sábado, 9 de octubre de 2010

La huella (1972)

Dos personajes en una habitación. Adaptación de una exitosa obra de Broadway, representativa del nuevo teatro de los 60, La huella fue el compendio de toda una carrera, el último consejo del padre a sus hijos en el lecho de muerte. Los días de la grandiosa y fatídica Cleopatra y la mutilada Mujeres en Venecia quedaban lejos. A principios de los 70 el director, productor y guionista Joseph L. Mankiewicz volvía a divertirse otra vez en los platós. Paradójicamente, justo tras decidir no volver a trabajar nunca con su propio material.
El Hollywood que había conocido se derrumbaba a su alrededor. Sumido en una suerte de nihilismo cinematográfico, Mankiewicz abrigaba sombrías perspectivas para el arte de hacer películas. Pero al mismo tiempo el derrumbamiento del sistema de estudios le permitió sacudirse las pulgas, levantar una pata y orinar sobre una farola. Aunque sus últimas películas sólo mostrarían la pata y la farola. Pero entre líneas, Mankiewicz se reía de todo y de todos. Como si de un psicótico autómata vestido de marinero se tratara.

Dos actores en una habitación. Diálogos excelentes, una historia donde ocurría más de lo que pudiera parecer. Limitaciones que suponían un reto. Muchos resumirían el cine de Mankiewicz en dos palabras: psicología y diálogos. En la obra del dramaturgo, novelista y guionista Anthony Shaffer el director encontró el vehículo perfecto para poner punto y final a su carrera. Pocos directores de cine han podido o podrán presumir de acabar en cotas tan altas.

La trama es en principio sencilla, aunque cuanto menos se diga de ella mejor. Es de tono policíaco, un whodunnit freudiano que enfrenta a dos hombres distintos, encerrados en un viejo caserón. Ese límite espacial seducía a Mankiewicz, quien confesó que la historia le empujaba a inventar nuevas líneas de atención, nuevas subtramas que no lo eran, mensajes ocultos que impregnaban objetos que no se hallaban en la obra general, o que eran retorcidos de alguna manera. El laberinto en el jardín, el espejo roto, los autómatas... nada era casual.
La huella es un film complejo, de esos que ganan en cada visionado, descubriendo detalles a cada ocasión. Desde luego en un primer vistazo parece encerrar mucho más de lo que parece. Más allá de venganzas, rivalidades, batallas por una mujer, hay lucha de clases, de formas de concebir el mundo, del viejo Imperio contra la metrópoli multicultural y multiracial. Si nos armáramos de una lupa detectivesca para buscar huellas en la película, encontraríamos que la mayor parte de ellas son invisibles; quedan impregnadas en nuestra psique.

El ritmo que Mankiewicz imprime al film es perfecto, y desde luego el director se preocupó de que la narración acompañara a la cada vez más compleja trama, comenzando por el convencional inicio (y esa fantástica secuencia en el laberinto) hasta el creciente paroxismo de escenas y planos en la parte final de la película.

Sin duda un film de estas características exigía dos excelentes intérpretes sobre los que recayera todo el peso de la película. Mankiewicz logró su objetivo al juntar a dos grandes como eran Laurence Olivier y Michael Caine. Ellos serían los particulares juguetes del director, la ironía de sus personajes y sus alter egos, y el hilo conductor mediante unos diálogos densos e inteligentes. Al duelo intelectual de sus personajes hay que añadir el formidable duelo interpretativo de los dos actores. Estamos hablando de la crème de la crème, y los resultados fueron, como era de esperar, excelentes. Y así fue como todo el reparto de la película fue nominado a los premios de la Academia. Y así, tanto Olivier como Caine volvieron a ser rivales en la carrera hacia la estatuilla dorada. Pero un tal Vito Corleone se interpuso en su camino.

Resumiendo, un excelente film. Nada que añadir por ahora. Si de aquí unos años lo veo diez veces más, tal vez pueda retomar el asunto.

12 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Caine, que tipo. Cuando se muera lo añoraran. Podía ser muchísimo más utilizado, incluso ahora.

LoRbAdA dijo...

No he visto el remake pero dudo que sea una milésima parte de buena y divertida que la original. Me la recomendó una ex novia y lo cierto es que disfruté muchísimo. Muchos directores deberian de aprender de cómo con tan pocos elementos y presupuesto se puede hacer un cine tan grande.

UN SALUDO.

miquel zueras dijo...

Una excelente película que nunca me canso de revisar. "Deathtrap" con Michael Caine y Christopher Reeve me pareció muy influenciada por "La huella". Saludos. Borgo.

TSI-NA-PAH dijo...

Genial pelicula,Cain y Olivier esta que se salen.De obligatoria vision una vez cada año!
un abrazo

Crowley dijo...

Grandísima película llena de giros y de interpretaciones magistrales.
Saludos

kar dijo...

Cuánta clase ha tenido siempre Michael Caine, quien además, parece un tipo completamente atemporal y ajeno al mundo que le rodea. Qué cosas. Me apunto "la huella" como de visionado próximo necesario.

jaytowerr dijo...

Vaya peliculón amigo.Recuerdo verla absolutamente fascinado y no era más que un enano de la EGB,pero desde entonces Michael Caine se hizo un hueco en mi corazón cinéfilo,y ahí sigue 30 años después.

¿Y Mankiewicz? Uno de los mejores directores de la historia.

Una vez más,gran elección y gran post

Un saludo cinéfilo

Perem dijo...

Sencillamente una obra maestra de la interpretación por parte de estos dos monstruos. Imposible saber cual de los dos está mejor. Ambos lo bordan.

Una película imprescindible.

Raúl dijo...

¡Cómo me gustó esta película! Eso sí, no tenía ni idea ni del director ni de todo lo que había detrás. Me ha gustado eso de 'cuanto menos se diga de ella mejor', ya sé que hablar de spoilers es una bobada ren películas de este tamaño, pero nunca está de más poder verla sin saber nada de nada. A veces es imposible (¿alguien desconocía la enfermedad de Norman Bates cuando vió Psicosis de niño por primera vez?), pero siempre hay que mantener esas cosillas. Así que Mankiewicz ¿eh?... no sé nada de él, como digo, curioso eso del nihilismo cinematográfico, eso denota prepocupación artística, que se lo digan a los miles de técnicos (no artistas) que pueblan Hollywood, a ver si lo entienden.

Angus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Angus dijo...

Para mi es un 10 de peli.

Möbius el Crononauta dijo...

supersalvajuan: claro que sí. Todo lo que hace destaca de alguna u otra manera. ¿O acaso no ha sido un excelente mayordomo de Batman? Entre otras cosas. Uno de los últimos de una raza que se extingue.

Lorbada: yo también he visto el remake, pero tal vez me atreva sólo por Caine.

miquel zueras: no la he visto, pero por lo que sé, seguro que tiene su parecido

Tsinapah: ¡por lo menos!

Crowley: sí, es un auténtico laberinto...

kar: Caine es que es de otra casta. Ah, y welcome back!

jaytowerr: aparte de Caine, Mankiewicz también era muy grande, y un director muy especial

Perem: es un dueto de la muerte, ambos fantásticos

Raúl: en este caso desde luego cuanto menos se hablara mejor, y además a la hora de profundizar, resulta harto complicado. Yo por suerte cuando vi Psicosis no tenía ni idea de nada, era joven e impresionable, y el resto es historia.

Angus: un diez, pesado y negro además