miércoles, 28 de julio de 2010

El perro rabioso (1949)

Tras la tercera y más larga huelga en los estudios Toho, que significaría el principio del fin del poder de los sindicatos comunistas, Akira Kurosawa había tratado de mantenerse activo mientras se solucionaba el conflicto. Había dirigido una obra de teatro, y durante el cese de actividad había aprovechado para fundar una compañía de producción junto a otros directores. En co-producción con los estudios Daiei Kurosawa se encargó de dirigir el primer film de la recién fundada compañía, Shizukanaru ketto, una adaptación de una obra de teatro que sirvió para poner por primera vez a Toshiro Mifune lejos de los papeles de gángster. Las Fuerzas de Ocupación obligaron a cambiar el oscuro final de la película, y por lo general Kurosawa no quedó demasiado contento con el resultado de la cinta.

Para su siguiente proyecto Kurosawa decidió rodar un film policíaco, situado, una vez más, en el Japón de posguerra. Para elaborar el guión el director juntó fuerzas esta vez con Ryuzo Kikushima, un escritor que se convertiría en un estrecho colaborador en los siguientes veinte años. Kurosawa era un gran fan del género policíaco, y le encantaban las novelas de George Simenon. Con El perro rabioso Kurosawa quería rodar una historia de ese estilo, en la que el espectador sigue paso a paso junto con el investigador las pistas que le llevan finalmente al criminal.

La trama gira alrededor de un Colt que le es sustraído en el autobús al novato detective Murakami (interpretado por Mifune). Tras los créditos iniciales en las que aparece un perro jadeante, Kurosawa nos sumerge directamente en la trama con una voz en off que explica el caso a la par que se suceden las imágenes del robo. La introducción de la película podría recordar a un típico comienzo de Hitchcock si no fuera porque el director japonés no se conforma con presentar la historia de una forma puramente visual. Una vez planteada la simple trama el resto de la película girará alrededor Murakami y su investigación, a la que se sumará el veterano detective Sato (un estupendo Takashi Shimura que, salvando las muy abismales distancias, logra conformar a una especie de policía tranquilo como si de un Colombo nipón se tratara). La investigación pronto les llevará a una clave que se centra en una bailarina de cabaret, interpretada por la adolescente Keiko Awaji, bailarina en la vida real que debutaba en el cine con esta cinta.

El perro rabioso es un interesante policíaco de Kurosawa, con una primera parte en la que se construye la historia a través de Mifune (todavía no acabado de refinar del todo como intérprete, aunque aquí el actor se muestra más intimista dentro de su particular modo visceral de actuar) y sus sentimientos por la pérdida de su arma y las posibles consecuencias. Durante esta parte el ritmo es pausado, comtemplativo a la vez que explicativo, y para meter al espectador en la mente de Murakami Kurosawa no duda en dedicar casi diez minutos de película a seguir al detective (o más bien a sus piernas, que por cierto fueron dobladas en casi todas las escenas por un amigo de Akira, Ishiro Honda) por varios mercados, siguiendo una pista con la que adentrarse en el mercado negro de armas. En la segunda parte del film el ritmo es más ágil, más genuinamente policíaco, mientras el personaje de Shimura prácticamente se convierte en protagonista, sobretodo gracias a la excelente caracterización del actor.

Respecto a El perro rabioso personalmente prefiero otros films de la época o un policíaco posterior de Kurosawa como El infierno del odio, pero la película desde luego es interesante para cualquier fan del director nipón, y especialmente su segunda parte, más genuinamente policíaca, puede interesar a quien desee ver una muestra clásica del género en el cine japonés. Por último, merece la pena echarle un vistazo a El perro rabioso aunque sólo sea por Takashi Shimura, un actor que no tenía nada que envidiarle a Mifune como intérprete.

4 comentarios:

Lobo de Bar dijo...

A mí me parece que esta peli, como El ángel ebrio, son dos fantásticos anuncios de lo que vendría después (esperaremos con ansia las próximas entradas).

Y creo que los policiacos de Kurosawa (que no están entre sus obras más conocidas) son quizá lo mejor del género fuera de EE.UU. y Francia. El infierno del odio que mencionas me parece una obra maestra.

Aceptamos Shimura como actor no eclipsado por Mifune :p

Sr Nocivo dijo...

Le agradezco estas entradas, siempre me gusto el cine y gracias a usted estoy haciendo grandes descubrimientos.

Möbius el Crononauta dijo...

Lobo de Bar: pues sí, Kurosawa ya estaba dando muestras de lo que nos venía encima, aunque por alguna razón disfruto más con "El ángel ebrio" que con "El perro rabioso". Y es que "El infierno del odio" está muy por encima. Para entonces Kurosawa ya era un grande.

Y sí, hay que aceptar eso sobre Shimura jejeje

SrNocivo: pues de nada y gracias a ti por apreciarlo. Es un placer ser útil a la sociedad jajaja

David C. dijo...

Kurosawa con esa gran dupla Mifune-Shimura se hizo películas geniales.