martes, 26 de octubre de 2010

El padre Mapple

Imagino que a estas alturas no hacen falta presentaciones. Todos conocéis a Orson Welles, el hombre renacentista que asustaba con las ondas de la radio, sentaba cátedra dirigiendo, maravillaba actuando. Niño prodigio, formado en el teatro desde los quince años.

No es de extrañar, pues, que para rodar la imprescindible homilía del padre Mapple (una de las claves de la trama de esa maravilla llamada Moby Dick), a petición de su amigo John Huston, el bueno de Orson no necesitara de ensayos ni cortes para recitar su monólogo. Todo lo que necesitó fue una botella de coñac francés y una sola toma.



Y aquí una curiosità, Orson recitando la introducción de la novela.

6 comentarios:

raúl dijo...

ah! eso es señor plano de proa, y no la celindionada del titanic!!

Lobo de Bar dijo...

Brutal, sí señor. También me encanta el sermón de entrada de "La noche de la iguana" a cargo de Richard Burton, aunque supongo que ya vendría en la novela.

jaytowerr dijo...

Que voz,que presencia y que carisma...

Saludos

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Ya no quedan hombres como los de antes. Bueno, tú y yo, pero ya me entiendes, pichón. En fin, voy a hacerme la cera.

Möbius el Crononauta dijo...

raúl: ¡estoy de acuerdo!

Lobo de Bar: ¿el de Moby Dick? sí, venía, desde luego

jaytowerr: era un tipo imponente

Aitor FP: sí, somos los últimos de una raza que se hace la cera, la de enfrente incluso

Lobo de Bar dijo...

Me refería al de "La noche de la iguana", el de Moby Dick sí que lo sabía (es uno de mis libros favoritos), aunque lo puse mal porque la de Tennesse Williams es obra de teatro, no novela.