viernes, 15 de enero de 2010

El reinado de Elvis: 1956

Quizás no lo sepan, pero los estudiantes que hoy en día realicen sus prácticas de televisión en el Baruch College de Nashville están pisando el antiguo estudio B de la RCA, donde se grabaron auténticos clásicos del rock and roll. En ese estudio Elvis grabó sus primeras sesiones para la RCA, cantando temas como “I Got A Woman” de Ray Charles, “Heartbreak Hotel” o “Money Honey”. Sin embargo las primeras tomas impresionaron poco a un Steve Sholes, jefe del departamento de sencillos de rhythm & blues, que había jugado el cuello con la millonaria contratación del joven talento, y a los capos de la RCA, que se preguntaron si no sería mejor dejarlo estar. Pero Elvis confiaba en sí mismo, y también lo hacía el Coronel Parker, decidido a lanzar a su joven mina de oro a nivel nacional de la forma más rápida y efectiva posible; es decir, a través de la televisión.

Ya a finales de enero Elvis aparecía en el programa de Tommy Dorsey, y de paso grabaron algunas sesiones en los estudios de la RCA de Nueva York, de mejor calidad que los de Nashville. En esas sesiones Elvis grabó su versión del “Blue Suede Shoes” de Carl Perkins, que por entonces estaba subiendo como la espuma en las listas. En una segunda aparición en el Dorsey Show Elvis cantó “Tutti Frutti” y “Baby, Let’s Play House”. Tras finalizar sus compromisos con Tommy Dorsey la joven estrella y su grupo se embarcaron en una nueva gira. El ritmo infernal de grabaciones y actuaciones pasó su factura, y a finales de febrero Elvis se colapsó sobre el escenario. El médico le recomendó reposo, pero, ¿quién podía descansar cuando estaba montado sobre un corcho de champaña?

El 23 de marzo la RCA publicaba el primer largo de Elvis, tratando de aprovechar sus aparaciones televisivas y el éxito de "Heartbreak Hotel". Con una sencilla foto y espectacular foto como portada, tomada en una actuación en Tampa, unas letras en colores y ningún crédito por explícito mandato del Coronel, el álbum, compuesto de nuevos temas y revisiones de algunos sencillos de la Sun, estaba destinado a mantenerse diez semanas en el número uno. Fue por esa época cuando Elvis se pasó por Delaware para visitar a Carl Perkins, que había sufrido un accidente automovilístico mientras viajaba hacia Nueva York para aparecer en el programa de Perry Como. Fue un ejemplo de lo diferentes que eran las estrellas de Presley y Perkins. Mientras a Elvis todo parecía irle bien, Carl, la nueva promesa de la Sun Records, tenía que quedarse en un hospital mientras su “Blue Suede Shoes” pegaba fuerte en las listas, compitiendo con el sencillo de “Heartbreak Hotel”. Y en el mundo del espectáculo aprovechar el momento es esencial. Para cuando salió del hospital “Blue Suede Shoes” comenzaba a ser un recuerdo lejano, para pasar a ser totalmente olvidado cuando Elvis (o más bien Steve Sholes, que incumplió su promesa a Sam Phillips de que no editaría la versión de Elvis) sacó su propia versión de “Blue Suede Shoes”. Poco importaba que el tema hubiera llevado muchas tomas, llevando a Elvis a decir que era imposible superar la versión de Carl. El público hizo su elección, y el pobre Carl Perkins vio como su tren a la fama salía de la estación sin él. Y no habría un segundo.

El millón de copias que se vendió del single de “Heartbreak Hotel” seguro que debió despejar cualquier duda en Steve Sholes y en los jefazos de la RCA. En plena fiebre del tema Elvis realizó una serie de apariciones en el programa de Milton Berle, la primera gran superestrella de la televisión. Berle le recibió encantado, y Elvis se lo pasó muy bien en su programa. Aprovechando su paso por la Costa Oeste, Tom Parker le facilitó una prueba de cámara con el productor Hal Wallis (entre sus producciones había toda una Casablanca, por ejemplo). Una de las razones por las que Elvis había considerado que estaría mejor a la sombra del Coronel fue por sus contactos en Hollywood. Elvis siempre había soñado con ser una estrella de cine (quizás tanto o más que ser un cantante famoso), y como tantos otros chicos de su edad, desde luego había fantaseado con ser un nuevo Brando o un nuevo James Dean. Desde luego lo que se negaba era a ser otro “cantante-actor más”, de esos que más que actuar se dedica a cantar canciones a la mínima oportunidad. Con la perspectiva histórica que tenemos, desde luego no deja de resultar irónico. La prueba no fue mal: cantó un par de temas suyos, instándole a que se imitara a sí mismo, y recitó unas cuantas frases de una escena de El farsante, una comedia ligera. No sabemos que tenía Hal Wallis en la cabeza, si aceptó formalizar un trato con el Coronel por la prueba, o por todo el dinero que estaba comenzando a generar todo lo que tocaba Elvis. Pero a la semana siguiente Parker ya había cumplido su promesa metiendo a Elvis en Hollywood.

