No sé como
Jodorowsky no tuvo la suficiente visión como para acompañar sus películas con música de
Hawkwind. Bueno, quizás lo hizo y yo no he sido informado, pero la verdad es que la música de esos locos y encantadores jipis británicos tiene tan poco sentido (o todo, pues hay gente que buscando, encuentra) como las películas del gurú de la psicomagia. Aunque, justo es decirlo, creo que
Hawkwind aportaron más al mundo de la música que
Jodorowsky al del cine.
Contar la historia de
Hawkwind requiere tiempo, reflexión, y seguramente montañas de quaaludes y psicotrópicos. Yo no tengo ninguna de estas cosas, así que quede la historia en unos cuantos destellos. De todas formas, ahí fuera, aparte de la verdad, está la wikipedia, y muchos, muchos cambios de formación. En realidad, la confusión dominó al grupo y a su música, de tal modo que en muchas ocasiones, como narra el bueno de
Lemmy, ni los propios miembros del grupo sabían quién estaba fuera o dentro del grupo.
Aunque si hay alguien que siempre estuvo allí, y alrededor del cual surgió un grupo casi por esporas, ese fue
Dave Brock, a quién un redactor del Mojo definió como el tipo de jipi al que , en mitad de un grupo de personas, la gente iría a pedir drogas si no sabía quien las vendía.
Brock, como muchos otros de su generación, provenía del rock 50s y el blues, y había probado fortuna tanto en Inglaterra como en Europa, por la cual había viajado como músico callejero, ganándose el pan con las monedas de los viandantes. De vuelta a la vieja Inglaterra, con una mujer y un hijo a cuestas,
Dave y su compañero guitarrista
Mick Slattery conocieron al bajista
John Harrison, y como siempre ocurre en estos casos, la química entre ellos llevó al germen de un grupo que se completó con el batería
Terry Ollis y dos viejos amigos de
Dave,
Nik Turner y
'Dik Mik' Davies, al saxofón y los teclados. Tan volátiles como una muestra de nitroglicerina, y siguiendo los pasos de
The Byrds y otras formaciones psicodélicas, las primeras actuaciones del grupo tuvieron lugar bajo el nombre de
Group X, pues la banda había llegado antes que un nombre. Con sus largas jams psicotrópicas la banda prontó comenzó a atraer a un público bastante "puesto" en la onda, y pronto el mítico DJ
John Peel se fijó en ellos, y con su influencia y la del promotor/manager
Doug Smith, la banda, remozada como
Hawkwind, término que tras su aparente lirismo parece contener una broma privada sobre ciertas costumbres poco refinadas del amigo
Turner.
Fue así como en 1970 llegaría
Hawkwind, el primer LP del grupo, que se abría con "Hurry On Sundown", un gran sencillo que recogía los sonidos californianos de la época y un cierto regusto al influyente trabajo de
Bob Dylan. Seguía una pieza que el grupo llamaba "Sunshine Special", y que a la postre fue dividida en varias partes, con títulos como "Paranoia" parte uno y dos, que desde luego explicaban muy bien su contenido. El álbum se cerraba con otro tema cantado, "Mirror of Illusion". En reediciones más modernas podemos encontrar entre los bonus una bonita versión del "Bring It On Home" de
Willie Dixon. En la edición original del
Hawkwind todos los créditos correspondieron a
Dave Brock, para sorpresa de sus compañeros, ya que casi todos los temas eran producto de largas jams. El feliz mundo de
Hawkwind, amigos.
Al aparecer el disco
Slattery ya no estaba en la banda, siendo sustituído por
Huw Lloyd-Langton, quien, según
Lemmy, desapareció durante el festival en la Isla de Wight, tras tomarse varios ácidos, para no reaparecer hasta varios años después. Siguieron más cambios de formación, una constante en la delirante historia del grupo. Por ejemplo, tras un tour con los
Pink Fairies,
John Harrison dejó la banda, harto de estar rodeado de colgados, siendo sustituido por un tal
Thomas Cribble quien a su vez dejó paso al bajista de
Amon Düül II llamado
Dave Anderson.
Los cambios no impidieron que la banda grabase otro disco (ya para una
major, la United Artists) que estaba destinado a ser un gran clásico de la banda, como lo es también su debut.
In Search of Space apareció en 1971, y se iniciaba con un larga improvisación llamada "You Shouldn't That". Por entonces
Hawkwind ya estaban definiendo tanto su sonido como su imagen, y temas como "You Know You're Only Dreaming" o "Adjust Me" podían recordar tanto a
Pink Floyd como a los
Beatles del
Sgt. Pepper's, aunque mucho menos lúcidos que los primeros y mucho más pasados de vueltas que los segundos. De todas formas
In Search of Space estaba destinado a convertirse en un disco influyente, y las guitarras y atmósfera de un tema como "Master of the Universe" seguro que enseñaron mucho a un tipo como
Dave Wyndorf.
