Imagino que a estas alturas no hacen falta presentaciones. Todos conocéis a Orson Welles, el hombre renacentista que asustaba con las ondas de la radio, sentaba cátedra dirigiendo, maravillaba actuando. Niño prodigio, formado en el teatro desde los quince años.
No es de extrañar, pues, que para rodar la imprescindible homilía del padre Mapple (una de las claves de la trama de esa maravilla llamada Moby Dick), a petición de su amigo John Huston, el bueno de Orson no necesitara de ensayos ni cortes para recitar su monólogo. Todo lo que necesitó fue una botella de coñac francés y una sola toma.
No es de extrañar, pues, que para rodar la imprescindible homilía del padre Mapple (una de las claves de la trama de esa maravilla llamada Moby Dick), a petición de su amigo John Huston, el bueno de Orson no necesitara de ensayos ni cortes para recitar su monólogo. Todo lo que necesitó fue una botella de coñac francés y una sola toma.
Y aquí una curiosità, Orson recitando la introducción de la novela.




6 comentarios:
ah! eso es señor plano de proa, y no la celindionada del titanic!!
Brutal, sí señor. También me encanta el sermón de entrada de "La noche de la iguana" a cargo de Richard Burton, aunque supongo que ya vendría en la novela.
Que voz,que presencia y que carisma...
Saludos
Ya no quedan hombres como los de antes. Bueno, tú y yo, pero ya me entiendes, pichón. En fin, voy a hacerme la cera.
raúl: ¡estoy de acuerdo!
Lobo de Bar: ¿el de Moby Dick? sí, venía, desde luego
jaytowerr: era un tipo imponente
Aitor FP: sí, somos los últimos de una raza que se hace la cera, la de enfrente incluso
Me refería al de "La noche de la iguana", el de Moby Dick sí que lo sabía (es uno de mis libros favoritos), aunque lo puse mal porque la de Tennesse Williams es obra de teatro, no novela.
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