domingo, 11 de octubre de 2009

Gran Torino (2008)

SPOILERS. Lo digo ya porque aunque no me gustaría revelar demasiado de esta película, es bastante probable que me emocione y acabe largando demasiado. Así que si no habéis visto la película y queréis seguir leyendo, lo hacéis bajo vuestra cuenta y riesgo.

Una de las primeras cosas que vinieron a mi mente al acabar Gran Torino fue, ¿qué haremos cuando Eastwood nos deje para siempre? Sigue habiendo muy buenos directores ahí fuera, pero, y no quisiera pecar de dramatismo, tengo la sensación de que cuando Eastwood ya no pueda hacer películas una manera de entender el cine se habrá ido para siempre. Un cine al que muchos llamamos clásico, y que es difícil encontrar en un estado tan puro en otros directos más jóvenes y talentosos. Cuando Eastwood ya no esté seguiremos yendo al cine, seguirán habiendo grandes clásicos contemporáneos, pero a no ser que nadie lo remedie, me temo que John Ford y otros como él dejarán definitivamente de hablarnos.

Y es que resulta increíble la forma en que se encuentra Eastwood. No sólo es una figura incólume del cine, un último pistolero de su generación, un Neil Young de Hollywood, sino que además está en mucho mejor forma que la generación de grandes directores universitarios que le siguió (Scorsese y compañía), y su título honorífico de "autor" desde luego no va a ser disputado por generaciones más jóvenes. Para empezar aun les quedarían unos cuantos años de rodaje por delante, pero, ¿cuánto tardó Eastwood en rodar sus primeras grandes obras, maestras incluídas?

No sé si finalmente Eastwood no aperecerá nunca más delante de las cámaras, pero a todos los efectos Gran Torino es el legado de un mito cinematográfico curtido más delante de las cámaras que detrás. Gran Torino es, en gran manera, un adiós de Clint a sus fans de toda la vida. Durante un tiempo se rumoreó que el proyecto de Gran Torino sería la despedida definitiva de Harry Callahan, cosa que no fue cierta, pero al misom tiempo así ha sido. En realidad Gran Torino parece no sólo una historia humana, y otro gran film de Eastwood, sino la despedida de los personajes que hicieron al Eastwood actor inmortal, especialmente los urbanos: Callahan, Shockley, el sargento Highway, Pulovski... el pistolero urbanita ha colgado definitivamente la pistola.

Si Sin perdón enterró definitivamente al irónico y aprovechado Hombre Sin Nombre, Gran Torino ha enterrado a Callahan, y con él a los cowboys, los policías, los detectives y los justicieros. Y es que en el humor (que ha acompañado a los duros de Eastwood más de lo que creemos) de los malos gestos del Kowalski de Gran Torino y su desprecio por lo que no encaja en sus ideales está la misma esencia del superpolicía de San Francisco. Callahan, el defensor de la justicia, no miraba con buenos ojos a sus compañeros de minorías étnicas; ello era en realidad más por el asunto de querer trabajar solo que por racismo, pero desde luego tampoco le gustaba que un tal Chico Gonzalez fuera a sustituir a su compañero blanco caído. A Josey Welles no le gustaba la compañía de nadie, y menos de indios o puritanos, y ponía malos gestos como pudiera haberlos puesto el mismo Kowalski. Pero a los duros de Eastwood siempre les ha unido una cosa: un sentido del honor y la justicia. Sus métodos eran cuestionables, pero cuando Callahan le daba al gatillo fácil, Welles acribillaba comancheros o el predicador apalizaba a unos matones estaban ayudando al ciudadano indefenso, aunque luego los indefensos no devolvieran el favor. Hasta el pistolero anónimo de Infierno de cobardes, sin duda uno de los personajes más oscuros de Eastwood junto a William Munny, tenía simpatías por el enano del pueblo al que todos despreciaban.

