domingo, 23 de agosto de 2009

Sólo los ángeles tienen alas (1939)

Según muchas canciones y películas, parece que el mejor momento y el mejor lugar para ser feliz en este pedrusco llamado Tierra fueran los años 50, y el sitio los Estados Unidos. Al menos si eras un blanco de clase media. Ya sabéis, esa sensación que nos invade cuando vemos esos films y escuchamos esas canciones. Sábado noche, los padres te dejan el coche, vas a recoger a tu novia, cenáis unas hamburguesas, vais al 'drive-in', os cogéis de la mano, y seguís todo el ritual, y de vuelta a casa suena rock en la radio, y todo es maravilloso, y entonces uno da gracias por ser un yanqui. Bueno, yo no soy yanqui ni estoy en los 50, pero cuando contemplo films como Sólo los ángeles tienen alas, doy gracias por estar vivo y por poder alcanzar más allá del cine palomitero. Y ahora, buscad por internet, y confirmarme si no estoy borracho. Siempre tengo que confirmarlo al ver el dato. Vaya, si sabemos cómo se las gastan en cierta Academia. Pero si Howard Hawks sólo fue nominado una sola vez como mejor director, o había tanto talento junto entonces (y hubo épocas con diez nominados por categoría) que me voy a poner a llorar, o los borrachos eran ellos.

Sólo los ángeles tienen alas surgió al parecer como una vivencia del propio Hawks mientras buscaba localizaciones para ¡Viva Villa!, topándose con un lugar en Méjico donde unos aviadores se jugaban el pellejo cada día transportando el correo de un lado a otro. El director utilizó esa y otras experiencias aéreas para desarrollar el guión junto a Jules Forthman.

Bien podría decirse que en los tres primeros cuartos de hora del film tenemos un compendio del cine de la época dorada de Hollywood, y del arte y el talento de Hawks como director, ya sea encuadrando o en la sala de montaje junto a Viola Lawrence. Esos primeros tres cuartos son increíbles, en los cuales Hawks, con un ritmo demoledor, nos lleva de la comedia al suspense y de éste al drama para volver de nuevo a la comedia con una ligereza pasmosa, desarrollando personajes en un abrir y cerrar de ojos y ofreciendo movidas escenas e ingeniosos diálogos de la manera en que sólo él sabía hacerlo. Os lo aseguro, esa primera parte del film es una delicia.
La segunda no es peor, pero el ritmo cambia ostensiblemente, y también el tono de la película, que pasa a convertirse primordialmente en un film épico centrado en los aviones y los pilotos, aunque sigan quedando algún que otro momento de comedia para distender el ambiente.

Se cuenta que Jean Arthur, la protagonista femenina del film, no supo entender lo que Hawks quería de él, ni supo afrontar sus técnicas de improvisación, y cuando lo comprendió unos años más tarde tras ver trabajar a Lauren Bacall, ya era tarde. Tal vez Jean llegara tarde y no se desenvuelva con la facilidad de la felina Bacall, pero se muestra radiante a lo largo de todo el film, y logra arrancarnos simpatías o lamentos en los momentos adecuados. Por lo demás, su química con el memorable Cary Grant no es mala ni mucho menos. En Sólo los ángeles tienen alas Grant interpretaba un papel más duro de lo habitual, pero sin llegar a abandonar del todo su legendaria vis cómica (impagable verle cantar la canción del vendedor de maníes). De hecho tiene una escena con Jean con un portazo de por medio que es de esas que pueden levantar rumores en cualquier sala (y esto lo confirmo de primera mano).
Además de la Jean y Cary Grant tenemos al siempre gran secundario cumplidor Thomas Mitchell, un personaje antipático interpretado por Richard Barthelmess, una estrella del mudo, y otro papel secundario para una Rita Hayworth quien no hacía mucho que había abandonado el nombre de Rita Cansino, y que en este film tiene una primera aparición en pantalla tan atómica como solía ser habitual en ella; hay que verlo para creerlo. El magnetismo de la Hayworth seguro que le habría volado las barbas a todo un James Clerk Maxwell.

Sólo los ángeles tienen alas, un clásico del cine, un clásico de Howard Hawks, uséase, un clásico de veras que ningún amante del buen cine debiera perderse. ¡Esos primeros tres cuartos! Sölo he visto cuartos así en las míticas finales Lakers-Celtics. Y, diantre, que alguien me expliqueque demonios bebieron en Hollywood aquel 1939. La lista de impepinables de aquel año es atroz.

10 comentarios:

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Bien, también había algún cuarto así en la final del 88 Lakers-Pistons...

Howard Hawks tiene una filmografía brutal, puedes cogerla por atrás, con la época de Rio Bravo o El dorado, por delante, con todo tipo de géneros en los 30, 40... Me han venido ganas de echar un vistazo a pelis tipo Bola de fuego, Rio rojo (qué maravilla en b/n), Hatari! dios... muchas las tengo casi olvidadas.

¡Saludos!

Cecil B. Demente dijo...

Bola de fuego es otro peliculón, sí señor. En esta el Cary Grant me cae algo cafre y la Hayworth con ventipocos tacos está para comersela...

supersalvajuan dijo...

Bebían alcohol del bueno. Y punto.

TSI-NA-PAH dijo...

Hace poco volvi a ver esta pelicula,anoche mismo estuve viendo “Águilas heroicas” de 1936 y La calle del misterio ,esta ultima de John Sturges y protagonizada por Ricardo Montalban y Sally Forrest,te la recomiendo ,es como un CSI de los años cincuenta.
Saludos

Dr. Quatermass dijo...

¿Y que le pasa al último cuarto?.

¡Bola de fuego! que peliculazo, solo de acordarme de los cientificos y Barbara Stanwick... uno de mis screwballs favoritos.

Saludos

Pitima dijo...

Estos académicos...

Anónimo dijo...

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paulamule dijo...

Ja, ja, ja. Si te oye Rockland con lo de los cuartos Lakers-Celtics te diría que mucho mejor, dónde va a parar. Pero tanto tú como sabemos que hay pocos que le lleguen al gran Howard Hawks. Otra obra inmortal.
Salud.

Möbius el Crononauta dijo...

Rnr Outlaw: decidamente la obra de Hawks da para muchos ciclos de tardes deliciosas y perfumadas

Cecil: puedes creer que aun no la he visto... pero lo haré

supersalvajuan: mescalina de esa, no

Tsinapah: bueno si Ricardo Montalban tiene algo que no sea ultrakitsch, habrá que verlo

DrQuatermass: nada, que es diferente

Pitima: que vistacortos, verdaz

Anonimo: pero presentate antes, hombre

paulamule: sip, la magia de Magic no era tan poderosa como la de Hawks

El-Al-Eim dijo...

Me encante ese momento en que Jeanne-Bonnie pregunta a Papi:

- ¿Tú qué haces cuando no llega a la hora en que tenía que llegar, y pasa el tiempo?

Y el otro le responde, serio:

- ...Me vuelvo loco.

Excelente película, con memorables diálogos.