viernes, 2 de octubre de 2009

The Twilight Zone

You're traveling through another dimension, a dimension not only of sight and sound but of mind. A journey into a wondrous land whose boundaries are that of imagination. That's the signpost up ahead - your next stop, the Twilight Zone!

Hace justo cincuenta años, un viernes 2 de octubre de 1959, sobre las diez de la noche, las familias o telespectadores solitarios que sintonizaron la CBS en sus televisores vieron el nacimiento de una serie única e irrepetible, una de las más míticas de la historia de la televisión norteamericana, y que con los años ha devenido en la que quizás sea la serie fantástica de culto definitiva, entendiendo ese culto como algo no tan masivo como pueda serlo Star Trek. No fue la primera serie de la televisión, ni evidentemente la última, en tratar temas de ciencia ficción y fantasía, pero desde luego sus historias iban más allá. Cincuenta años atrás, en la era dorada de la televisión, The Twilight Zone, también conocida en el mundo hispano como La dimensión desconocida, hizo su aparición en la mal llamada caja tonta para dejar una huella indeleble en el consciente colectivo y en multitud de espectadores de la época, muchos de los cuales fueron luego directores, actores, músicos o artistas en general. Prueba de la influencia de la serie no son sólo sus crecidos telespectadores, o los premios que cosechó la serie, sino los varios remakes (dos al menos) que se han hecho, y siguen haciéndose, de la serie original, sin llegar en ningún caso a poder recrear el espíritu tan especial de la aventura tan especial que dio comienzo en 1959.

Como muchas series de la época, The Twilight Zone sirvió de rampa de lanzamiento para muchas futuras estrellas, técnicos y directores de cine, llegando a atraer incluso a nombres ya consagrados en la época; pero The Twilight Zone contó con un grupo de nombres imperecederos bastante potable. Pongamos como ejemplo a directores como Richard Donner, Stuart Rosenberg o Don Siegel; intérpretes como Lee Marvin, Jack Klugman, Dennis Hopper, Roddy McDowell, Peter Falk, Carol Burnett, Burgess Meredith, Robert Duvall, Charles Bronson, Vera Miles, James Coburn, Ed Wynn, Buster Keaton, Robert Redford, Martin Balsam, William Shatner, Anne Francis, Dick York, Burt Reynolds, Jack Warden, Telly Savalas, Agnes Moorehead, Warren Oates, Elizabeth Montgomery, o Martin Landau; compositores Bernard Herrman, Franz Waxman o Jerry Goldsmith, y varios directores de fotografía, entre los que destacó el más habitual, George T. Clemens. Pero sin duda The Twilight Zone nunca habría sido posible sin el visionario y creador de la misma: Rod Serling, el único ser real en aparecer en listas y votaciones de personajes míticos de la ciencia ficción.

La biografía de Rod Serling es tan fascinante como lo fue la misma serie, y daría para una entrada aparte, así que no me extenderé demasiado. Nacido en Syracuse, Nueva York, se crió en uno de esos pueblos idílicos norteamericanos repletos de jardines con césped, carritos de helados y niños en bicicleta repartiendo periódicos, Binghamton; una población con las comodidades del campo y las ciudades pequeñas, que muy pronto crecería a la sombra de la IBM y otras industrias tecnológicas. Serling fue un combatiente condecorado durante la Segunda Guerra Mundial, y comenzó a escribir aprovechando su convalecencia al volver de la misma, fuertemente impresionado por la barbarie a la que había logrado sobrevivir. A principios de los 50 comenzó a escribir para la televisión, trabajando en guiones para diversas series, especialmente para los programas semanales basados en teledramas u obras teatrales filmadas en directo, en muchas ocasiones con cámaras de vídeo.

El gran momento para Rod Serling llegó en 1955 con "Patterns", un drama escrito para el programa Kraft Television Theater, cuyo éxito fue tal que fue reemitido a la semana siguiente de su estreno. Un año después Serling volvía a ser aclamado por "Requiem for a Heavyweight", escrito para la prestigiosa Playhouse 90 de la CBS. El éxito fue de nuevo inmediato, y unos años después fue adaptado al cine. Los premios continuaron llegando, y para 1959 Serling ya tenía tres Emmys adornando su estantería. Para entonces ya era una estrella, y es considerado por muchos el primer "guionista estrella" de la historia, al menos, en el ámbito de la televisión, y un guionista creador de series, el lejano antepasado de David Chase y otros como él.

