lunes, 11 de octubre de 2010

En busca de Escarlata

Es una de las leyendas por antonomasia del viejo Hollywood. La madre de todos los castings. La búsqueda del Santo Grial en forma de actriz idónea. La mayor búsqueda de un rostro, la audición definitiva para encontrar a la protagonista de la que iba a ser la película definitiva: Lo que el viento se llevó.

El tiempo puede enterrar o puede magnificar, y desde luego los años han hecho de aquella búsqueda de Escarlata O'Hara algo mayor y más mítico de lo que fue. Pero también es cierto que aquella batida fue más allá de lo habitual, como todo lo que rodeó a Lo que el viento se llevó.

El mito nació en parte, por mera necesidad, y por otra, como una oportunidad bien aprovechada por el perspicaz productor y hombre-tras-todo David O. Selznick. Hallar al protagonista masculino fue fácil; prácticamente fue toda la nación quien decidió. Pero para la heroína cada americano, fuera o no parte de la industria, tenía su preferencia. El siempre perfeccionista Selznick no dejaba nada al azar, y no quería arruinarlo todo por dar el papel de Escarlata a la persona equivocada. La búsqueda sería concienzuda, y debían repasarse muchos rostros, ya fueran de estrellas consagradas o jóvenes aspirantes. Y bien, ¿por qué no darle publicidad a todo aquello? La adaptación del que entonces era EL LIBRO ya estaba en boca de todos, así que no era mala idea darle carnaza al público. Las pesquisas para encontrar a Escarlata llenarían periódicos y revistas, y sería comidilla de tertulias y reuniones. Todo serviría para demostrar que aquella iba a ser una película fuera de lo común. Y además sería una publicidad excelente.

Selznick International Pictures se había hecho con los derechos de Lo que el viento se llevó en verano de 1936, y tan pronto como octubre de aquel año ya habían comenzado a barajarse posibles nombres para encarnar a Escarlata. El público no dejaba de mandar cartas al estudio con sus proposiciones, y Selznick tenía a sus ayudantes recopilando nombres para saber cuáles eran los más votados. A finales de 1936 Margaret Sullavan y Tallulah Bankhead estaban en los primeros puestos.

El productor quería, si era posible, un nuevo rostro con el que sorprender al público. Y aquella promesa hecha a América era la excusa perfecta para publicitar la búsqueda de la perfecta Escarlata. Selznick contrató los servicios del periodista Russel Birdwell para dirigir la campaña publicitaria que iba a venir a continuación. A bombo y platillo el productor anunció que iba a lanzar una campaña nacional para encontrar a Escarlata O'Hara. Cualquier jovencita podía presentarse a las audiciones. Institutos, universidades, teatros regionales y auditorios municipales serían visitados por los hombres de Selznick para realizar castings por toda la nación. Aquellos hombres tenían una dura tarea por delante, y allá donde fueran serían rodeados por decenas de jovencitas aspirantes a ser Escarlata, sin dejarles ni a sol ni a sombra, esperando a la puerta de los hoteles y las cafeterías.

El entusiasmo y las decepciones de las audiciones no eran diferentes a las que se puedan ver hoy en televisión. Muchas mantuvieron alguna esperanza, a otras se les rompió el corazón por ser rechazadas nada más llegar, había madres despechadas que habían acompañado a sus hijas llenas de cualidades (aunque la belleza no estaba entre ellas) y protestaban, había madres que presentaban a sus hijas para vivir su sueño frustrado a través de ellas, y, también como hoy, había simplemente marujonas que se presentaban al papel aunque pudiera haber sido la abuela de Escarlata. En resumen, se desató la locura entre las jovencitas de Estados Unidos. En una ocasión, y a la mejor manera de reina egipcia, llegó a las oficinas de Selznick un enorme paquete del que salió una jovencita que comenzó a recitarle un pasaje de Lo que el viento se llevó mientras se iba quitando la ropa. Otra recurrió al mismo método metida en una gran reproducción del libro, enviado al domicilio del productor. Del libro salió una chica vestida de época. Y, por supuesto, no faltaba alguna chica lanzada que se ofreciera a los hombres de Selznick para lograr el papel.

Al final, y tras casi cien mil dólares gastados, la búsqueda se canceló. Entre las aspirantes a actriz de toda América no había ninguna posible Escarlata, pero para Selznick el dinero había sido bien empleado debido a la publicidad generada. Por tanto ya sólo restaba buscar entre las actrices profesionales. Los Ángeles y Nueva York serían los centros neurálgicos por donde pasarían miles de aspirantes buscando hacerse con el deseado papel.

