martes, 11 de agosto de 2009

La huida (1972)

Steve McQueen es el hombre. O solía serlo. Hoy estrellas mucho más endebles han ocupado su lugar. Pero hubo en día en que los espectadores querían ser como él y las espectadoras querían estar con él. Y en aquella época la industria de Hollywood escuchaba lo que tuviera que decir. Su nombre atraía espectadores a la taquilla como las moscas a la miel. Sin embargo a principios de los 70 había cometido dos fallos. Al menos, de cara a quienes en Hollywood siempre esperan que las estrellas den dinero. Primero, el proyecto personal de McQueen, Las veinticuatro horas de Le Mans, había fracasado en taquilla. Y su colaboración en el giro dramático del director Sam Peckinpah llamado El rey del rodeo tampoco había dado mejores resultados. Fue entonces cuando tanto Peckinpah como McQueen encontraron un vehículo perfecto para congraciarse de nuevo con lo que se esperaba de ellos.

La huida era un proyecto basado en una novela de Jim Thompson, y en principio habría debido ser dirigida por Peter Bogdanovich. Cuando éste finalmente abandonó el barco Peckinpah recogió el guante, y a su lado estuvo de nuevo McQueen, el hombre perfecto para el papel del ex-convicto Doc McCoy.

Como es bien sabido McQueen no era un tipo de esos que hacen y dejan hacer. Si algo no le gustaba, lo cambiaba, usando su influencia de estrella. Cuando el tratamiento de Thompson de su propia novela no le gustó, hizo que le despidieran y contrataran a Walter Hill en su lugar, a quien conocía de proyectos anteriores. McQueen quería un final de su gusto y eso es lo que obtuvo. También ordenó que se reemplazara al compositor Jerry Fielding por Quincy Jones.

Si La huida era una historia de amor envuelta en papel de película de acción, el rodaje no fue muy distinto. Aunque Peckinpah había barajado algún otro nombre, finalmente fue Alice MacGraw quien obtuvo el papel de la compañera del duro Doc. MacGraw, una de esas frágiles bellezas que suelen refulgir de cuando en cuando, había sido un descubrimiento del productor Robert Evans, y había saltado a la fama gracias a la lacrimógena Love Story. MacGraw fue además señora de Evans, hasta que llegó al rodaje de La huída. Todos los que en su día conocieron a Steve McQueen han hablado de su carisma aplastante, y la influencia que McQueen ejercía en muchas mujeres no fue diferente para la actriz. Durante el rodaje de La huida a Robert Evans le crecieron unos bonitos cuernos, y pronto la actriz pidió el divorcio. Poco después se casaría con el tipo duro de las motos y los coches.

La huida es cine comercial de alta calidad, un Ferrero Rocher del cine de acción. Sam Peckinpah se muestra capaz de mantener nuestra atención y la tensión del momento en largos planos que combina con los típicos exabruptos de violencia a cámara lenta que fueron marca registrada del director. Por otra parte, McQueen hace lo que mejor sabe hacer: estar allí, y ser el objeto de todas las miradas sin mover un músculo. Ya sabéis, era el único y auténtico 'king of cool', y habría sido capaz de eclipsar en la pantalla al mismo sol si lo hubiera creído necesario. Alice MacGraw logra mantenerse a la altura, lo cual ya es todo un gran cumplido en sí mismo, y dejó para la historia del cine uno de esos momentos con bofetada que nos hacen acordarnos de Gilda. En esa misma escena también se puede observar, si uno se fija, la monumental cara de sorpresa de la MacGraw, pues McQueen se sacó unos cuantos cachetes de la manga que no estaban en el guión. Pero como los dos eran profesionales, la escena funcionó, y seguro que esa misma noche se fueron a pasear a la luz de la Luna.

Con un recuerdo para el entrañable bruto de los 70 Al Littieri, que interpreta a uno de los villanos en la película, os dejo con la cansina recomendación de siempre: echadle un vistazo a La huida, y dad gracias a Ed Wood por que el cine no haya sido inventado por Michael Bay.

9 comentarios:

Ramón Ramos dijo...

Aunque no es mi favorita de Peckinpah desde luego sí se reconoce la maestría y desde luego muy superior al soso remake que se hizo en los noventa con Alec Baldwin y Kim Basinger de protagonistas.

Saludos,

TSI-NA-PAH dijo...

Que pelicula,a cada nuevo visionado me quedo otra vez anonadado,Sam Peckinpah,McQueen,Alice MacGraw,todo perfecto,increible.
Saludos

Fantomas dijo...

Peliculón. Violenta como pocas con un McQueen inolvidable. El remake en cambio es un completo bodrio.

Saludos.

paulamule dijo...

Muy buena tu última frase.
Pedazo de película de mi admirado Peckinpah. La pobre Ali MacGraw no supo dónde se metía. aunque Steve McQueen ha sido uno de los grandes nunca comprendí esa fascinación que despertaba en las mujeres. Su mirada me parecía demasiado fría y calculadora como para haber yo caído en sus brazos. Aunque los dos tuvieran los ojos azules, nada que ver con la de Newman. Ahhhh, ese sí que era el hombre por el que yo suspiraba. Qué opuestos eran el uno del otro.
Salud.

Adrian Vogel dijo...

Me encantó en su día. De esas que te dejan un gran recuerdo. La volví a ver en video hace unos años y también me dejó muy buen sabor.

EURICE dijo...

McQueen ...me gustaba mucho, veia sus pelis de joven y claro está tambien, pero me quedo con la huida en moto de La gran evasión, ahi si que me tocó el corazón.
Un saludo,
Ahora que tengo algo de tiempo, voy a curiosear tu otro blog de historia.
Ah! estuve viendo al Boss en Bilbao y Benidorm, siempre que viene voy a verlo, no vaya a ser que en su proxima gira no esté él o yo, que ambos tenemos nuestros buenos "tacos".

Angus dijo...

La vi hace mucho en un ciclo de Peckimpah que pusieron en La2 recuerdo que me gustó mucho, pero no detalles.

(!) hombre perplejo dijo...

Pues yo la ví en el cineclub del CIR, cuando hice la mili, al lado mismo del proyector de 16mm que hacía aquel ruido que a tantos molestaba y a mí me sonaba a gloria celestial. De acuerdo estoy con Ramón por aquel bodrio de remake (como tantos otros). Y eso que soy fan incondicional de Kim. Pero lo cortés no quita lo caliente.

Y paulamule: seguro que lo mismo pensaron los productores de "El coloso en llamas" cuando los ficharon a los dos como cabezas de cartel... El fuego estaba garantizado en la pantalla y en la sala de butacas !)

Perplejos -y peckinpahneros. saludos !)

Möbius el Crononauta dijo...

Ramon Ramos: de ese remake lo único bueno era la Basinger y poco más. Gracias por pasarte y comentar

Tsinapah: y sin ser mis preferidos de Peckinpah, es muy grande

Fantomas: de acuerdo en todo. El remake habría que quemarlo

paulamule: opuestos, y grandes, su cruce en "El coloso en llamas" provocaba chispas como para barrer todo Manhattan

Adrian: Peckinpah y el gran Steve envejecen muy bien. No pueden decepcionar

Eurice: bueno, La gran evasión es... otra cosa. Si pasas por el de historia y tienes tiempo, comenta. Yo me dije que nunca vería al Boss, pero me lo llevo replanteando un tiempo

Angus: pues a rescatarla, mushasho

hombre perplejo: Kim es mucha Kim, pero no tanto como para salvar un desastre así. Gran anecdóta, ahora ya no hay mili, pero, ¡a saber que cine pondrán!