Oigan y lean el triste cantar
del Duque del Huevo,
Vizconde de la Yema y
Caballero del Baño María,
quien desde devenir noble
y bramar desde su alta cuna,
vivió como quiso
porque Dios lo quiso.
Siempre su pobre madre
le advirtió y le previno
sobre las luchas a muerte
y los retos causados por el vino.
Aun así el bravísimo Duque
luchó sus batallas y desfació
entuertos a golpe de estoque,
ofreciendo sus victorias al rey
y culpando de sus derrotas
a la natural ley.

Más hete aquí lo que ocurrió,
al desdichado, maladado noble,
Duque del Huevo y de la yema Vizconde,
en que cierto y aciago día
un osado y más joven noble
que se dijo "ésta es la mía",
mire usted por dónde,
a la faz del Duque arrojó un guante.
Y, oh, Dioses y Musas, y ustedes,
lectores voraces, vivaces y audaces,
sepan que el Duque desoyó,
en muy mala hora, los sabios
consejos que su madre le diera,
acerca de peleas de honor
y de ilegales estocadas callejeras.
Y así fue como aquel gran noble,
aquel desdichado santo varón,
encontró su fin y su desdicha,
pues el Duque del Huevo,
el Vizconde de la Yema,
halló su fin, oh criatura,
al batirse en duelo.
Vizconde de la Yema y
Caballero del Baño María,
quien desde devenir noble
y bramar desde su alta cuna,
vivió como quiso
porque Dios lo quiso.
Siempre su pobre madre
le advirtió y le previno
sobre las luchas a muerte
y los retos causados por el vino.
Aun así el bravísimo Duque
luchó sus batallas y desfació
entuertos a golpe de estoque,
ofreciendo sus victorias al rey
y culpando de sus derrotas
a la natural ley.

Más hete aquí lo que ocurrió,
al desdichado, maladado noble,
Duque del Huevo y de la yema Vizconde,
en que cierto y aciago día
un osado y más joven noble
que se dijo "ésta es la mía",
mire usted por dónde,
a la faz del Duque arrojó un guante.
Y, oh, Dioses y Musas, y ustedes,
lectores voraces, vivaces y audaces,
sepan que el Duque desoyó,
en muy mala hora, los sabios
consejos que su madre le diera,
acerca de peleas de honor
y de ilegales estocadas callejeras.
Y así fue como aquel gran noble,
aquel desdichado santo varón,
encontró su fin y su desdicha,
pues el Duque del Huevo,
el Vizconde de la Yema,
halló su fin, oh criatura,
al batirse en duelo.
6 comentarios:
Pobre duque del huevo... Una retirada a tiempo es, a veces, una victoria. Creo que la expresión "desfacer entuertos" está entre mis tres favoritas, jeje.
Un saludo
Angelico sin cáscara.
Y nunca llegará a ser un pollo...
saluditos
Ainss, las madres... lo pesadicas que son y qué razón tienen las jodías.
Impresionado me he kedao con el ínclito Duque del Huevo...jejeje...si señor!!
John P: grandísima expresión sin duda
supersalvajuan: cascó antes de tiempo
Lillu: no, pobrecico
edhigy: y el poco caso que las hacemos y luego nos resfriamos
txinomandinga: sólo dejo tras de sí una clara
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