jueves, 13 de agosto de 2009

G.I. Joe

Parece como si cada generación de chavales fuera a tener su propia ración de G.I. Joe. Yo tuve la mía, otros la tuvieron antes que yo, y así hasta los 60, cuando Hasbro comenzó a comercializar muñecajos grandotes de soldados rudos en la línea de los autóctonos y míticos Geyperman, derivados de la licencia original de Hasbro. Y ya sabéis como suele funcionar el mercadeo en estos casos: primero se fabrica el juguete, y luego llegan los cómics y dibujos animados para venderlos. Una publicidad simple y realmente eficaz, que seguramente se seguirá utilizando hasta el fin de los siglos. Aunque como los 60 y 70 me quedan algo lejanos, me centraré en los G.I. Joe de los 80, los de la era Reagan; más pequeños, manejables y con más colorines, y en más cantidad y variedad, y además, acompañados de una mítica serie de dibujos con uno de esos doblajes latinos impagables. De hecho me temo que no deben haber respetado la sicotrópica voz del Comandande Cobra en la nueva y remozada película que nos viene, así que no iré a verla en señal de protesta. Como dijo en su atómico cameo en Padre de familia, "¡sensuren idiotasss!".

Comencemos por los muñecos. Pequeños, de colorines, muy articulados, con buenos y malos, repletos de armas y accesorios... ¡el sueño de cualquier niño con ansias de acabar en los Marines! Nunca pude tener ninguno de los accesorios molones como motos, coches o barcos, todos con su lanzamisiles correspondiente (en el mundo de los GI Joe sin lanzamisiles no se puede circular); eso era coto para niños más ricos que yo, y, por ende, más majaderos que los niños de mi alrededor (¡ah, envidia, cuán verde eres!). Pero si que llegué a tener unos cuantos muñecos GI Joe. No creo que llegaran a la decena, pero poco importaba, eran todos magníficos. Los reyes del pelotón eran el Boina Verde y Ojos de Serpiente, el ninja negro. ¡Ah, qué tardes de fabulosos combates contra He-mans, clicks, almohadas o cualquier cosa que se nos pudiera ocurrir! Sí, los GI Joe eran un gran compañero de juegos, nos reafirmaban en la idea de que las armas son buenas y de que hay que denegarles el acceso a la panda a las mujeres (¿existían las mujeres en el mundo de GI Joe? En los dibujos había una baronesa, pero poco más. Por cierto, su parecido con Sarah Palin es inquietante...). ¿Cómo se las apañaban los pelotones de GI Joe y Cobras para desfogarse? No lo sé. Pero teniendo a alegres compañeros como el tal Chuckles, vestido con su hortera camiseta hawaina, y Gung Ho, que parecía directamente salido del videoclip de "In The Navy" de los Village People, ¿quién necesitaba mujeres? ¡Vivan los compañeros aguerridos y los donuts calentados en microondas!


Aprendimos a quererte, Comandante

Como en toda guerra y vida de los muñecos, mis GI Joe fueron cayendo lisiados, descabezados, o desaparecidos, pero seguro que por algún rincón aun debe estar el tal Ojos de Serpiente cogido de la mano con su amigo Boina Verde. Pero el mundo de GI Joe no eran sólo los muñecos. Estaba, por supuesto, una de las series de dibujos animados más pasadas de vueltas de todos los tiempos. ¿Escribía los guiones el propio Reagan o qué? Señoras y señores, con todos ustedes, los dibujos del ejército: G.I. Joe: A Real American Hero, y derivados.

En un pequeño círculo de colegas frases como "sielosss, se los advertí" o "sielosss, se atoró", y muchas otras que comienzan con el apócope "sielosss", son habituales, y son un gran recurso para levantar el ánimo cuando las conversaciones decaen. Y todo gracias al Comandante Cobra, de lejos el personaje más carismático de la serie. Ya fuera oculto tras su máscara de metal o tapado por una especie de pasamontañas de Pascua que pareciera que fuera a tirarse a hablar euskera, el Comandante Cobra y su particular siseo de serpiente siempre alegraban cualquier capítulo, mientras enviaba a sus hombres robot a luchar contra los elementos y trazaba planes absurdos que por supuesto nunca llegaban a buen término.


Gung Ho... hello, sailor

Entre secuestros de científicos para fabricar armas definitivas y mesas de billar donde no se atasquen las bolas, y demás amenazas mundiales del simpático comandante terroristas pasaban los capítulos con tontuelas batallas de rayos de colorines que nunca acertaban a ninguno de los buenos, mientras que los GI Joe por supuesto acababan con tropecientos mil robotejos en cada episodio con una facilidad pasmosa. Era como ver la invasión de Granada una y otra vez.

En fin, ya lo dijo el inventor del boomerang, todo acaba volviendo, y los locos patrulleros de GI Joe están de vuelta para entreternos un rato con sus patochadas y explosiones varias, y reafirmarnos en la seguridad de que el gran jefe blanco vela por nuestra seguridad. ¡Sielosss! ¡Se los advertí, idiotasss!

"¿Pacifistas en el comando? ¿Qué les sucede? ¡Esto es inaudito!" Asistan a un alucinógeno fragmento de la serie.

6 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Rayos, yo tenía muñecos de los Power Ranger pero estos molan más. Ah, el doblaje hispano, qué grandes momentos ha dado a los dibujos animados desde tiempos de Hanna Barbera, Crononauta.

Yogi y Bubú, los osos mexicanos de Yellowstone.

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

¡Delicioso articulo! Me he reído de la ostia.

Yo era más de Márvel, y antes de muñecos de Star Wars.

¡Saludos!

Una senderista. dijo...

No sabía que de geipermanes provenía los G.I.Joe, jajaja, mis hermanos tenían estos muñecajos, a mi me encantaban, con todas sus piececitas bien hechas, ¿adivinas cuál era mi favorito?

Dr. Quatermass dijo...

Antes de que los niños perdieran el culo por las plaiestations, un Geyperman era el regalo más deseado. De hecho yo nunca llegué a tener uno lo que me causó una especie de trauma (casi comparable a no haber podido poseer el 928 de Rico).

Curioso y entrañable post.
Saludos

Fantomas dijo...

Unos primos tenían una vasta colección de muñecos de G.I. Joe. Lamentablemente yo jamás llegué a tener uno.

Buen post,
Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Aitor: los power ranger dicen que son la franquicia británica... pero sé una cosa: el doctor x es un tirillas al lado del carisma del comandante Cobra.
Hannah y Barbera, dos tipos que nunca fueron tipas.

RocknRoll Outlaw: hey, claro que sí, los muñecos de Star Wars rockeaban.

senderista: seguro que lo sé, seguro que lo sé... ¿el buzo? juas

DrQuatermass: eso fue una gran tragedia. Ojalá algún día encuentres tu geyperman a juego

Fantomas: yo tenía otros primos con una vasta colección de Star Wars. Era realmente... impresionante.