viernes, 29 de enero de 2010

Los cuatro mosqueteros (1974)

Los cuatro mosqueteros forma parte de la trilogía que Richard Lester dedicó a D'Artagnan y la obra de Dumas, y al igual que su predecesora fue una película bastante fiel a la novela original, entretenida, de humor bonachón y sin grandes alardes, buscando el simple y puro entretenimiento. El problema radicó en que los actores demandaron a Lester por esta segunda, y sorpresiva, parte. Fuera intencionadamente, o no, lo cierto es que el director, tras rodar Los tres mosqueteros, se quedó con tanto metraje en sus manos que llegó a la conclusión de que bien podía estrenar dos películas partiendo del argumento del primer libro del escritor francés. Los actores interpusieron una demanda y ganaron, dando lugar a una nueva cláusula tipo en los gremios de actores y demás.

Fuera o no una treta, lo importante de Los cuatro mosqueteros radica en su sencillez y poca ambición, sin alterar en demasía el texto original en cuanto a la trama se refiere, cuidando tan solo una estupenda ambientación (que nuestros paisajes y monumentos patrios ayudaron a crear) y un guión cargado de humor simplón y de aventuras, pero al mismo tiempo, que no engaña a nadie, ni trata de disfrazar a la película con tramas que no vienen al caso.

Junto con la versión de los años 40 de George Sidney, dudo que se puedan encontrar mejores versiones de la obra de Dumas. Por otro lado, los mosqueteros de Lester eran más sucios y realistas, dentro de sus novelescos arquetipos, y al director no le dolieron prendas en llevar la trama de Constance, la novia de D'Artagnan, hasta el final, tal y como se describe en la novela del señor Dumas.

Y es que esta segunda entrega giraba alrededor de la costurera de la reina y de la pérfida Milady, mientras entre medio se cruzan los habituales tejemanejes del cardenal Richelieu y los amoríos de la reina francesa con el guapetón Duque de Buckhingham.

De nuevo, como en toda la trilogía, la otra gran baza de Los cuatro mosqueteros, junto a su cuidada ambientación y su refrescante y bonachona simpleza, es el gran y acertado reparto que logró reunir el director para la ocasión. Michael York no es Gene Kelly pero es un buen D'Artagnan, mientras que el aristocrático Richard Chamberlain encaja como guante de seda en el papel del religioso Aramis. El forajido Oliver Reed es el mejor Atos de la historia, y el tipo que hace de Portos se convierte, como en toda la trilogía, en el bufón oficial junto al buen Planchet. Sin olvidar al gran Vincent Price, el carismático Charlton Heston es, sino el mejor, sí el más mimético Richelieu de la historia del cine, mientras que otro grande, Christopher Lee, logra hacer de su Rochefort una mezcla de temible y cómico espadachín. Faye Danaway está increíble como la pérfida Milady, y Rachel Welch pocas veces ha dado mejores interpretaciones que haciendo de Constance. Por decirlo dentro del espíritu de la película, ciertamente su Constance da el do de pecho.

En fin, a Los cuatro mosqueteros no la nominaron a decenas de Globos de Oro ni Oscars, ni se habló de que hubiera cambiado la historia del cine, pero no le faltaba ni le sobraba nada. Ahí teniamos las peleas de espada llenas de patadas y golpes bajos, las maquinaciones de Richelieu, al rey de tensión baja y a la reina de enaguas sueltas; a los mosqueteros fieles, leales, pendencieros y borrachuzos; a Rochefort, sicario del cardenal y dogo de Milady, a la propia Milady que con sus encantos y su pintalabios habría derribado las murallas de Jericó; el escote de Constance, más poderoso que la armada inglesa...

7 comentarios:

Belén dijo...

Bueno, es que la historia nos la sabemos de memoria,pero siempre es agradable verlos por la tele o en el cine, ¿verdadbar?

Besicos

Madame de Chevreuse dijo...

¡Ay que bonita entrada! Yo tengo especial cariño a esta versión (y he visto varias de mi trilogia favorita) porque es la única (al menos de las que tengo controlada) en las que salgo "yo", apenas mencionada en una escena por Geraldine Chaplin, pero de momento es el único paso estelar de mi personaje por el celuloide. Esta no lo sé, pero la tercera que luego hicieron en los 80 se rodó en El Escorial (de la que hablas no lo sé), mi segunda casa. Además, narra la segunda parte del primer libro, lo que sucede tras el episodio de los herretes, que no es la parte más conocida de la novela.
Bueno, y ya me callo. Siento la extensión pero es que es una trilogía que me apasiona.
Baci e abbracci

TSI-NA-PAH dijo...

Faye y Rachel juntas! Aun recuerdo ese maravillosa vision de mi adolescencia.
Saludos

Dude dijo...

joder!! ( perdón) que ganas me has dado de recuperarla. Y que recuerdos!!!

"y Rachel Welch, ciertamente su Constance da el do de pecho." jajajaja.

Salu2

David dijo...

Coincido con tu comentario. Entretenidas y sin pretensiones, pero bastante agradables de ver. Un saludo.

saroide dijo...

Bienvenidas las buenas pelis de aventura que buscan entretener y saben cómo hacerlo: también las necesitamos.

Möbius el Crononauta dijo...

Belén: verdad verdadera

Madame: todas se rodaron en España, incluída la tercera, un poco más floja que las dos primeras, pero entretenida al fin y al cabo. La extensión en este blog nunca ha sido un problema. Bienvenida madame

Tsinapah: todos nos sentimos como ese pobre carcelero...

Dude: no se me ocurría otra manera de expresarlo je

David: coincidimos evidentemente

saroide: sin duda