En 1957 Serling, un poco cansado de que sus guiones más incendiarios y controvertidos fueran rechazados, ideó un concepto para una nueva serie, una serie que tratara de lo fantástico, lo sobrenatural, la ciencia ficción, pero yendo más allá, creando modernos cuentos populares de los que se pudiera extraer una moraleja, y que sorprendieran al espectador con un final impactante e inesperado. Quería explorar el campo de lo fantástico y la ciencia ficción, pero a su manera, apartándose de programas ya existentes como Science Fiction Theater, usando de paso la fantasía como modo de camuflar sus guiones de crítica política y social. Como idea para el capítulo piloto escribió "The Time Element", un relato sobre un hombre que acude al psicoanalista preocupado por un sueño recurrente en el que se despierta en Pearl Harbor unas horas antes del ataque japonés, tratando de prevenir sin éxito a la población local contra el inminente raid nipón. El concepto de la serie y el primero guión, sin embargo, no convencieron a los ejecutivos de la CBS, y "The Time Element" fue archivado, hasta que en 1958 el productor de Westinghouse Desilu Playhouse (otro programa que ofrecía una historia diferente en cada emisión) dio con el original de Serling en los archivos de la cadena, llevándolo inmediatamente a filmación aprovechando la popularidad del guionista. De nuevo el episodio basado en su escrito fue un gran éxito de público, demostrando a los capos de a CBS que la ciencia ficción y las historias fantásticas podían tener un hueco en la programación de entonces. Fue así como el proyecto para The Twilight Zone comenzó a ponerse en marcha.

Cuando los productores de la cadena se dirigieron a Serling para seguir adelante con su proyecto, el escritor aceptó bajo condición de tener un control artístico total, siendo él mismo la principal fuente de historias para la serie. La CBS aceptó, aunque como se acabaría viendo con el tiempo imponer su visión en la serie acabaría siendo más difícil de lo que pudiera parecer. Para el capítulo piloto de The Twilight Zone Serling presentó una oscura historia sobre una sociedad futura que elimina a sus ancianos por considerarlos inútiles. La cadena rechazó el proyecto por anticomercial; los productores (y lo que es más importante, los patrocinadores) querían un producto para todos los públicos, no visiones aterradoras y apocalípticas. Serling escribió un nuevo piloto, titulado "Where Is Everybody?", que esta vez fue aceptado y convertido en el primer episodio. Aquel día ya fijado en la historia de la televisión, el 2 de octubre de 1959, se emitió "Where Is Everybody?" con un considerable éxito entre la crítica, y una respuesta más modesta del público; con todo el episodio acabaría llevándose con el tiempo algún premio como el prestigioso galardón de ciencia ficción Hugo.

"Where Is Everybody?" en realidad tenía muy poco o nada de ciencia ficción, pero ya presentaba todos los parámetros que guiarían los capítulos de The Twilight Zone: un prólogo y un epílogo con la característica voz en off de Serling, y por lo general un final sorprendente. En un principio se pensó en contratar a Orson Welles como narrador, pero su caché estaba fuera del alcance de los productores. Cuando fue imposible contar la preferencia de Serling para las narraciones, Richard Egan, el escritor decidió hacerlas él mismo.


"The Lonely"

