sábado, 25 de septiembre de 2010

Dibujos desanimados (y IX)

Bueno, mi particular catarsis catódica y terapia dibujil llega a su fin con esta entrega. He estirado tanto como he podido los recuerdos de series de dibujos con que haya podido toparme a lo largo de la vida. Unas las disfruté, y otras ya me parecieron horribles entonces. Pero creo que el pozo se ha secado y ya no se le puede pedir más. Pero, por supuesto, esto no significa que las series de dibujos sleazy y grunch no vayan a aparecer más por aquí.
Seguro que muchos y muchas habréis notado que unos cuantos títulos míticos de épocas pasadas no han aparecido por aquí. Ya sabéis, esos títulos que realmente todo el mundo de cierta generación recuerda... bien esas grandes series tendrán su propio monográfico por que no merecen menos, y hay mucha pana que cortar ahí. Así que por el momento esta sección pasará a mejor vida. Sí, tal vez aun podría haber hablado de Los osos Gummi (osos que rebotan... ¿qué más se puede añadir a eso?) o de la farlopera adaptación animada de La máscara, pero vaya, como suele decirse, ¡es mejor dejarlo en el momento más alto! Aunque en este caso quizás sea el más bajo... Pero basta de chácharas. Let's go for the real shit!

La Hormiga Ferdy: ¿no sería maravilloso vivir en el futuro, estar casado con Sharon Stone, viajar a Marte, comprar una cabeza de gorda repleta de explosivos programada con una frase, que te implantaran recuerdos, y aún mejor, que me pudieran quitar el jodido estribillo de Ferdy de la cabeza? Ferdy es valiente, (Ferdy!) inteligente, (tiene!) gran valor (Ferdy es valiente!)... y esos coros majaderos, dignos del "Eat It" de Al Jankovic... ¿es que nadie pensaba en los niños? Evidentemente no, y así semana tras semana me empapaba de las aventuras de la hormiga con un pañuelo más grande que su cabeza, mientras con su gran inteligencia desfacía entuertos en el bosque o jardín donde esa desgraciada fauna tuviera el placer de vivir. Vaya personajes más estrafalarios... el mejor, sin duda, es ese amorfo caracol con cara de Corcuera... ¡sublime! En fin, esta vez los alemanes y sus amigos nipones del Eje, o quien fuera que perpretrara esto, no les alcanzó la inspiración. Hoy en día uno ve La abeja maya y sigue teniendo su encanto, pero esto es... somethin' else, que diría Eddie Cochran. Y que me perdone el gran Eddie, pero no es justo que solo yo, cual Atlas, aguante el peso de la maldita canción de Ferdy. Así que ahí os la dejo... ¡venga valientes!


Turbo Teen: Sí, de siempre, en América, todos los adolescentes quieren un coche, pero, ¿cuántos quieren ser un coche? Bueno, no recuerdo si el chaval éste quería convertirse en uno, pero el pequeñín tenía esa facultad, y por suerte para él no se transformaba en un Seiscientos o en un coche eléctrico no contaminante para perderores, sino en un flamante deportivo, ideal para impresionar a una rubia o a un colega moreno que no puede conducir deportivos en Mississippi porque le arrestarían a los dos segundos. Y así se pasaba la vida este muchacho, transformándose en coche para acabar con los malos. Aunque había un momento intermedio en que parecía que fuera a transformarse en Jay Leno. Yo siempre me he preguntado, ¿dónde repostaba este muchacho? ¿O su sangre se convertía en diesel? Y entonces, cuando volvía a humano, ¿necesitaba transfusiones? ¿La rubia estaba con él sólo por el interés, para que le llevara de compras y fardara antes sus amigas? ¿Cuánto son cuatrocientos dracmos? ¿Inventó Confucio la confusión? ¿Se pueden describir las complejidades de un país como Rusia en veinte palabras? ¿Quién era Janú? Vaya, todas estas preguntas se perderán como secreciones de la glándula lacrimal en las aguas pluviales.

