, un ex-productor teatral que trataba de abrirse camino en Hollywood. Aunque no hubo demasiado entendimiento con
. Sin embargo
le hizo una contraoferta hablándole de un tratamiento que tenía de 26 páginas sobre un grupo de astronautas cuyo viaje se ve interrumpido por una extraña señal y acaban atrapados en un planeta alienígena. Dado que la adaptación del relato de
al respecto eran otros).
El proyecto fue pospuesto durante algún tiempo ya que
Dan recibió una oferta de
Alejandro Jodorowsky para rodar en Europa una adaptación cinematográfica de
Dune, una de las novelas de ciencia ficción más aclamadas de la historia. El rodaje del
Dune de
Jodorowsky finalmente nunca se llevó a cabo, pero el viaje sirvió para que
Dan hiciera algunos valiosos contactos. Sin un dólar en el bolsillo,
Dan volvió a los Estados Unidos para ir a vivir con
Sushett y su mujer, y dormir en su sofá, al tiempo que retomaban el proyecto del alienígena asesino.

Ya con el título definitivo de
Alien,
Dan prosiguió con el guión, en el que trabajó durante tres meses en el comedor de
Sushett. Fue el futuro productor quien le dio a
Dan la idea de cómo subir el alienígena a la astronave de una forma impactante: de alguna forma a uno de los astronautas le sería introducida una semilla, el germen del futuro alienígena, siendo el propio astronauta el que subiría al monstruo a la nave. Con la historia más o menos completa, comenzó la odisea de un guionista con una película de serie B y un productor que nunca había producido ninguna película para buscar un estudio que quisiera financiar el film.
El momento todavía no era propicio, y en Hollywood pocas veces los tratos se realizan de forma sencilla. Aun debía estrenarse
La guerra de las galaxias para que la ciencia ficción estuviera de moda, y
Dan y
Sushett se encontraron con que los estudios o bien no estaban interesados o bien querían apropiarse de la historia. Los dos amigos estuvieron a punto de llegar a un trato con
Roger Corman, pero por suerte no llegaron a firmar ningún papel (Dios bendiga a
Roger, pero esta película necesitaba de un gran presupuesto, o nunca habría sido lo mismo). Un amigo de
Dan, el guionista y director independiente
Mark Haggard, se interesó por el guión. Tras leerlo, les dijo que era muy bueno y que podía obtener financiación.
O'Bannon y
Sushett le dijeron que se moviera rápido, pues estaban en negociaciones con
Corman.
Haggard le enseñó el guión al director
Walter Hill, quien a su vez les pasó el tratamiento a sus socios
David Giler y
Gordon Carroll, con quienes recientemente había formado la productora de tolkiniano nombre Brandywine Films.

El veredicto fue que era un guión horrible con una escena muy buena (por supuesto, el parto).
Hill y
Giler fueron entonces a proponerle el proyecto al que por entonces debía ser el ejecutivo con mejor olfato de los grandes estudios,
Alan Ladd Jr., quien hacía poco había acertado de lleno apostando por la epopeya galáctica de
George Lucas. A
Ladd le gustó lo que leyó, y así el proyecto comenzó a tomar forma.
Hill y
Giler hicieron varios nuevos borradores del guión de
Dan, que gustaron más bien poco tanto a él como a
Sushett. Según
Sushett, la única gran contribución que aportaron
Hill y
Giler fue introducir la subtrama del robot Ash.
Polémicas aparte sobre quién escribió qué, y a pesar del apoyo de
Alan Ladd Jr., los cambios de
Hill y
Giler no sirvieron para que la Fox diera su aprobación. Por supuesto, fue el enorme éxito del estreno de
La guerra de las galaxias lo que llevó a los capos del estudio a de repente desear con todas sus fuerzas que
Alien acabara siendo otra película de éxito. Ahora sí, la ciencia ficción estaba de moda.
Cualquier esperanza de
Dan O'Bannon sobre dirigir la película se esfumó cuando la 20th

