miércoles, 13 de enero de 2010

El reinado de Elvis: 1955

Sam Phillips nunca tuvo un concepto demasiado bueno del Coronel Parker. Seguramente sabía que tarde o temprano Elvis volaría por libre, pero desde luego no le gustó que Parker le dijera en su cara que en la Sun Elvis no llegaría muy lejos. A principios de 1955 Elvis había firmado con Bob Neal como su nuevo manager, y mientras el joven estaba ocupado dando conciertos Neal, Parker y su asociado en la Jamboree Attractions Tom Diskin y Phillips se congregaron en una cafetería para decidir el futuro de Elvis. Fue una reunión tensa, especialmente entre Phillips y un Tom Parker que como siempre parecía mostrarse tranquilo y tener el control. Parker se había asociado con su otrora protegido Hank Snow para crear una agencia de contratación de artistas, y a través de Bob Neal el honorífico coronel puso su atención sobre el nuevo joven talento. Aunque quizás no quedara claro entonces, fue el culmen de una carrera que había comenzado años atrás en el circo y que se había desarrollado en una serie de negocios que le llevaron a trabajar con cantantes country en Florida, tras lo cual llevó a la cima del country al cantante Eddy Arnold. Cuando éste decidió separarse de Parker, el astuto manager dio de nuevo en la diana con Hank Snow. Todos los que trataron con Parker a lo largo de su carrera parecen coincidir en que tenía un especial talento para los negocios, y para descubrir a artistas que iban a generar dinero. Parker era un tipo corpulento que era temido por su extraña facilidad para leer en las mentes y personalidades de sus interlocutores. A la hora de cerrar un trato, cuando su oponente llegaba al punto A, Parker ya estaba en el C.


Fue toda esa experiencia (y contactos) de Parker lo que atrajo a Bob Neal y a su protegido a la esfera del coronel, alejando a Elvis de Sam Phillips y su Sun. Pero por el momento Elvis seguía teniendo en la Sun su sede central y con su nuevo manager Neal se embarcó en una gira junto a Hank Snow y otros artistas en lo que significó la primera colaboración de Elvis con la esfera del Coronel Parker. La gira le llevó por diversas localidades del Sur estadounidense, desde Nuevo México a Texas y Florida. Allá donde iba dejaba noqueados a un buen puñado de jóvenes de la localidad, que conocieran o no a Elvis, quedaban imbuidos de su energía en escena. En Lubbock dejó sin palabras a un tal Buddy Holly, y en Odessa también impresionó a un joven Roy Orbison que tuvo la oportunidad de entrevistar a Elvis para una minúscula televisión local. A finales de febrero Elvis giró por el norte de Estados Unidos por primera vez, acudiendo al reino del DJ y promotor Alan Freed, uno de esos blancos que estaba dando a conocer el rhythm & blues a nuevas audiencias blancas. En Cleveland Elvis conoció a la leyenda radiofónica Bill Randle, quien poco después radiaba tres canciones en su programa de la CBS. En marzo Elvis regresaba a Memphis para descansar, ver a sus padres y a su novia Dixie y, de paso, firmar por un año más con Bob Neal.


Durante febrero y marzo Elvis realizó varias sesiones con Sam Phillips grabando temas como “I Got A Woman” (las tomas de estas sesiones se perdieron, pero fueron grabada de nuevo para la RCA), "Trying to Get to You" o “Baby, Let’s Play House”, para la cual se buscó una cara B. Finalmente se eligió una canción compuesta por Stan Kesler, un músico que había estado rondando por el estudio de Phillips; el tema se titulaba “I’m Left, You’re Right, She’s Gone”. Para la grabación del mismo Phillips decidió utilizar por primera vez a un batería. En abril viajaban a Nueva York para una fallida prueba para el programa de Arthur Godfrey. De regreso a Memphis Elvis se compró su primer coche, un Cosmopolitan Lincoln de segunda mano, y en abril el trío estaba de nuevo de gira por Texas, Mississippi, Arkansas y otros estados sureños.