SuperTed: La verdad es que en el fondo le tengo cariño a este serie, me la desayuné durante una buena temporada antes de coger el bocata de fuagrás (Apis, por supuesto, el de la tapa negra) o de mortadela con mantequilla (Tulipán, claro... fuagrás, mantequilla... ¡ah, eso eran comidas sanas, y no la bollería industrial esa!) y partir hacia el colegio para convertirme en un hombre de pro. Aunque no lo consiguieron, era un buen colegio. Pero divago. El caso es que el amigo Ted era un oso de peluche que lo tiran a la basura, y un juguetero-coleccionista interestelar (o un vagabundo de las estrellas que va de planeta en planeta rebuscando en los contenedores, vaya usted a saber) se apiada del oso y le da vida y superpoderes, y supongo que un traje a lo Capitán Marvel, porque debajo de la felpa el oso tenía su traje rojo de superpoderes. Y así, supermineralizado y revitaminado, SuperTed se dedica a combatir el mal junto con su benefactor alienígena, un ser amarillento con un cepillo escobil en la cabeza y bubones por todo el cuerpo. Ains, qué de recuerdos

Los chicos de Beverly Hills: fragorosa serie que mostraba a los impresionables niños y niñas la vida que en su mayoría ninguno podría tener. Los personajes de esta serie se pasaban el día bañándose, yendo a comprar a sitios de moda y viviendo aventuras absurdas. Resulta irónico que con tanto lujo esta serie no pudiera ser más de saldo. Y además no salía aquí ningún Dylan para arreglarlo. Que tampoco sé si en el Beverly Hills de los seres de ¿carne? y hueso el tal Dylan arreglaba algo. Pero ¡hey! si Luke Perry se deja ver en Los Simpson y en Padre de familia, seguro que no es mal tipo.


Los Popples: Como podéis observar, ésta era una serie catódica y espasmódica en la línea de Los osos amorosos. Y seguro que os preguntaréis, ¿pero este hombre realmente veía todas estas mariconadas? Bueno, como ya confesé en alguna entrega anterior, pues ciertamente los malditos osos y sus arcoiris formaron parte de mi vida para bien o para mal. Los Popples supongo que me pillaron más talludito, pero recuerdo su existencia, y por eso los cuelo por aquí. Horripilantes como ellos solos, tan tiernos y mullidos, y con esos colores de pesadilla provocado por exceso de salmonelosis, Los Popples son, para empezar, un atentado a la vista. Y su mundo de felicidad y color, enervante. De hecho, si existieran de verdad, haría lo que Bender el Grande hacía con los "popplers" en Futurama: ¡chafarlos por diversión!

Belfy & Lillibit: dos duendecillos, gnomos, o seres diminutos que vivían entre las flores y se hacían carantoñas bajo los pétalos y practicaban bukkake tras los lirios. La verdad, no tengo ni idea de qué iba esto, pero mis neuronas neblinosas me dicen que alguna vez debí de echarle un ojo a esta serie. En fin, que la meto por rellenar y por si a alguno le trae a la memoria qué se yo.


Visionaries- Los caballeros de la luz mágica: si en las pelis Romeo y su amada pueden llevar pistolas, ¿por qué no van los caballeros artúricos a llevar pantallas de plasma en la pechera? O lo que fuera que llevaban en las armaduras esta gente. En fin, que esta serie había tomado como partida al Rey Arturo y sus caballeros (e incluso había un mago barbudo a lo Valle-Inclán) para montarse su propia olla podrida (muy podrida, en realidad) de armaduras, batallas, futurismos, planetorrios y otras empanadas mentales de las productoras que hacían series como churros para vender juguetes, camisetas, droga en la puerta de los colegios y demás. No sé por qué, pero cada vez que veo esas armaduras se me antojan hechas como de desperdicios de la casa Roca (sí sí, la de los tronos) o algo así. Los caballeros mamposteros se tenía que haber llamado esto.

Las fabulosas aventuras de Billy y Ted: sí, cuando vi la peli, yo también dije: "¡guau! ¡sapristi! ¡ooh! ¡sí, uuh! ¡yo también quiero viajar al pasado en una cabina telefónica y conocer a Gengis Khan, a Mozart, a Julio César o a Manolo Morán y que me ayuden a sacar un diez en historia! Por desgracia no parece que a ningún consejo interestelar le pareciera que el que sacara adelante mis estudios ayudaría a salvar el Universo, y por lo tanto no tuve a una Muerte 80s o a George Carlin en plan Rodger Hogson cibernético para ayudarme con mis tareas. Sí, la primera vez dije uh, guau, que molón, pistonudo, nuclear no-bases fuera y demás expresiones ochenteras, pero la segunda vez comencé a notar que me había cambiado la voz, que el Interviú era muy interesante y que las aventuras de Billy y Ted eran un ñordo de dimensiones bíblicas. Y encima nos encasquetaron unos dibujos que eran todavía más mongólicos. Y luego la gente pretende que Keanu Reeves no me caiga gordo. Porque compartió escenas con los Peppers, que si no...

