viernes, 9 de julio de 2010

El reinado de Elvis: 1962

A principios de año Elvis regresaba contento a Graceland. Por fin Vernon y Dee se habían mudado a un nuevo nidito de amor situado detrás de la mansión. Sintiéndose de nuevo como en casa, el cantante siguió su rutina habitual junto a sus chicos hasta sus primeros compromisos en el estudio, hacia marzo. Mientras, el Coronel negociaba un nuevo contrato. Le sacó a la RCA 200.000 dólares en concepto de derechos hasta 1966, que se repartió con Elvis con el habitual 75/25. En abril el cantante partía hacia Hawái para rodar un nuevo film, ¡Chicas, chicas, chicas!, cuyo título dejaba bien a las claras que no se trataba precisamente de una película profunda en plan Lolita de Kubrick.

Cuando no rodaba o grababa Elvis seguía en una fiesta perpetua con Red, Sonny y los demás. Los domingos solían jugar al fútbol en interminables sesiones de partidos a dos o tres anotaciones, en los que la pandilla agotaba a cualquier invitado que pasara jugar, gracias a las anfetaminas. Los ligues del fin de semana iban a verles jugar, y evidentemente la regla número uno era que Elvis no debía sufrir daño alguno, de lo que se encargaban Red y Sonny a base de placajes. Para matar el tiempo Elvis también había mandado montar una cristalera trucada en la cabaña de la piscina, donde él y los demás chicos espiaban a las invitadas mientras se cambiaban para el baño. El cantante también le cogió afición a viajar por California en una lujosa autoracavana Dodge totalmente personalizada.

Pero todo eso tuvo que dejarlo a un lado momentáneamente cuando llegó de visita Priscilla. Tras completar algunas grabaciones entre marzo y mayo, Elvis y aquella chica que había dejado en Alemania se reunieron tras dos años de llamadas y de muchas cartas. Las negociaciones con el padre de Priscilla habían sido difíciles, y finalmente habían cedido, pero imponiendo estrictas condiciones. Por supuesto, la chiquilla no residiría en la misma casa que el cantante. Elvis la alojó en casa de una familia amiga, aunque Priscilla pasaba con su amorcito la mayor parte del tiempo.

La llegada a Graceland fue algo desilusionante para Priscilla. No tuvieron intimidad ninguna tras tanto tiempo separados. Elvis se la presentó a la Memphis Mafia casi como un trofeo, y todos se quedaron epatados por su belleza y su increíble elegancia natural. El período de adaptación no fue fácil para la chica. Desde luego los horarios del rock and roll no son los mismos que el de la hija de un militar destinado en Alemania. Finalmente para seguir el ritmo de la panda Priscilla comenzó a tomar estimulantes y somníferos, de cuyas inofensivas propiedades le habló Elvis como hacía con cualquiera que quisiera escucharle. Y evidentemente quien quisiera estar a su alrededor le escuchaba. Cierto día, Elvis le puso a Priscilla unos másters de sus últimas grabaciones en el estudio. Al preguntarle su opinión, Prisiclla dijo que estaban bien pero que preferiría algo más del viejo rock que hacía en los 50. Elvis estalló hecho una furia y salió de la habitación dando un portazo, dejándola boquiabierta y arrepentida. De todas formas, por lo general, la estancia de Priscilla en Memphis fue bastante bien y, como ella misma relató en su libro sobre el cantante, a pesar de sus ruegos, Elvis se obstinó en su código sureño y en su promesa al padre de Priscilla, y cuando en julio la chica volvió a Alemania, tras pasar unos días en Las Vegas, Priscilla seguía siendo tan virgen como lo había sido a la ida.

Tras la partida de Priscilla la larga relación entre Elvis y Anita Wood llegó a su fin. Cualquier esperanza que Anita hubiera podido albergar respecto a Elvis acabó por desvanecerse tras la visita de la joven Beaulieu. Elvis seguiría viendo a decenas de chicas y seguiría teniendo a Priscilla como su único amor. Si Anita quería una familia tendría que buscar en otro sitio. No fue la única relación que se rompió aquel verano. En junio Elvis se peleó con Lamar, quien estuvo fuera del grupo durante varios meses.

