sabe en qué manos. Quizás entonces no fuera consciente de todas las implicaciones de la novela de Kayes, pero ciertamente me dejó huella. Es uno de esos libros que siempre tendré presente, aunque tarde otro porrón de años en volver a leerlo.

Y es por ello que os lo recomiendo. Desde luego la ciencia ficción nunca fue tan cercana.

7 comentarios:

padawan dijo...

Yo me leí el relato y, aunque tengo por casa la novela, aún no la he leído, creo que prefiero quedarme con la sencillez y la brevedad. La película es un tanto psicotrónica pero... el relato, ay, el relato, es como un puñetazo en el estómago, hay momentos que te dejan sin aliento, una de las cosas más tristes que he leído en mi vida.

VÓMITOS dijo...

Me has picado. Tendré que comprarlo. Un saludo.

GINEBRA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
GINEBRA dijo...

Pues mira, a pesar de que como dices, no es nuevo, yo no lo conocía y será mi próxima adquisición.
Ahora estoy muy enganchada a la Ley de los Sueños", de Peter Behrens, está genial.

La lectura obligatoria suele funcionar con adolescentes si no te empeñas en meterle un ladrillo como nos hacían en el bachillerato antiguo (Libro de Buen Amor, Poema de Mio Cid, y cosas por el estilo). A los adolescentes hay que buscarles libros atractivos y en casa deben ver leer a los padres, claro , porque si nadie lee ni les inculca el amor por los libros pues es más difícil...
Besazos!

marguis dijo...

Yo leí la novela siendo adolescente, aquella época dorada donde cada vez que leía algo de ciencia ficción era alucinantemente bueno y único, descubrí a Asimov, a Badbury, a Simak, a Heinlein, a C. Clarke, y como no, este Flores para Alguernon que me emocionó como antes me había emocionado Crónicas Marcianas, que sin ser iguales, me evocan algo parecido en el corazón.
¡Qué buena es!
Y lo cierto es que ahora que me la has rescatado de mis recuerdos me apetece releerla, pero como a ti, mi novela se perdió hace tiempo, ya sabes, se la dejé a alguien y nunca regresó.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Bueno, las lecturas obligadas son obligadas pero depende del profesor. Te pueden meter a presión a Isabel Allende y cagarte en alguien, o esto otro. A veces es la única manera de que se lea. No conocía este relato, si lo veo por ahí lo leeré aunque tenga a Miles Davis y Little Richard reservados para lecturas postrimestrales.

Möbius el Crononauta dijo...

padawan: es una gran historia, no hay duda

Vómitos: espero que lo disfrutes

Ginebra: supongo que ahora ha cambiado, no sé, yo aún recuerdo "La celestina" con pavor. Pero de todas formas nunca se disfruta igual un libro que lees por gusto que porque tengas que hacer un trabajo sobre ello

marguis: yo creo que en los próximos meses voy a ir rescatando a todos esos autores clásicos, y otros más, que dejaron relatos tan grandes para disfrutar

Aitor FP: la verdad es que no sé si existen profesores ahí fuera que hubieran podido hacerme disfrutar con "La celestina", pero si los hay, merecen que les doblen o tripliquen el sueldo inmediatamente