sábado, 23 de enero de 2010

El reinado de Elvis: 1957

En 1956 el rock había explotado en todo Estados Unidos, ya fuera en la cara de la América puritana o en las entrañas de miles de adolescentes de todo el país. Antes de que Rosa Parks se sentara en aquel asiento reservado para blancos, las barreras raciales ya habían comenzado a caer en el mundo de la música, aunque no así en el negocio. Veteranos como Fats Domino, Carl Perkins o Bill Haley llevaban tocando desde la década de los 40, mezclando estilos e influencias. La música negra ya había llegado antes a las audiencias blancas, en los lejanos años de la Prohibición y el jazz, y ahora, de nuevo, un nuevo estilo pugnaba por salir de la etiqueta de "música racial" y llegar a una audiencia más masiva, lo cual equivalía decir a una aduencia blanca. Tal vez Ray Charles lo hubiera logrado solo; talento, personalidad y ambición no le faltaban, y en 1953 ya había debutado en el sello Atlantic con su "Mess Around". Haley fue el primer blanco en lograr un número uno con aquel rhythm & blues contenido en su sencillo "Shake, Rattle & Roll", un año más tarde. La explosión de la carrera del joven camionero de Tupelo no tardaría en llegar, al mismo tiempo que un hombre de color llamado Chuck Berry comenzaba a apuntalar el rock con su primer éxito, "Maybellene", al tiempo que Little Richard dinamitaba los estudios de grabación con su energía. Y decenas de blancos disjockeys inquietos, como Dewey Phillips en Memphis, ya llevaban tiempo rebuscando entusiásticamente nuevas sensaciones en los sellos de música negra. Sí, en 1956 el tren del rock se había puesto en marcha con los éxitos de los Elvis, Berry, Perkins y Charles, y había visto el debut o primeros éxitos de nuevos talentos como Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Gene Vincent o Johnny Cash. Pero había sido Elvis, con su increíble mezcla de talento y carisma, el que había llevado el rock and roll a todas partes de forma masiva, revolucionando no sólo a sus fans, sino a la propia industria musical, todo ello con la inestimable colaboración del 'coronel' Tom Parker, que se convirtió en el Elvis de los mánagers musicales. El rock había plantado su semilla, y su máxima referencia, Elvis, continuaba con su carrera abriendo el año con "Too Much", editada el 4 de enero, poco antes de que el cantante regresara a Hollywood para rodar un nuevo film.

La película se titulaba Loving You, siguiendo, de nuevo, la estela de sencillo estrella de la banda sonora, una canción compuesta por Leiber y Stoller, un dúo que le había dado a Elvis su éxito más rotundo hasta la fecha, "Hound Dog", aunque irónicamente la pareja no quedó demasiado contenta del resultado, preferían la versión original de Big Mama Thornton. Aunque como confesó Jerry Leiber más tarde, cuando comenzaron a llover los royalties, la versión de Elvis les empezó a sonar mejor. Tras la insistencia de Steve Sholes el coronel permitió a Elvis acudir a los estudios de la RCA dos fines de semanas para grabar un nuevo sencillo y varios temas que, en principio, iban a ser un álbum religioso. Varios de los temas de aquellas sesiones acabarían conformando lo que al final fue un disco navideño,

Durante las pruebas de vestuario y maquillaje para la película, que sería en color, Elvis, que consideraba que a los actores morenos se les tomaba más en serio, se tiñó el pelo de oscuro. A Hal Wallis le gustó la idea, y pidió que se lo oscurecieran aun más. Desde entonces Elvis le cogió el gusto a aquel color caoba, y, salvo excepciones, a partir de entonces el Rey del Rock nunca dejó de teñirse el pelo de negro.

