lunes, 5 de octubre de 2009

Monty Python's Flying Circus

El mundo no había conocido nada igual probablemente desde Pearl Harbor. En esta ocasión el lugar era Poole Harbour. El extraño náufrago emergía con dificultad de las olas de la costa de Dorset, tambaleándose y luchando por su estabilidad, hasta alcanzar la fina arena de la costa, para finalmente derrumbarse en el suelo. A continuación pronunció una simple forma débil de un pronombre y un verbo, dando paso a uno de los programas televisivos definitivos de la historia. En aquel momento seguramente muy pocos debieron ser conscientes de que el humor nunca colvería a ser igual. Tras aquél "It's" se escondía una revolucionaria comedia televisiva que cambiaría el panorama del humor británico, extendiendo por todo el mundo una nueva religión colectivista de señales de circular por la izquierda. Sus profetas se hacían llamar Monty Python, y su evangelio fue bautizado como el Monty Python's Flying Circus. La fecha, la noche del 5 de octubre de 1969. La frase: una pequeña risa para el hombre, pero una gran carcajada para la humanidad.

Pero para explicar los orígenes de este peculiar programa hay que echar la vista muy atrás, en un tiempo de oscuridad científica y cultural, una era en que se erigían catedrales, y las religiones colisionaban, y se combatía a los sarracenos; una era de mundos planos, soles errantes, y generación espontánea de criaturas y políticos. Una época de horror donde se quemaba en hogueras públicas a los contables que habían sido vistos montando lapiceros voladores, y en la que las espadas mojadas erigían y derribaban gobernantes. Una época malvada conocida como los años 50.

El año de gracia era 1951. En la radio británica BBC comenzaba un programa llamado Crazy People destinado a marcar una era. El programa, retitulado para la posteridad como The Goon Show, se basaba en una serie de sketches donde se entremezclaban juegos de palabras, ruidos curiosos, humor surrealista, música y parodias de la sociedad moderna. Creado por el cómico y escritor Spike Milligan, su voz, junto a las de comediantes como Harry Seacombe o el mítico Peter Sellers, hicieron las delicias de jóvenes y mayores durante prácticamente 10 años. Entre sus adeptos se podían contar a adolescentes como Graham Chapman o John Cleese, quienes crecieron arropados por el loco humor del programa radiofónico. No es de extrañar que ambos conectaran al conocerse en la Universidad de Cambridge.

Por la misma épica, otros dos adolescentes que habían crecido hasta convertirse en mujeres llamadas Brian, y que también respondían a los nombres de Michael Palin y Terry Jones, cruzaban sus caminos en la Universidad de Oxford. Tras un primer curso, un tal Eric Idle se matriculaba en Cambridge.

Muy pronto Palin y Jones comezaron a escribir sketches y a actuar en el Oxford Revue, un grupo cómico de estudiantes de la universidad del que posteriormente emergerían otros conocidos cómicos británicos. Mientras, en Cambridge, el estudiante de leyes Cleese y el estudiante de medicina Chapman también hicieron sus pinitos en un grupo teatral en Cambridge, el Footlights, otro gran caldero de actores y comediantes británicos. Tras graduarse y haber formado parte de importantes obras en el Footlights, Cleese fue el primero en dedicarse profesionalmente a la actuación y la comedia. En 1963 viajaba a los Estados Unidos para trabajar en el Off-Broadway. Allí hizo migas con una americana con la que no tardaría en casarse, Connie Booth, y trabajó con un ilustrador de la revista Help! llamado Terry Gilliam, destinado a tener un gran papel en esta historia.

