miércoles, 4 de agosto de 2010

Dibujos desanimados (VIII)

Las aventuras de Teddy Ruxpin: Serie animada de aventuras en las que mi profesor de Lingüística de la Uni, un oso con nombre de teclista de grupo progresivo setentero y un gusiluz gigante viajan por el mundo (no recuerdo si iban en tren, por el dibujo diría que iban en un barco con ¿ruedas? de repuesto) desfaciendo entuertos y repartiendo buen rollo. Claro que sí, ésta era una de esas series que enseñan a los niños lo que está bien y lo que está mal, a saber: ayudar a cruzar la calle a un cieguito está bien, pero gastarse 500 euros en una escobilla del water está mal. Ayudar a cruzar las Puertas de la Percepción a un cieguito está bien si en ese Estado (no necesariamente de consciencia) está permitido el consumo de LSD es bueno, pero montar una trama a tu gurtel es malo. Que el cieguito resulte ser Zatoichi y te haga un masaje para después librarte de los matones de tu escuela es bueno, pero imaginarse a la Pajín encuerada y con látigo cabalgando tu caballito de madera de la niñez mientras respiras oxígeno por una mascarilla, eso no sé si es bueno o malo, pero enfermizo, un rato. ¡Pero yo no lo sabría si no fuera por Teddy Ruxpin! ¿No es maravilloso ese pedazo de trapo animado?

Karate Kid: si quiere usted llevar a cabo una adaptación animada de cualquier peli de tiros, patadas o espadazos de los ochenta, éstos son los pasos a seguir, éstos, los pesos que meter en mi bolsillo, estos otros, los pisos francos que nunca mienten, y aquellos, los posos de café con los que adivinaré su futuro.

Uno: adquiera los derechos, o vayáse a un paraíso fiscal sin ley ni son.

Dos: Contacte con el gremio ¡No puedo creer que sea una Escuela de guionistas! y fiche a un guionista barato que vive entre cartones y le roba el bocata a los niños. No se preocupe, todos son guionistas baratos. De hecho, la mayoría serán ex-reclusos cuyos abogados la cagaron.

Tres: hable con los de Carolco, aunque no le produzcan nada, (bueno, urticaria, tal vez), seguro que le venden unas bonitos aros de ducha.

Cuatro: contacte con una peluquería asiática que es en realidad una casa de masajes con finales felices ¿cómo creen que se quedó ciego Zatoichi? y en la trastienda seguro que podrán falicitarle uno o dos animadores y dibujantes a los que podrá controlar a su antojo enseñándoles el número de la Policía, siempre que pague a los mafiosos de turno, claro.

Cinco: no se preocupe por la calidad de los dibujos. El solo nombre de la película atraerá a niños despistados y a frikis que nunca han paladeado la dulce miel del buñuelo del amor. De hecho, ya casi lo tiene todo hecho: puede aprovechar para relajarse en su hamaca o poniendo los pies en su mesa de despacho, con la foto de su familia a la derecha y las piernas de su secretaria jamona a la izquierda. Sí, doy por hecho que es usted un hombre, o una mujer machuna. Total, como las mujeres maduran antes, dudo que alguna tuviera la brillante idea de hacer dibujos de Karate Kid.

Seis: asegúrese de que los guionistas y los dibujantes añaden a un personaje femenino inexistente en la peli original. Si no, corre el riesgo de que sea prohibida por los Ancianos de los Dibujos y The Hawk.

Siete: en un fondo azul puede pintar un círculo amarillo sobre el que presentar a sus personajes, quienes pueden adoptar una postura de "en sus puestos" en una carrera de bailes yeyé.

Ocho: estrene su cochambrosa serie y espere a que lleguen los millones, o a que lleguen millones de denuncias, abogados y policías.

La flor de los siete colores: Una niña descendiente de las hadas viaja con su perro y su gata por Holanda, o el mundo, buscando una flor de siete colores y convertirse en la Reina de las Hadas. Por supuesto la chica no puede andar por los tulipanes como si tal cosa, ni siquiera poniendo cuidado en no chafar esas bonitas flores, no. Correrá por ahí pegando unos saltos que ni Michael Jordan, destrozando la plantación de tulipanes de algún pobre señor holandés. Pensándolo bien, se joda el señor holandés, que su selección de fútbol jugaba más sucio que los coltivís esos. Oooh no, tenía que adivinarlos en orden además. Y toma patada en el plexo superior. En fin, que sí, supongo que esta serie era la moñada máxima.

