martes, 13 de julio de 2010

Los hombres que caminan sobre la cola del tigre (1945)

En una Japón atenazada y asolada por la guerra, en la que los menos fanáticos esperaban con angustia una derrota segura, Akira Kurosawa proseguía con una carrera tras un debut que apuntaba buenos momentos, tendencia que se confirmó con su segundo film, La más bella. Sin embargo con La nueva leyenda del gran Judo, una secuela de su debut rodada a regañadientes, el director daba un paso atrás en su carrera. El film quedó lastrado por un guión pobre, una producción paupérrima y un antiamericanismo mucho más marcado que en cualquier otro trabajo de guerra de Kurosawa, aunque el ataque al enemigo de Japón quedaba muy lejos de las parodias crueles que en Hollywood se hacía de los japoneses.

Al fiasco de La nueva leyenda del gran Judo le siguió un momento feliz: Kurosawa contrajo matrimonio con la actriz Yôko Yaguchi, que había trabajado con el director en La más bella (Yaguchi es la presidenta del grupo de trabajadoras). Dicen que las peleas entre Kurosawa y Yaguchi durante el rodaje fueron constantes, y que un amigo le aconsejó que aquella mujer era justo lo que necesitaba. Fue una relación rápida, y Kurosawa describió años después su pedida de mano con más bien poco romanticismo, hablándole a Yaguchi de que si llegaba la Honorable Muerte de los Cien Millones (esto es, si Japón perdía la guerra, todo el país debía suicidarse en nombre de su emperador), sería interesante haber probado antes eso del matrimonio. Probablemente la cosa fue bastante más convencional de lo que a Kurosawa le habría gustado, pero tenía que mantener su imagen de "el Emperador". Como síntoma del Japón en el que vivían, al día siguiente de la boda un incendio en la casa de Kurosawa destruyó las fotos y todos los demás recuerdos del enlace. Otro reflejo de la sociedad nipona de entonces fue que tras la boda Yaguchi se retiró del cine para ejercer sus funciones de ama de casa.

Cuando su proyecto de un drama histórico se vino abajo por la falta de presupuesto (el estudio ni siquiera podía conseguir caballos), y que en parte se convertiría años más tarde en Kagemusha, Kurosawa buscó en seguida algo más barato que poder rodar. Encontró su historia en una vieja anécdota histórica que se había llevado al teatro kabuki y al teatro Noh. Kurosawa tomó cosas de las dos obras para elaborar su guión.

El rodaje de Los hombres que caminan sobre la cola del tigre fue bastante difícil. Apenas sí pudieron rodarse exteriores, y la mayoría del film transcurre en decorados que simulan bosques y otros espacios abiertos. La luz se cortaba cada dos por tres a causa de los bombardeos, y las células energéticas tenían tan poco potencia que muchas veces no se podían rodar planos con varios personajes a la vez por culpa de la débil iluminación. Aparte de las restricciones de comida que provocaban desmayos y agotamiento en el equipo. Durante el rodaje de la película estallaron las bombas atómicas, y cierto día de agosto Kurosawa y el resto del equipo fueron llamados por los directivos de la Toho para oír la radio. Por primera vez escuchaban la voz de su emperador, anunciando la rendición de Japón. Tras la rendición comenzó la ocupación norteamericana, y por el rodaje comenzaron a pasarse muchos marinos norteamericanos. Un día visitó el plató nada más y nada menos que John Ford, a quien Kurosawa admiraba mucho, pero el director nipón no cayó en la cuenta hasta varios años más tarde, cuando coincidió con Ford en algún evento cinematográfico.

Con una producción tan pobre Kurosawa no pudo hacer muchos malabarismos técnicos, pero si por algo destaca Los hombres que caminan sobre la cola del tigre es sobretodo por las interpretaciones de los actores, sobre quienes recayó el peso de la película. Varios de los intérpretes eran ya habituales en las películas de Kurosawa, como Susumu Fujita, Denjiro Okochi o Takashi Shimura, aunque en esta ocasión fue Okochi quien más destacó, junto al cómico Enoken, que aportó ligereza al film con su papel de un porteador y guía que desde su aprecio a la vida (comparado con el resto de los personajes, que son guerreros disfrazados) ayuda a los falsos monjes a proseguir el camino con alguna que otra argucia. En cierto modo en el film Enoken podría ser considerado como una especie de C3PO.

Aún limitado por la producción y el rodaje en estudio, Kurosawa logró, mediante los posicionamientos de la cámara y el montaje, evitar la sensación de teatralidad, logrando en gran parte de la película que el espectador no se crea sentado frente a un decorado pintado, que en definitiva es el horizonte que se ve en el 99% del film. Aunque seamos conscientes en todo momento de lo artificioso del paisaje, Kurosawa logra crear mediante una sutil técnica una falsa sensación de perspectiva y falsos campos abiertos. El principal triunfo de Kurosawa en Los hombres que camiman sobre la cola del tigre es, precisamente, el evitarle al espectador la contínua sensación de estar ante el escenario de un teatro.

7 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Kurosawa no lo controlo apenas pero podía adentrarme en su mundo con ésta ¿no?

Saludos.

Aura dijo...

Con estos nombres de película tan poéticos, ¿quien se resiste?

Lobo de Bar dijo...

Más Kurosawa, bien, bien.

¿Qué tal está el libro que estás leyendo? Lo tiene mi señor hermano por ahí y estoy pensando en mangárselo.

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: supongo que podrías, aunque yo antes probaría con algo como "Rashomon", "Los siete samurais", "La fortaleza escondida" o sus films posteriores en color, "Dersu Uzala", "Ran", y demás.

Aura: ¡toda resistencia es inútil!

Lobo de Bar: pues mangáselo porque es todo un señor libro, el escritor sabe lo que se dice y está lleno de datos por todas partes

padawan dijo...

Esta no la he visto, pero la reseña ha hecho que me pique la curiosidad.

En lo económico, para mí Kurosawa es un maestro en hacer muy buenas películas con medios bastante escasos, supongo que muy pocos directores actuales sabrían que hacer con los presupuestos más holgados que manejó el bueno de Akira... al final, para rodar algo como Rashomon no hacen falta miles de millones de dólares, ¿no?

Möbius el Crononauta dijo...

Totalmente cierto. Aunque dentro de la media japonesa sus películas, paradójicamente, solían ser caras. Pero nada comparado con cualquier producción de Hollywood, claro.

David C. dijo...

Gracias por todos los alcances acerca de como se hizo la película, uno amplia su pensamiento acerca de la misma.