De regreso a Gran Bretaña Cleese comenzó a trabajar como actor y guionista para la radio, mientras Terry Jones comenzaba a escribir para cómicos como Ken Dodd. Fue en el programa televisivo The Ken Dodd Show donde debutaron ante las cámaras, como extras, Jones y su amigo Michael Palin.
En el otro bando Cleese, Chapman y Idle también trabajaron reunidos, mientras Jones y Palin escribían para diversos programas televisivos. Fue, finalmente, en The Frost Show donde los futuros Pythons se reunirían por primera vez. En The Frost Show todos trabajan como guionistas salvo John Cleese, quien además era un actor regular del programa. Poco después la nueva cara conocida de Cleese cogió de la mano a Graham Chapman para trabajar junto al inefable Marty Feldman en At Last The 1948 Show. Por su parte Idle, Jones y Palin comenzaron a tenar mayor peso creativo e interpretativo en un nuevo programa infantil, Do Not Adjust Your Set, en el que también habían desembarcado las animaciones del norteamericano Terry Gilliam. Aunque sarcásticamente Michael Palin hable de su desdeño ante la primera imagen de un elegante Gilliam acompañado de una bombástica novia, las Musas estaban a punta de sacar del horno a uno de los grupos humorísticos más increíbles de todos los tiempos. Inevitablemente, Palin quedó deslumbrado por las animaciones de Gilliam.

Otra gente contenta fueron los productores de la ITV, responsable de Do Not Adjust Your Set. Ofreciero al equipo grabar un programa para adultos, pero sin embargo los estudios no estarían disponibles hastas dieciocho meses después. Fuera la providencia, la intercesión de las musas, o el poder de los Caballeros Que Dicen 'Ni', Chapman y Cleese contactaron con Idle, Jones y Palin y les hablaron de un nuevo proyecto de la BBC en el que podrían encajar, sin necesidad de esperar año y medio. Los cinco comediantes se presentaron ante el Jefe del Departamento de Comedia de la BBC, Michael Mills, con un gran vacío entre las manos. Según Michael Palin, tras una absurda entrevista en la que no fueron capaces de aportar ni una sola idea acerca de los contenidos o aspecto del programa, Mills les ofreció trece episodios.

Con los ecos de The Goon Show en mente y la irreverencia teatral de Beyond The Fringe de la cual eran responsables varios ex-miembros del Oxford Revue, los Python buscaron llevar el absurdo y la reverencia más lejos todavía, y una de sus máximas era despreocuparse de la llamada 'punch line' o la frase final que redondeaba un sketch, y que para ellos, en la mayoría de casos, era algo innecesario que arruinaba el efecto total de la pieza. Dicho objetivo cobraría forma en el famoso final de muchos de sus sketches, la frase y salida de un personaje, el 'this is silly!' Los cinco comediantes se encontraron ante sí con un increíble juguete: un programa para ellos solos y una total libertad creativa. Tras varias reuniones tuvieron claro que se desharían de cualquier convención que les resultara aburrida o molesta. Tras barajar varios títulos para el pograma, como "Ow! It's Colin Plint" o "A Horse, a Spoon and a Bucket", finalmente nacía Monty Python's Flying Circus.

Justo por entonces un maestro de la comedia británica como era Spike Milligan, creador de The Goon Show, se les adelantó por la mano con su nuevo programa televisivo Q5, en el cual había dado ese paso adelante que los Python esperaban dar. Dado que el formato de Monty Python's Flying Circus ya no iba a ser totalmente rompedor, sólo les quedaba llevar el formato hasta el límite. Después de todo, tal vez le debamos a ese pequeño guantazo cómico por parte de Milligan el que el programa de los Monty Python fuera tan salido de madre. Pero el futuro programa de la BBC contaría con un arma secreta: las increíbles animaciones de Terry Gilliam, el sexto y definitivo Python.


De este cuadro tomó Gilliam su famoso "pie aplastador"

Desde el comienzo el proceso creativo quedó totalmente definido. Michael Palin y Terry Jones trabajarían por un lado, y Graham Chapman y John Cleese por otro. Palin y Jones en realidad elaborarían sus gags individualmente, para luego ponerlos en común antes de presentarlos al grupo. Su humor solía ser bastante visual mientras que el de la pareja Chapman-Cleese solía ser más verbal. Eric Idle era un lobo solitario, y siempre trabajó sus propios sketches, pero al mismo tiempo siempre contó con la desventaja de tener un solo voto, frente al doble voto de las otras parejas. Terry Gilliam gozaría de la mayor libertad en el grupo, ya que no podía explicar del todo sus ideas hasta haberlas plasmado en animación. Por tanto, muy pronto se convirtió en el miembro de los Python ante el que los demás probarían sus chistes y diálogos. Gilliam sería la posible audiencia del programa. Obviamente las batallas de gags y egos fueron contínuas en las reuniones de los Python.

