lunes, 3 de enero de 2011

El reinado de Elvis: 1969

Charro, Mis problemas con las mujeres y Cambio de hábito serían las últimas películas que vería el mundo en las que apareciera Elvis interpretando un papel. Habían pasado más de diez años desde que el cantante interpretara su primer papel en el cine, y desde entonces muchas cosas habían cambiado. El inocente sueño juvenil de ser estrella de cine y codearse con James Dean y Brando hacía mucho que se había roto en pedazos. Presley se vio envuelto en una vorágine de rodar películas y hacer dinero que provocó que la calidad de sus films cada vez fuera a peor. La caída libre fue tan obvia que durante gran parte de los 60 Elvis se sintió como un bufón, haciendo el tonto delante de la cámara. Pero el Coronel Parker aseguraba que lo que hacían estaba bien, y por tanto el cantante no estaba dispuesto a correr el riesgo de no hacerle caso. Pero el nivel siguió bajando, el público fue cambiando, y las ventas de bandas sonoras y entradas de cine comenzaron a decrecer. Para entonces la carrera musical de Elvis ya era demasiado confusa, y otros competidores más jóvenes y llenos de talento, muchos de ellos ingleses, se estaban llevando lo que otrora había sido coto de caza exclusivo del cantante. La señal definitiva de que el barco se hundía fue el abandono del productor Hal Wallis, quien no sólo era muy perspicaz, y veía que la gallina de los huevos de oro se iba a secar, si no que además estaba hasta el gorro de las continuas exigencias del coronel. Así que Parker y Elvis continuaron rodando sin él, pero para entonces parecía que ambos sabían que aquello no podía durar.

Uno de los efectos curiosos tras una década de películas baratas de chicas y surf, canciones mediocres y un matrimonio de por medio, fue el de transformar la imagen de Elvis. Antaño, en los 50, antes de ir al Ejército, Elvis era el terror de las jovencitas, el Enemigo Público número 1 para multitud de asociaciones religiosas y familias bienpensantes. Ahora, sin embargo, Elvis era marido y padre, sus películas simpáticas eran aptas para todos, su música ya no era dañina, y sus continuas obras caritativas y ayudas al gobierno le habían convertido en ciudadano modelo. En cambio, ahora los enemigos eran mucho peores que lo que habían sido Presley y los otros rocker en los 50: ahora estaban todos esos británicos de pelos largos de actitud descarada, los jipis con sus drogas, los negros combativos y los ecos de Vietnam. En medio de todo aquel guiriray, ahora Elvis parecía un ciudadano modelo. Ya no era un peligro para nadie. ¡Elvis era el yerno perfecto! Lo que las madres no sabían es que precisamente ahora que su imagen estaba más limpia que nunca, en privado Elvis era más sucio y degenerado que en los 50.

En enero, mientras Parker finiquitaba los últimos detalles de los futuros conciertos en Las Vegas, Elvis entraba en un nuevo escenario para grabar unos temas nuevos por motivos contractuales: los estudios American en Memphis, de quienes le había hablado su productor, Felton Jarvis, y George Klein, uno de los elementos de la Memphis Mafia, la camarilla del cantante. A Elvis le pareció mucho más cómodo grabar allí antes que desplazarse a Nashville, donde había grabado buena parte de su material hasta entonces. Los estudios eran propiedad de "Chips" Moman, un consumado productor de blues y country.

En la primera sesión, que se alargaría hasta las cinco de la mañana, un ligeramente resfriado Elvis finiquitaba unos cuantos temas, entre ellos "Long Black Limousine". Al día siguiente, a pesar de que su resfriado había ido a peor, la sesión no acabaría hasta las 0cho y media, cuando el cantante se aseguró de haberlo dado todo. Unos pocos días después llegaba otra sesión en la que destacaría una versión de Mac Davis, un compositor que estaba en auge en el universo Elvis desde que el cantante grabara el año pasado su tema "A Little Less Conversation". La versión era "In the Ghetto", una canción que estaba destinada a convertirse en uno de los temas más famosos y comprometidos del Rey. Sin embargo, Elvis tenía sus reservas a la hora de grabar el tema. Temía que un tema tan marcadamente político y social pudiera perjudicarle. Aunque con "If I Can Dream" Elvis ya se había adentrado en esos lodazales, quedaba claro que la letra de "In the Ghetto" era mucho más directa e iba al tema en cuestión (la pobreza de los negros en los guetos) sin tapujos. Ante la reticencia del cantante Chips comentó que entonces le ofrecería el tema a un ex-jugador de fútbol que acababa de fichar para el sello. Klein le dijo a Elvis que no podía dejar escapar aquella canción; el resto es historia. La siguiente jornada se dedicaría a la grabación de pistas vocales adicionales. En los descansos Presley se dedicó a juguetear cantando temas como "Hey Jude".