Desde las primeras audiciones en 1936 (Louise Platt y Talullah Bankhead) se había probado a algunas actrices más, secundarias y estrellas de segunda fila, sin resultado. Durante 1938 Paulette Goddard llegó a realizar varios castings y fue la mejor posicionada aquel año. Gran parte del público consideró por entonces a Bette Davis para el papel de O'Hara. Ella misma se consideraba ideal para el papel, y pocas actrices desearon más que ella interpretar a la beldad sureña. Jack Warner le ofreció un paquete de oferta a Selznick: la Davis, Errol Flynn y Olivia De Havilland a cambio del veinticinco por ciento de los beneficios. Selznick rechazó la propuesta, y sólo De Havilland llegaría a firmar para la película. Bette Davis ni siquiera llegó a las pruebas de cámara. Aquella fue una de las grandes afrentas de su carrera, y a modo de despecho obtuvo de la Warner el proyecto de Jezabel, el drama sureño particular de Bette Davis.


Bette Davis, la gran despechada por no obtener el papel

Unas jovencísimas Lucille Ball (futura estrella de Te quiero Lucy) y Lana Turner también hicieron pruebas para el papel. El 24 de noviembre de 1938 Dianna Barrymore (del ilustre clan Barrymore) se presentaba en un estudio de Nueva York para rodar una prueba de cámara. El 17 de diciembre lo hacía Jean Arthur en Hollywood. Prácticamente todas las estrellas de Hollywood hicieron lo que pudieron para ser Escarlata. Todas menos Greta Garbo, claro.

Otra actriz de talento que suspiraba por el papel, y que de hecho había tratado, meses atrás, de hacerse con los derechos del libro, era Katharine Hepburn. La Hepburn había tratado de tirar de contactos (de su amigo George Cukor, por ejemplo, por entonces director del film) para partir en una buena posición de salida. La polémica se había desatado cuando la autora del libro, Margaret Mitchell, por lo general nada amiga de los medios, había declarado que la Hepburn le parecía una gran actriz. Inmediatamente saltaron los titulares sensacionalistas; ¡Margaret Mitchell, la autora de Lo que el viento se llevó, quiere a la Hepburn! Por supuesto Selznick entró en cólera, y la escritora prometió no volver a comentar nada respecto al proyecto. Además, Selznick no quería a una personalidad tan fuerte como la Hepburn a su lado. Y por tanto quedó en los últimos puestos junto a Bette Davis.

1939 estaba a punto de llegar, y Paulette Goddard, que gustaba a muchos, y era la preferida de Selznick, se había caído del proyecto en el último minuto, casi a punto de firmar el contrato. Puntualicemos, primero, y recordemos, que en la novela (y algo más atenuadamente, en la película) Escarlata no era una monjita. De hecho bien pudiera haber sido una completa furcia, pero, ¿podía encarnar a la heroína por excelencia de la literatura americana de los 30 (fuera furcia o no) la amante del rojillo Charles Chaplin? ¡Vivían en pecado! ¡No estaban casados! ¡Anatema! Por supuesto, entonces, al igual que hoy, siempre había asociaciones cristianas, morales o simplemente gente aburrida con sus vidas que se reunían para protestar por algo. Y toda esa gente elevó sus voces, voces que llegaron a los oídos de Selznick. Como diría años más tarde Roger Meyers Jr., jefe de los estudios que producen Rasca y Pica, "los locos han hablado". Paulette Goddard estaba fuera de la película.

Al otro lado del charco, en Londres, una tal Vivien Leigh había hecho algunas pruebas. Como medio planeta, ella también había leído Lo que el viento se llevó. Y quería luchar por el papel. Su desventaja es que estaba en Londres y no en Hollywood. Su gran ventaja es que era pareja de Laurence Olivier, la gran estrella británica. Y el agente del sire inglés era Myron Selznick, hermano de David. El hermanísimo del productor, reputado agente por méritos propios, vio un serio potencia el aquella joven actriz. Y decidió que debía ponerla en contacto con su hermano.