Aunque hoy en día The Twilight Zone es un clásico de culto, sus inicios fueron difíciles, y a cada temporada fue una lucha en uno u otro aspecto. Para hacerse una idea de lo que significó la serie en su día, y de lo difícil que fue su realización, hay que intentar viajar mentalmente a la televisión de finales de los 50, un medio de comunicación y una industria que todavía no había acabado de pulirse del todo.
Para empezar, en 1959, como lo había sido desde sus inicios, y lo siguió siendo durante muchos años, la televisión era la hermana pobre del cine. Desde finales de los 40 las cadenas televisivas habían ido conformando grandes programas a base de grandes talentos, fueran reciclados del cine o jóvenes promesas. Aunque el cine se sintiera amenazado durante algún tiempo, la novedad de la televisión no duraría eternamente, y los productores tuvieron que esforzarse en ofrecer grandes programas con muy pocos medios.
Como sabréis quienes hayáis visto la película Quiz Show, por entonces cualquier programa de entretenimiento dependía de un patrocinador (e incluso muchos noticiarios eran patrocinados). Los patrocinadores, normalmente empresas de electrodomésticos o de alimentos, eran dioses con el poder sobre la vida y sobre la muerte. Un código de censura imperaba en el mundo televisivo igual que en el cine, pero el gran censor era siempre el patrocinador. Cualquier aspecto que no gustara a la empresa mecenas era inmediatamente eliminado del programa en cuestión. The Twilight Zone era un programa muy innovador, que trabajaba con un material (la ciencia ficción) que se solía considerar como entretenimiento para niños (muchos se sorprendieron de que un escritor prestigioso como Rod Serling comenzara un proyecto así), y por tanto tuvo problemas con los patrocinadores desde el principio. El individualismo de Serling y su obsesión por controlar los aspectos artísticos no ayudaron a las relaciones con los patrocinadores, y las historias de naves espaciales, extraños seres y mundos fantásticos solían necesitar de un dinero que simplemente no había.
El bajo presupuesto fue un problema constante a lo largo de las cinco temporadas de la serie, y Serling tuvo que componérselas para sacar adelante cada capítulo buscando abaratar costes y tirando de talentos baratos, como muchos buenos secundarios y directores competentes pero asequibles (por ejemplo Robert Stevens). Aun así pudo contar durante casi toda la primera temporada con los servicios del compositor Bernard Herrman.


Rod Serling

A pesar de los problemas presupuestarios y los roces con la cadena y los patrocinadores (en esta primera temporada, General Food y Kimberly-Clark), y la constante daga de Damocles pendiendo sobre la serie en forma de cancelación debido a las bajas audiencias (en noviembre del 59 la serie estuvo a punto de desaparecer), Serling y su equipo (el productor Buck Houghton y los escritores Charles Beaumont y Richard Matheson) lograron sacar poco a poco la serie adelante, ganando adeptos uno a uno, y popularizando la serie entre un sector del público con el que no habían contado: los niños. Serling y los demás habían concebido principalmente la serie como un producto dirigido a los adultos, pero The Twilight Zone encantó al público infantil, lo que finalmente acabaría salvando a la serie de la quema.

Finalmente aquella primera temporada (quizás la más brillante de todas) dejó para la historia un buen puñado de capítulos inolvidables, historias atrevidas y sorprendentes llenas de inteligentes diálogos, situaciones y personajes, marcadas por las características introducciones y despedidas de la voz de Serling. El gran Rod hizo historia introduciendo muchas de sus inquietudes en la serie, tocando, a través de historias extrañas o de ciencia ficción, muchos temas políticos y sociales, siempre esquivando con subterfugios y lecturas entre líneas la férrea censura de los patrocinadores, quienes obviamente se aterraban ante cualquier posible referencia política o aspectos sociales controvertidos.

Durante aquella gloriosa primera temporada Serling dejó claro que era un escritor imaginativo y talentoso, con pocos rivales que pudieran hacerle sombra, apoyándose además en otros dos grandes escritores como Beaumont o Matheson, y adaptando de vez en cuando relatos cortos que agradaran a Rod. La lista de grandes capítulos es larga. Destacan, por ejemplo, "One for the Angels", donde Serling introdujo a uno de sus personajes más recurrentes, la Muerte; "Walking Distance", episodio en el que un alter ego del propio Serling viajaba a su idílico pueblo de la infancia; "The Lonely" y "Time Enough At Last", dos episodios inolvidables con formidables giros de la trama al final, protagonizados por eminentes secundarios como Jack Warden y Burgess Meredith (uno de los más habituales a lo largo de la serie); "Perchance to Dream", una excitante historia sobre un hombre que cree que morirá la próxima vez que se quede dormido; "What You Need", una fábula sobre la codicia humana en una historia de un hombre que cumple cualquier deseo; "The Hitch-Hiker", donde la bella Inger Stevens trata de escapar de un inquietante autoestopista; "The Purple Testament", un reflejo de las pesadillas de Serling tras sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial; "The Big Tall Wish", un hito televisivo en forma de episodio protagonizado por actores de color sin una trama racial de por medio; o, finalmente, "The After Hours", una curiosa historia de maniquiíes protagonizada por una gran belleza de la ciencia ficción, Anne Francis.