Foofur: ¿un perro azul? ¿por qué azul? ¿existen perros azules? ¿y eso de la derecha, qué es? ¿un perro con peluca? ¿un travestido perruno? ¿nadie podría darle de comer al gato? ¿era Foofur un padre soltero? ¿eso de ahí es un perro enratonao? ¿no tenía yo nada mejor que hacer las sobremesas de los sábados? ¿y los cubresillas de los domingos? ¿cuántas familias podrían alimentarse de la carrillada de Foofur? ¿las harían en salsa o al pil-pil? En fin, éstas y otras preguntas quedarán sin respuesta, y se perderán como lágrimas en la arena, ay en la arena cayó tu lágrima.

El pequeño Draculín: No, no es Paco Camps y su conciencia en Halloween, es peor, ¡El pequeño Draculín! Ha cruzado océanos de tiempo para darnos grima. Irritante hasta la eternidad. Aunque, ¿quién dice que el PP valenciano no vaya a ser eterno también? ab aeterno.


T. Rex: no, nadie ha decidido animar las aventuras de Marc Bolan y su combo. Esta serie iba de unos dinosaurios cibernéticos en plan Tortugas Ninja que van por la ciudad haciendo de su cola un sayo. Y no sé que más decir. Estoy empapado en azúcar y creo que me vendrá bien una dosis de dibujos ultraviolentos y obscenos en plan Urotsukidoji. ¿Recordáis aquellos tentáculos? La unión hace la fuerza...

9 comentarios:

Candela dijo...

Pues no he visto ninguno!!! Jajajajajjaaa. Vamos, es que la mayoria ni me suenan, me da a mi que a esas edades ya estaba yo en otras cosillas... XDDD

dvd dijo...

Yo creo que Camps, Pajín y Zatoichi son personajes de un crossover censurado de "Negro sobre blanco"... Título homo-xenófobo donde los haya. Supongo que el Dragó se enfrascó en una disputa extrasensorial con Jodorowsky y Panero se inmiscuyó desde la dimensión Mondragonera, lo que provocó una disrupción erótico-científica y nos condenó a todos a la pérdida irremisible de la UHF como elemento de poder...

Eurice dijo...

NO CONOZCO ESA SERIE:(
No puedo opinar.
Besos My Lord

PEPE CAHIERS dijo...

"¿Nadie podría darle de comer al gato?". Ja, ja, ja... es que viendo al gato no me extraña, supongo que se volvería anorexico para llamar la atención entre tanto chucho.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Por suerte nunca vi nada de esto, y pensaba que mi cerebro no estaba irreparablemente dañado, pero esa imagen de la Pajín creo que ha fumigado lo poco que quedaba en su interior, maldito seas. Aunque es una pena que nunca pudiese disfrutar de 'Foofur' y ese perro travelo rubio y el gato alambre, o de los T. Rex, aunque por alguna siniestra razón me suenan... creo que tendré que hacer terapia regresiva a lo Axl Rose para sacar esos recuerdos traumáticos de mi interior, dammit. Ah, el LSD.

Aura dijo...

Me ha dado la fiebre después de leer su post de buscar series tan entrañables para mi memoria como las que cita. Qué bonicas...

Rune dijo...

Muaaaaahahahahaha, pero qué bueno! jijijiji, qué risa. Si es que... menudas series nos hemos tragado...

Saludos!

Gary dijo...

Madre mia, ya no me acordaba de estas series...Cuan lejos quedó la infancia..Jajajajaa

Möbius el Crononauta dijo...

Candela: debe ser cierto eso de que las chicas maduran antes, como Cartman

dvd: ¡yo no lo habría dicho mejor! todo se reduce al continuo del espacio-tiempo y el jamón interestelar

Eurice: tal vez debieras alegrarte de no conocerlas

Pepe Cahiers: unos chuchos sin genética antigatuna, por otra parte

Aitor: obvio es decir que la Pajín sustituirá a la ballena en tus pesadillas. LSD, causa y solución de todos los problemas

Aura: ¿verdad? bueno algunas más bonicas que otras.

Rune: al igual que los chavales de hoy, nos tragábamos lo que nos echaran. Gracias por pasar y comentar

Gary: ¡demasiado!