viernes, 2 de abril de 2010

El día de los tramposos (1970)

Pues para este acueducto santeril, y para aquellos que no os vayáis de cucamonas a conocer nuevos lugares y placeres, no os propongo un peplum (aunque bien pudiera hacerlo, pero quede para otra ocasión) sino un western satírico, de esos que comienzan con una canción de musical y arreglos jazzísticos (que parece que no pero es pegadiza, cada vez que veo la peli me quedo unos días canturreándola), y que siguen con una historia no muy típica. Os hablo de El día de los tramposos, uno de esos últimos trabajos que rodó Joseph L. Mankiewicz y en los que tenía mucho que decir.

No todos los directores pueden presumir de haberse retirado a conciencia (fuera o no, de todas formas, a su pesar) con films que expresaran tanto y cuya calidad estuviera por encima de la media. Pero sin embargo Mankiewicz lo consiguió. Y desde luego era muy consciente, para entonces, de que su tiempo se acababa.

A finales de los 60 Mankiewicz venía del desastre logístico de Cleopatra (su lapidaria frase antes de su estreno fue "siento que la guillotina está a punto de caer") y del sonoro fracaso en taquilla del último film que había escrito y dirigido, Mujeres en Venecia. Aunque La guerra de las galaxias aún no se había estrenado, la clarividencia de Mankiewicz le permitió ver que los gustos del público estaban cambiando, que los efectos especiales cada vez tenían más peso y que, en definitiva, y como él mismo dijo, cada vez había menos gente en las salas de cine con la "suficiente paciencia para escuchar".
Por otro lado, aunque los gustos y la protección de la era del sistema de estudios comenzaba a ser un recuerdo del pasado, la anulación de la censura y una nueva generación de cineastas, actores y guionistas habían permitido que se escucharan nuevas voces con formas distintas de ver las cosas. Mankiewicz, que nunca había apreciado el western, vio cómo otros directores usaban el género para buscar nuevos itinerarios artísticos, o para reescribir, de una manera más acorde con los tiempos, la historia que el cine había contado del Salvaje Oeste. Su carrera se acababa, pero todavía le quedaban un par de cartuchos que disparar, y ahora tenía un nuevo campo de tiro en el que jugar.

La pistola que usar la halló, ya decidido a no escribir más, en un guión de David Newman y Robert Benton, quienes habían entrado fuerte en Hollywood de la mano de Arthur Penn con la mítica Bonnie y Clyde. En el guión del dúo de escritores de moda Mankiewicz encontró lo que buscaba: un western donde nada era lo que parecía. El director nunca había tragado demasiado con las historias de indios y vaqueros, y menos aún con la degeneración del género, donde los buenos eran muy buenos y los malos muy malos, como los seriales de los años 40 y las series televisivas de los 50 y los 60. Con El día de los tramposos Mankiewicz estaba dispuesto a romper todas las reglas del género.

En esta historia ambientada en el Oeste y particularmente en un penal, Mankiewicz quería presentar la típica historia del sheriff y el forajido, pero borrando toda frontera preconcebida que se pudiera tener de los personajes. En El día de los tramposos el director y productor se decidió a juguetear en el terreno desconocido del nuevo Hollywood: se permitió mostrar unos cuantos desnudos (casi de tapadillo, pero desnudos al fin y al cabo) y ya en la secuencia inicial rompía el mito de la sirvienta negra feliz y sonriente con una genial, en su sencillez de cine mudo, escena situada en el lugar que el blanco no ve, la cocina.

En definitiva, Mankiewicz fue algo más allá de lo que se le había permitido antes. Aparte de ironizar sobre los arquetipos del género, el bueno y el malo y los temas raciales, también disfrutó poniendo en primer plano a una pareja homosexual de estafadores y colocando de personaje central a un pícaro hideputa quien sin embargo tal vez no sea el retorcido al que alude el título original.

Para el reparto de la película Mankiewicz se rodeó de viejos conocidos como Kirk Douglas (que se llevó una roulotte de lujo con jardín propio al rodaje en el desierto), Henry Fonda o Burgess Meredith, más otros excelentes actores como Hume Cronyn, Warren Oates o John Randolph. Huelga decir que están todos estupendos, y el papel del forajido aprovechado le va a Douglas como un guante, y lo mismo se puede decir del de Fonda.

El día de los tramposos, un western irónico y divertido y ciertamente entretenido, dirigida por un director que, al fin y al cabo, estaba ya de vuelta de todo.

10 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Amo esta pelicula, gracias por recordarmela,que buena, aventuras, cachondeo y todo de calidad! Como no con un elenco de actores increibles.
Un abrazo

supersalvajuan dijo...

Apuntada.

David dijo...

Estupenda película. Kirk Douglas está genial (me dio hasta pena la forma en que termina cuando la vi de crío). Fonda y los demás igual de bien. Y aparte de los que mencionas, un detalle fantástico que nunca salía en los westerns: la cagada de caballo por la que Fonda descubre la dirección por la que ha ido Douglas. Mankiewicz decía que no veías mierda de caballo en ningún western, y que se pasaban el día cagando... alguien debía barrer continuamente (ja,ja). Gran película y una reseña muy maja. Un saludo.

CaminanteDeNoche dijo...

No soy muy fan de los wensterns pero si tu lo dices, lo asimilo, que eres el experto.

Un abrazo, cinéfilo.

Luis Cifer dijo...

UNo de mis westerns favoritos, realmente irónica y con mala baba. Un peliculón.

KingMatt dijo...

Kirk lo hace muy bien, pero de este film, me quedo con Fonda.
El final, es lo mejor de la peli.
Inesperado y muy bien resuelto.

Un Abrazo.

Lobo de Bar dijo...

Tengo pendiente y preparado un ciclo de Mankiewicz (incluyendo esta peli), tras este post creo que no lo postergaré más.

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: es un western único, no creo que haya muchos que se le parezcan

supersalvajuan: bien apuntado está eso

David: cierto, parecía que fueran eléctricos... Mankiewicz era un genio hasta en esos detalles

CaminanteDeNoche: es comprensible, pero éste es un western distinto. Si le das una oportunidad, ya me dirás

Luis Cifer: totalmente de acuerdo, claro

KingMatt: ese final es de los que no se suelen ver por ahí

Lobo de Bar: pues adelante, seguro que me recuerdas alguna que tenga pendiente

Angus dijo...

Me encanta esta peli. Desde que la vi de niño se me quedó grabada. Esa pelea en las letrinas, ese baño en los toneles, las serpientes en las enaguas...
Y la musiquilla, de vez en cuando hasta la silbo.

Möbius el Crononauta dijo...

Aaah, de la musiquilla tengo que hablar algún día