Century Fox preparó un presupuesto de cuatro millones de dólares para
Alien. Alguien más experimentado sería el director. La apuesta más lógica era
Walter Hill, quien estuvo a punto de dirigirla, pero que a la postre abandonaría el proyecto, ya que no se sentía cómodo con los efectos especiales.
Gordon Carroll se puso manos a la obra y comenzó a buscar directores. Se entrevistó con
Robert Aldrich, quien supuestamente le dijo que para rodar el implantamiento de la semilla compraría un hígado y se lo tiraría al actor de turno a la cara. Obviamente
Carroll siguió buscando.
El guión se ofreció a algunos directores más, pero todos los rechazaron, pensando que aquello sería una especie de film de casquería y trucos baratos. Los de la Brandywine querían a un director que pudiera dotar de realismo a la historia de
Alien. Y para hacer parecer que algo es real, nada como la publicidad. Y de ese mundo había surgido un director que impresionó a muchos en el Festival de Cannes con su brillante debut en la gran pantalla,
Los duelistas. Entre esos impresionados estaban
Hill y
Carroll. Unos meses después, en Gran Bretaña,
Ridley Scott se encontró con el guión de
Alien sobre su mesa. Lo leyó, y lo que más le gustó del mismo fue que le dio ganas de hacerlo inmediatamente. 26 horas después el director se encontraba en Los Ángeles, como diría un anglosajón,
ready and willing. Tras un primer y satisfactorio encuentro con los productores,
Scott volvió a Londres para trabajar en el guión gráfico. teniendo en mente
2001: Odisea en el espacio y
La guerra de las galaxias. Cuando volvió con él, logró de la Fox doblar el presupuesto hasta los 8,4 millones.
Fragmento del storyboard de Ridley ScottCon la inclusión de
Ridley Scott el concepto de
Alien fue un paso más allá. De la historia de
Dan inspirada (conscientemente o no) en
El enigma de otro mundo,
Ridley quería una mezcla de
The Old Dark House y
La matanza de Texas en un entorno espacial. Y lo que por entonces preocupó a la mayoría de implicados fue qué aspecto tendría el alienígena. Si no resultaba creíble, la película sería un fracaso.
Fue por entonces cuando
Dan le habló a
Ridley de alguien a quien había conocido en Europa mientras trabajaba en el proyecto de
Dune; un artista muy especial cuyo trabajo había dejado a
Dan sin habla, y cuyo primer encuentro con
O'Bannon fue peculiar tan como se podía esperar de alguien como
H.R. Giger:
Giger: ¿Quieres un poco de opio?
Dan: ¿Por qué llevas opio contigo?
G: Porque tengo miedo de mis visiones.
D: Son sólo producto de tu mente.
G: Eso es lo que me da miedo.

El momento en que
Ridley enamoró a
Dan fue cuando éste le mostró el libro de ilustraciones de
Giger Necronomicon. Hojeándolo,
Ridley vio a su alienígena (Necronom IV), y vio, en definitiva, al artista ideal para diseñar a la criatura y su mundo. Y esto, ciertamente, le encantó a
Dan.
Por supuesto, en la Fox no entendieron nada, y consideraban que el trabajo de
Giger era asqueroso y obsceno, y que apartaría al público del cine. Pero
Ridley,
Dan y los otros se mantuvieron firme. Definitivamente.
H.R. Giger formaría parte del proyecto.
Ridley viajó a Zurich para entrevistarse con el
Giger, quien tenía miedo a volar, y ultimar los detalles. De momento,
Giger debía centrarse en diseñar el alienígena, los huevos, el
facehugger (el bicho que introduce la semilla) y el mítico e impactante
chestbuster. Una vez acabara con eso podría diseñar la nave alienígena donde los astronautas iban a encontrarse por primera vez con el entorno del Alien.
Necronom IV, la inspiración del 'alien'Aparte de
Giger,
Dan O'Bannon trajo al proyecto al ilustrador y diseñador de efectos
Ron Cobb, con quien había trabajado en
Dark Star y que había realizado ilustraciones demostrativas para adjuntar con el guión, y a
Chris Foss, un ilustrador de relatos de ciencia ficción a quien había conocido en Londres, durante la preparación de
Dune. Por otro lado, tanto
Ridley como algún otro miembro de la producción estaban familiarizados con la nueva ola de cómic europeo y revistas como
Métal Hurlant, lo que les llevó a invitar al mítico
Jean 'Moebius' Giraud a participar también con a

