lunes, 29 de noviembre de 2010

Loca evasión (1974)

El público no acudió a los cines, el film fue un fracaso, y tan sólos unos cuantos críticos avispados vieron en el debú de aquel joven director algo que realmente prometía. No sé si hoy en día un gran estudio habría dado otra oportunidad a un primero tras su primer tropiezo en taquilla. Pero en aquel tiempo la Universal lo hizo. Pero, ésa, es otra historia.

Destinado a ser la punta de lanza de la nueva generación de directores universitarios, Steven Spielberg se había formado al abrigo de la Universal. Sus primeros trabajos lograron para la televisión lograron impresionar lo bastante a algún directivo como para que le dieran un pequeño contrato. El joven aspirante libró sus primeras batallas en la pequeña pantalla, y se colocó su primera medalla con el grandioso telefilm El diablo sobre ruedas. Spielberg estaba deseando dar el salto a la pantalla grande. Pero antes debía liquidar un contrato de cinco telefilmes. Mientras, enviaba sus propias ideas a diversos estudios, con la esperanza de que le compraran alguna y le dejaran dirigirla. En la 20th Century Fox logró colar lo que acabaría siendo Ace Eli and Rodger of the Skies, pero antes de que pudiera siquiera optar a ponerse tras la cámara el estudio cambió de dueños y el proyecto fue asignado a otra persona. Finalmente, tras rodar sus telefilmes, en la Universal se apiadarían de él y le dejarían debutar en la liga de los mayores. Para su primer proyecto el insistente Spielberg logró convencer a los productores de llevar adelante una historia real que había leído en una revista.

Con un vívido guión de Hal Barwood y Matthew Robbins en las manos, que según Spielberg, era tan descriptivo que le resultó fácil visualizar lo que sería su película, el director comenzó a trabajar en un sólido storyboard con el que empapeló una pared de su habitación de hotel. Como diría el Spielberg, en el caótico y rápido mundo de la televisión había aprendido a "hacer los deberes" para que todo saliera bien.

La trama giraría alrededor de una pareja de ex-convictos cuyo hijo ha sido entregado a una familia de acogida. Tras ayudar a escapar a su esposo de la cárcel, la intrépida y algo infantiloide Lou Jean y su marido inician un camino sin retorno en pos de su hijo secuestrando un coche de policía y a un ayudante de sheriff. El film sería una auténtica road movie, con centenares de coches, por lo que el plan de rodaje seguiría al guión desde el principio al fin, comenzando por la primera escena y acabando por la última.

Si bien el guión de Loca evasión no es especialmente impactante (para una historia tan sobria quizás falte algo más de humor que haga la persecución más llevadera), técnicamente destaca sobre otras road movies de la época gracias a la pericia de un Spielberg que ya venía dando muestras de su talento en la pequeña pantalla. Aparte de persecuciones veloces y escenas de vehículos chocando ciertamente espectaculares, Spielberg va enriqueciendo ciertas secuencias de la película con vibrantes planos a base de cámara dolly, imaginativos ángulos , reflejos en espejos retrovisores, cámaras en el capó de un coche, curiosas secuencias de diálogo dentro de un Dodge, y, resumiendo, distintas y aplicadas lecciones tomadas de grandes como Hitchcock y demás amigos del impacto visual.

Siguiendo el hilo de la historia real, Spielberg hizo un profuso uso de coches de policía de distintos cuerpos que habían de seguir al secuestrado coche patrulla en la evasión carreteril que dio título. Para ello se pidió ayuda a verdaderos agentes tejanos (la narración tiene lugar en Texas) para completar el número de conductores que habían de hacer bulto con los espacialistas. El problema llegó cuando en cierta escena 60 coches de policía debían salir pitando para intervenir en un tiroteo. El problema era que 11 coches salían disparados (los especialistas) mientras que el resto de coches (los policías) salían en perfecto orden, siguiendo una directriz del Departamento de Seguridad Pública. Como la cosa no acababa de salir, Spielberg le comentó el problema a su ayudante de dirección, James Fargo. Ni corto ni perezoso, Fargo fue a hablar (seguro que silbando distraídamente y con las manos en los bolsillos) con los policías, dejando caer lo "bien" que conducían los especialistas californianos. ¡Aquellos sí que eran tipos rudos! El efecto fue el deseado: a la siguiente toma, varias decenas de policías salieron chirriando ruedas.

El film está protagonizado por la entonces pujante estrella Goldie Hawn, el veterano ex-cowboy Ben Johnson y William Atherton, quien en los 80 y 90 se especializaría en personajes desagradables y carroñeros. Buenas interpretaciones, sin pasarse, y la bonita y juvenil Goldie nos recuerda de dónde vienen los genes de Kate Hudson.

En la filmografía habitual de Steven Spielberg Loca evasión queda lógicamente eclipsada por su fascinante primer largo para la televisión (una road movie mucho más oscura y atrayente) y por la ciclópea Tiburón. No es de extrañar, pues, que Loca evasión no esté en boca de todos sus fans. En su día el film no llenó salas, y con tanta obra magnífica que nos ha dejado el amigo Steven, la película ha quedado pequeña. Personalmente la trama de Loca evasión no me vuelve loco, pero es un buen filme que, eso sí, lleva la firma de Spielberg en casi cada escena. Y eso, como todos sabemos, aún no era nada. Estaba por llegar el calibre gordo...

4 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Pero tiene su morbo, tanto por Goldie como por ver lo que creo tan joven!
un abrazo

GINEBRA dijo...

Spielberg nació con un don: todo lo que toca es un éxito. Me parece algo comercial y con mensaje muy americano, pero tiene verdaderas obras de arte. Loca Evasión no es una de ellas, pero se pasa un buen rato viendo cine.
Besos cinéfilos, mi querido Mobius

Cinemagnific dijo...

Una curiosa "rareza" de Spielberg. Me sigue rayando hoy en día su contenido social y su final "no happy end".

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: sí, la Goldie era muy morbosa, ciertamente

Ginebra: pues casi casi todo, efectivamente. "Loca evasión" no es "Tiburón" pero tiene su punto, evidentemente.

Cinemagnific: sí, el final es muy poco Spielberg. Con lo sentimental que es ese hombre a veces