El gordo Alberto y la pandilla Cosby: como pasa en las pelis, series y demás, no suelen haber muchos protagonistas gordos, y en las series infantiles casi menos aún. Y hablo de gordos bien formados, no de panchitas ni barriguillas graciosas. Pero ahí estaba el amigo Cosby para encasquetarnos al gordo Alberto y su pandilla de hermanos (hermanos en la jerga, claro) para enseñar a los niños lo que está bien y lo que está mal. Con lo jodida que estaba la situación en los guetos supongo que venía bien que les recordaran que no había que meterse en las pandillas, ni fumar crack, ni pedirle ayuda a la policía, pero resulta que aquí ya sabíamos todo eso gracias a El pico y no necesitábamos una serie tan pelipúntica como ésta, con moralina a raudales al mejor estilo Cosby. Pero nada, el amigo Alberto siguió dándonos la paliza sin que le diera un infartito siquiera. Y luego dicen que el colesterol es malo. Lo que estaba claro es que Alberto, menos drogas, se metía de todo.
¿Y quién porras dibujó a esos negritos? Un agente del Ku Kux Klan no lo habría hecho mejor. Rediós, que caretos.

11 comentarios:

Chica Vudú dijo...

A mí me encantaba Ferdy XD.

John P. Maaaula dijo...

No recuerdo ni una sola de las series que nombras. Cosas del subconsciente supongo, jeje. El gordo Alberto y sus amigos, no sé si crack, pero porros debían de fumar unos cuantos por las carinas que llevaban.

Un saludo

Metalia dijo...

♪♫...♪♫♪...♫♪♫
Belfy, Belfy y Lillibit
Lillibit,Lillibit
vivían en Lilliput
Lilli, Lilli, Lilliput

Vólaremos en un pájaroooooo
entre nubes de algodóooooon
soñando en un muuuuundo mágicoooo
muy cerquita de Lilliput
♪♫...♪♫♪...♫♪♫

Creo que nunca ví la serie, pero en casa había una cinta de música con canciones de dibujos, y ésta estaba entre ellas! XD

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Bueno, supongo que con la próxima serie de dibujos míticos ya conoceré algo por las maravillosas reposiciones que echaban por La 2 y compañía cuando era pequeño y si veía esa imagen de Bugs Bunny no pensaba las cosas rararunas que nos estás insinuando. Ni idea de ninguna de las frikadas de hoy. La de los cibercaballeros artúricos y la de los Cosby en todo caso parecen deliciosamente monstruosas.

Lo dicho, Die Groben Abentuer des kleinen Ferdinand! Jarl!

Cinemagnific dijo...

Dios, que pechá de reir que me he dado con estas HORRENDAS series que YO TAMBIÉN vi de pequeño alguna vez. Especialmente odiaba a Los Poppels, a los niñatos pijos de Beverly Hills y al gordo Alberto y a su deforme pandilla. Dios, que aberraciones de dibujos XD

supersalvajuan dijo...

Tienes razón, qué caretos!!!

Gary dijo...

Joder que bueno macho, increible. No me acordaba de estas series.
Dios, he de confesar que yo me tragaba a los chicos de beverly Hills...por favor, no me retires el saludo

Un saludo compañero.

elprimerhombre dijo...

Me encantaban Belfy & Lillibit!!!!!!Tenía hasta el álbum de cromos... Qué recuerdos!!!

Un saludo!

Möbius el Crononauta dijo...

Chica vudú: ¡eso lo explica todo! xD

John P: ¡un gran subconsciente ese tuyo!

Metalia: dios mío... ¡ya sabía yo que alguien sabría algo!

Aitor FP: sí, seguro que alguna conocerás... jabol!!

Cinemagnific: eran creaciones del Averno

supersalvajuan: parecen abobaliconaos

el primerhombre: díos mío... ¡sabía que daría con uno de los elegidos!

günner dijo...

No seguí todos tus posts de dibujos, pero viendo que te acuerdas de Turboteen y del osito Ted (de los que me acuerdo yo y poco más!), no habrás hablado, o te acordarás, de unos que salían en Club Disney, que eran mitad un animal y mitad otro???
Yo me acuerdo de un león-abeja, pero no me acuerdo como se llamaban.

Y te acuerdas, aunque no fueran dibujos, de Lotte? una niña que se apretaba el ombligo y se hacía invisible!
Sólo un colega y yo nos acordamos.

Möbius el Crononauta dijo...

günner: sí que hablé de ellos, ¡Los Wuzzles! eran totalmente lisérgicos

Lotte... ostras... pues me temo que de momento seguiréis siendo dos los que la recordéis, pero tal vez mi subconsciente me sorprenda algún día de estos