lguno de sus diseños. Con el apartado de diseño en marcha, llegó el momento de buscar a los intérpretes de la futura
Alien, el octavo pasajero.
La única directriz que ofreció
Ridley para el reparto fue que quería buenos y sólidos actores de los que no tuviera que preocuparse por su actuación, ya que iba a dedicar sus esfuerzos al apartado visual. Del inicial reparto masculino de
Dan y
Sushett se había pasado al concepto de "camioneros espaciales" introduciendo dos papeles femeninos, uno de los cuales sería, de forma casi revolucionaria, el personaje principal.
La que iba a ser la teniente Ripley estaba por entonces actuando en Broadway, donde estaba cosechando buenas críticas. Cuando
Sigourney Weaver leyó el guión, sin referencia visual alguna, se imaginó a un tipo vestido en un pijama de alienígena o algo así. Por consejo de su agente se presentó en la última ronda de pruebas en Nueva York. Se equivocó de dirección, y pensó que de todas formas sería mejor no presentarse, pero su agente insistió. Y así fue como una ya de por si alta actriz que parecía imponente en zapatos de tacón llegó tarde a la audición, que realizó sin saber que
Ridley la había elegido nada más verla. Fue así como una desconocida fue elegida para el papel protagonista. Aunque para ello aun hubo de pasar por un ensayo a petición de
Alan Ladd Jr. La prueba final de
Sigourney fue proyectada por el ejecutivo a un grupo de secretarias, ayudantes y otras trabajadoras del estudio. Entre comparaciones con
Jane Fonda y otras actrices, y una reacción positiva,
Alan le dijo a
Ripley: "ya tienes a tu protagonista".
El otro papel femenino, Lambert, sería la voz del público en la película. El personaje que lloraría, gritaría, y sería la voz de la razón. La elegida fue
Veronica Cartwright, una actriz que había trabajado en cine y televisión desde niña, y que hizo audiciones para el papel de Ripley. Cuando se enteró de que había conseguido el papel, acudió al rodaje creyendo que sería la protagonista. Con todo, resultaría ser una estupenda Lambert.
Cuando
Tom Skerrit, que sería el capitán Dallas, recibió el guión,
Ridley tod

avía no estaba en el proyecto, y lo rechazó por considerarlo algo de serie B. Cuando el presupuesto se dobló,
Tom aceptó. Y poco a poco fueron llegando los actores para el resto de personajes, como
Harry Dean Stanton (Brett) o
Yaphet Kotto (Parker), quien formaría un gran dúo junto con
Harry.
Cuando le ofrecieron el papel de Kane a
John Hurt, este lo rechazó por no estar disponible.
Jon Finch, a quien
Ridley conocía por algún trabajo de
Roman Polanski, fue elegido para ser Kane. Pero
Jon cayó enfermo de diabetes el primer día de rodaje, con lo que
Ridley habló de nuevo con un ya disponible
John Hurt, quien finalmente fue el Kane definitivo.
La elección más sorprendente fue sin duda la de
Ian Holm, un actor shakesperiano, como el artificial Ash, pero ya se sabe, los buenos actores pueden hacer del Rey Lear o de un robot psicópata.
El rodaje comenzó en julio de 1978 en los estudios Shepperton de Surrey, en Inglaterra, que habían servido de local de ensayo para
The Who durante mucho tiempo. De hecho el láser usado en la película fue alquilado al grupo, y fue manejado por el equipo técnico de la banda dirigido por
Anton Furst.
Todas las escenas serían rodadas en interiores. Cada nivel de la Nostromo sería un set distinto, y
Ridley los dispuso de forma laberíntica, de modo que al entrar y salir los actores tuvieran que recorrerlo entero, ayudando a crear su sensación de claustrofobia. Las paredes tan sólo se apartaban para dejar paso a las cámaras.