La leyenda dice que fue un 10 de diciembre, durante la primera escena rodada de la película (el proyecto no podía esperar más, cada día que pasaba costaba dinero al estudio), un espectacular incendio, con Selznick absorto en que todo saliera bien, cuando se presentó Myron junto con Olivier y Vivien Leigh. Myron puso su mano en el hombro de su hermano, y pronunció la frase mágica: "David, me gustaría presentarte a Scarlett". Si en medio del caos del rodaje, David O. Selznick llegó a fijarse realmente en Vivien Leigh o simplemente le echó un vistazo y siguió a lo suyo, es algo que no está claro, pero lo cierto es que poco después la actriz estaba realizando una audición, y una prueba de cámara tras otra, que se alargaron los días 21 y 22, a los que se añadieron pruebas de vestuario.

Había sido una carrera contra el reloj, justo al tiempo límite, casi al pitido del último cuarto, en el descuento de la segunda parte. Pero para David O. Selznick, tras presenciar personalmente todas aquellas pruebas, no había duda: había encontrado a su Escarlata. Vivien Leigh entraba en la leyenda.

12 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Ah, director de cásting, qué gran trabajo. ¡Tan gratificante! Y encima conoces a un montón de gente interesante. Espera, que el post va más allá de señoritas saliendo de envoltorios. Una pena lo de la gachisa de Chaplin. Lo triste en todo caso no es que ocurriese hace 70 años, lo triste es que seguimos igual. Una gran historia, Crononauta. Algún día te plagiaré cuando lo necesite. Antes debería ver la película o leer el libro, claro.

4 strongs winds and 7 seas dijo...

Con Tallulah Bankhead hubiese sido mas heavy,creo yo!
un abrazo

David dijo...

Yo es que estoy enamorado de Paulette Godard desde que la vi en Modern Times desde hace ya muchos años (así que me parece una putada lo que le hicieron). Pero Vivien está maravillosa.
Un saludo.
PD: Las pruebas de casting de Lois Lane para Superman también me gustaron mucho cuando las vi.

Rune dijo...

:)

Qué bonita historia, jijiji. No tenía ni idea de nada de esto, claro. Y como sabrás ya, por mi historial de pelis, no la he visto. El caso es que últimamente estoy rara, me apetece ver pelis. Lo próximo será no dormirme cuando vea una. Echaré un vistazo a algunas de las que hablas por aquí.

Besitos!

David dijo...

Goddard, que me he comido una d. Ya lo siento.

✙Eurice✙ dijo...

La Hepburm siempre ha sido mi actriz favorita,(Su Violet, en "De repente el último verano es fantastico")me hubiera gustado ver como habria desempeñado el papel, pero ciertamente Vivien era la idonea, Gable no habría podido con la fuerte personalidad de Katharine Hepburm.
Disfruta de la vida My Lord
Abrazos

ro dijo...

No sé, pero para mí, las minas de antes eran mucho más bonitas que las de ahora.
Además, fijáte que antes no existía toda esa mierda de photoshop y el maquillaje todavía no estaba lo suficientemente perfeccionado como lo está hoy.

Las de ahora somos una farsa.

ro dijo...

No sé, pero para mí, las minas de antes eran mucho más bonitas que las de ahora.
Además, fijáte que antes no existía toda esa mierda de photoshop y el maquillaje todavía no estaba lo suficientemente perfeccionado como lo está hoy.

Las de ahora somos una farsa.

sylvia dijo...

fantástico post e impagable vídeo...

jaytowerr dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jaytowerr dijo...

Yo no me imagino esta pelo ya sin Vivian Leigh.Otra cosa es que realmente me interesan más cosas como las que cuentas en el post que la propia pelicula en si,que no es que no me guste,pero vaya...que no es de mis favoritas.

No había visto elvídeo,cojonudo.Siempre tuve debilidad por Paulette Godard...


Un saludo

Möbius el Crononauta dijo...

Aitor: sí, lo de hacer castings no son sólo señoritas sin envoltorios... salvo en el porno claro. ¿Me plagiarás? Dios mio si algún día escribes sobre Lo que el viento se llevo, eso será que se ha roto el séptimo sello

4 strongs winds: jeje seguro

David: no he visto el casting a la Lois Lane... pero supongo que también estará curioso

Rune: dios mío, ¿pero tanto te duermes con las pelis?

Davidbis: no pasa nada, los apellidos van y vienen

Eurice: habría sido una Vivien interesante, pero con la personalidad de la Hepburn igual habría sido demasiado fuerte

ro: desde luego el glamour ya no es el de antes. Ni los estudios dedican horas y dinero a hacer de la imagen de las estrellas algo más allá de lo irreal

sylvia: ¡gracias!

jaytowerr: sí, Vivien Leigh era Escarlata, el destino así lo decía