En definitiva, muchas y distintas historias que aunaban competentes (y también grandes) interpretaciones y direcciones con frases muy bien escritas e historias que tras su sorprendente final escondían una moraleja sobre la naturaleza humana. Aquella estupenda primera temporada se cerró con "A World of His Own", un relato de Richard Matheson sobre ciertos poderes de un escritor que incluyó por primera vez un cameo del propio Serling. La idea caló y a partir de la segunda temporada el propio Serling aparecería al principio de cada episodio a modo de introducción, para despedirlo con su voz en off. La imagen de Serling, trajeado y con un eterno cigarrillo en las manos, se convirtió en un icono de The Twilight Zone, y por supuesto de la televisión en blanco y negro.

La segunda temporada comenzó con un nuevo patrocinador (Colgate-Palmolive) , una nueva sintonía (compuesta por un tal Marius Constant) y más episodios inolvidables, rodados con los eternos problemas del presupuesto limitado. De hecho para abaratar costes Serling y Houghton rodaron algunos capítulos con cámaras de vídeo, lo que les dio el típico aspecto del teatro televisado de la época, pero la idea fue abandonada por dificultar los rodajes.
Entre los nuevos clásicos de The Twilight Zone de esta segunda temporada cabe destacar "The Eye of the Beholder", un ambicioso episodio que se convirtió en el mayor desafío técnico con el que se enfrentaron en la historia de la serie, y que narraba las consecuencias de una importante operación estética; "Nick of Time", episodio en el que William Shatner acaba obsesionado con una especie de tragaperras que predice el futuro; "The Night of the Meek", un entrañable episodio navideño à là Twilight Zone; "Dust", un buen ejemplo de los westerns fantásticos a los que era bastante aficionado Serling; "The Invaders", una historia protagonizada por Agnes Moorehead que le daba la vuelta a la típica trama de la invasión alienígena; "The Odyssey of Flight 33", un estupendo episodio sobre un avión comercial y su extraño viaje; "Mr. Dingle, the Strong", buen ejemplo del tipo de episodio "simpático" de la serie, en el cual un marciano de dos cabezas (impagable la utillería de economía del ser) dota de una fuerza extraordinaria a Burgess Meredith; "Long Distance Call", un inquietante episodio que habla de llamadas telefónicas desde el más allá, y para terminar, "The Obselete Man", una gran moraleja sobre los totalitarismos y la cultura como arma contra ellos, que fue protagonizada de nuevo por el gran Meredith.

La tercera temporada se inició con The Twilight Zone como un auténtico fenónemo. Había juegos de la serie, cómics, objetos de merchandising, y muchos patrocinadores dispuestos a dejar su dinero en el proyecto. Pero tras la magia del televisor había una dura realidad: era difícil que los patrocinadores no acabaran cortándole las alas a Serling, quien además tenía cada vez una peor relación con el productor Buck Houghton. Por otro lado Serling animó a sus espectadores que enviaran sus propias historias para ser rodadas, pero la avalancha de escritor fue demasiada, y de los pocos cientos de relatos que pudo leer Serling sólo unos pocos eran lo bastante buenos, pero aun así no encajaron en la serie. Lo que sí llovió fueron las demandas por plagio; Serling pisó en muchas ocasiones terrenos ya explorados por otros escritores de ciencia ficción, y en ocasiones era fácil que la trama de cierto capítulo se pareciera a tal o cual relato.
A pesar de todos estos problemas la serie siguió una vez más adelante, y el tercer año de The Twilight Zone debutó con "Two", que seguía la tradición de los primeros episodios de cada temporada, con historias que se centraban en personajes solitarios. En esta ocasión Charles Bronson y Elizabeth Montgomery son los dos únicos supervivientes de un holocausto entre las dos grandes potencias, y deben aprender a convivir. Siguieron otros capítulos interesantes como "The Shelter", en el cual unos vecinos se enfrentaban por un refugio antinuclear; "The Mirror", un curioso capítulo en el que Peter Falk interpretaba a un alter ego de Fidel Castro; el inolvidable "It's A Good Life"; "Once Upon A Time", un divertido homenaje al cine mudo y al protagonista del episodio, el inigualable Buster Keaton; "A Quality of Mercy", otra diatriba antibélica de Serling, en la que un oficial norteamericano acaba metido en la piel del oficial japonés a quien está a punto de masacrar; "Nothing In The Dark", episodio en el que un "parco" Robert Redford con aviesas intenciones trata de colarse en la casa de una anciana solitaria; "One More Pallbearer", otro de esos capítulos con final inolvidable; "Kick the Can", un bello elogio a la tercera edad y la eterna juventud del Peter Pan; "To Serve Man", uno de los clásicos por excelencia de la serie; "Little Girl Lost", que narra el rescate de una niña desde la cuarta dimensión, o, en fin, episodios como "The Little People" o "I Sing The Body Electric", una de las típicas historias de The Twilight Zone (escrita en esta ocasión por Ray Bradbury) con robots como eje central de la trama.