En posteriores sesiones Elvis se enteró de que su admirado Roy Hamilton (cuya versión del "You'll Never Walk Alone" le encantaba) estaba grabando por las mañanas en American. Se concertó una cita entre ambos y cuando por fin conoció a Hamilton, Elvis se comportó nerviosamente, como un torpe fan más en presencia de su ídolo. Para la última sesión se reservaron temas como "Without Love", "I'll Be There" de Bobby Darin y un tema de Mark James, "Suspicious Minds", que hablaba de los celos y los problemas en un matrimonio. Todos vieron en esa canción un tema ideal para Elvis, cuyo matrimonio tampoco relucía demasiado. Como si de una catarsis se tratara, Presley atacó el tema como sólo él sabía hacerlo, dejando a todos sin habla. Sólo necesitó cuatro tomas para completarla. Había sido unos días de trabajo duro, con un obediente y disciplinado Presley concentrado y dispuesto a trabajar, y el resultado habían sido 17 temas entre los que se encontraban algunos de los mejores que Elvis había grabado en muchos años. Todos se podían dar por satisfechos. Poco después Elvis partía hacia Aspen junto con Priscilla.

La experiencia había sido tan satisfactoria que se programó una segunda tanda de grabaciones para febrero. En total se acabarían grabando trece temas más, comenzando el día 17. Entre otros se grabaron el blues "Stranger in My Own Home Town", "Kentucky Rain", "Only the Strong Survive" y el "After Loving You" de Eddy Arnold. Tras esta nueva tanda Elvis partió para el que sería su último rodaje, Cambio de hábito, mientras dejaba atrás a Ferton Jarvis y Chips Moman luchando por el territorio de la producción. El día 26 Elvis volaba a Las Vegas para firmar el contrato que le llevaría de vuelta a los escenarios en el International Hotel.

En abril se publicaba el sencillo de "In the Ghetto". En pocas semanas alcanzaba el número tres en las listas, el mejor resultado de Elvis en un lustro. El éxito fue un alivio y una confirmación de que Elvis estaba en el camino correcto. El público estaba ansioso por ver de nuevo al Rey haciendo lo que mejor sabía hacer, como había demostrado en su especial televisivo de las últimas Navidades. Como si quisiera rubricar que estaba volviendo a los viejos tiempos, por aquellos días Elvis salía casi a diario a la entrada de Graceland para firmar autógrafos a los fans, como acostumbraba a hacer antaño.

Mientras, el verano se acercaba, y con él, su ansiado, y temido, retorno al escenario, ante el público. La cuestión era reunir a la banda apropiada. Elvis contactó con sus viejos músicos y conocidos (Scotty Moore, D.J. Fontana, los Jordanaires), pero finalmente decidió probar con una banda totalmente nueva, la de James Burton, un guitarra que había comenzado a labrarse su sólida reputación tocando para Ricky Nelson, y que con los años tocaría para un montón de artistas consagrados. Burton era la clase de tipo que nunca llega a ser una estrella, pero que es respetado admirado por la mayoría de ellas (Keith Richards, por poner un ejemplo).

Fue Esposito quien se puso en contacto telefónico con él (Elvis nunca hacía directamente las llamdas), para luego pasarle con el Rey. Burton y Elvis conectaron a la perfección, y hablaron durante dos horas de música, otros músicos, y varias cosas más. El cantante le comunicó que buscaba músicos que pudieran tocarlo todo, y bien. Burton aceptó la oferta. Se convocaron audiciones para unas semanas después, en California. Burton tiró de agenda y fue reclutando nombres para tocar en las audiciones junto a Elvis y e ir componiendo la banda. Algunos, como el teclista Larry Muhoberac o el guitarra rítmica John Wilkinson, aceptaron la oferta sin dudarlo. Otros, como el jipioso bajista Jerry Scheff, pusieron más pegas, pero se convencieron al ver cantar a Elvis y la pasión que ponía en ello. La sección rítmica se cerraba con el joven talento de la batería Ronnie Tutt. Los salarios rondaban entre los 2.500 dólares semanales para Burton como líder de la banda, y los 600 que se embolsaba Wilkinson. Para los coros se contrató a dos grupos vocales, los Imperials, un grupo góspel blanco, y las Sweet Inspirations, una coral de chicas negras que habían trabajado con gente de la talla de Aretha Franklin. Las Inspirations servirían además como perfectas teloneras para la gran sensación de la noche.

