domingo, 15 de noviembre de 2009

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (XXI)

Toad

Suiza tiene buen chocolate, montañas, calles limpias, agua cristalina, mucho oro y paraísos fiscales en forma de bancos. Y supongo que también debe tener una escena de rock, o la tuvo. No conozco demasiados grupos suizos. Imagino que habrá por allí mucho metal europeo y eso. Vamos, que no tengo ni idea del rock que se hace en Suiza. Pero los rockeros suizos de buen gusto debería tener al menos uno o dos discos de Toad en su colección. Y los españoles también, caramba.

Toad aparecieron allá por el 70 como una unión de cantones suizos, como debe suceder mucho por allí. Seguro que hablaban italiano y alemán. El guitarra y ocasional vocalista Vic Vergeat se junta con el bajista Werner Frohlich y el batería Cosimo Lampis y forman un trío primitivo y básicamente instrumental que llegará a sacar algún sencillo, para progresar a cuarteto en el 71 con Bens Jaeger, publicando su álbum debut, Toad. Los cuatro forajidos chocolateros dejaban las cosas claras desde el minuto cero con "Cottonwood Hill", un monolito de ocho minutos que comienza con un pesado riff de rapiña cosaca que alternan con un melódico entremés de guitarra navideña mientras la parte rítmica sigue trabajando el metal caliente, que a los dos minutos se transforma en un cambio como no vio el mundo hasta la caída de la Unión Soviética. Lo que sigue es un desparrame de cambios, solos, bajos locos y baterías prepotentes donde todo tiene lugar. No sé dónde porras está Cottonwood Hill, pero para mí es un estado de la mente.
"A Life That Ain't Worth Living" es un lento medio tiempo tintado con blues rock que recoge las típicas influencias de Led Zep, Small Faces, Jeff Beck Group y demás colosos del género. "Tank" es un trago de Montelimar a base de riffs arrastrados con un aire claramente Hendrix, "They Say I'm Mad" es un blues eléctrico en toda regla, y "Life Goes On" una autopista de once minutos con un poco de psicodelia como pasada por el tamiz Sabbath. El disco sigue con "Pig's Walk", un furioso y guitarrero boogie, que da paso a la última tonada del álbum, "The One I Mean", la típica balada de trobador de la época influenciada por los Beatles. En resumen, un pedazo de debut que encantará a los amantes de los sonidos de los grupos intocables citados.

Tras publicarse el álbum el amigo Bens se largó y en el interín llegó un trabajo en directo de la banda, que los puso sobre el montañoso mapa suizo; tras ese directo publicaban un segundo trabajo en estudio, Tomorrow Blue, del 73. El disco se abre con una marchosa tonada que bien podría recordar al gran Rory Gallagher, sobretodo en la intro. El segundo tema, "Tomorrow Blue" seguía en la línea del rock de pub irlandés, dando paso a un instrumental con violín, "Blind Chapman's Tale". "Vampires" recupera más del sonido cavernoso del debut del 71, y "No Need" es la locomotora guitarrera del disco como ya lo fuera "Pig's Walk" en Toad. "Change In Time" comienza como un tema de sonido hendrixiano, en el que acaban metiendo todo lo que se les pasa por la cabeza: ruidos, violines, silencios, acústicas... así hasta llenar doce minutos. La coda del disco es "Three O'Clock In The Morning", una corta pieza de piano. En los bonus tracks de las reediciones el disco viene con un par de inéditas y una curiosa versión de los Beatles, "I Saw Her Standing Her", que parece firmada por Status Quo.

El cierre temporal de la banda fue el disco Dreams, en 1974. Con los años irían apareciendo recopilaciones, directos y demás naranjas exprimidas, pero los discos que hay que tener son los tres primeros, empezando por su estupendo debut, que me huelo es el mejor de los tres. Dejad que el sapo entre en vuestros oídos; por suerte no todo en Suiza fueron Krokus.


10 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

"un pesado riff de rapiña cosaca que alternan con un melódico entremés de guitarra navideña mientras la parte rítmica sigue trabajando el metal caliente, que a los dos minutos se transforma en un cambio como no vio el mundo hasta la caída de la Unión Soviética"

Holy Zombie Jesus!

Y encima con montaje sobre Dentro del Laberinto, cuando Jennifer Connelly todavía no había enseñado sus afrutados melones.

Psicotrópicas sensaciones evasoras de impuestos invaden mi mente, crononauta.

without dijo...

Jurl...ni idea de este grupo!

saludos

LoRbAdA dijo...

Dentro del laberinto y Rock & Roll!!! Acabas de definir mi infancia jaja!

txinomandinga dijo...

nunca les he prestado atención a estos tios. lo cierto es que suenan de pm. tendré que remediarlo...gracias por recordarlos
salud!!

raúl dijo...

toad, toad, toad, te necesiiito toooooad! suena compacto esto, rotundo, sí señor, enjundia buena. bien descrito!

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Jajaja! También he apuntado la descripción que cita Aitor.

No conocía a estos sapos, la verdad. Pensaba que Krokus y el Toblerone eran la súnicas divisas suizas que valía la pena conocer, a falta de dinero que blanquear.

¡Un saludo!

isobel dijo...

que recuerdos..., feliz semana

Möbius el Crononauta dijo...

Aitor: recuerda, Aitor; le baroque, toujours le baroque. Ya sea para esto, para la Jennifer o para la Mastercard

without: era lo que esperaba

Lorbada: si es que somos the lost generation in the labyrinth

txinomandinga: echales una oreja a ver

raúl: ¡gracias!

Rnr Outlaw: ya ves, si es que en Suiza hay de todo, menos diversión española

isobel: por el laberinto imagino...

"EnLaCuerdaFloja" dijo...

hay muchas bandas como Toad querido Mobius ,que hacen las delicias de los buscadores de tesoros como nosotros.
Saludos x 6

Möbius el Crononauta dijo...

Somos unos Indiana Jones del rock... y desde luego seguiremos indagando, amigo Cuerdo