miércoles, 3 de febrero de 2010

Dos hombres y un destino (1969)

Ahora que van pocos días desde el cumpleaños de Paul Newman y Robert Redford anda de nuevo liado con su Sundance Festival, supongo que es un buen momento como cualquier otro para recordar Dos hombres y un destino, un clásico del cine de todos los tiempos y una de las mayores meadas en las traducciones de títulos que ha visto este bendito lugar.

Si hubo un director en la década de los 70 que supo retratar de forma amable a forajidos, ladrones, estafadores, deportistas de tercera y demás parias de la sociedad, ése fue George Roy Hill, un director que tras foguearse en la televisión se labró un estatus en Hollywood con títulos como Reajuste matrimonial, El irresistible Henry Orient o Millie, una chica moderna. Aun así tuvo que luchar por ser aceptado como director, y lidió con los productores por tener en el film a un por entonces semidesconocido Robert Redford o al director de fotografía Conrad L. Hall, cuyo talento tuvo mucho que ver en el éxito artístico del film.

La idea inicial de la 20th Century Fox al comprar el guión, basado ligeramente en las andanzas reales de dos de los últimos forajidos del Viejo Oeste, era que fuera protagonizado por Paul Newman y Steve McQueen. Pero tras varias discusiones y sus habituales exigencias egocéntricas McQueen dejó el proyecto, con lo que el papel del sosias de Newman, Sundance Kid, fue a parar a Redford tras la insistencia del director, después de que fallaran nombres como el de Brando o Warren Beatty. Y así fue como nació una de las parejas cinematográficas con más química que el ser humano haya visto. Lamentablemente sólo coincidieron otra vez más, de nuevo bajo dirección de Hill, pero esas colaboraciones valen por carreras enteras de otros actores menos carismáticos. Diablos, si por mí fuera podrían haber protagonizado veinte pelis más.

Tanto Dos hombres y un destino como El golpe tienen mucho en común, marcadas por el estilo de Roy Hill: un fino humor, escenas desenfadas mezcladas con escenas de acción fabricadas más en el montaje que ante el visor de la cámara, música de pianola, escenas con color mate, fotografías de época color sepia, y, en resumen, una gran clase. Por no hablar de las interpretaciones de Newman o Redford, que son sencillamente perfectas. Creo que desde lo de Adán y Eva no se veía una cosa así.

Y es que pocos comienzos hay mejores y con más encanto que esa proyección de cine mudo representando escenas de acción de los bandidos, con el único sonido del viejo proyector de fondo. Las escenas fueron rodadas por el director de la segunda unidad Michael D. Moore (obviamente nada que ver con el rollizo documentalista), que se había criado en los platós del Hollywood mudo al ser su hermano una estrella infantil de los años 20.

Y a partir de ese comienzo no hay mucho que se pueda decir, salvo que todo en esta película encaja a la perfección: la soberbia dirección de George Roy Hill, el mano a mano de esos dos actorazos, la esmerada actuación de la delicada Katharine Ross, los secundarios, los diálogos inteligentes, la fotografía, las escenas inolvidables (para el recuerdo ese famoso gran salto, o la espectacularidad de esos cazarrecompensas desmontando del vagón a caballo, la escena de la bici a ritmo de Burt Bacharach, etcétera etcétera). Mucha tela que cortar, vamos.

Y hasta los problemas de rodaje dieron grandes secuencias, como prueba el hecho de que ante la negativa de los estudios de dejar rodar a George Roy Hill en los decorados neoyorquinos para Hello Dolly improvisó el viaje del trío protagonista a Bolivia mediante fotografías trucadas insertadas en fotografías reales de la época, en lo que es una escena deliciosa y sin duda mucho más romántica que lo que podría haber sido una secuencia normal. Y Roy Hill hasta sobrevivió a un furibundo espasmo mientras rodaban en las colinas, debido a su maltrecha espalda, con lo que pasó una semana dirigiendo el film desde una camilla improvisada, haciendo jurar entre dolores al jefe de producción que no diría una palabra a los estudios, por temor a ser sustituído. Un tipo duro el amigo Hill.

Dos hombres y un destino es una maravilla de principio a fin, y quien ose decir lo contrario, probará los argumentos de mi Colt.

15 comentarios:

Lillu dijo...