Cada decorado tenía los rasgos de su diseñador. El interior de la nave alienígena era tan inquietante como el propio trabajo de
Giger. El aspecto funcional de los interiores de las naves Nostromo y Narcissus (bautizadas como dos novelas de
Joseph Conrad) era obra de
Ron Cobb, mientras que
Chris Foss se había ocupado de los exteriores futuristas de las mismas.
Roger Christian se encargó de dar vida a los diseños, especialmente a los del Nostromo, que fue construido a base restos procedentes de cementerios de aviones unidos con alquitrabes de poliestileno pintados para parecer plástico.
Leslie Dilley supervisó el montaje de los decorados de
Giger.
Un aspecto del decorado que fue objeto de controversia fue el gigantesco resto alienígena con aspecto de fósil, el llamado
spacejockey. La intención era construirlo a escala, lo que iba a resultar muy caro, sobretodo porque tan sólo aparecería durante unos segundos. Los estudios se negaban a gastarse dinero en una locura semejante. El rodaje comenzó con el equipo creyendo que nunca se haría. Pero tras las pruebas de rodaje los estudios permitieron el inicio de la construcción de forma casi secreta, para que
Dan y
Ridley no se entusiasmaran pidiendo más parafernalia.
Las primeras semanas de rodaje no fueron fáciles. Los actores prácticamente se asfixiaban en los trajes de astronauta, los cascos se empañaban,
Ridley hizo llorar a
Sigourney a las primeras de cambio, al tiempo que la actriz trataba de adaptarse a las improvisaciones de
Yaphett, y
Tom
Skerrit se desesperaba por tener que pasar tanto tiempo en plató sin hacer nada. No fue hasta que los hijos de
Scott casi se ahogan enfundados en los trajes de astronauta para los planos generales del
spacejockey (usando niños parecía más grande) que
Ridley solucionó el problema del suministro de oxígeno en los trajes espaciales.
Problema tras problema, y con una fecha límite siempre balanceándose sobre el equipo cual espada de Damocles, el rodaje continuó con
O'Bannon luchando con los productores para poder ver algo del material rodado, y un
Ridley subiéndose por las paredes ante las visitas molestas de los productores, que no paraban de analizar su trabajo por encima del cargado hombro del director. Las jornadas eran agotadoras para todos, y mientras la presión crecía, la réplica de goma de
Ian Holm disminuía, perdiendo su parecido con el actor. Pero no había tiempo para repetir nada.
La idea de
Ridley de escoger a grandes actores para poder olvidarse de ellos no fue una amenaza vacía. Los actores se sintieron perdidos al principio al ver que el director les daba muy

pocas o ninguna directriz. Según avanzó el rodaje, el reparto comprendió que sus personajes se desarrollarían entorno al alienígena, y que
Ridley, por entonces no demasiado diplomático, les daría pocas y violentas directrices. Mientras, una sensación de equipo se fue forjando entre los actores, pero al mismo tiempo
Sigourney Weaver fue quedando de alguna forma relegada a un segundo plano entre ellos, quizás por ser la debutante. En cierta manera la situación interna de la trama se reflejaba en el plano real.
El equipo artístico estaba dirigido por un antiguo colaborador de
Scott, el diseñador de producción
Mike Seymour, a cuyo cargo estaban los directores artísticos
Les Dilley y
Roger Christian. Seymour y sus ayudantes también recibieron presiones durante el rodaje, pero no por parte de los productores o de
Ridley Scott, sino por parte de
Dan O'Bannon, quien, con la aquiescencia de
Ridley, supersivasaba todo los trabajos, construcciones y diseños de
Seymour y sus hombres. Por ejemplo,
Les estaba al cargo de los decorados y diseños del planeta alienígena, haciendo realidad los diseños de
Giger de la nave misteriosa y el jinete espacial, mientras que
Christian se ocupaba de todo lo relacionado con el Nostromo. El extraño diseño gótico y retrofuturista de los interiores de la Nostromo, la particular "casa de la colina" de
Ridley, que dirigió desde la distancia el trabajo de
Ron Cobb, aunándolo con cierto espíritu à là
Moebius, resultó tan perfecto y con una estética tan rompedora y vieja al mismo tiempo, que todavía hoy sirve de referencia para muchas sagas espaciales.
Mientras
Giger sembraba el terror en el plató con su oscura presencia,
Ridley,
Dan y los otros estaban encantados con su trabajo, y sus diseños inquietantemente sexua

