viernes, 18 de septiembre de 2009

Winchester 73 (1950)


James Stewart se convirtió durante los primeros años de su carrera en el chico del pueblo, el hombre honrado que siempre salía adelante a pesar de las dificultades, el pequeño y amable vecino de la puerta de al lado. Y así le consideraba el gran público cuando al entrar su país en la Segunda Guerra Mundial el actor se presentó al servicio activo para defender a su patria, en un servicio bastante más activo que el de muchos otros actores que decidieron o aceptaron el estar más protegidos. Pero tras regresar a casa en 1945, para él las cosas, como para otros veteranos, parecían haber cambiado.

Quién sabe, quizás el bueno de Jimmy nos habría dejado sin muchos de los clásicos que os regaló tras la Segunda Guerra Mundial si hubiera decidido convertirse en piloto comercial, o en hacer finalmente caso a su padre y alejarse de la pecaminosa Babilonia hollywoodiense, o tal vez se habría recluido en los circuitos teatrales, o quién sabe que más. Lo cierto es que en lo años posteriores a la guerra James Stewart, como le ha pasado a hombres y mujeres desde el principio de los tiempos laborales, decidió replantearse su carrera y su vida. Dejó expirar su contrato con la MGM, fichó por una agencia de talentos y se convirtió en una de las primeras estrellas del viejo Hollywood en convertirse en actor independiente. Fue entonces cuando decidió por cambiar radicalmente de imagen, y seguir el viejo axioma del no more mister nice guy. Comenzaba una nueva etapa en la carrera del “caballero sin espada”.

El impacto del público al ver a James Stewart escupiendo sus frases y pegando golpes y tiros no en Winchester 73 no debió ser menor al que provocó años más tarde su amigo Henry Fonda al matar a ya sabéis quién en Hasta que llegó su hora. Como una bofetada llegó la noticia de que James Stewart podía ser un tipo duro, ¿y qué mejor sitio para los tipos duros que el Salvaje Oeste?

No es casual que un film llamado Winchester 73 tenga como protagonista a un rifle. Podría decirse que junto a Stewart y Shelley Winters el rifle es el tercer coprotagonista de la historia. En el film Stewart interpreta a Lin McAdam, un vaquero vengador que junto a su amigo High Spade persiguen sin cesar al bandido Dutch Henry, hasta que llegan a Dodge City, donde el mítico sheriff Wyatt Earp desarma tanto a perseguidores como perseguidos. McAdam decide entonces participar en un concurso de tiro enfrentándose a Dutch. El premio es un rifle Winchester último modelo. Lin gana el rifle, pero Dutch se lo roba, reanudándose la persecución, durante la cual el rifle irá cambiando de manos sin que sus dueños puedan evitar verse afectados por la posesión del rifle que simboliza la venganza personal de McAdam y la maldad de Dutch.

Cuando el director proyectado para Winchester 73 se desinteresó de la película, Stewart propuso que el estudio fichara a Anthony Mann, director al que admiraba y a las órdenes del cual había trabajado el actor en obras teatrales durante la preguerra. La colaboración entre Stewart y Mann demostraría ser fructífera, tanto artística como comercialmente, relanzando la carrera de ambos. De hecho actor y director todavía colaborarían en otros cuatro westerns, algunos de los cuales siguen considerados como grandes clásicos del género.

Bajo la tutela de Mann la película progresa sin apenas descanso, y con gran acierto el film se aleja de sentimentalismos innecesarios, y el lucimiento de Shelley Winters viene más por su faceta de chica ex-cabaretista que por romances con el protagonista u otros personajes. El romance queda sugerido, pero lo que prima es la sed de justicia y el curso de acontecimientos en los que el rifle es protagonista. Winchester 73 cuenta también con inolvidables escenas crepusculares que hablan por sí solas de la gran labor del director de fotografía, William H. Daniels.