Entre los seis prácticamente coparían cualquier posible personaje que pudiera aparecer en el programa, incluídas mujeres. El travestismo fue uno de los grandes alicientes cómicos del programa. Sin embargo, contaron, por supuesto, con extras en caso necesario, y con mujeres para ciertos personajes femeninos que los Python no podían interpretar. Para ello contaron con la propia mujer de Cleese, Connie Booth, y sobretodo con la voluptuosa Carol Cleveland, una séptima Python en toda regla, y conocida entre el resto de los Python como Carol 'Cleavage'.

Con el paso de los programas los Python fueron adaptándose mejor a cierto tipo de personajes, aunque en general pudieran interpretar a cualquier tipo de hombre o mujer. Por ejemplo, Terry Jones era la perfecta maruja inglesa, el travestido definitivo del grupo, aunque también sobresalía como el típico ciudadano inglés serio y circunspecto o un inspector de la policía al uso. Graham Chapman, al que el grupo consideraba como el mejor actor de los seis, solía interpretar a las figuras autoritarias y serias, o bien a las disociaciones de personajes que alternaban seriedad con locura. Eric Idle solía interpretar a personajes caraduras o pervertidos, y sus compañeros le consideraban como el mejor fabricando frases memorables y sketches de una sola frase. John Cleese era perfecto encarnando a tipos serios con un punto de locura o surraelismo, o directamente a personajes psicóticos violentos y sedientos de sangre. Por lo general, el grupo consideraba a Michael Palin como el Python todoterreno por excelencia, capaz de encajar en cualquier papel. Por último, Terry Gilliam, aparte de sus animaciones, aparecía ocasionalmente en cortas apariciones interpretando a personajes que normalmente ninguno de los otros quería, razón por la cual sus apariciones suelen tener algo que ver con complicados disfraces o maquillaje incómodo.

El primer episodio fue grabado el 7 de septiembre con público, y la experiencia fue agridulce. Evidentemente la gente no estaba preparada para algo así, y no se oyeron muchas risas aquel día. De todas formas los programas se fueron sucediendo, y Monty Python's Flying Circus se convirtió en toda una sensación. Aquellos primeros trece capítulos, que acabaron de emitirse en enero de 1970, estaban destinados a ser unos cuantos más.

La segunda temporada se emitió entre septiembre y diciembre de aquel año, y ya entonces comenzaron a vislumbrarse nubarrones sobre el cielo del programa. Graham Chapman, que siempre había padecido de miedo escénico, había recurrido cada vez más al alcohol para templar sus nervios, y su pequeño truco pronto había dado paso al alcoholismo. John Cleese encontraba cada vez más difícil trabajar con él, y había comenzado a tener opiniones encontradas respecto a la calidad artística del programa. Se había manifestado siempre en contra de cualquier posible broma escatológica, y al finalizar la segunda temporada albergaba serias dudas sobre la frescura del programa. Durante la tercera temporada llegó a la conclusión de que la fórmula se había agotado, y de que simplemente se estaban repitiendo. De cara a la cuarta temporada, que había de comenzar en octubre del 74, Cleese abandonó el barco. El Monty Python's Flying Circus quedó reducido al ahora internacionalmente famoso Monty Python en los créditos finales. Tras seis episodios los otros cinco Python decidieron abortar la temporada. Aquél sería el fin definitivo del programa. Pero no el de los Monty Python. En 1975 el circo volante desembarcaría en los Estados Unidos, y pronto en muchas partes del mundo. Las películas que habían de venir harían el resto, y Monty Python se convertiría en el grupo de comediantes más famoso desde probablemente los hermanos Marx. Pero, como se suele decir, ésa es otra historia.


14 comentarios:

Lobo de Bar dijo...