El fin de la tercera temporada significó el fin de una etapa en la serie. Aunque algo inferior a las dos primeras temporadas, The Twilight Zone todavía tenía gancho, y la serie ganó su tercer Hugo, era todavía popular. Pero cuando un agotado Serling no pudo encontrar un nuevo patrocinador a tiempo, la CBS canceló la serie momentáneamente. Buck Houghton aprovechó el interin para unirse a un nuevo proyecto, y Serling aceptó un puesto como profesor en la Universidad de Antioch. Sin embargo, a finales de 1962 quedó patente que la comedia de una hora que había sustituido a The Twilight Zone no había calado en la audiencia, con lo que la CBS llamó de nuevo a Serling para que reviviera el proyecto. Para ocupar el hueco dejado por la comedia extinta, el metraje de cada episodio de The Twilight Zone fue doblado, llegando a los sesenta minutos, lo que sin duda fue un error. Además, un Serling alejado de Hollywood en su puesto de profesor no pudo implicarse como en anteriores temporadas en el día a día de la serie. Serling siguió apareciendo como presentador de cada capítulo, pero grababa sus intervenciones de cuatro en cuatro en rápidos viajes a Los Angeles, con lo que se perdió la personalización de los decorados en cada aparición suya. El gran peso de sacar adelante la temporada recayó en el nuevo productor, Herbert Hirschman, quien tras unos cuantos episodios aceptó una oferta de la NBC. Fue sustituido por Bert Granet, responsable del que sin duda es el mejor episodio de la temporada, "On Thursday We Leave For Home".
El resultado de la cuarta remporada fue agridulce. En los episodios de una hora se perdía el "toque" de la magia de un cuento de media hora, y además Serling no estaba libre para ocuparse personalmente de los detalles de producción. Charles Beaumont también hubo de apearse poco a poco del proyecto debido a una enfermedad. La fallida cuarta temporada dejó algunos episodios curiosos, como "He's Alive" (donde un jovencito Dennis Hopper interpreta a un moderno discípulo de Hitler) u "Of Late I Think of Cliffordville", pero la magia ya no estaba allí.

La quinta y última temporada regresó a su formato original, y de la mano de nuevos patrocinadores como American Tobacco (sin duda ideal para ser anunciado por Serling) o Procter & Gamble y con Serling y Granet al timón The Twilight Zone regresó a las pantallas para su canto del cisne. Para entonces Serling estaba consumido tras dedicar tantos esfuerzos a la serie, y él mismo reconoció haber perdido la perspectiva al tomar decisiones. Por suerte Granet mostró ser un productor bastante competente, y antes de ser sustituido por William Froug se rodaron bajo su tutela algunos de los mejores episodios de la última temporada y de la serie. Por ejemplo, "Steel", "Nightmare at 20.000 Feet", con el histérico William Shatner sufriendo un colapso nervioso al ver que su avión está siendo saboteado por un gremlin (Nick Cravat, el compañero saltimbanqui de Burt Lancaster, enfundado en un disfraz bastante cutre), "The Doll", "I Am The Night - Color Me Black" (una buena metáfora sobre el odio racial, social y político) o "An Occurence at Creek Bridge", un corto francés cuyos derechos fueron comprados para la serie y que acabaría adjudicándose un Emmy y un Oscar.