En mayo llegó una nueva gira, y con el cada vez más abundante dinero Elvis se agenció un Cadillac. Las cosas iban cada vez mejor, y las audiencias se volvían locas con el nuevo fenómeno del hillbilly. Por entonces aún no había rock & roll, tan sólo country, música popular y música racial. En mayo del 55, Elvis era un nuevo fenómeno hillbilly. El 13 de mayo en Jacksonville, al acabar el concierto, Elvis anunció a su público que esperaba a las chicas en los vestuarios del recinto. La policía tuvo que escoltarle a los camerinos, y las chicas literalmente se volvieron locas. Asaltaron las duchas y Elvis tuvo que subirse a una pared de un baño para huir de la multitud de fans que le arrancaban la ropa. La policía se lo llevó de allí como pudo en medio de un griterío descomunal y un Armagedón de fans incontroladas. Dicen que aquella fue una noche de inflexión en la carrera de Elvis, quien, sin saberlo, camino a pasos agigantados hacia el estrellato más fulgurante. Desde luego si que parece que tras aquel tumulto, el Coronel Parker se acabó de convencer de que aquel chico valía su peso en oro, y la concesión de dicha mina debía ser suya.


A principios de verano Elvis, Scotty y Bill volvían a Memphis para un pequeño parón vacacional antes de iniciar una extensiva gira de verano y otoño. Los Presley se trasladaron a casa más grande y Elvis se compró un nuevo Cadillac rosa, tras haber perdido el anterior al incendiarse durante la gira. Aparte de descansar, el trío aprovechaba para ensayar el repertorio, y el resto del tiempo Elvis lo pasaba en casa o con Dixie, con quien el noviazgo iba cada vez peor. Aunque era Elvis quien se pasaba todo el tiempo fuera de gira (y no había tardado en descubrir las ventajas del fenómeno de fans que comenzaba a arrastrar tras de sí), era él quien se ponía celoso al saber que Dixie no se había quedado en casa esperándole y salía con sus amigas. El noviazgo estaba condenado, pero apenas había tiempo para pensar en él. En un abrir y cerrar de ojos Elvis, Scotty y Bill volvían a la carretera.


El Cadillac incendiado de Elvis


El trío volvió también al estudio para grabar nuevos temas: “I Forgot to Remember to Forget”, otro tema de Kesler que aunque no gustó a Elvis al principio, acabó explotando en manos del trío que fue acompañado, de nuevo, por un batería. Mientras Elvis y Phillips grababan, varias majors llamaban a la puerta de Bob Neal. Phillips era consciente de lo inevitable, y le había hecho saber a Neal que aceptaría ofertas si éstas eran lo bastante buenas. Otros temas que grabaron en aquellas sesiones fueron “Mystery Train”, un tema que Sam Phillips había grabado un par de años atrás con Little Junior Parker, y “Trying to Get to You”.

Llegaron nuevas giras, nuevos gritos del público, más disturbios en Jacksonville, y nuevos artistas con los que compartir cartel, como por ejemplo el último fichaje de la Sun, Johnny Cash. En agosto Elvis volvía a actuar en el Overton Park de Memphis, pero esta vez él era segundo en el cartel, y su nombre estaba bien escrito. El 15 de agosto Tom Parker se convertía en asesor de Elvis y Bob Neal. Tras las nuevas negociaciones Scotty Moore y Bill Black dejaron de percibir un porcentaje de las recaudaciones. Fue una decisión difícil, aunque Elvis lo tuvo claro desde el principio. A partir de entonces Scotty y Bill pasaron a ser asalariados. Elvis era la estrella, no ellos, y tendrían que aceptarlo. Pero probablemente a partir de entonces la relación entre ellos cambió para siempre. No fue el único cambio. Al trío se añadió definitivamente a un batería como miembro del grupo. Su nombre era D.J. Fontana. Aunque Elvis era consciente de su propio estatus, desde luego no renegaba de sus compañeros de gira. Cuando el Coronel hizo movimientos para sustituirlos por la banda de acompañamiento de Hank Snow, Elvis lo impidió.


Los siguientes meses siguieron la rutina de giras, entrevistas y actos publicitarios. Elvis se sentía cada vez más seguro de sí mismo. Se acostumbraba a la reacción del público, asimilaba la adulación, la compañía de las chicas, el dinero, y veía cada vez más afianzado su sueño, un sueño que durante el año anterior había temido que pudiera desvanecerse de repente. Mientras Bill Halley hacía bailar a la nación alrededor del reloj, Elvis seguía haciendo giras, ganando cada vez más público y más atención de los medios. Eran la cresta de la ola de una música que había nacido en los guetos negros, y que se estaba fundiendo con un nuevo movimiento y un cambio social que tenía a los adolescentes y a los jóvenes como protagonistas. Era un cambio de era; el reinado de los Bing Crosby y Sinatra comenzaba a quedar atrás. Y Elvis estaba en el momento y lugar adecuados.