La labor de Mann es ciertamente remarcable, ofreciendo una cuidada escenografía y un ritmo seguro y con pausas que acompañan a los momentos estelares del film, que son básicamente aquellos en los que James Stewart hace su aparición, demostrando no que fuera un grandísimo actor, pues a esas alturas lo había demostrado de sobras, sino que podía enfrentarse a papeles más dramáticos y oscuros, más en la línea de su también gran amigo John Wayne.

En Winchester 73 cabe destacar también a dos futuras estrellas que todavía estaban comenzando sus carreras por entonces: Rock Hudson y Tony Curtis, aunque si uno no se fija bien pueden pasar desapercibidos. Pero eso no pasa de ser una mera anécdota: James Stewart era muy superior a ellos, y su sola presencia hace de Winchester 73 un western imprescindible.

10 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

imprescindible,tu lo has dicho,hace unos dias la estuve viendo por enesima vez y no pierde ni un segundo de interes.
saludos

Roberto Condado dijo...

Joyitas. No sabría con cual quedarme; Laramie, Jim, Horizontes o este gran Winchester... Que grandes guesters, enorme Mann.

Y después de Stewart, Cazador de Forajidos con Fonda y el Hombre del Oeste con Cooper, magníficas, y para servidor, al mismo y maestro nivel.

Saludos.

supersalvajuan dijo...

Lo apunto.

Joxemiel dijo...

El tándem Stewart- Mann ha dado un buen puñado de obras maestras al cine. De entre mis westerns favoritos se encuentran varios de este duo. Uno no se cansa de verlas la verdad...
Tus entradas de cine me gustan mucho.
Saludos.

L´Esbarzer dijo...

Western!!!
Fue bonito mientras duró, por que ahora ¿qué nos queda?
Saludos desde Río Grande

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Dios, dios, dios. Winchester 73, Colorado Jim, Tierras Lejanas... Mann /Stewart fué un binomio imprescindible para el western más psicológico. La rabia en los ojos de James Stewart!
Aunque el western más poético de Anthonny Mann (uno de mis directores favoritos) sea El hombre del oeste, con Gary Cooper y... Sara Montiel.

¡Gran post!

paulamule dijo...

Qué bueno, Winchester 73. Y qué grandes nombres. Igualito que hoy en día vamos. Me da gana de volver a ponérmela ahora mismo y volver a disfrutar como antes lo hacía.
Aunque cada vez menos. Mis cintas VHS cada vez están en peor estado.
Salud.

Fantomas dijo...

Uno de los grandes westerns clásicos de los que tenga memoria. Stewart es un héroe bastante sediento en sangre en esta película.

Saludos.

sammy tylerose dijo...

Gran gran post, MObius. De pequeño le tenía mucho a precio a James, no se porque, lo veía como un abuelo lejano. Me falta ver, con uso de razón, la mayor parte de su filmografia. Claro que vería muchos de sus westerns las tarde ochenteras de tv1, pero eso no cuenta. En breve me desenfundo el WInchester!

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: el encanto de los viejos westerns...

Roberto Condado: me apunto la de Cazador y Hombre del Oeste, a ir completando la década.Bienvenido. Veo que tienes un blog muy folk y negroide. Eso está bien.

supersalvajuan: ¡bien hecho!

Joxemiel: me alegro que te gusten. Si hubiera de quedarme con westerns, serían Ford, Eastwood, Hawks y Leone probablemente, pero Mann no se queda muy atrás desde luego.

L'Esbarzer: pues unos cuantos títulos que no puedo juzgar porque no he visto, e Eastwood si algún día se decidiera a hacer un último western.

Rnr Outlaw: Si yo hubiera sido Mann habría puesto a Sarita hasta en la sopa. En esa época estaba cañón

paulamule: yo guardo muchas VHS a pesar de que mi video ya no funciona. Pero bueno ahí están los DVDs y cierto mamífero caballuno

Fantomas: muy distinto al Stewart de otras épocas, ciertamente

Sammy: sí, Stewart era como el vecino de al lado que te daba galletas y luego andaba metido en misterios y tiroteos...