Una nueva película llevó a Elvis y su grupo a Seattle y la Exposición Universal, donde sucedía la trama del film (en el que debutaría con ocho añitos Kurt Russell, quien con el tiempo interpretaría al propio Elvis). Durante su estancia en el estado de Washington Elvis se divirtió vaciando de muebles sus habitaciones de hotel, para acto seguido llamar al servicio de habitaciones. Cuando el espantado botones salía corriendo a por el gerente, los chicos lo recolocaban todo, ante el asombro del pobre botones.


Kurt Russell pateando a Elvis

El rodaje continuó entre las típicas bromas y trastadas de la Memphis Mafia, quienes solían aparecer en algún cameo aquí y allá en las películas de Elvis. Red West iba más allá, y trabajaba de doble en películas y series, y era uno de los chicos que más cameos solía hacer, aunque con el tiempo llegó a tener papeles con frase, llegando a tercer, cuarto o quinto secundario (de hecho le podéis ver en la mítica De profesión, duro).


Priscilla, belleza y glamour

Tras rodar las últimas escenas, la banda se marchó a La Vegas a principios de noviembre, donde permanecieron dos semanas, algo menos de lo habitual. Tras regresar a Memphis Elvis quedó decepcionado cuando una ansiada gira (la primera en tres años) se vino abajo tras la imposibilidad de que Parker y la RCA llegaran a un acuerdo.

Para Navidad Priscilla regresó de nuevo de visita, pero esta vez la estancia fue mucho más corta. Los dos querían estar juntos, y pasar esas fiestas hogareñas con la espada de Damocles de su marcha en el ambiente fue desesperante. Elvis le regaló a ella un caniche, para despedir el año se hicieron los típicos fuegos artificiales en Graceland, y una fiesta privada que tuvo lugar en el Manhattan Club. Presley se emborrachó (aunque nunca llegó a tener una permanente botella en la mano a lo Keith Richards, Elvis comenzó a beber de tanto en tanto) y tuvieron que llevarle a casa. Allí con el calentón Elvis y Priscilla casi se acuestan, pero de nuevo la pelvis del gran hombre se mantuvo quieta aquella noche. Cuando llegó el momento de que Priscilla regresara la pareja se despidió entre lágrimas, y Elvis se decidió a hacer lo que fuera para que Priscilla pudiera por fin estar a su lado sin condiciones.

6 comentarios:

David dijo...

Ahora que supongo que voy a tener unos días (espero que no muchos) desocupados... igual voy poniéndome con estas entradas por etapas sobre Elvis (que debo confesar que exceptuando alguna que otra ojeada, me las salté).
Un saludo.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

"Cuando el espantado botones salía corriendo a por el gerente, los chicos lo recolocaban todo, ante el asombro del pobre botones"

¡¿Pero esto qué es?!

Un poco de Tommy Lee y Nikki Sixx les daba yo a estos. Y eso de Priscilla, el calentón y la pelvis de Elvis... un poco de Vince Neil les daba yo, dammit. Por cierto, giga moño de Priscilla a lo Amy Winehouse, jarl.

Sr Nocivo dijo...

Tendré que leerme todas las entregas sobre Elvis, aunque ya le advierto que esta me ha parecido muy interesante, en parte por su prosa.

ROCKLAND dijo...

¡Mítica foto de Kurt con el Rey!

Sigamos con la entraga que esto mola un huevo.

Saludos.

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Gracias de nuevo. Me lo estoy pasando genial leyéndote.
Desgraciadamente, estos 1960-61-62 etc. son tristes, el reloj iba corriendo y al Elvis rockero se le pasaba el arroz.

¡Saludo!

Möbius el Crononauta dijo...

David: pues nada si te animas, ahi están

Aitor: jajaja ya ves, Elvis no esnifaba filas de hormigas como Ozzy ni atacaba niñitas como Dickey... pero que conste que no hemos tocado fondo

SrNocivo: pues muchas gracias

Rockland: ¡mitiquísima!

RnR Outlaw: es un placer. Se pasaba el arroz, pero hey, ahí estuvo ese comeback y lo que vino después...