En abril Elvis se despedía del Hayride para siempre, el primer gran escenario que le había visto crecer, mientras seguía grabando y girando. Por entonces Elvis y la banda se subieron en un avión cochambroso que les llevó de Nashville a Memphis, lo cual no debió ayudar al recelo que tenía Elvis de los aviones, uno de los motivos (aparte del Coronel Parker, claro) por los que Elvis nunca actuó fuera de los Estados Unidos. Por el momento, se acabaron las avionetas y los aviones dudosos. Sólo vuelos comerciales.

Poco después Elvis sufrió una de las grandes decepciones de su carrera al tocar en Las Vegas. Quien lo diría veinte años después, pero en el 56 Las Vegas era el reino de los crooners, y el público que vio actuar a Elvis no quedó demasiado entusiasmado. La banda no sólo se enfrentó a un público de cuarentones y a su primera audiencia sentada, sino que, por primera vez en mucho tiempo, “podíamos oírnos cuando desafinábamos”, como comentó Bill Black, el contrabajista. El resumen de la revista Newsweek del periplo de Elvis en Las Vegas fue el siguiente: “como una jarra de licor de maíz en un cóctel”.

El 22 de mayo Elvis volvía triunfante a Memphis. Y en unos meses lo haría a Tupelo. La actuación en Memphis fue éxito completo, y antes de que acabara el concierto Elvis ya había dejado el recinto, una treta que se estaba convirtiendo en norma, debido a toda la locura de fans que Elvis comenzaba a arrastrar tras de sí. Tras su visita a Memphis Elvis volvió al programa de Berle, mientras el Coronel se deshacía de su “socio” Hank Snow como un exceso de grasa (“tú no tienes ningún contrato con Elvis Presley” fueron sus palabras. Durante su estancia en Memphis Elvis se topó con June Juanico, una belleza sureña de piernas torneadas que había conocido el año anterior en una actuación en una base militar en Biloxi. June tenía personalidad y no era de las que dejaban que Elvis le tirara sus celos encima. Al acabar su semana de vacaciones Elvis le prometió que pasaría con ella sus vacaciones de verano.


Elvis reina en Tupelo

El trato que Elvis recibió en sus apariciones junto a Milton Berle cambió radicalmente cuando fue a la NBC para aparecer en el programa de Steve Allen. Para entonces, la sempiterna Liga Católica, y muchos padres a los que no había hecho gracia que sus hijitas gritaran frente al televisor viendo como movía las caderas un tipo que gritaba en vez de cantar, ya habían elevado sus protestas y habían declarado a Elvis como la nueva amenaza nacional, el gran Moloch corruptor de menores. Allen y la productora obligaron a Elvis a llevar corbata y frac, y le dejaron claro que no podía mover un músculo. A diferencia del caluroso recibimiento de Berle, Steve Allen recibió a Elvis con condescendencia y bromitas irónicas. Sin embargo al espiritual Elvis le dolieron más las críticas de la Iglesia que las chanzas de Allen. El cantante se dedicó a salir y hacerlo lo mejor que podía sin intentar moverse demasiado, mientras le cantaba “Hound Dog” a una perra basset en lo que se convertiría en una de las imágenes más famosas del Rey del rock. Elvis cantó, participó en las tontas bromas de Allen, y se marchó triunfante sin haber tenido que menear la pelvis. Cuando días después el cantante fue a los estudios de la RCA se encontró con un grupo de fans que llevaban carteles reclamando al “Elvis auténtico” y al “Elvis que se menea”. En esas sesiones Elvis grabó “Hound Dog”, “Don’t Be Cruel” y “Anyway You Want Me”.

