sábado, 14 de agosto de 2010

El reinado de Elvis: 1966

1966 fue el año en que Elvis decidió probar el LSD. Tras haber engullido el verano anterior algunos pastelitos de hachís y otras delicias de marihuana, y haber devorado la obra de Timothy Leary y la referencial Las puertas de la percepción de Aldous Huxley, el cantante decidió que había llegado la hora de probar esa droga que abría la mente y te llevaba de viaje interior para encontrar nuevas respuestas en un universo de colores chillones. Pero antes de dar el paso definitivo había decidido observar los efectos de la droga en sus fieles mastines guerreros Red y Sonny West.

El plan era que los dos tomarían LSD mientras Elvis les guiaba en el viaje psicotrópico leyéndoles pasajes del libro de Huxley. Red empezó a ver las figuras de las paredes y cuadros moverse como seres pequeñitos, mientras que Sonny se miró en un espejo y se vio así mismo como un hombre lobo, todo esto mientras Elvis les exhortaba para que vieran a Dios y sus rayos luminosos. Entonces Sonny decidió salir fuera al jardín, y Larry Geller le acompañó. Sonny se puso a hablar con el perro de Elvis y Priscilla, para después arrancar una hoja de hiedra. Sonny levantó la hoja hacia el sol y pudo ver el pulso en las venas de la hoja, como un torrente sanguíneo, hasta que este cesó, como si la hoja se hubiera muerto. Por suerte estaba allí Larry, que sabía como tratar esos viajes, para calmarle, mientras dentro Red, totalmente ido, trataba de componer a su guitarra la "gran canción americana".

Tras probarlo con sus lugartenientes Elvis decidió pasar por la experiencia junto a Priscilla y Jerry Schilling, con Larry como maestro de ceremonias. Jerry se perdió para aparecer después bajo una pila de ropa de Elvis, mientras que el cantante trató de mantenerse estable todo lo que pudo. Priscilla en cierto momento se derrumbó y le espetó a Elvis que no la quería, que era fea y se puso a llorar desconsolada. Pero por lo general parece que la experiencia fue bastante tranquila, y Elvis no acabó en el tejado de Graceland creyéndose un dios dorado. Cuando los efectos empezaron a remitir encargaron unas pizzas y se pusieron a ver El tiempo en sus manos.

Terminadas las vacaciones el grupo incluida Priscilla volvió a Los Angeles donde se trasladaron a una nueva mansión, más íntima, que imitaba a un rancho tejano. Charlie Hodge, el viejo compañero de mili de Elvis, volvió al grupo tras haber hecho algunos trabajillos por su cuenta en los últimos años. Mientras rodaba el nuevo film insignificante de turno, donde el cantante interpretaba a un piloto de carreras, Elvis compró un autocar Greyhound dado de baja, que mandó remodelar con toda cantidad de lujos y un equipo de música de última generación. También compró una de las primeras cámaras de vídeo que había en el mercado, con la que no sólo grabó barbacoas y demás chorradas, sino que también rodó escenas bastantes más picantes junto a Priscilla. Y cuando no estaba Priscilla, grababa peleas gatunas de groupies en ropa interior.

Aparte de sus caprichos y sus rodajes Elvis recibió con agrado la noticia de que la RCA necesitaba más discos (uno de ellos navideño) y un par de sencillos. Tras el éxito de "Crying in the Chapel" todo indicaba que era un buen momento para grabar un álbum de gospel, la que probablemente era la música favorita del Rey. Con Charlie Hodge de nuevo a su lado para ejercer labores de ayudante musical, y la colaboración de Red, Elvis comenzó a preparar el disco con ilusiones renovadas.

Producto de ese proyecto más ilusionante que ninguno Elvis revivió su placer por la música y las jams improvisadas, y tan pronto entonaba alguna canción de sus cantantes y grupos de gospel favoritos como optaba por versionear el "Blowin' in the Wind" de Dylan. Odiaba la voz de Dylan y sus ideas políticas, pero como casi todo los artistas pop de la época respetaba enormemente su talento y sus canciones. Y cuando no pinchaba lo último de esos melenudos Rolling Stones escuchaba a Caruso, Lanza, Hank Williams o Aretha Franklin. A quien más admiraba era a Jimmy Jones, la voz solista de grupo góspel Harmonizing Four, y estaba decidido a tenerlo en sus próximas sesiones de grabación.

Terminado el rodaje en abril, la comitiva partió hacia Memphis con el nuevo bus como atracción principal, que Elvis condujo personalmente casi todo el trayecto. Cuando paraban en un motel Elvis hacía que le llevaran el pesado equipo de reproducción de vídeo a su habitación donde revisaba las cintas que había grabado con la cámara.

