martes, 17 de noviembre de 2009

El fuera de la ley (1976)

Morir no es forma de vivir (Josey Wales habla de filosofía con un cazarrecompensas).

Dicen que los gatos, una vez atrapan a su presa, no acaban con ella en seguida. La mantienen viva entre sus garras, jugueteando con ella, como regodeándose en su victoria. Como si la presa sirviera no sólo para sobrevivir, sino también para entretenerse. Tal vez en cierto momento de El fuera de la ley Josey Wales se transforme en gato, o tal vez todo obedezca a un ritual más profundo, a una necesidad psicológica de recrear y avivar un dolor latente, para no sólo combatir la sangre con sangre, sino para mediante su propia tortura, purgar sus pecados. Pues Josey Wales era un hombre honrado transformado en pecador, en un héroe con manos manchadas de sangre. Josey era, además, el protagonista de uno de los mejores westerns de todos los tiempos: El fuera de la ley.

El fuera de la ley nació de una pequeña novela del Oeste, que alguien (probablemente alguien de la propia editorial) envió de forma anónima a la compañía de Eastwood, la Malpaso. Aquella novela, seguramente editada de una forma barata por una pequeña editorial, no debía parecer, al primer vistazo, diferente de las miles de novelillas del Oeste que se habían escrito desde los tiempos de Buffalo Bill. Eastwood confesaría años después que tras ver la horrible portada del libro simplemente la ignoró. El azar quiso que alguien de la Malpaso le echara un vistazo, y llamó la atención de Eastwood al respecto. El actor y director decidió leerla, y quedó encantado. Se hizo con los derechos de la obra y en cuanto pudo la llevó a producción.

Eastwood había quedado fascinado por el lenguaje de la obra, por su tono sombrío e irónico, y por la forma en que se trataba la Guerra de Secesión. Eastwood vio en el espíritu de aquella novela (Gone To Texas) un reflejo del dolor y la división social que la Guerra de Vietnam había traído a América. En parte, El fuera de la ley sería la 'película de Vietnam' de Eastwood.

Con él mismo como protagonista, Eastwood trajo al escritor y director Philip Kaufman y a la guionista Sonia Chernus (a quien conoció en los tiempos de Rawhide) para que trabajaran en el guión. El resultado fue espléndido, pero al comenzar el rodaje quedó claro que la visión que Eastwood y Kaufman tenían de la película y sus métodos de trabajo eran muy distintos. Eastwood despidió a Kaufman y decidió dirigir él mismo el film, algo que no sentó bien en el Sindicato de Directores; se creó así la "regla Eastwood", por la cual en adelante se imposibilitaría que un miembro del reparto o el equipo pudiera reemplazar al director. Kaufman no es un mal director, pero desde luego no podemos sino aplaudir la decisión de Eastwood. Era un film personal que debía ser dirigido por él mismo, y, sinceramente, nadie vivo sobre la Tierra dirige westerns tan bien como lo hace el viejo Clint.

Junto a Eastwood aparecerían intérpretes con los que, como era habitual, Eastwood se sentía cómodo, ya fuera por haber trabajado con ellos o porque le hubieran llamado la atención en alguna película. Entre los primeros estaban la veterana Paula Trueman, Bill McKinney, estupendo como el psicópata Terrill, o John Vernon, también excelente como el sombrío Fletcher. Entre los segundos se encontraban Geraldine Keams, que debutaba en el divertido papel de la india Moonlight, Sam Bottoms y, especialmente el Jefe Dan George, un indio metido a actor sin ser actor, que es de lo mejor de la película junto al propio Eastwood. De hecho no le roba escenas de milagro. Gran parte de los toques de humor que hay a lo largo del todo film los protagoniza el gran Jefe Dan George, en lo que fue sin duda el papel de su carrera. El octogenario indio no siempre recordaba las frases, y a veces el propio Eastwood echaba a perder tomas mascullando sin querer los diálogos, pero poco importaba; la película no habría sido la misma sin él. También tuvo un papel destacado en el film Sondra Locke, una rubia de tipín que Eastwood había conocido poco tiempo atrás, y que había dado que hablar con su debut en The Heart Is A Lonely Hunter, que le mereció una nominación al Oscar. Sin embargo su carrera no acabó de despegar hasta que formó pareja (tanto artística como sentimental) con Clint. La actriz encajó muy bien como la hija "rarita" de puritanos, pero por desgracia tuvimos que tragárnosla en varios films de Eastwood en los que pintaba poco. También tiene un papel importante Will Sampson, el inolvidable "Jefe" de Alguién voló sobre el nido del cuco.