Aquel verano Elvis cumplió su promesa, y pasó un par de meses en compañía de June Juanico, su novia para el verano. Elvis iba camino de ser una estrella del rock, y, en realidad, ya era como un marinero, con una novia en cada puerto. Mientrastanto, en Hollywood, Wallis aguardó a que Elvis debutara en la Paramount cediendo a Elvis a la Twentieth Century Fox para rodar un western que iba a titularse The Reno Brothers. En agosto Elvis se separó de June para una gira por Florida, y cuando volvió, lo hizo acompañado de sus colegas Red West y Arthur y su primo Junior, lo que desde luego no colmó de felicidad a June. Como muchos jóvenes antes y después que él, Elvis se transformaba en un Danny Zucco cualquiera frente a sus amigotes, haciéndose el duro frente a su novia, escondiendo su lado más tierno, lo que sacaba de sus casillas a June. Además June tuvo que aguantar los desprecios del Coronel Parker, siempre preocupado por las mujeres que se acercaban a su protegido. Parker siempre se lo recordaba a Elvis: si dejaba embarazada a una chica ya podía despedirse de su carrera. El 17 de agosto Elvis partió hacia Hollywood, y June poco a poco acabaría siendo un rostro del pasado, como le acabaría ocurriendo a millones de chicas que intimaron con el Rey. Y la causa no fue ciertamente el Coronel Parker.

Elvis tenía buena memoria, y no le costaba aprenderse sus frases. De hecho se aprendía las suyas y la de todos los demás. Tampoco tomó demasiadas clases de interpretación. Algún compañero de reparto le comentó que su naturalidad era su mejor presentación. Scotty Moore, Bill y D.J. Fontana se cruzaron medio país en coche para realizar una prueba y aparecer tocando en la película. Sin embargo el director musical de la película les dijo que eran demasiado hoscos y muy poco hillbilly, lo que enfureció a Scotty, quien se quejó arguyendo que si les hubieran avisado que querían música hillbilly, les habrían tocado hillbilly, con la que habían crecido, en vez de rock. Pero el pobre trío no recibió demasiado apoyo de un Coronel Parker a quien no gustaban y un Elvis que estaba demasiado ocupado ensayando los temas que debía cantar en la película y asediando (infructuosamente) a su compañera de reparto Debra Paget. El trío tuvo que volverse por donde habían venido, con la premisa de Elvis de que se aseguraría de que aparecieran en su próximo film.

Elvis combinó el rodaje con la grabación de nuevos temas. Junto a Sholes comenzó a asentarse el ‘modus operandi’ para elegir los temas que debían grabarse. A veces Elvis proponía algún tema, y en muchas ocasiones Sholes le proponía temas de una editora con la que la RCA y Parker tenían un contrato. Elvis tenía un tocadiscos portátil, para escuchar en cualquier parte decenas y decenas de discos, que le pasaba Sholes, buscando algo que le gustase. También escuchaban canciones en el mismo estudio, pinchándole temas a Elvis a través de los cascos. Si el tema le gustaba a Elvis se tocaba la cabeza, lo que significaba que quería volver a escucharlo. Si no le gustaba, Elvis se pasaba el dedo por la garganta. Poniendo en práctica lo que había aprendido junto a Sam Phillips, muchas veces Elvis y la banda sacaban una versión de un tema ‘in situ’, en un proceso en el que era Elvis, y no Steve Sholes, quien llevaba la voz cantante. En ocasiones Elvis escuchaba repetidamente un tema para aprenderse la letra, para después buscar arreglos a la guitarra o el piano, que finalmente ensayaba con el resto de la banda. Entonces atacaban el tema, y tal vez lo sacaban a la primera toma (como ocurrió con “Old Shep”, cosa que no es de extrañar, pues era una canción que Elvis se sabía desde niño y había tocado y cantado millones de veces), mientras que en otras ocasiones les llevaba cerca de veinte o treinta tomas redondear un tema. A las nuevas grabaciones de la RCA se añadió el grupo vocal los Jordanaires, a quien Elvis y la banda habían conocido tiempo atrás. El tema más importante que surgió de aquellas sesiones fue “Love Me Tender”, una canción destinada a ser parte de la banda sonora de la película, y que constituyó la primera balada que grabó Elvis. La emoción que desprendía su versión sorprendió a muchos, pero como no dejaba de afirmar el propio Elvis, al fin y al cabo toda su vida había cantado gospel y baladas; desde luego no había crecido cantando furioso rock.


Elvis y June

Durante su estancia en Hollywood Elvis hizo migas con Nick Adams, un amiguete del difunto Jimmy Dean. Obviamente esa conexión captó de inmediato la atención de Elvis, y Adams le presentó a la “banda” de Dean, incluyendo a Dennis Hopper y Natalie Wood, con quien pronto iniciaría un breve romance.