Pedazo de programa. Hace no mucho había un pac con todas las temporadas por 30 € en el fnac, no sé si seguirá la oferta pero, desde luego, merecía la pena.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Wonderful, Crononauta, yo pensaba que las pelis y el programa coincidieron en el tiempo. Mi padre se compró un megalibraco de los Monty Python, una autobiografía enorme de tapas duras que parece el típico atlas enciclopédico pero que es la Biblia Python, si no lo tienes te encantará.

http://www.casadellibro.com/libro-monty-python-la-autobiografia-por-monty-python/2900001121743

TSI-NA-PAH dijo...

Que tipos,el humor ingles al cuadrado,o te gusta o lo odias,pero no deja indiferente.Geniales y genialidades.Gran Post ,como siempre.
saludos

raúl dijo...

de esa cantera humorística han salido no pocos genios, verdad? anyway. leyendo la frase (por el momento) me he acordado de salieri, al final de la peli, hecho unos zorros neuronales, un auténtico vejestorio ya, absolviendo al personal en la loquería. momentazo!!

isobel dijo...

miraremos el lado brillante de la vida

elprimerhombre dijo...

Bravo señor Moebius, gran artículo ha logrado usted. Los Monty Python han sido de lo mejorcito para el disfrute en este mundo en que vivimos. Leyéndole me han entrado unas ganas tremendas de volver a ver todos sus sketches y todas sus pelis. Un saludo y muy buen trabajo!

supersalvajuan dijo...

Debo ser tontín porque nunca entendí a estos tipos.

Dr. Quatermass dijo...

Imprescindible la serie, y en muchos aspectos superior a las películas posteriores. Aunque es verdad que algunos episodios tienen algo de paja...

Gran post.
Saludos!

EURICE dijo...

Excelente post, que recuerdos ...
Hasta pronto

WOOD dijo...

Comencé a descubrir a Terry Gilliam a partir de "Pasión y asco en las Vegas". Excelentísimo post. Abrazo.

Señorita Puri dijo...

A mí me parecen unos genios. Vi la obra de sus sketches que Yllana hizo en el alfil y me moría de risa.
Hace unos años, antes de trabajar en un súper, estaba en una oficina con pinta de vieja redacción, muy bonita. Un día mi jefe nos dice que va a venir Terry Gillian a localizar interiores para la peli Don Quijote. Descojono general y a seguir currando.
A la hora y pico un tipo se asoma por mi hombro y me dice "hola, ¿a qué te dedicas?" me giro y veo a Terry Gillian cotilleando mi pantalla. Se me cayó la falda, las bragas y todo a la vez.
Estuvimos charlando un ratito y es súper majo.

PD.- el reloj del ministry of silly walks, por si te interesa. besitos

Möbius el Crononauta dijo...

Lobo de Bar: sí que la merecía, sí. A ver si la reeditan con más cosas

Aitor: claro que me encantará, ¡y aun me encantaría más poder comprarlo!

Tsinapah: los Monty iban más alla del humor inglés, era humor... Python o algo

raul: genios como Mozart, que tanto le dio por saco a Salieri

isobel: hasta el ultimo aliento

elprimerhombre: gracias. Fue todo gracias a Raymond Luxury Yatch

supersalvajuan: pero hombre, eso no está bien

DrQuatermass: pero vaya paja. Los films es que son muy... condensados y geniales, sobretodo los dos primeros

Eurice: gracias, Sabes, en realidad yo siempre quise ser leñador...

Wood: pues tiene una buena carrera a sus espaldas, el amigo Gilliam

SeñoritaPuri: maldición, eres mi idolo de la semana. Y ese reloj es realmente chanante. En tu blog siempre pienso en preguntarte lo que le preguntaba Joker a Batman, o Nicholson a sí mismo...

Señorita Puri dijo...

Sí, he bailado con el diablo a la luz de la luna, aunque yo también hacía de diablesa, así que no sé si cuenta. Pero soy más de escuchar a Van Morrison en casa un sábado por la mañana, mientras me tomo mi zumito y mi café ;-)

saroide dijo...

SON BRUTALES. Y me ha encantado ver en tu entrada una perspectiva sobre sus comienzos. Es increíble el papel que el azar juega incluso en la vida de los genios. ¡Un abrazo!