El fuera de la ley era un western en el que además Eastwood nos daba su primera visión de la Guerra de Secesión, y por ende, de las guerras en general, posicionándose en el lado antibelicista y centrándose en el modo en que el conflicto afecta a vidas particulares, algo no muy distinto de lo que haría en sus posteriores films bélicos, especialmente los dedicados a la batalla de Iwo Jima.

El fuera de la ley es un western de trasfondo realista (más de lo que pudieran serlo Infierno de cobardes o sus trabajos con Leone) pero que nos acerca a una leyenda que Eastwood recoge de la imaginería de todos los westerns rodados anteriormente, pero adaptándola a su idiosincrasia y a su interés por tratar de dar siempre una vuelta de tuerca al género. Josey Wales es el héroe solitario, inmiscuido en una guerra por venganza y que sigue sus propios códigos de honor, hijos de su tiempo, y, sin embargo, más nobles que los de su época, una era salvaje donde no sólo la frontera es territorio sin ley, sino que el mismo país civilizado se torna inhumano debido a la guerra.

Con todo, Josey, la eterna imagen del pistolero que decide luchar solo, devendrá, de la mano de Eastwood, y muy a su pesar, pero quizás no tan a disgusto como sus escupitajos quieren hacernos creer, en el líder de una extraña caterva de pioneros y exiliados (esos misfits perdedores que tanto gustan a Clint) que en medio del horror lucharán unidos para salir adelante y labrarse un futuro lleno de bienestar; ese pequeño futuro que juntado con otros pequeños futuros crean naciones.

Es en ese aspecto, y en algunos otros, en los que El fuera de la ley se convierte en un western atípico que en las manos de Eastwood se funde con la leyenda y la tradición del género para convertirse en algo nuevo. En El fuera de la ley aparecen indios que no son realmente el enemigo (nunca lo son en realidad; los pistoleros de Eastwood nunca dispararon a un piel roja). Su revisión en este aspecto no es muy diferente a la visión que Hollywood venía dando desde los 60 de los nativos norteamericanos, pero Clint una vez más da un paso más allá y su retrato de los indios es mucho más humanizado que el la mayoría de westerns anteriores o posteriores. Sus indios no son seres hieráticos y espirituales como monjes budistas; son seres humanos como cualquier otro, capaces de bromear y disfrutar de la buena vida, y de ponerse serios cuando toca. Sí, el jefe Lone Watie le relata a Josey la historia de sus desgracias causadas por el hombre blanco, pero también es un anciano al que le fallan las facultades de guerrero indio, y que no por ser mayor desdeñará los encantos de Moonlight, otra víctima, pero no sólo de los blancos, sino también (y esto es casi un hito hollywoodiense) de los propios indios.

En El fuera de la ley vemos que confluyen no sólo las enseñanzas que Eastwood obtuviera de Leone y Siegel, y muchos otros pequeños directores, sino que en la estupenda fotografía otoñal de Bruce Surtees (habitual de Eastwood hasta mediados los 80), la estación favorita de Clint para rodar westerns, comienza a quedar cada vez más patente que el refinamiento de Eastwood al rodar películas del Salvaje Oeste va de la mano con una presencia cada vez mayor del espíritu de John Ford, el maestro definitivo del género. Con todo, aunque en lo formal vaya cobrando peso la influencia del yanqui irlandés, Eastwood se dedicará a deconstruir todo lo que Ford había levantado anteriormente con su filmografía. En El fuera de la ley esa inquietante atmósfera de lo sobrenatural que rodea a sus héroes del western sigue presente, y de nuevo veremos en alguna escena suelta aparecer a Josey fuera de cámara, sin ruido alguno, como una aparición del más allá.


Momento Ethan de Josey Wales

El fuera de la ley también se diferencia de otros westerns en su posicionamiento respecto a la Guerra de Secesión. Sin ser un posicionamiento político, Eastwood, en su querencia por los personajes perdedores, se decanta por el Sur sólo por su condición de perdedor. En esta ocasión serán las tropas de la Unión las que cometan tropelías e injusticias, sobretodo a través de las guerrillas de los "Botas Rojas", un grupo paramilitar de Missouri que existió realmente, y que libraron su propia guerra de pillaje y destrucción. Ellos serán la causa de que Josey abrace el otro bando en la guerra, pero formando a su vez parte de una guerrilla de sureños. En este aspecto Josey se verá arrastrado al mismo pecado que sus enemigos, y por ello es conveniente que el espectador observe atentamente las imágenes bélicas que aparecen durante los créditos, en los que vemos a Josey quemando graneros y devolviendo el ojo por el ojo y el diente por el diente.