A lo largo del rodaje Elvis pasaba el rato con sus colegas y primos, tocaba entre escenas con unos solitarios Scotty y Bill, y recibió la visita de sus padres. Acabado el rodaje, Elvis regresó a Memphis. Una vez allí visitó junto con sus padres una mansión de estilo colonial a la que le habían echado el ojo, y que había sido levantada dieciocho años atrás. Un impaciente Elvis apenas dejó regatear a su padre Vernon, y el precio total ascendio a 102.500 dólares. La mansión, por supuesto, era Graceland, y se convertiría el hogar de los Presley y de Elvis y en un símbolo de su vida y su carrera.

Tras descansar en Memphis y una rápida gira por diez grandes ciudades a finales de abril Elvis regresó a California para grabar más temas en unas sesiones que contarían con la presencia del dúo mágico Leiber-Stoller, que desdeñaban a Elvis como una estrella presumida. Pero en cuanto vieron que el cantante entendía de música negra tanto como ellos y se marcaron algún que otro blues al piano, las reticencias se disiparon. El discurrir de las sesiones corrió a cargo del dúo compositor, desplazándose así un más la autoridad de Steve Sholes en el estudio.

Si no hubo demasiados problemas entre los compositores y Elvis, sí que los hubo, y bastante serios, entre Elvis por un lado y Scotty y Bill por otro. Bill ya estalló en una de las sesiones de grabación al tener dificultades con el bajo eléctrico, al que no estaba acostumbrado. Pero aquella explosión de ira (tiró el bajo al suelo y salió del estudio) era sólo la punta del iceberg. Scotty y Bill habían estado allí desde los inicios, desde el primer sencillo, desde las primeras giras, pero la inocencia y camaradería de aquellos tiempos había desaparecido. Mientras Elvis se embolsaba un tercio por derechos autor de cada canción que grababa, aunque apenas sí había compuesto, y se llenaba los bolsillos con el contrato de la RCA y sus películas, Scotty y Bill seguían como músicos asalariados cobrando 100 dólares a la semana, y 200 en las semanas de gira. Pero las giras se habían reducido al mínimo, y no sólo era cuestión de dinero. El guitarrista y el contrabajista se sentían desplazados; mientras Elvis se lo pasaba en grande con sus primos y amigos, salía con chicas y rodaba películas, Scotty y Bill se aburrían y esperaban sentados a que sonara el teléfono.

La situación no parecía mejorar, y habían recibido alguna propuesta de un promotor canadiense para ser su mánager y volar en solitario. La ruptura definitiva llegó en agosto, tras el rodaje de Jailhouse Rock. Elvis tenía concertada una sesión de tres días de grabación en el estudio, y a Scotty y Bill les habían prometido que podrían algunos temas instrumentales que habían estado preparando durante el tiempo que restara de las grabaciones. Pero el tiempo pasó y al final les dijeron que no grabarían aquella vez, quizás en el futuro. Scotty y Bill protestaron, pero Elvis no dijo esta boca es mía. Indignados, dejaron el estudio. Una vez en el hotel los antiguos compañeros de Elvis descargaron toda su frustración acumulada en una carta destinada al cantante, que firmaron sin dudar. Cuando le pidieron a D.J. Fontana que firmara también, éste se negó. Siempre había sido un músico de sesión, y consideraba que le trataban bien y su paga siempre llegaba a tiempo. No firmaría aquella carta.

Cuando Elvis leyó la carta no pudo creer lo que veían sus ojos. Saltó hecho una furia, dolido y sintiéndose traicionado porque no hubieran acudido a él, en vez de descargar su ira mediante una carta. Se acabó, que se las apañaran solos. A ver como les iría sin él.

Cuando Elvis regresó en septiembre a Memphis, la ruptura llegó a la prensa mediante unas desafortunadas declaraciones de Scotty. Aquello sólo empeoró las cosas. Elvis se refugió en sus amigos y en su media novia, la actriz Anita Wood, y mandó al diablo a Scotty y Bill. No fue su única ruptura en aquellos días: Elvis también se había peleado con el discjockey Dewey Phillips, con quien siempre se había sentido en deuda, después de que el locutor se llevara una de las copias del single "Teddy Bear", que Elvis le había dejado escuchar, y la pusiera en su programa de radio. El cantante se preguntaba por qué de repente todos parecían fallarle.