A principios de septiembre Elvis regresaba a la Gran Manzana para aparecer en el programa de Ed Sullivan, quien había jurado y perjurado que nunca llevaría al zarrapastroso Elvis a su programa. Pero las audiencias increíbles que habían obtenido Berle y Allen se llevaron las palabras de Sullivan volando, y por tanto Elvis se plantó en Nueva York, donde se encontró en la Penn Station con Gene Vincent, en uno de esos encuentros casuales que a uno le habría gustado presenciar. Dicen que Vincent se disculpó con Elvis asegurándole que no le imitaba, a lo que Elvis respondió que estaba claro, que naturalmente ése era su modo natural de cantar. Evidentemente era cierto, simplemente Elvis y Gene Vincent tenía un background musical similar. En el programa de Ed Sullivan Elvis no pudo tontear con Irish McCalla como en el programa de Berle o con Debra Paget en el show de Allen; ya sabéis, si alguna vez ha habido un tipo serio en este mundo, ése fue Ed Sullivan. Elvis llegó y venció, a pesar de las estrictas órdenes de enfocar al cantante sólo de cintura para arriba.

En realidad Ed Sullivan no se encontraba allí. En aquella ocasión el programa lo presentaba
Charles Laughton (¡me habría encantado ver eso!), sustituyendo a Sullivan, que se recuperaba de un accidente. Elvis cantó “Don’t Be Cruel”, y junto a los Jordanaires, presentó “Love Me Tender” al mundo. Para acabar atacó con el “Ready Teddy” de Little Richard y “Hound Dog”. El público adolescente en el estudio se volvió loco, lo que divirtió a Laughton. Tras aparecer en el programa Elvis partió hacia Tupelo, donde fue recibido como un dios viviente entre tumultos y cordones policiales, para luego regresar a Hollywood para acabar de rodar su primera película, que pasó a llamarse, por “sugerencia” del Coronel Parker, Love Me Tender. Al final de la misma, se suponía que el personaje de Elvis debía morir, pero cuando sus fans se enteraron hubo una ola de indignación que obligó a grabar rápidamente una escena alternativa, cuando el film ya estaba a punto de estrenarse. La premier de Love Me Tender tuvo lugar en el Paramount Theater de Times Square, y el film se convirtió en la sensación de la temporada, convirtiéndose en un éxito arrollador. Todo lo que rodeaba a Elvis se salía de madre, y cuando el cantante se acabó pegando con el dueño de una gasolinera, los titulares fueron jugosos y abundantes, en lo que fue una tonta pelea que avergonzó mucho al joven rockero.

En octubre de 1956 América respiraba no sólo aire, también Elvis Presley. Su película era un
gran éxito; su nuevo sencillo, “Love Me Tender”, era un éxito. Su nuevo y flamante merchandising en forma de decenas de productos con su nombre impreso era un éxito. Frente a la nueva y lujosa casa de Elvis en un barrio bien siempre se congregaban ansiosas fans, y difícilmente el cantante podía pisar la calle sin que acabara rodeado de adolescentes, a quienes, al parecer, nunca les negaba un autógrafo. Sus conciertos se contaban por chillidos y decibelios, y, si tenían ocasión, sus fans trataban de arrancarle la ropa. Las barreras policiales y las espantadas mientras tocaba la banda ya eran algo usual en sus conciertos. Elvis trataba de llevar su éxito de la forma más natural posible. De todas formas, su éxito también tenía su lado bueno. Sus padres vivían bien y tenían la vida resuelta. Y Elvis comenzaba a coleccionar relojes, Harleys y Cadillacs. Y comenzaba a cogerles el gusto a las bailarinas de Hollywood. Aparte de sus diferentes novias en cada ciudad, claro. Sí, la vida podía ser bella.

En diciembre, de vuelta a Memphis, Elvis se pasó por la Sun, como solía hacer cada vez que volvía a la ciudad. Se reunió con Phillips, que se encontraba en plena sesión de grabación con Carl Perkins y sus hermanos, y un joven pianista llamado Jerry Lee Lewis. También andaba por allí la nueva sensación country Johnny Cash, quien tuvo que irse de compras con su mujer. Jerry Lee, Carl y Elvis se quedaron, e improvisaron una curiosa (y mítica) jam que, por supuesto, el avispado Phillips grabó de principio a fin. La grabación vería la luz, con el tiempo, bajo el nombre de The Million Dollar Quartet. Elvis también conocería, días después, a otros artistas míticos, al ir como invitado a un festival radiofónico donde actuaban gente como Ray Charles o BB King. Por estricta prohibición de Parker, Elvis no podía actuar, pero presenció las actuaciones de casi todos y al final se le anunció para que dijera unas palabras a su público.