Personalmente, todo lo que pueda decir de El fuera de la ley sería poco. Es de los films preferidos del propio Eastwood, y no es de extrañar, porque la película es una maravilla de principio a fin. Tiene frases antológicas, personajes antológicos, momentos antológicos, y describir la gloria divina es más de lo que pueda hacer alguien como yo. El fuera de la ley es una obra inmensa, que inculcó muchos malos hábitos en jóvenes impresionables, a los que transformó en escupidores compulsivos. No queráis que os cuente ahora lo que significa El fuera de la ley para mí. Si queréis que lo haga, en todo caso buscadme frente a una cerveza fría o quizás más apropiadamente, un whisky.

Porque, en definitiva, y tal como dice el propio Josey, "todos morimos un poco en aquella guerra".

14 comentarios:

GINEBRA dijo...

Te buscaré frente a una cerveza fría, yo no estaré muy lejos, con otra como la tuya, jajjajajaja.
Me gustó el film (creo que no tanto como a tí) y sobre todo como nos contaste un poco el origen y la realización de éste.
Besitos

L´Esbarzer dijo...

Más western!!!

Lobo de Bar dijo...

Gran película, puede que toque pronto una revisión, ya sea con whisky en la mano o durante un domingo de resaca.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Una gran reseña de un film trepidante.
Saludos

LoRbAdA dijo...

Bufffff!!! Mira, te escribiría un comentario más grande que tu post sobre esta peli. La vi hace poco y aluciné. Peazo de personaje que se marca el tito Clint. De hecho me sorprendió lo mucho que se parece Josey Wales al personaje de Gran Torino (no solo en la forma de escupir) y no tanto a Harry El Sucio como todo el mundo dice. Es un homenaje a Josey joder!!
Bueno, impresionantes persecuciones, paisajes, ritmo, peleas, diálogos... un western perfecto.

Saludos.

Luis Cifer dijo...

Debido a una reciente conversacion con colegas sobre cine, tenia preparado un post en mi blog sobre esta peli para esta semana, te me has adelantado por 2 dias. Creo que lo voy a publicar igualmente, aunque dudo mucho que el mio llegue a la altura del tuyo.
Ambos coincidimos en que es un gran film. Enhorabuena por el post

elprimerhombre dijo...

Pues no la he visto y no tenía constancia de ella. También tengo que ver aún Escalofrío en la noche e Infierno de cobardes. Pero si he de serle sincero, sí que he visto El jinéte pálido y aún siendo un clásico de Eastwood a mí no me gusta, aunque tenga escenas memorables. Ahora a lo mejor le he dado de lleno pero recuerde que son gustos, aunque algunos duelan. Un saludo!

Fantomas dijo...

A mi gusto el mejor western de Eastwood fuera de la trilogía de Leone.

Excelente reseña,
Saludos.

Mr. Lombreeze dijo...

No puedo estár más de acuerdo. Sigue siendo una de mis películas favoritas desde que la vi por primera vez haca ahora 20 años. Es uno de los grandes westerns de la Historia y, en mi modesta opinión, la mejor película de Clint Eastwood. Tiene tantos grandes momentos y un arranque y un final tan fabulosos que resultaría larguísimo nombrarlos todos. Todo funciona a la perfección, y la música de Jerry Fielding (gran compositor setentero) es, como siempre, muy buena.

Möbius el Crononauta dijo...

Ginebra: así que no tanto eh.. bueno la próxima prueba con cerveza fría y algún crononauta!

L'Esbarzer: claro que sí

Lobo de Bar: dos grandes opciones ambas dos

Crowley: gracias

Lorbada: como ya dije, es que Gran Torino es una película para fans, y hay de muchas de sus películas

Luis Cifer: bueno, será interesante ver qué tienes que decir al respecto, eso seguro

elprimerhombre: bueno, prueba con las otras... de todas formas no siempre a la primera entran las cosas, prueba dentro de un tiempo otra vez

Fantomas: "Sin Perdón" también es muy grande, pero los westerns de Eastwood son como los discos de Queen...

Mr.Lombreeze: Jerry Fielding, al final no hable de él, pero desde que colaboró con Eastwood sus westerns sonaron mucho mejor

KingMatt dijo...

Monumental, Grandiosa. Cualquier adjetivo se le queda corto.

Muchos años mas tarde al ver en Sin Perdon, la escena donde Clint practica con en revolver, tuve un ''dejavu'', y pense, JODER, este tio es Josey Weles de mayor.
Y siempre la he visto desde esa perspectiva. JAJAJA.

Momentazo el escupitajo al perro.
La charla con Diez Osos.
El tonico milagroso.
¿Sirve para quitamanchas?

Un Saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

Totalmente... Will Munny bien podría ser Josey de mayor, o al menos parte de él.

El dichoso quitamanchas... y los escupitajos... dios mío, que peli más grande.

"EnLaCuerdaFloja" dijo...

¡SI! esta me gusta y mucho.

Saludos por5

marguis dijo...

Gran reseña de uno de los mejores westerns de Eastwood... y que suerte que reemplaara al director!!