En enero de 1964 parecía claro a ojos de los capos de la CBS y de Serling que la fórmula de The Twilight Zone estaba agotada. El escritor y creador de la serie se sintió más aliviado que frustrado, y tras rechazar una oferta de la ABC para recrear en esa cadena una serie parecida, Serling apostó por llevar a cabo otros proyectos diferentes. Podía sentirse más que satisfecho de lo que había logrado. Había hecho historia en la televisión, tratando de usar la fantasía y la ciencia ficción no sólo para entretener sino también para denunciar injusticias del presente y para vernos reflejados ante el espejo de su serie y reflexionar sobre nuestra propia naturaleza humana. Había tratado temas que no solían tratarse en aquella época, y en cuanto al tratamiento de sus tramas y la introducción de propuestas arriesgadas se había adelantado a su tiempo.

Por supuesto, en pleno siglo XXI, The Twilight Zone acusa el paso del tiempo. El equipo de producción trabajó siempre con presupuestos mínimos, y los efectos especiales son tan básicos que cualquier niño de hoy en día se reiría al verlos. La audiencia de hoy es diferente, menos impresionable, y más alerta y avezado, y es fácil que al ver ciertos episodios se pueda anticipar el final de la historia. Además, The Twilight Zone fue producida en un tiempo en que las cadenas no sólo estaban sometidas a la audiencia sino a los patrocinadores, y el día a día de la producción era muy precario. La CBS de entonces no era la sólida HBO de hoy en día, capaz de producir series notables con grandes presupuestos. Es fácil ver que a lo largo de las cinco temporadas de The Twilight Zone hay episodios no especialmente brillantes, capítulos correctos con historias no especialmente excitantes. En definitiva, estamos hablando de una serie con cincuenta años de edad.

Por otro lado, precisamente por su precaria producción, por haber sido producida en un entorno televisivo todavía en proceso de maduración, y porque los episodios que son buenos son realmente increíbles, un oasis de magia infantil y maduros mensajes como The Twilight Zone es doblemente meritoria. Decorados y efectos especiales serán básicos y anticuados, pero la magia de las palabras, el talento de los escritores, y el espíritu de Rod Serling, hacen de The Twilight Zone una serie única e inigualable, un hito televisivo que ha influido a muchos, y que en su día impresionó a niños y jóvenes que actualmente se encuentran creando películas y series, las cuales, aunque sea en un pequeño porcentaje, son deudoras del legado de Rod Serling y su Dimensión desconocida.

You unlock this door with the key of imagination. Beyond it is another dimension - a dimension of sound, a dimension of sight, a dimension of mind. You're moving into a land of both shadow and substance, of things and ideas. You've just crossed over into the Twilight Zone.