Elvis y 'Chips' Moman

El último detalle sería el vestuario de Elvis para los conciertos, y de ello se encargaría Bill Belew, el modisto que había enfundado al cantante en cuero negro para su especial televisivo. Para la ocasión Belew se imaginó su propio traje de karate en lo que llamó un traje de dos piezas estilo "cosaco", ceñido por cinturones de macramé y un cuello alto al estilo eduardiano.

Los ensayos comenzaron el día 18 de julio en los estudios hollywoodienses de la RCA, y se prolongaron durante cinco agotadores días. Burton afirmaría que aprendieron "sobre la marcha" cerca de 150 temas. ¡Ahí es nada! Elvis se mostró relajado, taxativo cuando lo creía necesario, pero profesional en todo momento. Mostró además mucha paciencia con Wilkinson, el único músico que no era de estudio y que parecía tener más problemas en aprenderse los temas correctamente. Pasados los cinco días los ensayos se trasladaron a Las Vegas, al hotel, donde Elvis y los suyos tuvieron que meterse en salas de ensayo o salones de baile porque el escenario estaba todavía ocupado por los cachibaches de Barbra Streisand, la que finalmente había sido estrella inaugural del nuevo hotel. Por fin, la fecha marcada en rojo para medio mundo llegó: el 31 de julio Elvis volvía a dar un concierto en directo.

Aquel primer concierto en Las Vegas estaría lleno de famosos, ya que no había entradas a la venta, sólo invitaciones. Así que sólo las caras conocidas o los enchufados pudieron conseguir un ticket. Entre el público había de todo: músicos, cineastas, políticos, modelos, humoristas... la mayoría fruto de una bien ponderada lista que el coronel había preparado durante dos meses. Así que todo estaba dispuesto: el pabellón lleno, y el glamour y el champán corriendo a raudales. Sólo faltaba la estrella de la noche.

Como cabría haber esperado, a las 20 y cuarto, cuando las Inspirations salieron a escena para realizar su show, Elvis ya era presa del pánico. Recordaba muy bien lo desastrosas que habían sido sus actuaciones en Las Vegas en los 50 (eran otros tiempos y otro público), y de nuevo se sentía inseguro tras tantos años sin enfrentarse a un público en un escenario real. De nuevo, muchos pensaron también al verle que esa noche sería incapaz de salir a escena. Lo que más temía Elvis era no saber cómo le iba a recibir el público.

Sin embargo todo acabó sucediendo muy deprisa. Apenas se habían acabado las Inspirations su actuación cuando salió Elvis raudo y veloz a ritmo del "Blue Suede Shoes". Era como si se hubiera dicho "o salgo ahora, o ya no lo haré". La respuesta del público fue entusiasta, y Elvis se alimentó tanto de la tremenda expectación de la audiencia como de su propio miedo escénico, que transformó en rabia rockera. Totalmente entregado Elvis fue rugiendo todos los temas: "I Got a Woman", "All Shook Up", la obligada pausa romántica para "Love Me Tender", "Jailhouse Rock"... en resumen, los clásicos del repertorio fueron cayendo uno tras otro. Era lo que la gente había estado esperando tras tanto tiempo: ¡ver a Elvis cantando y haciendo rock! La comunión tuvo por fin lugar aquella noche: el público seguía amando a Elvis, y Elvis seguía siendo capaz de volverlos locos a todos.

Las actuaciones se prologarían cuatro semanas más, y a medida que Elvis se relajaba afloraban los comentarios y las bromas del cantante entre canción y canción, o tal vez caía alguna anécdota del pasado, como había hecho en el especial televisivo. Es decir, que cada vez se fue encontrando más a sus anchas. Los números acompañaron: en esas cuatro semanas Elvis vendió más de 100.000 entradas, recaudó más de un millón de dólares y dobló los ingresos periféricos del hotel. En compensación, la gente del International le regaló un gran cinturón de oro en el que se podía leer "World's Championship Attendance Record, Las Vegas, Nevada, International Hotel", como si de un campeón de boxeo se tratara. Y es que en verdad Elvis había ganado por KO en la ciudad del vicio. Ahora ya podía afirmarse sin dudar a dudas que estaba de vuelta. Aunque había algo que le preocupaba al coronel: en el concierto de la cena (había dos pases por noche) algunos comentarios de Elvis habían sido demasiado subidos de tono, teniendo en cuenta que había familias con niños. Como siempre Parker iba con pies de plomo: cualquier desliz podía significar el fin. Por el momento, el 26 de agosto se publicaba "Suspicious Minds", el segundo sencillo del LP From Elvis in Memphis que había aparecido el junio anterior. Fue su primer número uno desde 1964. Para culminar su exitoso periodo en Las Vegas, Elvis y su troupe acudieron al debut de Nancy Sinatra en el International, para después ir a una barbacoa de papá Frankie, donde el Rey se hizo fotos con La Voz como si fueran amigos de toda la vida. A esas alturas ambos ya no eran rivales, sino americanos amenazados por el comunismo y la British Invasion.