les. Uno de los momentos más logrados fue la escena en que Kane se topa con los huevos de alien, cubiertos por el láser de los
Who, y que rezumaban líquido hacia arriba. Para conseguir un efecto realista para que los huevos parecieran algo vivo,
Ridley se dedicó a mover las manos, enfundadas en guantes de goma, por dentro del huevo. El efecto carnoso de su interior se consiguió con un estómago de una vaca manipulado por
Ridley. Para que el momento en que el
facehugger se proyectaba a la cara de Kane también quedara lo bastante carnoso, se cubrió una tubería de aire comprimido con unos intestinos de oveja. Los resultados fueron tan reales que ni mil ordenadores podrían hacerlo mejor.
El
facehugger, la criatura que se adhería a la cara de Kane, fue el primer diseño que
Giger envió a
Dan O'Bannon, y seguramente el más inquietante.
Dan le había dado unas ligeras directrices, y el primer
facehugger era realmente enorme.
Dan había imaginado algo parecido a un pulpo, y se quedó sin habla cuando le llegaron los diseños corregidos de
Giger, que mostraban una criatura con dedos humanos, algo que realmente descolocaba. El diseño final conservó parte de esa desasosegadora idea, y fue idea de
Dan el que quedara con el color original de la goma, lo que daba a la criatura un aspecto intermedio entre humano y alienígena. El interior del
facehugger se construyó, de nuevo, con restos animales, en esta ocasión de moluscos, peces y caviar.
Como bien habían supuesto
Dan y
Ridley, los diseños de
Giger fueron los que hicieron que la película, en último término, funcionara. La espectacular y sangrienta primera aparición del

octavo pasajero, rodada principalmente en una cuidadosa toma, con varias cámaras, ocultaba un pequeño truco, el de la sangre salpicándolo todo. Sobretodo pilló por sorpresa a
Veronica Cartwright, cuya histérica reacción fue más real de lo que pudiera parece. Y tras esa primera aparición el rodaje continuó con el grandioso alien desarrollado, oscuro y huesudo, construido por
Carlo Rambaldi, quien se encargó también de las partes mecánicas del traje, como la famosa doble mandíbula de la criatura. El destino se apareció en el rodaje en forma de un esquelético y gigantesco tipo llamado
Bolaji a quien alguien del equipo vio en un bar. Era el tipo perfecto para enfudarse el traje del octavo pasajero.
Ridley siguió el viejo axioma de Jonathan Shields que tan bien le había ido a
Spielberg, aunque no fuera intencionado, de insinuar más que mostrar. Oculto en las sombras, y apenas insinuado, el alienígena resultaba realmente terrible.
Un feliz día el rodaje llegó a su fin y tras la posproducción y los efectos visuales (de los que se encargó
Brian Johnson, quien acababa de trabajar con
George Lucas), durante 20 semanas
Ridley y sus montadores se encerraron en la sala de montaje para construir una película cuyo primer montaje duraba tres horas, que más tarde fueron reducidas a dos. Una vez eliminada la escena de Ripley encontrando a Dallas encerrado en un sucedáneo de despensa alienígena, el film alcanzó su duración definitiva. Justo antes de la última escena el público tuvo que contener el aliento durante unos inacabables 17 minutos, sin diálogo, en los que
Sigourney corría de un lado a otro por los pasillos luchando por su vida y la de Jonsey.
Interpretación polaca de Alien
La espléndida y curiosa banda sonora corrió a cargo de
Jerry Goldsmith, quien quedó muy decepcionado con el resultado final, afirmando que habían utilizado su peor material para la música. Desde el principio
Jerry y
Ridley tuvieron conceptos distintos sobre el papel que la música debía tener en la película.
Un 25 de mayo de 1979
Alien, el octavo pasajero comenzó a proyectarse en algunos cines tras

una decepcionante proyección en Saint Louis. En las ciudades en que se proyectaba los resultados fueron increíbles: gente saltando de sus sillas, pánicos, gritos, e incluso desmayos. La bola de nieve comenzó a crecer y en su estreno en Los Ángeles en el Teatro Chino (con el jinete espacial custiodando la entrada) el primer fin de semana se proyectó durante 48 horas seguidas, con colas agolpándose en las calles, recordando a la historia que envolvió el estreno de
Star Wars. Cuando un desconfiado
Dan O'Bannon fue a ver la película, comenzó a llorar como un niño. Su sueño de la película de terror espacial definitiva se había hecho realidad. A las órdenes de
Ridley Scott,
Alien, el octavo pasajero acababa de convertirse un clásico de la historia del cine.