Elvis y el DJ Dewey Phillips


También pasaba el momento para Sam Phillips, acosado por deudas, pleitos, gastos y declaraciones de Tom Parker a todo aquel que quisiera escucharle, afirmando que Phillips iba a venderle su contrato. Sam se sentía traicionado por Bob Neal, y tal vez incluso por el propio Elvis, a quien había lanzado a costa de mucho trabajo y dinero. Pero el dueño de la Sun no era tonto, y sabía que si Elvis quería progresar en su carrera, y cumplir uno de sus sueños (trabajar en Hollywood), tenía que dejar a la Sun atrás. El Coronel sabía que Sam vendería, y negociaba al mismo tiempo con él y con la major RCA, con quienes ya había tenido tratos. Finalmente Sam vendió el contrato de Elvis por 35.000 dólares más 5.000 dólares de derechos que le debía al joven cantante. Era una auténtica fortuna, sobretodo considerando que Elvis, aunque tenía una gran proyección, no era ni mucho menos algo cercano a una estrella. Esa suma le permitía a Sam deshacerse de sus deudas y pagar costas y pleitos. Visto con perspectiva, seguramente fuera un precio barato. ¿Pero quién podía prever las cotas a las que llegó Elvis? De todas formas, Sam lo consideró un golpe duro, pero no se sintió hundido. Confiaba, por ejemplo, en uno de sus nuevos talentos, Carl Perkins.


El 21 de noviembre se formalizaba la venta del contrato de Elvis y sus derechos a la RCA-Victor, por el exorbitado precio que había pedido Sam. Era un movimiento arriesgado considerando el precio, especialmente para Steve Sholes, jefe de singles especiales de la RCA, quien había tenido que convencer a sus jefes para que dieran el visto bueno al traspaso. Muchos compañeros del negocio pensaban que estaba loco al permitir que se pagara una cantidad semejante por un debutante. Quien más salió ganando con aquel trato, aparte de Elvis, fue el Coronel Parker, por supuesto. Él y Neal se aseguraron un 40 por ciento de comisión, un 25/15 favorable a Parker, hasta al finalización del contrato que Neal tenía con Elvis. La Sun, por su parte, cedía todos sus derechos y cintas de Elvis a la RCA. Con aquella firma Elvis abandonaba a Sam Phillips para ir a una grande. A partir de entonces Neal y Parker guiarían su carrera. Pero éste ya planeaba arrinconar a Neal a la mínima ocasión. Parker extendería ante Elvis una alfombra roja de éxitos y glamour, y, lo que era un factor importante, unos contactos en Hollywood que Bob Neal no tenía.

Por el momento, y hasta que Elvis entrara en los estudios de la RCA por primera la vez, durante diciembre la compañía reeditó el sencillo de “I Forgot to Remember to Forget” y otros cuatro sencillos de la Sun.


Capítulo IV: 1956



8 comentarios:

ROCKLAND dijo...

La etapa Sun de Elvis es patrimonio del Rock'n'Roll. Es de un valor incalculable, amigo.
No cabe duda que con el Coronel Parker, Elvis daría un paso definitivo hacía el estrellato. Ese hombre fue despreciable pero fue fundamental en la carrera del Rey.

saludos.

L´Esbarzer dijo...

Si sigues con esta saga del Rey me vas a hacer muy, muy feliz. Vamos, que si dejas de hablar de cine(y eso sería doloroso) y solo escribes sobre Elvis seré (con permiso de Rockland) tu fan número 1.

A otro nivel, bonito video, bonitas imágenes de trenes y cafeterías.

Saludos

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Lo que dice Esbarzeneger + 1.

Lo dice un tipo que no tiene ni un disco de Elvis.

paulamule dijo...

Pues no te queda nada hasta el '77.
Salud.

Belén dijo...

Me vas a llamar abuelita, pero me recuerda muchoa mi época en la compañía de teatro... con los bolos, y esas cosas....

Que guay que él empezara así...

Besicos

txinomandinga dijo...

sin palabras...FANTÁSTICO!!
salud!!

Angel "Verbal" Kint dijo...

Pedazo de artículo para un pedazo de artista!!!
el rey nunca morirá

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: la etapa de Elvis en la Sun es marmórea y everlasting, ciertamente

L'Esbarzer: seguiremos, seguiremos, quizás con algun parón, pero entre cine y cosas habrá Elvis, eso seguro

Aitor: pues dale al Amazon, pendejo

paulamule: gracias por tus ánimos juas

Belén: todos los presidentes de los estados juntitos empezaron vendiendo periódicos, y Elvis no iba a ser diferente

txinomandinga: favor que usted me hace

Angel: la Sun le hizo inmortal, fue el dios del sol