Con unas largas vacaciones por delante, Elvis, Priscilla y unos cuantos elegidos se largaron a Hawai una semana. Allí hablaron de hacer un viaje por Europa. La idea entusiasmó a todos y pronto hicieron planes, recorridos y listas con lugares que visitar. Hasta que, tras regresar a Los Angeles, el coronel se lo desancosejó totalmente a Elvis. Si iba a Europa en plan turista, sus fans europeos se enfadarían por viajar al Viejo Continente y no dar conciertos. Cuando todos se enteraron, ocurrió lo típico: le comentaban qué como podía ser aquello, Priscilla le decía que no lo podía permitir, Elvis estallaba y afirmaba una vez más que algún día se desharía de ese cerdo... para luego agachar la cabeza y obedecer una vez más. No habría viaje a Europa. En su lugar, el cantante retomaría sus estudios religiosos y su yoga y se entrenaría más a fondo practicando karate junto a Ed Parker. Tenía que estar en forma, pues en enero tenía que volver a los escenarios.


8 comentarios:

John P. Maaaula dijo...

Hace una semana me preguntaba cuando ibas a seguir con este gran repaso a la vida del rey y... voilá!

Dar por muerto a un artista y que te salga con dos temas como Suspicious Mind e In The Ghetto... Por desgracia eso ya no se ve en estos tiempos.

Un saludo

Anónimo dijo...

Gran manera de empezar el año. Cogiendo el hilo al repaso de la carrera del REY de Memphis.
Creo que fue en verano cuando lei la anterior entrega.
Mejor dicho relei, porque inmediatamente me di cuenta que no era la primera y me zambulli a leer cronologicamente todos los post de Elvis.
Gran trabajo.
Espero que llegues abarcar hasta su muerte.

ROCKLAND dijo...

¡Cómo mola tener al más grande en tu blog!

El 69 fue un gran año para Elvis, sobre todo por su retorno a los escenarios después de tantos años con la TCB al frente.

Gran relato, man!


saludos.

José Fernández dijo...

Tus posts sobre Elvis son entretenimiento asegurado, y como ya sabes yo no hago este tipo de comentarios así como así. Sin embargo, una pequeña corrección: Suspicious Minds no sale en From Elvis in Memphis. Si en reediciones posteriores, pero no en el LP de 12 temas. Por mi parte reivindicar "Kentucky Rain", un tema que para mi está a la altura de Guetto y Suspicious.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

"Lo que las madres no sabían es que precisamente ahora que su imagen estaba más limpia que nunca, en privado Elvis era más sucio y degenerado que en los 50."

¡Pues no lo veo por ninguna parte, rayos!

Obviando ese detalle, un placer leerte retomando la carrera de Elvis. Yo también me he acordado unas cuantas veces sobre tu serie y se echaba de menos una nueva entrega.

kar dijo...

qué gran época, por lo menos en lo musical, para Elvis!

un saludo

Luis dijo...

Me encanta esta época de Elvis y toda la parafernalia que la envuelve. Gran post!

Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

John P. Maaaula: desde luego la resurreción de Elvis es difícil de igualar.

Anónimo: gracias, y bueno, la idea es llegar hasta el 77, Elvis me dé fuerzas

Rockland: ¡gracias! siempre que se pasa Elvis por aquí esto sube de nivel

José Fernández: pues sí, si tu lo dices, ¡ya puedo darme por satisfecho! Mmm me he engañado pues. ¡Menos mal que tengo lectores atentos!

Aitor FP: jajaja ten paciencia, ten paciencia. Pues ya ves, Elvis ha vuelto

kar: desde luego en lo musical fue una época espectacular

Luis: fue la época más glamurosa de Elvis, seguro