De cara al "zoner" neófito, hay que aclarar que durante sus cinco temporadas The Twilight Zone intercaló episodios gloriosos con otros más modestos tanto en pretensiones como en resultados. Con todo, al tratar de elaborar una lista con los mejores diez, veinte o treinta episodios, o aquellos con los que sería idóneo adentrarse en el mundo de fantasía de Rod Serling, hay varias decenas de capítulos memorables e increíbles entre los que elegir. La lista siguiente es, en mi opinión, una lista bastante representativa de lo que fue la serie, y una buena forma de acercarse a la mítica serie. Tiene capítulos de todas las temporadas salvo la cuarta, que fue con diferencia la más floja. Obviamente no están todos los que son, pero sí son todos los que están.
  1. Walking Distance: Un ejecutivo agobiado (un alter ego de Rod Serling) hace una parada en su viaje en coche y se adentra en un pueblecito idílico que le resultará extrañamente familiar.
  2. The Lonely: Un preso condenado al exilio vive su solitaria existencia en un planetoide abandonado. Su único deseo es poder volver a la Tierra, hasta que se encuentra con el último envío de las autoridades peninteciarias. Pronto descubrirá que nunca se puede tener todo.
  3. Time Enough at Last: Henry Bemis (Burges Meredith) es un hombrecillo con gafas de culo de vaso cuya única obsesión y deleite en esta vida es leer libros, pero la humanidad parece estar en contra de su pequeño hobby. Su jefe, su mujer, y la gente en general siempre le interrumpen. Hasta que el holocausto nuclear parece llegar en su ayuda.
  4. Third From The Sun: La guerra nuclear está a punto de estallar, y uno de los científicos que ha ayudado a construir esas bombas planea huir con su familia y la familia de su ayudante en un cohete espacial. Finalmente lo conseguirán, pero su destino resulta ser bastante cercano.
  5. The Monsters Are Due on Maple Street: Una increíble metáfora sobre la paranoia anticomunista y la Caza de Brujas, todavía caliente, en forma de temor a los alienígenas. Sin duda uno de los episodios más brillantes de la serie.
  6. It's A Good Life: La fascinante historia de un niño cabrón con extraños poderes que tiene acojonado a todo un pueblo. Escalofriante, sobretodo porque los niños de ahora cada vez se parecen más al protagonista de este episodio.
  7. The Midnight Sun: Norma, una pintora, y su casera, tratan de sobrevivir en una Tierra agonizante que se aproxima cada vez más al Sol. Cuando todo parezca condenado llegará uno de esos impepinables giros finales que hicieron grande a The Twilight Zone.
  8. To Serve Man: Una avanzada raza alienígena contacta con la Tierra y envía a sus embajadores para ofrecernos una vida mejor. Un traductor y descifrador de códigos se acordará del dicho latino: temed los regalos de los griegos.
  9. Steel: En un futuro cercano el boxeo ha sido prohibido, y Lee Marvin, un ex-boxeador, se gana la vida en el nuevo deporte de combates: la lucha de robots. Cuando su viejo robot se escacharre, el duro Marvin hará cualquier cosa menos tirar la toalla.
  10. Living Doll: Mucho antes de El muñeco diabólico estuvo este episodio de The Twilight Zone en el que una muñeca parlante se las hace pasar putas a Telly Savalas.
Submitted for your approval by Rod Serling.

17 comentarios:

without dijo...

me encantaba esta seri!! de pequeña la daban en la television Catalana i siempre me quedaba despierta hasta tarde para poder verla!No recuerdo bien todos los capítulos ya que las veía medio a escondidas 8se suponía que debía estar durmiendo), pero si recuerdo una en particular de una mujer mayor a la que visitaban unos extraterrestres muy pequeñitos, pero muy agresivos...(en fin, mi memoria ya no es la que era!)

TSI-NA-PAH dijo...

Que post te has currado,un trabajodigno de raton de Biblioteca,esta serie la veia con mi hermano de pequeño en Francia y pasabamos unos sustos que imagino conoceras.
Saludos

supersalvajuan dijo...

Pues no tenía ni idea.

Adrian Vogel dijo...

¡Gran post! Felicidades.

En los 80 tuve la fortuna de ver reposiciones en un canal local de NY. Y me impactó la serie.

Hicieron una peli hace unos años (¿producida por Spielberg?) y he de decir que por ejemplo el episodio del avión y el gremlin estaba mucho mejor en la serie que en el film.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Santo cielo, me he tirado como 15 minutos leyendo sobre una serie que no he visto en mi vida. Sí que suena bien, original y tuvo que ser histórico sin duda, en aquella época tan oscura para la TV y los medios en general en los USA con tanta censura y tanta caza de brujas proponer una espacio para echar a volar la imaginación tiene un mérito enorme... unos cuantos guionistas deberían echar la vista atrás...

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Esta es la puta madre de todos los posts. Maravilloso, te felicito.

¡PRÓXIMA ESTACIÓN WILLOUGHBY!
Y los ancianos que quieren recuperar la juventud, el hombre que se despierta en un pueblo solitario... que es un juguete de un niño, la rata de biblioteca solo por fin para leer todos los libros que quiera... y rompe sus lentes... Cuánto placer, es la mejor serie de la historia, o por lo menos a mi es la que más me ha impactado. Horas y horas en cintas VHS grabando cada capítulo de madrugada.
Serling era todo él magia, tengo una biografía suya que compré hace años en NY bastante buena, "The last angry man".