A finales de mayo Elvis tenía que entrar en el estudio para grabar el álbum gospel. Se enfureció cuando se enteró de que no se había podido localizar a Jimmy Jones, pero Tom Diskin, asistente del Coronel, le sugirió a los Imperials, un nuevo supergrupo góspel (los Cream espirituales) con los que seguro podría trabajar de forma satisfactoria. Elvis también pidió a los Jordanaires, a una soprano y dos coristas. Otra novedad para aquellas sesiones fue la entrada del joven productor Felton Jarvis, llamado por el productor jefe de la sección de la RCA en Nashville, Chet Atkins. El veterano músico y productor de country estaba cansado de supervisar a los controles las largas sesiones de Elvis, con lo que decidió llamar a Jarvis, en quien confiaba plenamente. Jarvis había trabajado como impresor, y tras una fugaz carrera como músico había entrado a trabajar en la NRC como impresor de partituras. Con el tiempo acabó ejerciendo funciones de ingeniero. Su carrera comenzó a despegar tras impulsar la de Gladys Knight & The Pips, y tras pasar por la ABC llegó a la RCA de la mano de Atkins, con quien trabajó produciendo a Willie Nelson y otros artistas.

Lo primero que impresionó a Elvis (y a muchos otros que le conocieron) de Felton fue su entusiasmo y su energía. Y el productor comenzó a ganarse al cantante cuando entendió lo que Elvis quería sus discos: el sonido de los Beatles. Como viejo fan del Elvis rockero de los 50, Felton era totalmente consciente de la decadencia musical del cantante, y estaba dispuesto a remediar a eso. Elvis y Jarvis conectaron en seguida.

La primera sesión comenzó a las diez de la noche con el tradicional góspel "Run On", que Elvis había escuchado a los Golden Gate Quartet. Bastaron siete tomas. Luego siguieron con "How Great Thou Art", un tema sugerido por Charlie Hodge. Elvis creía en el tema, y lo atacó como hacía tiempo no cogía una canción. El entusiasmo del cantante era evidente para todos. Alejado por fin de las tediosas bandas sonoras, los que le conocían bien pudieron ver aquella noche al Elvis de los viejos tiempos, al Elvis de "Crying in the Chapel", al Elvis capaz de transmitir millones de emociones con una sola vibración de su voz. La sesión siguió con otros temas como "Where No One Stands Alone" o "Down in the Alley", y de repente en el ambiente de aquel estudio parecía volver a flotar el espíritu de las primeras grabaciones del cantante, con Felton ejerciendo de Sam Phillips, pidiéndole al cantante, cuando hacía falta, un poco más. Era una noche "caliente", lo cual quedó demostrado cuando los Imperials acabaron su jornada contractual a las cuatro de la madrugada, pero Elvis, Felton y los músicos decidieron seguir. La noche acabó con una petición de Elvis, "Tomorrow Is A Long Time", un tema de Dylan todavía no publicado por el genio de Minnessota que Elvis había conseguido a través del álbum Odetta Sings Dylan de la cantante folk del mismo nombre.
Al día siguiente el cantante llegó más temprano que de costumbre, lo que dio a un recién llegado, el pianista sustituto David Briggs, la oportunidad de trabajar con el Rey. El entusiasmo también reinó aquella noche y aunque el ritmo de trabajo fue más lento se siguieron grabando más temas, entre ellos varios espirituales tradicionales y recientes éxitos góspel, de entre los que llegaron al disco temas como "Farther Along", "So High" o "In the Garden". Por ejemplo el tema de Dylan nunca llegó al álbum por problemas de derechos. Tras otra noche más de trabajo la última de las cuatro sesiones de grabación fue bastante decepcionante. Parecía que no quedara nada por hacer y Elvis no mostró entusiasmo en ningún momento. De todas formas tenían material más que suficiente para el álbum de góspel. Y el cantante confiaba en un futuro musical más brillante junto a Felton Jarvis. Sin embargo, cuando en junio llegó la hora de volver a colaborar juntos, el primer día Elvis decidió quedarse en casa y dejó a todos plantados. Finalmente Elvis llegaría a grabar un par de sencillos y, descartado ya el álbum navideño, se optó por grabar un tema navideño compuesto por Red, "If Every Day Was Like Christmas". Después Elvis se largó a casa dejando atrás un Felton algo confuso. De todas formas más tarde el cantante le escribió una carta agradeciéndole su trabajo, y citando al general McArthur con un "volveré". Desde luego en la RCA esperaban que volviera pronto. Con sólo un álbum de góspel en las manos, una cara para un single navideño y un par de sencillos ramplones, se podría decir que se sentían estafados. De todas formas eso era asunto para el Coronel; el 28 de junio Elvis estaba de vuelta en Hollywood para comenzar su próximo rodaje, Doble problema.

