lunes, 23 de agosto de 2010

La costilla de Adán (1949)

- ¿Cuando empezó a sospechar que estaba perdiendo el afecto de su esposo?
- Cuando dejó de pegarme.

Sí, eran otros tiempos, y se aceptaban más fácilmente según que tipo de humor. De todas formas ese pequeño diálogo es un buen ejemplo (en la forma, no en el fondo) del humor corrosivo (para los estándares de 1949, claro) de La costilla de Adán, todo un clásico de las comedias románticas y uno de los mejores films de la formidable pareja artística (bueno, y más todo lo demás) que formaban Spencer Tracy y Katharine Hepburn. De todas formas no os llevéis a engaño por el diálogo, aquí no hay humor trasnochado de cómico de Las Vegas. La costilla de Adán es una comedia ágil cuya trama gira alrededor de la sempiterna guerra de sexos, y como es de esperar estando la Hepburn de por medio, las mujeres aquí contraatacan sin piedad.

Efectivamente la trama de la película no es nada nuevo, al menos hoy en día. La historia seguro que os recuerda a otros films más actuales: una pareja de abogados, casados y sin hijos pero felices, se ven enfrentados en un juicio defendiendo cada uno a una parte de la causa. Evidentemente la tensión de los juzgados pronto llevará la guerra al hogar.

Aunque la trama de la película no sea nada especial, lo que hace de La costilla de Adán un gran film son sus diálogos, brillantes e irónicos, que son ametrallados a la perfección por dos estrellas de la talla de Spencer y Kate. El inteligente guión fue escrito por un matrimonio (el de Garson Kanin con Ruth Gordon, la entrañable anciana de Harold y Maude y las pelis simias de Eastwood) y eso se nota, y su agilidad desde luego le pone las cosas fáciles al director, George Cukor, para rodar una película cuyo ritmo es tan preciso como un reloj suizo. La cosa fue tan bien que el equipo principal (director, guionistas y pareja protagonista) repetiría con La impetuosa, aunque el combo de Kanin y Gordon ya había trabajado con Cukor y lo seguirían haciendo algunos films más, hasta que, paradójicamente, la pareja decidió dejar de escribir guiones por el bien de su matrimonio. Lo cual fue una lástima, porque parece evidente que ellos y George Cukor se entendían muy bien, y junto al binomio Tracy-Hepburn componían una máquina perfectamente engrasada.

Es de justicia nombrar también al excelente trío secundario, formado por el hombre de Broadway David Wayne, Tom Ewell (nacido para hacer de norteamericano medio persiguefaldas, seguro que le recordáis de La tentación vive arriba; era como un Alfredo Landa yanqui. No sé si habría podido protagonizar Hamlet, pero siempre se le daban bien ese tipo de papeles), y sobretodo Judy Holliday, una excelente, excelente actriz (no es de extrañar que la avalara la mismísima Hepburn) que tuvo una corta carrera en el cine, aunque causaba sensación en Broadway. Por cierto, dicen (no sé si será cierto) que su estupenda actuación temblorosa ante la Kathy cuando su personaje está declarando tuvo más de realidad que de interpretación, porque estaba aterrada actuando ante una institución como la Hepburn. De todas formas no le hacía falta aterrarse para actuar bien. Nadie la recuerda ya, pero basta ver esta película o su film más famoso, Nacida ayer, para darse cuenta de la categoría que tenía esa mujer.

En fin, deliciosa comedia, no os la perdáis.

6 comentarios:

David dijo...

A mí me parece que esta la he visto de niño y no la he vuelto a ver... así que ya va siendo hora.
Un saludo.

El rey lagarto dijo...

Buff, canela fina.
Perteneciente a la época en que el cine era un arte.
Esta es una mas de otros muchos ejemplos. Y encima con 2 de lso mejores actores de todos los tiempos. Para mi el cine clásico es como el comer, precisamente acabo de ver ahora mismo el hombre del brazo de oro.

Sr Nocivo dijo...

Ya no se hacen screewballs comedies como esta, u otras como "pijama para dos", ahora todo es muy empalagoso, muy fácil y masticado para que el espectador solo tenga que reírse o padecer junto a los personajes y punto... Aunque siempre defenderé ese divertimento kitsch que es "Abajo el amor".

paulamule dijo...

Adoro esta película y es una de la que más veces he visto en mi vida. Recuerdo incluso un montón de diálogos de carretilla.
Cómo olvidar esa: "Mi fiel Amanda, adieu, adieu, adieu... Mi cruel Amanda........."

¡"Vive la diference"! y salud.

Lobo de Bar dijo...

Me pondría a hablar de la triste diferencia entre el humor muchas veces ácido e inteligente (aunque también en ocasiones trasnochado) de las películas mainstream en la época de los grandes estudios frente a las comedias de humor zafio que son los blockbuster de hoy, pero trataré de no hacerlo, por mi úlcera.

Möbius el Crononauta dijo...

David: sí, anda que no tengo yo para rescatar del olvido

El rey lagarto: justamente, una que hace mil que no veo...

SrNocivo: "abajo el amor"... mmm no caigo ahora cual es... ¿la de Reneé Zelwegger y el McGregor?

paulamule: claro que sí, viva la diferencia. Ese momento es antológico

Lobo de Bar: hombre el tiempo pasa y es inevitable que haya cosas trasnochadas... pero hay películas rodadas apenas hace 20 años que parecen más antiguas que el paraguas