Elvis acabó el año en una aparición estelar en el Hayride, y tras pasar las Navidades con sus padres, se dispuso a hacer las maletas para regresar a Hollywood. Un nuevo rodaje le esperaba.




9 comentarios:

Eurice dijo...

Con Elvis no puedo ser imparcial.
¡¡¡LO ADORO, LO VENERO!!
De niña escuchaba sus discos en el pick-up de mis hermanos, uno de mis hermanos me enseño a bailar rock& roll con su Hound Dog y me fumé mi primer pitillo de Lucky Strike con solo 7 años, hace ya tiempo de todo aquello, disfrutaba viendo como preparaban mis hermanos los famosos guateques escuchando siempre su prodigiosa voz...por él me gustan los hombres de pelo negro( de más mayor descubrí que el era rubio y siempre se lo habia teñido por su fascinación por Tony Curtis en el papel de El estrangulador de Bostón)...he crecido,soñado,todo lo que he hecho en mi adolescencia es fué la banda sonora de ella, luego despues vinieron Hendrix, Yoplin Jim Morrisón etc, pero nunca jamás le he olvidado, me gusta el Sur de EEUU por él, por él adoré el blues y rithm and blues.
No puedo encontrarle ningún pero, si murio por lo que murio, fué su decisión y cada cual hace con su vida lo cree oportuno.
Desde los muchos años que tengo son fan acerrima de tres personas
AL PACINO.ELVIS PRESLEY Y BRUCE SPRINGSTEEN.
Un New Yorkino, uno de Nueva Jersey y un maravilloso muchacho sureño con una cadencia en su prodigiosa voz.
¡¡¡LARGA VIDA A LA MÚSICA DEL REY!!!
Besos My Lord, buen fin de semana.

L´Esbarzer dijo...

Joer Crononauta, qué feliz me haces. Elvis es el Rey y se acabó. Quien diga lo contrario se las tendrá que ver conmigo y con Rockland, apuesta por ello.

Saludos

ROCKLAND dijo...

Aqui estoy para echarte una mano, L'Esbarzer. Cuenta conmigo, jejeje.
¿qué más se puede decir después de leer este pedazo de entrada.
En el 56 ya no había rival, directamente fue cornado El Rey del Rock'n'Roll.

Saludos.

WOOD dijo...

Este es el período que más me atrae de Elvis. Gran post. Abrazo.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Genial. ¿Qué quieres que te digamos? Eso sí, me debes varias diotrías. Apago ya el PC que me escuecen los ojos -en serio- de tanto leer. Eres adictivo, baby. Esa reunión Jerry Lee, Perkins & Elvis... wouch.

paulamule dijo...

Y conmigo también L'Esbarzer, que parece que sólo es Rockland el fan y nada de eso, hasta ahí podíamos llegar.
Respecto a la entrada, aquí tenemos el primer disco de Elvis y para servidora el mejor disco de la historia del rock.
Salud.

LoRbAdA dijo...

Nunca he profundizado tanto en la biohgrafía de Elvis. Ya toca leerme alguna sobre él porque me doy cuenta de que soy un poco ignorante aunque su música me guste. Tb es hora de un biopic al estilo " En La Cuerda Floja" de Cash. Me refiero a algo decente y a la altura d las circunstancias.

No tiene que ver con el post pero me ha dado por ahí. Un saludo.

Adrian Vogel dijo...

Gran trabajo amigo. Muy buena esta serie sobre Elvis. Gracias.

P.D.: la portada del "London Calling" de los Clash es un homenaje a la de Elvis Presley.

Möbius el Crononauta dijo...

Eurice: demonios, 7 años... de todas formas no cabe duda de que entraste en el rock por la puerta grande. No venero a Springsteen tanto como tú, pero es un buen trío ese de morenos, vaya

L'Esbarzer: quedas ascendido a sargento mayor

Rockland: crearemos un ejercito de superfans atómicos de Elvis

Wood: pero la mili andaba cerca por desgracia

Aitor: llamame heroíno

paulamule: qué mejor fan de Elvis que una mujer... siempre ha sido así y así debe ser

Lorbada: no la he visto aún, pero si dices que es decente, le echaré u n ojo cualquier día de estos

Adrian: y la de Siniestro Total es un homenaje a la de los Clash