Oh, maravillosa esta película!! Me encanta, aunque creo que me gusta más "El golpe", no sabría decirte :D Fantásticas las dos, en todo caso, y una pareja de actores Newman y Redford de lo mejor que se ha visto en el cine, en efecto.

saluditos!

supersalvajuan dijo...

Otro clásico, si señor.

Fantaschíck! dijo...

Las dos son geniales. Prefiero Dos Hombres y un Destino a El Golpe. El guionista es el de La Princesa Prometida (los acantilados de la locura...), Robert Redford haciendo de malote super sexy: la primera escena de amor se sale, total. Gran secundario el burocrata de los ferrocarriles... Hay que revisarla!

Un abrazo, Moebius,

Marta

TSI-NA-PAH dijo...

El Let it Bleed del cine!!! Perfecto desde el primer segundo.
saludos

ROCKLAND dijo...

La ví hace poco o mejor dicho a lo poco de fallecer Newman y sigue siendo todo un clásico que no envejece jamás.

Una maravilla.

saludos.

elprimerhombre dijo...

Por mi parte, no tendrá que sacar su Colt, porque opino como usted, aunque hace tiempo que no la veo. Y es verdad que estos dos formaron un tándem espectacular. Esta y El golpe son dos buenísimas y entretenidísimas películas. Un saludo!

Stoned John dijo...

Una película con escenas que se te quedan grabadas a fuego.

Un saludo

Dr. Quatermass dijo...

Clasicazo!

George Roy Hill hizo muy buenas pelis en esa época, alguna no muy conocida como "Matadero cinco", en un estilo bastante diferente. Newman/Redford se salen y tiene gags como el de "no se nadar" cuando estan en los acantilados del rio que son historicos.

Saludos!

paulamule dijo...

Recuerdo dos doblajes diferentes de la película y eran tremendos. Aunque lo mejor era verla, como siempre, en versión original y aprenderte ciertos diálogos de memoria. Qué maravilla de película.
Salud.

paulamule dijo...

Ah, y sigo sin poder ver esa escena de Paul Newman con Katherine Ross en la bicicleta sonando esa "Raindrops keep falling on my head", sin ponerme a llorar ahora que ya no está mi amado Paul.
Salud.

txinomandinga dijo...

peliculón...mu grande si señor! sin palabras me he quedado!
salud!!

tomas dijo...

Magnífica. Un western crepuscular que no es decadente, al contrario, en su interior encierra un hermoso canto a la vida.

Saludos

David dijo...

Un post muy majo. Ya desde la pelea sin "reglas", la peli te gana. Me gusta bastante más que El golpe.Roy Hill estaba muy bien considerado por el guionista, el autor de La princesa prometida y que aquí me parece que escribió su mejor peli. En el doblaje se "pierde" la escena en la que van a atracar y no saben hablar castellano. Muy buena, también. Un saludo.

WOOD dijo...

"Dos hombres y un destino", asi como "El golpe" son dos maravillas maravillosas. Y quien diga lo contrario también probará los argumentos de mi Colt. Abrazo.

Möbius el Crononauta dijo...

Lillu: si me preguntaras ahora te diría que "2 Hombres", pero cuando vea "El golpe" cambiaré de opinión. Son maravillosas ambas dos

supersalvajuan: clasicazo

Fantaschick: Robert Redford y su bigote, sus gestos en el acantilado... y ese burócrata ciertamente genial. Revisemos pues

Tsinapah: exacto, ni sobra ni falta nada

Rockland: de hecho es mucho más ligera y desenfadada que muchos estrenos actuales

elprimerhombre: ok (corral), enfundaré pues

StonedJ: exacto, te hace sentir res (¿o es rés?)

DrQuatermass: reconozco que he de revisar mucho de la filmografía de George, aunque si tuviera que citar otra, sería "El Castañazo". Increíble película

paulamule: desde luego las escenas en el banco boliviano dobladas son ciertamente desconcertantes. Bueno Paul seguirá siempre montando esa bici para nosotros...

txinomandinga: es para verla y no decir esta boca es mía

tomas: sí, ese Paul Newman es todo vitalidad

David: a mí convence como director tanto o más como director. ¡Esos vagones abriéndose!

Wood: te mereces que te nombre Sundance, amigo