Este post lo vale todo, en serio.
¡Muchisimas gracias por todo este curro!

Angus dijo...

¡Cojonudo! Ya tengo tu top ten descargando...
Gracias por facilitarme la tarea del acercamiento a esta mítica serie.

sylvia dijo...

Vaya peazo de post! (Yo tampoco llegué nunca a verla... tendré que remediarlo...)

saroide dijo...

¡Todo un viaje en el tiempo el que nos propones!

Eso de "la televisión de finales de los 50, un medio de comunicación y una industria que todavía no había acabado de pulirse del todo" se puede aplicar, tristemente, a la televisión española de hoy, ¿no crees?

¡Un abrazo!

keko dijo...

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La idea es, unir fuerzas para que se nos "escuche" mejor. Si te interesa participar solo tienes que escribir a serranokeko@hotmail.com, tb puedes dejar un comentario en el blog. Esperamos tu respuesta, muchas gracias por tu tiempo!

Joxemiel dijo...

Enhorabuena por este estupendo post, un trabajo digno de la mejor enciclopedia televisiva...

Saludos.

Fantomas dijo...

Una de mis series favoritas. Algunos años después de finalizar "Twilight Zone", Serling salió con otra serie de corte similar llamada "Night Gallery", que también es bastante destacable.

Excelente artículo,
Saludos.

Noemí Pastor dijo...

¡Madre mía! Me has apabullado con tu erudición. Me apetece ver especialmente lo del niño cabrón, porque dará pistas sobre cómo librarse de él, ¿no?

Belén dijo...

Dios, que orgasmo mental acabo de tener al recordar (contigo) la mítica serie...

Dios, quiero ser como Serling!

Besicos

Señorita Puri dijo...

Lo más frikoide de la serie es que cada vez que la mencionan en una peli o programa de la tele yanki el doblaje lo llama de una manera: La zona teneb rosda, Más allá de los límites de la realidad, la zona del crepúsculo...

tirotiro tirotiro tirotiroooooooo

sammy tylerose dijo...

Menudo Nomejudas te has currado! En tv3 era tradición cada verano que diesen un capitulo a medianoche. Mi episodio favorito es aquel en el que en una sociedad del futuro, la gente nace fea y al llegar a la mayoría de edad, les operan y les ponen un rostro hermoso a escoger de un catálogo. Pero parece ser que no sólo te cambian la cara ... que miedo pasé!

Möbius el Crononauta dijo...

without: pues ese episodio se llama "The Invaders", protagonizado por Agnes Moorehead... ¡así que ya sabes!

Tsinapah: ¿en Francia? le zone òbscure!! juas

supersalvajuan: pues échale un ojo, hombre

Adrian: producida por Spielberg sí, y dirigía uno de los trozos. No, desde luego la película no estaba a la altura de la serie.

Aitor: Rod era uno de los guionistas definitivos. Cuando no sepas que buscar en la mula, ya sabes

RnR Outlaw: esa biografía debe estar cojonuda. Me alegro que te haya gustado el post, ¡puedes agradecérmelo enviandome el libro ese! jaja. El post no sé, pero la serie sí era la vida, desde luego.

Angus: de nada, para eso estoy aquí, amigorl

sylvia: remedialo, ahora hay también muy buenas series, pero ninguna tiene ese "toque"

saroide: pues lamentablemente creo que no, que la televisión españoal actual ya está más que consolidada, y por desgracia el resultado es horrible

keko: si me decido sabréis de mí. Saludos

Joxemiel: no tanto, no tanto. Solo es trabajo de fan

Fantomas: Sí, ése es mi próximo objetivo. Tiene buena pinta

Noemí: jaja no puedo decirte mucho, pero, "The Twilight Zone" muchas veces era más cabrona de lo que uno pudiera esperar

Belén: cualquier orgamo que tengáis conmigo será bien recibido, jajaja. Yo también quiero ser Serling, un escritor rodeado de humo frente a su máquina de escribir...

SeñoritaPuri: es que también han habido copias y remakes que confunden mucho.

sammy: creo que ése es "Number 18 looks just like you". Buenos tiempos aquellos de TV3, lo que he visto ahora del canal deja que desear