El desacuerdo entre Elvis y Scotty y Bill no tardó mucho en llegar a su fin. Elvis no dejaba de sentirse melancólico, mientras que el dúo había dado unos cuantos conciertos que resultaron un fracaso. Al final todos se tragaron el orgullo y Scotty y Bill volvieron al redil, sin más remedio que aceptar que la estrella era Elvis, les gustara o no.

En octubre Elvis regresó a Hollywood, donde dio un concierto ante nueve mil personas donde se juntaron celebridades y público fiel. Quien seguramente no debió estar allí fue Frank Sinatra, quien no hacía mucho había declarado públicamente su desprecio por el rock and roll. No así Sammy Davis Jr., que no tenía problemas con el rock y que además se iba de fiesta con Elvis de vez en cuando.

Pasó casi todo noviembre en Hollywood, yendo de fiesta en fiesta, y de cara a las Navidades regresó a Memphis para pasar las fiestas en familia. Allí vio a los viejos amigos, se pasó por los estudios Sun, y se dedicó a sus pensamientos. Tenía razones para reflexionar. El Ejército había llamado a su puerta, y la llamada a filas era inminente. Elvis no quería un trato especial, si tenía que ir, lo haría como cualquier otro. El coronel estuvo de acuerdo; hacer otra cosa sería atraerse mala publicidad. La Paramount, con quienes estaba a punto de rodar una película, contactó con la Oficina de Reclutamiento para obtener una prórroga de dos meses, y poder acabar así el rodaje. La prórroga fue aceptada, pero tarde o temprano llegaría el momento de servir a la patria. Mientrastanto, Elvis recibió toda clase de ofertas de las tres ramas del ejército. Si así lo deseaba, podía pasarse la mili actuando. Por supuesto, el coronel se opuso, y Elvis también. De momento, rodaría esa película, y luego haría lo que tuviera que hacer. Con todo, no dejaba de albergar temores sobre la llamada del Ejército.



7 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

De lo que se entera uno. Ahora va y el tupe engominado de toda la vida de Elvis era teñido. Detalles aparte, tu serie sobre Elvis es genial y me quedo corto.

ROCKLAND dijo...

Pues sí Aitor, el color del pelo de Elvis era mucho más claro.

Siempre me preguntaré cuantos clásicos nos hubiera regalado más si no fuera que hubiera perdido dos años de su vida haciendo la mili.¡Qué perdida de tiempo, por Dios!

Saludos.

L´Esbarzer dijo...

Y solo vamos por el 1957. Lo que nos queda. Más, más y más.

John P. Maaaula dijo...

Estoy disfrutando como un enano con esta serie de posts sobre el Rey. Leyendo el primer párrafo, no concibo el shock que debió de ser para la juventud de la época no conocer el rock and roll y de repente tener en las ondas ese grupo de artistas irrepetibles.

Un saludo

paulamule dijo...

Pues aquí ya estamos con Elvis a pleno rendimiento. ¿Es Jailhouse Rock el mayor clásico de la historia del rock and roll?
Salud.

Castigadora dijo...

Guau! Cuanta información. Es uno de mis ídolos desde que era chiquita. Pero no tenía ni idea que se tiñera el pelo!!!

Colocaste el video de una de sus mejores canciones. Y la pelí tampoco estuvo mal.

Besos

Möbius el Crononauta dijo...

Aitor: ya ves. Lo que no sé es cual era su marca de tiñe... tiño... como se diga

Rockland: quizás no tanto como nos gustaría, ya iba abocado al cine. Pero le deberían haber declarado exento por el bien de la humanidad

L'Esbarzer: exacto

John P: fue una época muy excitante, y más salvaje de lo que parece

paulamule: pues bien podría serlo

Castigadora: la peli no es tan buena como la canción, pero no está mal