Walt Kowalski, el protagonista de Gran Torino, es también, a su manera, un último pistolero, un superviviente de una era perdida de barrios blancos con jardines y céspedes verdes y barbacoas los domingos, tiempos en los que su hogar estaba flanqueado por otros como él, muchos descendientes a su vez de polacos, que tras haber combatido en Corea habían conseguido un trabajo estable y habían formado una familia. Esos tiempos acabaron desapareciendo, y tras perder a su esposa, Walt se encuentra solo y a la deriva, como el Munny de Sin perdón, pero sin hijos de los que ocuparse, sino, tal vez, preocuparse. Kowalski ha visto su mundo cambiado para siempre, y su ligazón con el pasado tiene forma de coche, el modelo de Ford que titula a la película, y al que mima como a un verdadero hijo, como hacen miles de americanos desde tiempos inmemoriales en el que es uno de los mayores y más genuinos hobbies estadounidenses. Sin embargo ese coche es todo lo que le queda de su anterior vida perfecta. Su nueva realidad es un barrio degradado poblado por coreanos Hmong y una familia que se preocupa más por sus posesiones que por él mismo.


Kowalski despreciando al mundo

Tras las divertidas muecas que Kowalski nos regala durante la primera mitad de la película se encuentra el viejo pistolero solitario que reniega del nuevo mundo que le ha tocado vivir, pero cuya humanidad sigue latente. Cuando unos pandilleros Hmong vayan a molestar a sus vecinos, y la pelea acabe en su césped, Kowalski desenfundará su viejo rifle y pondrá las cosas en orden. ¿Se preocupa por su césped, o ayuda al indefenso? En ese momento quizás él piense que lo primero, pero tal vez su subconsciente tenga otros motivos.

El agradecimiento de la comunidad Hmong forzará el cerrojo de prejuicios de Kowalski, quien poco a poco, con su permanente gesto de protesta en la cara, tendrá que resignarse y aceptar a la familia coreana de los Lor en su vida. Y será en esa otra vida, y en esa otra familia, donde encontrará lo que le falta en la suya propia: cariño, respeto por las tradiciones, y un joven, Thao, que se interesa por él, a diferencia de sus propios hijos, más preocupados de ganar dinero y de meterle en una residencia que de su salud, una salud por cierto cada vez más inestable.

Su cariño por Thao y por su hermana pronto chocará con los intereses de la banda de delicuentes Hmong, lo que devendrá en una guerra entre Kowalski y los pandilleros coreanos. Mientras trata de hacer de Thao un hombre hecho y derecho, lo que incluye unos alucinantes diálogos con el barbero de Walt, el veterano de Corea reflexionará no sólo sobre el problema con los pandilleros, sino además con su presente y su futuro.

Conforme se acerca el clímax de la película comprenderemos que Kowalski, al igual que, una vez más, su alter ego del siglo XIX, William Munny, ha vivido sumido en los dolorosos recuerdos de la guerra, de la crueldad y el crimen, del gran peso que puede llegar a significar acabar con una vida humana. Kowalski bien podría haber sido un Callahan jubilado que hubiera comprendido por fin lo equivocado de sus patrones morales, y por otro lado bien podría representar el engaño sumergido en las memorias de la generación Eisenhower, de los veteranos de guerra cuyos traumas habían de quedar soterrados por muchos motivos, tanto sociales como políticos, hasta la gran explosión de otra guerra infame más, Vietnam.

En el último acto de enseñanza que Walt regalará a Thao, el viejo veterano le hará comprender que los verdaderos hombres, los grandes machos protectores, no son aquellos que se toman la justicia por su mano; que el mito del tipo duro que dispara y olvida no existe, y que, al final de todo, sea una vida, o un día con sed de venganza, hay que tener confianza. Confianza en la gente, confianza en la justicia, confianza en que el sistema, a veces, puede funcionar.