En Los Ángeles, y por mediación de George Klein, Elvis y la pandilla tuvieron la oportunidad de salir de juerga para acudir al concierto de Jackie Wilson, uno de los
cantantes a quien más admiraba Elvis. También por mediación de Klein el Rey del rock and roll se encontró con el Padrino del Soul. Elvis había quedado impresionado por la actuación de James Brown en el programa televisivo The TAMI Show, y así se lo hizo saber a Brown cuando los dos se conocieron tras el concierto de Wilson. Desde fue uno de esos encuentros en la cumbre entre dos artistas sin igual. Como el de Elvis con Wilson. Elvis le expresó su admiración, y al preguntarle el cantante a Wilson por su magnífico sudor, Jackie le contó el secreto de ese sudor que volvía loco a las chicas: pastillas de sal. Fue un truco escénico que Elvis utilizó años más tarde en Las Vegas. Apenas tres semanas después de terminad el rodaje, en septiembre Elvis empezaba a rodar otro film rápido, Easy Come Easy Go, que incluía la canción "Yoga Is As Yoga Does", una pequeña burla del Coronel hacia el peluquero gurú Larry Geller.

La canción y la escena eran una buena representación del nivel al que estaban llegando las películas de Elvis. El cantante llevaba tiempo lamentándose de la situación, aunque por supuesto se guardaba sus quejas para su entorno próximo. Hacía tiempo que había asumido que nunca llegaría ese papel a la altura de los de sus adoras Monty Clift o James Dean, y trataba de sobrellevar los rodajes haciendo lo que le decían y tratando de pasárselo bien. Pero la diversión en los rodajes comenzaba a brillar por su ausencia, y tanto las películas, como los discos, cada vez recaudaban menos, a pesar de que el Coronel no dejara de decirle que todo estaba controlado. Lo peor era la sensación de sentirse como un payaso. Elvis consideraba que cada vez saltaba más a la vista que él era el hazmerreír de Hollywood, y por ello la mecha de su paciencia respecto al Coronel se acortaba cada vez más.

Lo que de momento le salvaba de la desesperación eran sus caprichos. Tras la meditación y las motos, llegaron los caballos. Elvis le había a comprado a Priscilla un caballo para que paseara por Graceland, y luego le habría comprado otro a la mujer de Jerry Schilling para que la acompañara. Elvis no tardó en comprar caballos para todos, y para albergarlos hizo sitio en Graceland para construir un establo. El caballo de Elvis se llamaba Sol Naciente, con lo que el cantante decidió bautizar al establo como Casa del Sol Naciente.

El evento más importante de aquellas Navidades, entre caballos y trajes vaqueros de lujo, fue la petición de mano de Elvis. El cantante había tratado de alargar su soltería todo lo que había podido, pero hacía ya un tiempo que Priscilla, y sobretodo su padre, no dejaban de recordarle la promesa que había hecho. Hasta el Coronel le había dicho que se casara de una vez. Finalmente Elvis sacó los anillos de la caja fuerte de la joyería donde los había dejado languidecer durante meses, fue a la habitación de Priscilla y se declaró. Aquellas Navidades Elvis Presley se convirtió por fin en un hombre prometido.

9 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Sin contar sus infumables bandas sonoras, Elvis con la ayuda de Felton grabó excelentes temas ese año. Ese "If everyday was like Christmas" es mi tema de navidad preferido y lo mejor estaba por llegar cuando todo Cristo pensaba que estaba acabado...

saludos.

paulamule dijo...

¿Pizzas para el bajón de tripis?
Ja, ja, ja. Menuda combinación.
Ya decía yo que esta comida italiana no era buena para nadie. Mira Elvis como acabó.
Salud.

Eurice dijo...

El lunes hará 33 años de su desaparición, buena forma de evocarlo My Lord, es por eso que tengo su música en el desván durante este mes.
Viviera como viviera siempre será el Rey.
Besos

Adrian Vogel dijo...

Apasionante y profundo curro el que te estás pegando sobre Elvis. Sólo puedo decir GRACIAS.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

LSD, cintas guarras caseras, pelis denunciablemente malas, jarl, esto se pone oscuro y muy interesante, Crononauta, te lo juro por Priscilla. Gracias y más gracias.

Candela dijo...

Acabo de acordarme de que uno de los periodicos de hoy regalaba un dvd de una de sus pelis... voy a bajar a la tienda a ver si aun no es demasiado tarde...

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: yo antes me quedaría con "Blue Christmas", aunque mi tema navideño favorito es de lejos "Back Door Santa"... pero ese no es de Elvis jeje

paulamule: pues a mí me sienta bien... creo jaja

Eurice: no hay mejor excusa para recordar su música que este mes, desde luego

Adrian: de nada. Es un placer que la gente aprecie estas entradas. Yo, encantado

Aitor: jajaja cuando lleguen los 70 no hace falta que me beses los pies...

Candela: ¡espero que fuera de las buenas! jaja aunque las otras casi son más entretenidas y alucinógenas

padawan dijo...

Estos años están siendo muy interesantes, me encantan las historias de las compras alocadas de Elvis... ¡menos mal que no compró un autobús para cada uno!

Möbius el Crononauta dijo...

pues sí, ya es raro en él, ciertamente