Lemmy Kilmister ya tenía a
Hawkwind en su mira desde hacía un tiempo, y aspiraba a hacerse con el puesto de guitarrista, pero acabó siendo el bajista de la banda cuando
Anderson no se presentó a un festival benéfico en el que la banda tenía que tocar cierta noche de 1971. El bajo de
Anderson estaba allí, pero
Anderson no, y según palabras de
Lemmy, fue así como se enfundó por primera vez un bajo, y como acabó entrando en la banda (apoyado por
'Dik Mik', que buscaba desesperadamente un colega de juergas adicto al 'speed').
Por aquella época
Hawkwind empezaron a contar con una especie de corte de apoyo, una especie de amalgama de artistas y fotógrafos, poetas, escritores de ciencia ficción y supermujeres como
Stacia, que pronto se convertiría en la bailarina oficial del grupo, haciendo corpóreas las notas del grupo mediante extrañas performances que solían incluir pintura corporal y extrañas ropas que no duraban mucho tiempo puestas.
El tercer disco de la banda,
Doremi Fasol Latido, presentó una nueva base rítmica con
Lemmy y el contundente
Simon Wright a la batería. El disco fue grabado en un supuesto estudio con colchones en las paredes y un equipo casi inexistente. Seguramente nadie del grupo quedó contento con la producción de aquel álbum, pero muchos fans lo adoramos tal como está, con ese sonido tan cavernoso que abre el disco, la fastuosa jam "Brainstorm" que no por casualidad sería versioneada décadas después por
Monster Magnet. "Space Is Deep" nos acerca más a la psicodelia 60s, "Lord of Light" embrutece de nuevo el disco para dejarnos con las suaves acústicas y los sonidos extraños de "Down Through The Night". En "The Watcher", otra pieza casi acústica,
Lemmy cantaba su propia composición, de una forma como muy pocos fans hardcorianos de
Motörhead podrían imaginar.
Aquél año
Hawkwind obtendrían su mayor éxito con una composición de
Brock y
Robert Calvert, poeta y nuevo
frontman del grupo tras la partida de
Nik Turner. Cantada por
Lemmy, "Silver Machine" fue grabada en un festival benéfico donde antes de salir tanto
Lemmy como
Dikmik se habían atiborrado de cocaína, anfetaminas y ácidos. Increíblemente los resultados fueron más que óptimos, y aunque
Lemmy confiesa que nunca llegó a enterarse de donde estaba el público, afirma que fue probablemente el mejor concierto que dio junto a
Hawkwind.
En 1974 llegaba un disco en directo,
Space Ritual, tan cósmico como se podía esperar de ellos, y que es una buena muestra de lo que debía ser asistir a un concierto de
Hawkwind, algo así como ver a los
Quick
Messenger Service con la mente en Venus y un montón de efectos raros de fondo. Tras algún inevitable cambio de formación, llegó el cuarto álbum de estudio,
Hall Of The Mountain Grill, en el cual
Dave Brock asumió las tareas vocales en casi todos los temas. El disco es otro buen trabajo de
Hawkwind, donde se alteran los temas más guitarreros como "The Psychedelic Warlocks (Disappear In The Smoke)" o "Lost Johnny" (co-escrita por
Lemmy) con psicodelia pura y dura y paranoias atmósfericas como "Goat Willow". Puro
Hawkwind, vamos.
En mayo del 75 llegaba
Warrior On The Edge Of Time, el último disco que grabarían con
Lemmy y que cerraría toda una etapa de brillante locura y sonido de monolito espacial. De la curiosa forma en que
Lemmy dejó la banda ya hablaré otro día.
Hawkwind siguieron sin él, y sin nadie más quien no fuera
Dave Brock, quien ha mantenido viva a la banda durante todos estos años, llevando a la confusión consigo allá donde actúe la banda.
Nunca me he adentrado más allá del 75 en la discografía de
Hawkwind, pero recomiendo sus cinco primeros discos a cualquier fan de
Monster Magnet o
Motörhead. Respecto a los primeros, porque
Hawkwind han sido una de las máximas influencias de
Dave Wyndorf, y respecto a los segundos simplemente porque
Lemmy estuvo allí. Aunque id preparados, pues nadie debería ser tan incauto como para esperar una colección de 'silvers machines' en los surcos de esos discos. Pocos son los temas que duran menos de cinco minutos,
Hawkwind eran una deliciosa panda de colgados que se dedicaban a perderse en su propio universo de ácidos, riffs de aceite de roca y extraños sonidos electrónicos. Pero aquellos pocos elegidos que sepan apreciar lo que hacían
Hawkwind, y se arriesguen a adentrarse en su particular cosmos de jams, se aproximarán a un estado de conciencia en el cual comprenderán lo que quería decir Dave Bowman al afirmar: "Dios mío, está lleno de estrellas".