Es entonces cuando, en ese inolvidable escena final, Eastwood, jugando con nosotros y con la imagen que a través de los años nos hemos formado de él, nos de, también a nosotros, una lección, pues lo que esperamos que suceda nunca llegará a pasar. En el mechero grabado que sostiene en su mano tenemos el mensaje, el desenlace, y el adiós a un icono cinematográfico. Quizás sea un adiós, con suerte será un hasta luego, pero sea como fuere, seguiremos teniendo, esperemos que por mucho tiempo, al Eastwood contador de historias, al último gran clásico de Hollywood, a, en definitiva, uno de los mejores directores de cine de la historia.

Qué bonita es Gran Torino, y qué bueno que Clint haya vuelto a echar mano de sus particulares toques de humor. ¡Esos gestos de asco! También es notable que Clint haya vuelto a cantar, desde luego se debe sentir más cómodo con su voz que en los tiempos en que se avergonzaba de sus discos de Rawhide y de su participación en ya sabéis que musical. Siempre lo digo, pero... Clint es un gran tipo.

23 comentarios:

Concepcion dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
John P. Maaaula dijo...

Una obra maestra con un bonito mensaje. Grande Clint!

Victor José Garijo Serrano dijo...

Leerte me da ganas de llorar, porque estoy de un sentimental..

Grande es Clint astwood como verde es la hierba, azul el cielo, las ubes blancas y el barr marrón. O lo que es lo mismo, la grandeza de Eastwood es algo incuestionable.

Y hombre, claro que lo echaré de menos...

Victor José Garijo Serrano dijo...

Te vuelvo a firmar, no me tomes mania: ¿De qué clásico hablas?

Victor José Garijo Serrano dijo...

Perdón, musical. ¿De qué musical hablas?

Blue Monday dijo...

La tengo en casa, esperándome desde hace ya tiempo. Tu fabulosa entrada va a hacer que le dedique la tarde.
Abrazos desde la cueva.

"EnLaCuerdaFloja" dijo...

Gran entrada crononauta,como todas pero esta y la de barrio sesamo son totales
un placer leerte .

De domingo

supersalvajuan dijo...

Le sobran 20 minutos. E ilustra muy bien esa situación, ya desde hace décadas, de las familias que olvidan al abuelo y sólo piensan en el testamento. Y para que se abra el testamento hace falta la muerte del testador.
Eastwood forever!!!

Lobo de Bar dijo...

Pedazo de película, lo de Clint (lo de seguir haciendo obras maestras, reflexionando y dando vueltas de tuerca a sus películas anteriores) es impresionante.

Un solo matiz, los hmong no son coreanos sino que proceden del Sudeste Asiático. En concreto, los de Gran Torino y la mayoría de los que viven en EE.UU. provienen de Vietnam, de donde se tuvieron que exiliar precisamente por haber colaborado con los EE.UU. en la guerra. Creo que esto lo cuentan en la película. De todas formas, aunque no sean coreanos, el vínculo con la guerra y con aquellos otros "amarillos" es manifiesto.

TSI-NA-PAH dijo...

Clint es el mejor y punto.Ademas Gran Torino es perfecta,por lo menos eso me parece a mi.Tiene sabor a los clasicos de toda la vida.
Saludos

paulamule dijo...

Pues yo prefiero no leer nada antes de arrepentirme pero ganas de verla no me faltan.
Salud.

Pollomike dijo...

Joder,lo has clavado,humms,que grande es Clint y cuanto le vamos a echar de menos,espoero que dentro de mucho aún...

Akeru dijo...

Victor Jose, se refiere a "la leyenda de la ciudad sin nombre".

Tienes toda la razón del mundo, Crononauta, Clint es el último grande. Hoy en día aún quedan buenos directores, aunque parece que son una especie en peligro de extinción, pero ninguno cuenta las historias como se contaban antes, con esa sencillez cargada de grandeza, hablándonos a través de pequeñas cosas en lugar de grandes efectos especiales. Y aunque no vuelva a ponerse delante de las cámaras, espero y deseo fervientemente que siga poniéndose detrás mientras le quede un hálito de aire en los pulmones.

GINEBRA dijo...

Que puedo decir de este genio del séptimo arte que no haya dicho ya.... esta peli es fantástica, como casi todo lo que hace o idea esta mente. En su madurez está que se sale!!!
Besos de vuelta

Adrian Vogel dijo...

Impresionante y en mi opinión no sobra un solo segundo. Y el perro es de Oscar...

WOOD dijo...

Joer, y continuo sin verla. Despues de leer esto, se convierte en una necesidad. Grande Clint. Abrazo.

EURICE dijo...

Aún no la he visto, me estoy reservando un día para verla con tranquilidad.
Buenos dias My Lord

Angus dijo...

La mejor peli del año, joder.

Perem dijo...

Si, llego tarde, lo se, pero vaya días!!!

Pero no podía de entrar en esta entrada. Sin duda la mejor película del año pasado una obra maestra sin excepción, a la altura de Million dollar.

Master una obra de arte en mayúsculas.

Un saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

Comentariosuprimido: sí que ha sido say no more, sí.

John P: a ver si la gente lo ha cogido...

Victor José Garijo Serrano: jaja has batido el récord de mensajes consecutivos. Como bien dice Akeru más abajo, el musical es "La leyenda de la ciudad sin nombre", aunque corre por ahí algún que otro LP de "Rawhide" que no hace muy feliz a Clint

Blue Monday: espero que se la dedicaras amigo, no esperes mucho más

Enlacuerdafloja: ¡muchas gracias a ti, que sabes apreciarlo!

supersalvajuan: ¿wo minutos? ¿dónde?

Lobo de Bar: mmm cierto, eso lo decían en la peli, no sé de donde me saqué lo de Corea... sería por lo de Clint que es un veterano

Tsinapah: dentro de muchos años los cinéfilos desearán haber podido verla en cine

paulamule: pues no se a que esperas, yo ya no podía esperar más

Pollomike: aun le queda cuerda, pero como no salga algún talento o alguien que tenga ese bouqué, no se yo...

Akeru: eso. Sí, me pregunto por ejemplo, ¿podrá Bryan Singer hacer alguna vez un film así? Yo creo (y en alguna entrevista lo ha dejado caer) que seguirá rodando hasta que se lo lleve la Parca

Ginebra: ya te digo, una madurez así me gustaría a mí

Adrian: jaja yo se lo daría a la abuela, ¡vaya escupitajo!

Wood: no tardes amigo, no tardes

Eurice: este domingo o el próximo, pero no tardes mucho

Angus: de las que he visto, sí

Perem: yo creo que, al menos en mi opinión, los fans de Eastwood de toda la vida disfrutarán aun más con ésta

Tío Marvin dijo...

Clint es muy grande y como director ha sido toda una sorpresa y un hallazgo, como dices, se ha conservado mejor que Coppola o Scorsese y yo aún diría más, le ha ganado la partida al final a otro actor/director tan prolífico como Woody Allen, que últimamente aburre bastante.
Otra cosa que me encanta de Eastwood es como de vez en cuando, como en Los puentes de Madison o en esta última rompe con la imagen que ha dado toda la vida defraudando a los fans de toda la vida que lo admiran por sus pelis donde hace de tipo duro. En fin, es un caso peculiar, yo creo que en el fondo es un romántico (pero en el buen sentido de la palabra, sin sensiblerías). Un saludo.

Noemí Pastor dijo...

Ya sabes, querido Moebius, que yo no tengo a Eastwood en un pedestal. Y de verdad que lo siento, porque los mitos ayudan a sobrellevar la vida. Con todo, GT es de lo que más me ha gustado en lo último de este hombre, porque la anterior, la de Jolie, me pareció flojucha y "Million Dollar Baby" no me convenció. Así que voy a decir una frase hecha de las que odio: Esta peli sería el broche de oro de su carrera.

Möbius el Crononauta dijo...

Tio Marvin: Sí, en alguna entrevista se ha declarado a sí mismo como tal. Y ya su segundo film como director fue una cinta romántica

Noemí Pastor: seguro que cuando seas mayor lo aprecias más jur